Escribir, escribir, escribir. Imaginar. Escribir de nuevo. Hacerlo sin propósito, nada más por qué sí. Parece una tarea inútil. Nada que documentar, nada importante que decir. Nada. Es aventarse al vacío, cubrir las expectativas, continuar el ejercicio. El temor es que esto se convierta en rutina y escribir algo similar mañana. En todo el blog hay anotaciones de este estilo. Mientras tanto, en silencio reviso algunas tareas pendientes, escritos incompletos y bocetados. En otra parte, pienso historias que probablemente podría escribir y que deshecho, porque mi editor interno esta muy acostumbrado a deshecharlo todo. ¿Será la edad? ¿El tiempo? ¿Flojera? Por otra parte, hago pequeños cambios en este blog: elimino el tagboard porque provoca problemas, cambio de lugares ciertas cosas, sigo editando tags y favoritos. Quien sabe si la gente las use, pero mantiene este lugar vivo, ocupado, reinventándose. El día de hoy, Magenta me tomará más fotografías. “Siempre y cuando no sea desnudo”, bromea mi mujer. No he pensado en ello. No tendría problemas en desnudarme, sin embargo, hay poco valor en mi desnudez: demasiado gordo, demasiado fofo. Me parece que no soy nada interesante desnudo. En la sesión anterior me pedía que hiciera cara de malo, pero no me sentía malvado, ni perverso… hay momentos para eso.
Por ejemplo, el día de ayer, que le miraba las nalgas a una cualquiera.
2 comentarios ↓
Bichi! Bichi! Le prometo que no será en balde, al menos una sonora carcajada tendrá de mi parte!
Saludos Mario PD. igual en una de esas es “envidia de la buena” … seraaaaaa???
Hola Agustín. Te escribo desde un modesto exilio interior. Por trabajo he viajado a un sitio muy pequeño, en medio de una ola polar sin precedentes. Sólo aquí, o en el cuarto del hotelito en el que me alojo, puedo ponderar la dimensión de la soledad. Estos días me la he pasado escribiendo en el blog. Creo que escribí tantas entradas como en los últimos dos meses. De pura soledad. Eso de escribirle al vacío lo siento muy cercano. Muchas veces no tengo ni de qué escribir. Entonces me doy cuenta de que el blog tiene esa cosa infantil del amigo imaginario. No atiendas. Estuve, sigo estando, tentado de escribir una entrada muy parecida a esta.
Deja un comentario