Junio 9, 2007 — Vida diaria. Escrito por Agustin Fest.
Que horror, ya hay un post titulado: “Un sábado sin pena, ni gloria”. A Bob, le esta creciendo lo que, propiamente, se le llamaría el glande… porque ya tenía una especie de minicacto fálico a su lado, que llamaba pene. Al pene le esta saliendo una bolita. Bob esta contento, supongo. Salí a fumar un cigarro. Hicimos el super, el día de hoy… atascamos el refri, y nos llenamos de necesidades básicas. Afortunadamente, ya me compraron desarmadores. Hoy en la madrugada se quemó la fuente de poder de mi computadora y tenía una extra por ahí. No aguantan nada. Por si las dudas, la próxima semana iré a comprar una fuente de poder extra. La tecnología necesita reemplazos.
Arreglando mi entorno, encontré cuatro plumones sharpie… como si quemara tantos discos. Mi quemadora no funciona, debería reinstalar windows. Cositas pequeñas, que uno retrasa y va relegando. Me ha gustado el clima, ha llovido mucho estos días después de los días calurosos. Soy un hombre que cambia poco, y que, lamentablemente, es esencialmente bueno. Por eso mis venganzas nunca son efectivas, o mis rencores duran poco y termino por olvidarlos. Existe el lado oscuro, pero existe y ya… hace tanto que no lo desarrollo, que el pobre esta haciendo pucheros en una esquina. En el supermercado, una señora de treinta y cinco llevaba falda, y se veía bien, se veía jovial. Me agradó y me le quedé observando, en lo que esperaba al carnicero y cuatro trozos de T-Bone para llevar.
Me despertaron en la mañana para usarme de paño de lágrimas. Estaba medio dormido, pero procuraba escuchar con atención. Escucharle a veces me entristece. Envidio a las arañas, porque construyen el suelo donde caminan, sin importarles que haya aire de por medio. Tal vez por eso les tengo miedo. Mi viaje a Puebla se aplazó, lo haré mañana y será cosa de un ratito. Podría viajar desde ahorita, pero quisiera ahorrarme lo del hotel.
Y ayer, ayer ella me preguntó—. ¿Por qué me mataste?
Le dije muchas cosas, pero se me olvidó decirle—. Porque estaba triste.
Junio 7, 2007 — Vida diaria. Escrito por Agustin Fest.
…si no ha pasado nada.
Estoy escuchando la música sabrosa que tiene el blog de la manzanita exótica. Sigo jugando para subir mis cartitas de nivel. Mi mujer y yo, nos hemos mandado mensajes de lo más normal durante el día. Hablamos de que nos extrañamos, y de que nos falta tiempo. A mi izquierda, unas nalgas en el monitor, con unos calzones rojos. Malditos castings en bikini y ropa interior. Me parece que he tenido una sobresaturación de hormonas y necesidad de afecto y cariño. Pero soy hombre, a huevo que al rato se me quita, los hombres no lloran y no sufren. Siento esa ansiedad que había olvidado, pendientes fantasmas que me acosan, un síntoma del estrés. Falditas, minifalditas, subir falditas, bajar calzoncitos… pinches castings en ropa interior, son de lo peor. Le decía a La Maga que probablemente me daría priapismo, si continuábamos en las mismas. La colombiana me enseñó un nuevo set de fotos. Me parece una mujer muy sensual.
Junio 6, 2007 — Casting, Howl. Escrito por Agustin Fest.
Si no me equivoco, este es el tercer post publicado con ese título. Wordpress me corregirá de mi error en unos momentos, en caso de haberlo. Mientras estuve en mi sabático, descubrí que había un proceso importante dentro de escribir este blog: los procesos automáticos. Mientras edito ando pensando en escribir algo y los tijerazos a los videos, son los tijerazos a las palabras. Mirar las sonrisas, las vueltas, las minifaldas, los hombres envejeciendo, sus ojos… es como guardar una estrecha relación en cada cosa que hago con las letras que me aguardan. Esto es especialmente notable cuando estoy trabajando un proceso casi automático, y mi cabeza hace lo suyo. El escritor que se sienta por escribir, supongo que es una de dos cosas: alguien que ya tiene bien domado su oficio o alguien que esta aprendiendo. ¿Cuántas veces no hemos escuchado de los escritores que guardan un horario para hacerlo? Sin embargo, un proceso como pensar mientras trabajo automáticamente, ¿es parte del oficio? ¿Por eso es recomendable que el escritor tenga otros oficios o trabajos? Pequeñas dudas que me asaltan.
El motivo de que este blog se llame el de los mil nombres, es porque desde que lo empecé, ya me dedicaba a editar a los modelos. Para acelerar el proceso, me aprendía sus nombres y sus apellidos. Hacía juegos verbales con ellos, o bien, cambiaba sus nombres para que fueran cómicos o simplemente se escucharan distinto. Algunos de estos apellidos los conservo, y prometo utilizarlo para escribir un personaje con ellos. Un espacio tan multicultural como este, se presta a aprenderse distintos sonidos, accidentes lingüísticos, orígenes, palabras. Esto se aprecia especialmente cuando uno es testigo de una gama multicolor de nominaciones. “Mil nombres”, pensé, “mil nombres para escribir millones de cuentos, miles de personajes hablando distintas voces, miles de personajes actuando en diferentes historias y con la capacidad de atravesar mundos, tocarse unos a otros”.
Como la misma vida.
Tengo unos meses trabajando aquí, de vuelta y ahora que me veo frente a los rostros de antes, muchos de los nombres se me han olvidado. A veces veo sus caras y me espero unos segundos para ver si salta frente a mí, pero he perdido esa memoria. Aprenderse los nombres, me facilitaba mucho el trabajo y lo aceleraba. Tengo desde hace tiempo un sólo nombre que me molesta incluso en sueños: Gina. ¿Gina qué?, no tiene la menor importancia, pero para un hombre que consume sus noches en cigarrillos y pensar es uno de sus motores vitales, puede ser un pequeño infierno. Tal vez ya era hora de darme cuenta que no tengo veinte años, que mi memoria ya permite las fallas y prepararme para que continúe degenerando en unos años. No hay castigo más apropiado para un hombre como yo: Olvidar.
Tengo esa maldita línea en la cabeza desde hace días: México y la cultura del reggaeton. Es como título para un ensayo medio chafón. Hoy de plano fue un mal día, porque mientras estaba en el banco, pagando, con los audífonos en las orejas, escuchando música de videojuegos, sólo podía pensar: Reggaeton. Como si una bruja puertorriqueña en hotpants me hubiera metido una serpiente por las orejas y la mordida venenosa se distribuyera por todo el cerebro. La bruja puertorriqueña con traje de baño de dos piezas, bailando al ritmo de clásicos como el gato volador o la callejera street fighter. La verdad es que esa música no me pone de malas, tampoco me molesta… pero no muero por llegar a mi casa, poner mis bajos a todo volumen y darle play a los veinte éxitos de Daddy Yankee.
Lo que me agrada del reggaeton, como a todos los hombres de todas las clases sociales (es demasiado especular, pero puede ser), es como las morenazas de fuego se ponen sus shortcitos, sus falditas o sus bikinis y lo bailan en la playa a ritmo hardcore cogedera mcmgraw. Me ha pasado varias veces que entro a los puestos piratas de DVD’s, en cierto lugar del cual no puedo acordarme, y mientras camino ponen uno de esos videitos y me detengo a ver: BUM BUM Nalgas —Maldita ramera que coge con todos — BUM BUM Nalgas circulares — Con dos líneas de coca ya estas bien puesta de perrito — BUM BUM Sudorcito, nalguitas, poros abiertos, playita sol y arena — BUM BUM — Las tienes bien abiertas, muévelas mami muévelas — Perdón, ¿cuánto cuesta eso? — Veinte pesos jóven — BUM BUM — Que las tiene bien abiertas mami — Deme cinco — Que las tiene bien abiertas mami.
Uno ha de pensar—. A qué nacos los reggaetoneros. Pero haciendo honor a la verdad, sólo por ver a las mujercitas bailando, me volvería cantante. Me valdría madres utilizar ropa cinco tallas más grande, tres kilos de oro, raparme y usar gorra todo el tiempo. Nomás porque soy arrítimico y no tengo voz para cantar eso. Las nenas bailando, es todo lo que necesitamos. Nada de viagra, eso sale sobrando… cuando bien, puedes ir a youtube y buscar algo como: Concurso Reggaeton.
No me quiero imaginar como van a bailar mis hijas. Seguramente, en el futuro usarán parchecitos de latex para los órganos sexuales y el baile consistirá en rozar el más tiempo posible las partecitas sensibles. Me cae, cuando lleguemos a eso, si me compro un bastón de aluminio y reparto madrazos a cualquier pretendiente que se le acerque bailando la gasolina. Puedo jurar que los tres escuincles de verde, que estan recargados en el pilar, andan imaginándose los bailes del futuro, como hacerlos más benéficos para sus chaquetas.
Tres días demasiado tranquilos, sin proyectos en puerta y solamente promesas. Ya conozco esos días engañosos. Pensaba hacer un test para averiguar cuantos años soy más viejo en realidad, pero desistí cuando me pedían registro y e-mail. Hace unos momentos habló mi mujer para festejar que había terminado su asignación en Chiapas. Platicamos un poquito nada más, me dejó un poco inquieto, queriendo escucharla un poco más, pero he decidido no molestarle. Dos mujeres poblanas vinieron hoy, las pasé con el encargado de una agencia de modelos y actores para que platicaran, y vieran si había oportunidad. Les recordé que si querían vivir aquí, no despreciaran cualquier trabajo que se les ofreciera y que le echaran ganas. En mi juego de cartitas, he subido ya más de la mitad al nivel máximo y pronto podré jugar los torneos con decks más fuertes. Sorprendente como uno se clava con esas cosas. Hemos comprado un six pack de cervezas, bebemos y perdemos el tiempo, chateamos, jugamos, etcétera. Hace unas horas, Jorge nos dijo que abríamos cinco castings para la siguiente semana, ninguno de esos proyectos lo llevamos entre Ricardo y yo, así que estaremos sufriendo un poco con las ediciones.
En el día pasan una cantidad de cosas, una tras otra, aún cuando parecen poco importantes son interacciones moviéndose en todas partes. Mi hija me habló para quejarse de su novio, de cómo se sintió utilizada por cuestiones cumpleañeras. Mi hermano hizo su último examen el día de hoy y se siente contento porque ya esta de vacaciones. Fuimos a comprar un monitor y lo regresamos, porque ya estaba madreado. Estoy bebiendo una cerveza, un poco inconsciente de la hora, siento como si fueran las seis de la tarde, cuando ya son las nueve. Ayer en la madrugada puse una sección en mi blog para mis posts favoritos, hice cambios chiquitos. He recuperado los headers aleatorios. Una amiga negó un viaje relámpago a Tijuana porque no ha pagado la renta de su casa y me habla de las nociones de responsabilidad. Uno cree estar quieto, pero el mundo sigue moviéndose, pequeñas cosas que hacen un todo, algo que podríamos llamar “El día”.
Para cerrar esta noche, seguramente muchos harán el amor esta noche, o cogerán de la manera más puerca. Estarán desvelados en sus oficinas, y habrán de bajarse las pantimedias y los zippers. Yo, mientras tanto, continuaré bebiendo mi cerveza y jugando cartitas. Algunas de esas uniones iniciarán el proceso de nacimiento de otros catorcemil niños. Los pobres, los olvidados, rascarán por comida esta noche, comerán algo echado a perder, y tres de diez morirán, otros serán asesinados por sus compañeros de desgracia. También me compré una coca y un agua de jamaica, me siento sediento esta noche. Algunos niños de catorce años se escaparán a casa de otro para beber y fumar, o tomarse unas pastillas, y desnudarse y tomarse fotos. Yo estaré durmiendo, o viendo pornografía, o moviéndole cosas a mi blog. Una española de Asturias llegará de un largo viaje de avión, desde Madrid (donde vivió dos años) y cuando conozca la ciudad, se dará cuenta que el tráfico de Madrid es cosita de nada comparado al de la ciudad de México. En otra parte, llegará una cubana y mirará asombrada como nunca se apagan las luces, visitará Perisur y se echará a llorar, imaginándose nunca que esto sucedería en su isla. Yo estaré cenando, planeando dormir o desvelándome incidentalmente. Mi mujer estará dormida en el hotel de Chiapas. Las prostitutas buscarán el pan de cada día en el vino del Cristos.
Es una teta muy bonita. El pezón esta erecto. Hacía frío o la modelo estaba excitada, posando desnuda. Creo más lo primero que lo segundo, pero públicamente, es mejor pensar que estaba excitada: provoca más gracia, es más aceptado con mis compañeros varones y es el juego morboso del mexicano. Dicen —no las he visto—, que el fotógrafo tomó dieciséis fotos del momento: como el pezón abrió, poco a poco, su espacio entre los átomos del aire y los empujó suavemente para hacerse un lugar en la fotografía. —¡Hey! ¡Quiero ser el protagonista! —habrá exclamado el pezón. O tal vez, malhumorado, alzó su pelona y gruñendo dijo—. Qué frío hace aquí, pásame la mascada.
Sólo puedo entender la fascinación que me provocan. Como hombre, me es difícil entender el proceso de los pezones erectos.
O ni tanto, el día de hoy llevaba una camisa que me rozó los pezones todo el día mientras caminaba y podía sentirlos sensibles. Pensé, en algún momento del día, que si eso continuaba, seguramente también me rozaría “algo” en mi entrepierna y al más mínimo tacto, podría explotar, avergonzándome así frente a varios desconocidos.
Viajar en metro fue muy incómodo el día de hoy porque pensaba que sería un problema si alguien me empujaba un poco más y no resistiera el impulso de gemir, como gata deseosa. Sólo de pensarlo me sentía apenado, deseaba salir corriendo y esconderme en algún lugar.
Ahora que me siento tranquilo, desabotoné mi camisa y… hey, ¿se habrá desnudado ella por las mismas razones? Tal vez le fue incómoda la blusa rozándole todo el día. En un momento de libertad, despojó sus ropas y le dijo a un fotógrafo—, ¡por favor, guarda este momento para siempre, quiero recordar mi desnudez en muchos días porvenir! —Yo no la habría criticado, al contrario, habría tomado mi lugar junto al suyo y que nos fotografiaran los pezones. Así habríamos compartido un momento inolvidable juntos y seríamos cómplices de la misma travesura: desnudarnos porque nos da miedo gemir bajo la ropa, desnudarnos porque deseamos sentir el frío tocándonos, desnudarnos y tomarnos la fotografía de una buena vez porque seguramente no lo repetiremos.
Este es uno de los fotocuentos que escribo en Árbol de los Mil Nombres. Si quieres enviar una foto, antes lee: Acerca de los FotoCuentos.
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