Entradas escritas en Abril, 2007 ↓

Cuando el procedimiento usual se hace en domingo.

No he tenido tiempo para escribir. El proyecto para dulce me tiene un poco agotado y amarrado. El martes y miércoles, abrí el casting. Vinieron 100 niños en total. El jueves vinieron unos quince más. El mismo jueves, en la noche, presenté una selección de este casting al señor director, a productores, y al asistente de dirección. Elegí treinta niños y treinta niñas, los mejores, para presentárselos. La selección, al menos el preliminar, gustó lo suficiente para que el director escogiera quince y quince. Aunque desde ese momento, me había dicho que estaba un poco inseguro con las niñas. Me dio la lista de esos treinta niños para que les llamáramos el viernes e hiciéramos un callback. En ese momento, aparte de las quince niñas, le llamé a cinco más para que estuvieran presentes.

El presupuesto para el comercial son seis mil quinientos pesos. Algo muy decente para dulces. El problema, en esta ocasión, es que la gran mayoría de los mejores niños, ya tienen un comercial de esos en sus espaldas. Es decir, es competencia. A no ser que el contrato marque como competencia: “chicles” (leve rango), en vez de “dulces y golosinas” (asumecha rango), estamos en problemas. Mientras presentaba el casting, y escuchaba al director diciéndome que las niñas no eran suficientes, me daba cuenta poco a poco que tendríamos problemas: Las cincuenta niñas que se habían presentado, eran las únicas niñas libres de toda culpa y lo mejor que obtendríamos. También pensaba, qué era irónico que no tuviera problema con ninguno de los chamacos y que las niñas fueran el problema esta ocasión. Por lo general, las chavitas son más despiertas, más prendidas, y por alguna naturaleza incomprensible para mí, mejores actrices que un niño.

Al dejar la junta, iba sonriendo medio irónico porque antes de llegar, estaba más bien pensando que niños podrían funcionar, en vez de las niñas. Cuando me dijeron que las necesitábamos, me bloqueé durante unos segundos, estaba incrédulo. Honéstamente pensaba que con el casting de niñas lo lográbamos. Hablé con Jorge, le platiqué de la selección para el callback: quince niños y quince niñas. Regresé a la oficina un poco resignado, porque el día anterior había armado un DVD y no había dormido nada (Más de 30 horas sin dormir). Sin embargo, alguna parte de mi cerebrito pensó que el problema sería interesante y que estaba dispuesto a conocer su última resolución. Hacía mucho que no me fletaba un proyecto. Siempre tuve recuerdos de mi trabajo, recluído en la sala de edición y se me ocurrió que la dinámica sería muy interesante en esta ocasión.

Llegando a la oficina, nos repartimos los teléfonos para hacer las llamadas para el callback, mientras armaba una re-edición del mismo DVD. Supuestamente los 30 confirmaron su presencia. Habría problemas, pensé, por la cantidad de madres y de niños en la sala de espera. Junto a eso, otro de los proyectos estaba en último día y el último día, como en todo, es cuando la mayor cantidad de gente suele presentarse. Junto a ello, busqué un par de niñas más, nada importante, alrededor de cinco, para que se presentaran también. Continuaba ciclado, enfocado, a los niños y confiaba en que las niñas presentarían lo mejor de sí, teniendo al director y asistente de dirección en el foro. “Eso se resolverá”, pensé.

Cuan equivocado estaba.

El viernes, el día del callback, preparé mi cámara y el tripié, apagué el celular, estuve al pendiente del foro, avisé para que pusieran snacks y otras cositas. Hablé con la productora ejecutiva, para pedirle que el señor director fuera puntual para que las madres no se inquietaran. Afortunadamente, los niños pasarían en parejas y harían la actuación juntos, eso nos ahorraría tiempo. Anduve caminando de un lado a otro, ayudando a editar proyectos, pensando en todo lo que necesitaría y lo que haría falta. Estaba dividido en dos, me gustaba el callback y sabía que sería suficiente en la teoría, y pensaba en lo que pasaría si no lo era. Después de todo, quince y quince, que gustaban por look. Quince y quince, para escoger a uno solo. En la teoría, esos quince se reducen a diez, para la primera junta. En la segunda sólo son cinco. Así pasa en la práctica, con los proyectos livianos.

Sabía que me habían dado este proyecto por dos razones: porque hablo inglés y podía comunicarme perféctamente con el canadiense y porque habíamos trabajado alguna vez con él, esa vez no le gustaba nada y tuvimos muchos problemas. Jorge confía en mi neurosis, demasiado diría yo.

Empezó el callback. El asistente de dirección, el director y yo, nos encerramos en el foro. Hablamos algunos preliminares. Pasé a la primera parejita y estuvo bien. El niño le había gustado bastante y la chamaca, una niña hermosa, confiaba en que haría lo suyo. En lo que el asistente y el director afinaban los detalles de la acción, lo que deseaban recalcar y lo que debía verse a cámara, tardamos 44 minutos. Los conté. Sin embargo, era una buena parejita. Después de que supimos lo que necesitábamos, nos tardábamos menos en las parejas. Sin embargo, tuvimos un problema, uno bastante grueso.

Las madres suelen mentir en las edades de sus niños. Cuando abres un casting de siete a diez años, las madres suelen llevar a sus niños de cinco. Mienten en la edad. Algunos niños, por como hablan, se comportan y entienden indicaciones, dan la impresión de tener la edad que mienten. Sin embargo, ya cuando los ves, actuando junto a otros niños, y siguiendo indicaciones un poco más complejas, te das cuenta de su edad verdadera. Niños muy pequeños, se presentaron al callback. Al menos cuatro niñas menores de edad. Eso nos sacó un poco de onda, porque era demasiado obvio, y aunque había hecho mi mejor esfuerzo por eliminar a los niños pequeños en la primera selección, se me escaparon algunos, algunos que gustaron y se presentaron.

Después de tres horas y media, casi a las nueve de la noche, salimos del foro. El director conmigo, le habían gustado tres niños y ninguna niña.

Platicamos con Jorge la situación, le recalqué al asistente de dirección lo difícil que iba a ser esto. Después de todo, era viernes a las diez de la noche, los niños son muy difíciles de convencer para que vengan a un casting los sábados. Por sus padres, los días de descanso, que salen de fin de semana a otra parte, etcétera. Moví unas cuantas piedras, con ayuda de otros directores de casting (Johnny y Juan Carlos), entre varios (incluído Jorge) hablamos por teléfono a más niños para que se presentaran este sábado y que nos fuera bien. Conseguimos muy buenas opciones, unos 24 (13 niños y 11 niñas), un poco más grandes… entre los 9 y 11 años. Crucé los dedos y cuando terminó el mini casting, dirigido más a lo que buscaba el director, transformé los archivos y se los envié. Estaba seguro que me eligirían unas cinco de esas niñas. La comunicación fue eterna, a cuenta gotas cada media hora, porque no sabían ingresar al FTP, o porque no tenían internet, o porque estaban en junta con la vestuarista. Por fín, casi a las nueve de la noche de ese sábado, me dieron una lista de gente que había gustado y una anotación: No hay niñas.

De alguna manera, se me rompió el corazón, asentí lentamente y me senté en alguna parte, a las 10 y media de la noche. Hora muy mala para buscar nuevas opciones, hablarles por teléfono y sobre todo, asegurarme que no tuvieran competencia. El domingo podía citarlos, pero si es difícil un sábado, imagínense un domingo. Además, me soltaron la noticia de que las juntas serían el lunes y el martes. Recorrí mentalmente a las niñas que conocía. Todas ya se habían presentado. Sabía que estaba saturado con el proyecto. Después de algunas llamadas a Jorge y al asistente de dirección, recalcándole que esta vez nos caería la de Murphy, me fui a mi casa y pensé solamente que necesitaba dormir.

El domingo me levanté tempranísimo, y cerré los ojos de nuevo. Dormí un poco más. Me fuí a un Starbuck’s, me compré un café, mi tío Daniel me dio un aventón a la oficina, prendí las máquinas y me dediqué a mirar fotos. Estaba paseando. Este domingo, a pesar de ser trabajo, sería un paseo en mi vida. Hice llamadas, no respondían el teléfono, tenían miedo por la competencia o simplemente no querían hacerlo. Hablé con el asistente a las dos de la tarde y le comuniqué la situación. Sabíamos que esto iba a pasar, miraba los árboles, escuchaba el viento, unas hormigas empezaban su rebelión en un pedacito de tierra. El asistente me prometió que hablaría con los productores ejecutivos para comunicarles la situación y ver qué pasaba. Subí a la sala de edición y separé en un archivo a las niñas que presentamos en el casting, para llevarlas bajo la manga el día de la junta. Vinieron dos niñas, una que es mi campeona, la que yo he visualizado todo este tiempo para el comercial, y otra despistada que accedió a venir al casting.

Mañana será un día divertido. Lo sé.

La crueldad infantil.

Ayer me dieron un proyecto para mí solito, lo cual me saca de onda porque hace tiempo que no lo hago. Eso de tomar cámara, presentar juntas, buscar más gente, tomar notas… simplemente me pone neurótico, y llego a sentirme ineficaz y estúpido. Me molesta sentirme ineficaz y estúpido. Sé que no lo soy, sé que puedo, sin embargo… entre la interacción social y el mínimo cuidado a los detalles, presionan la comodidad de mi forma de ser. Además, tendré que hablar en inglés con el director (un canadiense), para vender al talento que sirve y no defender al que no. So do you understand me bato?, I want to sell you the casting.

Estoy inseguro con las actuaciones, porque una de ellas no lleva reacciones e involucra simplemente caminar de un lado a otro. Los niños (un rayo divino, por haberme reído del casting de medicina supongo)… tienen que comerse su dulcito mientras caminan en línea recta y admiran, sin reaccionar exageradamente, el paisaje. O sea, le estas pidiendo a un pinche mocoso que no mueva la jeta y que admire el paisaje. Releí, una, dos, hasta tres veces el e-mail del canadiense, dónde recalcaba la importancia de que los niños tuvieran en sus capacidades importantes: caminar y comer al mismo tiempo.

Mientras hacía el casting ayer, a los querubines, y les explicaba que no reaccionaran a la cámara y sólo caminaran de un lado a otro, sentimientos encontrados me crujieron el corazón y la confianza. He vuelto a leer el e-mail dónde pide el director que coman y caminen al mismo tiempo. Mientras tanto, el editor me pidió que hablara con Jorge y le preguntara qué onda con la actuación, mientras sugería que podía pedirles que, efectivamente, hicieran caritas de sorpresa y felicidad. Si mal no recuerdo, antes de dejar la chamba, habíamos trabajado con el canadiense y en uno de los castings, al verlo, se había puesto neurótico esquizoide porque había actuaciones exageradas. Chill ese… the kiddies are solamente doing caritas for you, y’know?

Sin embargo, esta la cosa de que mi producto, los niños tan hermosos con alma, son una especie de robotitos en el casting. Voy a vender perritos japoneses con baterías recargables de litio. Voy a vender productos sin alma.

Me siento ineficaz y estúpido, por cositas como esa. Porque así lo pidió el canadiense, pero seguramente, un second, o el second del second, o el vigilante de la productora, van a descubrir un hilo negro, van a mirar el casting en una junta y pensarán lo mismo que yo. —No mames güey, tan siquiera los hubieras puesto de cabeza —Voltearé para mirarles feo, les sonreiré amablemente y murmuraré entre dientes—. Lo sé, pendejo. Gracias.

Otro punto aparte es la agencia de publicidad: Piden que los contratos estén firmados por ambos padres. Si estan divorciados, piden copia del acta de divorcio y que ambos estén presentes en la filmación. Si es viudo, piden copia del acta de defunción. Entre un sinfín de cositas… Lo hacen para protegerse… demasiado, creo. Nomás espero que no se pongan muy difíciles.

Aunque este pequeño casting tiene sus recompensas. Me encontré con una niña que no le gustaba el dulce en cuestión pero hizo todo el casting sin problemas (aunque no puedo presentarla, simplemente para no arriesgarme a que vomite el producto enfrente del cliente). Me sorprendí de la cantidad de niños que lo tienen como su dulce preferido. Un chamaco abusado me robó uno extra para comérselo saliendo. Cuando tenía que abrirles el producto, me tenía que chupar los dedos por su consistencia y acabé con una dósis exagerada de azúcar en el cuerpo. Lo mejor del día, es que la última chavita, quien llegó tarde al casting pero que dejé pasar (aunque no debí, de verdad)… me regaló una hojita dónde había rayado un sol, unas nubecitas, y de colores la frase: “Hola, ¿cómo estás?”.

Medio mal chamaquita, pensé, más vale que le haya entendido bien al vato ese loco de Toronto o de verdad, seré oficialmente ineficaz y estúpido… por mis propios méritos.

Es indispensable que los pongas de cabeza.

Un casting, sólo es un casting. Yo lo entiendo perfectamente y gracias a algunos programas de televisión, ustedes también. Es decir, llamas a los actores, les tomas video, leen sus líneas con la intención para el personaje, les pides que improvisen para que tengas una probadita de sus capacidades histriónicas. Finalmente, eso lo comprimes en un video de un minuto y medio (donde cuarenta segundos son los datos del actor en cuestión: su nombre, sus perfiles y shalá). En donde yo trabajo, procesamos hasta noventa de esos videos de todos los sabores y colores, al día. La productora tiene el mismo tiempo ahorcado que nosotros si los quiere ver a todos y sabe, finalmente, que sólo es un preliminar.

En este caso en particular, tenemos un comercial para una medicina. Los personajes son dos mamás y sus respectivos chamaquitos. Nada espectacular: Mamás bonitas, jóvenes, esbeltas, con ángel, manos protectoras, sumisas como en los cuarenta, que se quedan en casa para cuidar al chamaco, educarlo, alimentarlo y que cuando su marido llega del trabajo, les tiene la cena preparada y se lo cojen diligentemente después de unos mamelucos. Los niños, rubios, de piel blanca, con ojos grandotes y expresivos, demasiada energía, sin brackets (porque el producto es para la clase media baja), nenes hermosos que juegan futbol, hacen su tarea y comen sandwiches de tres pisos. Tampoco nada espectacular. Lo que aspiramos todos nosotros.

El presupuesto para estas dos bellezas aspiracionales, son 8000 varitos para las jefas y 4000 para los hijos.

Cuando no trabajas en esto, se te hace un buen de lana. Por un día de trabajo no hay bronca, yo si voy. Pero cuando trabajas en esto, ocho mil pesos para anunciar medicina es un problema, porque el contrato te amarra durante dos años (donde te pagan de nuevo cada seis meses, SI repiten el comercial [eso casi nunca pasa]) para no hacer otro comercial de medicina o hasta que te anulen el contrato porque no piensan reusar tu imagen. Lo mismo aplica para casi todo lo que se te ocurra, desde promocionales para canales de televisión hasta calzones. Ninguna mamá bonita (la mamá que quisiéramos para nuestros amigos), hace un comercial de medicina por ocho mil pesos porque… pues, la cantidad de comerciales de medicinas y laboratorios que presentan madres bonitas, esbeltas, tiernas, hermosas coje-mama-esposos es enorme. Lo mejor, es que pagan más. Al menos el doble.

También podemos incluir a los niños en esa ecuación y las mamás, peores que cualquier manager desquiciado y explotador, suelen ponerse bien perras y con justa razón. Ninguna madre vendería al hermoso producto de su vientre tan barato.

Los niños, en un foro, suelen ser inquietos porque son niños. Además de que, adicional a sus datos, se les piden caritas para darse una idea de que tan expresivos son. Caritas como: feliz, triste, berrinchudo, de ganador, de abstracción, de circunspecto y de león [grrr]). No le puedes pedir a un niño en menos de un minuto, que te recite un diálogo de Hamlet porque no sólo es injusto para los otros niños que estan esperando, sino porque simplemente no es lo que se pide para el anuncio. Además, en un comercial tradicional donde hay una mamá-hermosa-sumisa-chupa-que-chupa y sus hijos son simplemente bonitos, saludables, corren y se ríen… no lo necesitas.

Al abrir un casting de bajo presupuesto, pues las agencias suelen mandar … lo que acepta esos presupuestos. No diría que gente fea, simplemente normal. Bueno, esta bien, gente fea. No muy fea, digo… Bueno. Total. La productora, al estar consciente de su presupuesto tan bajo, se pone más neurótica porque saben de antemano lo que van a recibir y lo único que se les ocurre hacer, es castigar a casting y ponerlo bajo más presión, para que busquen debajo de las piedras, maten a las arañas y consigan un par de diamantes. Siempre pasa. Lo único que podemos hacer es poner la espalda y abrir bien los glúteos, en lo que ellos olvidan distorsionar la realidad, caigan en cuenta de su error y pidan cosas humanamente posibles. También podríamos buscar a gente que no trabaja en el medio, pero eso es arriesgarse y mucho. Luego les platico por qué.

En espíritu de presentar un buen preliminar se hacen actuaciones más cortitas, porque… pues cuando se abre un casting de tan bajo presupuesto y la cantidad normalona de gente que tiene una agencia, viene medio México. Somos amables, somos lo que nunca encontrarás, somos un respiro de alivio para el perdido. Al menos que estés bien pinche feo, o que no te ajustes al perfil, nunca decimos: “No nos funcionas para este casting”. Previsores, porque a la mejor no funcionas para este comercial, pero sí para otro. En nuestros archivos tenemos una cantidad enorme de videos que a veces, reutilizamos para algunos castings o para los bomberazos, donde no hay tiempo de abrir el casting.

Es por ello, cuando leí que la asistente de la asistente de dirección (en realidad se les dice “second”), envío un e-mail pidiendo que además, los niños se pusieran de cabeza en el casting, durante su actuación tradicional, me reí como no me había reído hacía mucho tiempo.

La Nariz.

¿Por qué pensar en morirse? Damaso, quiero contarte que tienes una narizota. Es una nariz aún más grande que tu pene y tu dedo índice. Es tan grande que un helicóptero podría estacionarse ahí. Cuando hueles algo, tienes que esperar más de una semana para registrarlo. Dicen que hueles el pasado. Su enormidad ha hecho sospechar a los médicos y teorizan que es el vestigio de tres hermanos que te comiste en tu periodo de gestación. Tu nariz es tan grande, pero tan grande, que otros peatones casualmente atoran sus orejas en una de tus fosas nasales y ya no te da vergüenza, porque pasa con mucha frecuencia. Es gigante, que hasta a los niños les da pena darte un apodo como “Narinas” o “Narizotas”, los más grandes incluso huyen aterrorizados de su presencia. Damaso era una nariz que cargaba un hombre y si le salía un grano había que tener cuidado, porque era un anuncio de desgracias. Los voceros de las carreras de caballos tenían pena de decir que “ganó por una nariz”, porque cubría toda la pista.

Si creen que esto es divertido, esperen a que Damaso tenga un resfriado.

Líneas: 2007-04-14

  • Las guerras son estúpidas pero más estúpido es ponerte el primero de un ejército de un millón de hombres - http://www.4colors.net/?id=l1368 #
  • Escribitum post est: http://tinyurl.com/2djstp #
  • GUNBOUND GUNBOUND GUNBOUND #
  • @Axel: Simón, nada más que todavía soy pollito, sniff. Me tengo que poner las pilas. #
  • @Axel: Cuando tengas internet, empezamos las retas de gunbound, aquí todos en la oficina estan jugándolo. Somos cuatro. #

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Líneas: 2007-04-13

  • ea ea, sigo vivo! El temblor estuvo POCA MADRE. Por la Narvarte tronó un transformador. Eso pasa por jugar Gunbound en la oficina. #
  • Estoy nervioso por el temblor, ando con tembloruca. Sniff. #
  • @BytePodcast: y se siguen escribiendo. Han pasado sólo veinte años, mucha gente que lo presenció sigue con vida. Es un fenómeno aún latente. #
  • Buscando cigarros. #
  • Simón, me los llevé, wiji!!!! #
  • @Rickoh: Strongly Agree. Prefiero las actualizaciones de Lockergnome, y ya. #
  • http://arbol.milnombres.net/wp/2007/04/13/temblor/ —> Mi post del temblor. #

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Ritmos y espacios.

Las hojas se mueven y la brisa hace lo suyo, hablando de ritmos y espacios. Ayer, antes de dormir, platicamos un rato mi hermano y yo. —El día que tembló en Colima —dijo—, no había pájaros y los árboles no se movían. —¿De verdad? —pregunté incrédulo. —Sí, dejaron de moverse… se sentían extraño.

Me fascinó la interpretación de los fenómenos naturales un tanto ingenua, y luego me pregunté si no habría por ahí algún papel científico que explicara que los árboles dejan de moverse con el viento, cuando un temblor esta a punto de atacar. Lo de los pájaros puedo entenderlo. He visto Discovery Channel y he leído National Geographic, Muy Interesante y el Reader’s Digest.

El árbol postrado frente a la ventana de la oficina, donde paso la mayor parte del tiempo, esta moviéndose mucho el día de hoy. El choque de las hojas contra hojas, hace un sonido agradable. Mi hermano estaría contento y tranquilo de escucharlo.

Comí con Doña Mary, intercambiamos unas palabras muy breves, hasta sentí que me estaba dando a entender que le agrado. Igual y es alucinación mía. Ahora repite mi nombre cada que puede, porque alguna vez fui a comer con ella (cuando dejé Casting) y se le había olvidado. No quiere repetir la falta. Es lindo que las personas tengan esos detalles, aún cuando seas cliente y servicio. Es agradable que te llamen por tu nombre.

El árbol todavía musicaliza la escena, parece que se divierte el día de hoy, sus hojas bailan alegremente a pesar de las ambulancias que han pasado hoy por su calle. Me siento un poco enfermo, no sé por qué. Tal vez he fumado demasiado el día de hoy, la costumbre del café y la coquita por trabajar aquí, la inactividad, la espera por el material y luego el tedio de cortarlo, transformarlo. Largas esperas. Me pregunto como el árbol no se desespera y respondo que es por su baile ocasional con el viento.

Mi hija adoptiva me platica, mientras tanto, que se ha puesto una rutina de ejercicio. Le gustaría bajar las caderas. Personalmente me gusta que sean anchas, fuertes, apretables. Soy muy consciente de mi gén de supervivencia y fertilidad, yo creo. Por eso no ando detrás de todas las modelos que vienen a la oficina (supongo), porque sus caderas nomás no… y tienen bonitas piernas, tienen culos paraditos, pero les falta… “el agarre”, ¿saben? Porque cuando uno esta en medio de la acción, es menester buscar dónde agarrarse para el impuje, el momento, el impulso.

El árbol cuando baila, por ejemplo, se sostiene de su tronco y permite que las ondas de movimiento se extiendan a sus ramas, sus hojas, y deja ir sus semillas, para que busquen un pedazo de tierra. Similar a la eyaculación, porque sólo unas cuantas encontrarán un pedazo dónde sembrarse, mientras que las otras serán comidas por el concreto y las llantas de los coches que les aplastarán inmisericordes.

Es una muerte hermosa y valiente, dejarse ir por el viento, cuando tu padre o tu madre, te han expulsado de su cuerpo mientras bailaban. Ya esta grande el chiquillo, debe aprender a planear en el viento, debe crecer y hacerse grande como nosotros. Una explosión rítmica y natural que nos divide. Los vivos somos lo mismo, y tenemos en común lo más importante: vivir y morir.