Entradas escritas en Marzo, 2007 ↓

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Los cuervos
Tienen
Una erección
Emplumada
Y
Oscura
¿quién podrá ayudarlos?

Enorme sonrisa.

Este post es parte de una serie, llamada “Fotocuentos”. Anotación 52 de 59


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Cuando en la mañana, me avisaron que mi suegra había muerto, tuve que tomar una fotografía de la sonrisa más honesta que he tenido en algunos años.

Foto: La Shelle.

Este es uno de los fotocuentos que escribo en Árbol de los Mil Nombres. Si quieres enviar una foto, antes lee: Acerca de los FotoCuentos.

Si quieres leer los que llevo a la fecha, entra a la categoría de FotoCuento.

Más de una foto es bienvenida. Si ya mandaste una y quieres repetir, adelante. Si eres una nena y quieres enviar una fotografía de tus piernas, mucho mejor :)

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Los cuervos
Piensan
En tí.

¿Es twitter DEMASIADO bueno?

Esta es una traducción del siguiente artículo: Is twitter TOO good?, escrito por Kathy Sierra para el blog: Creating Passionate Users. Este artículo se hace de acuerdo con la licencia Commons Creative 2.5. Si hay algún problema con la traducción y se te ocurre una mejor idea para traducir ciertos términos, déjalo en los comentarios. La estoy haciendo a las tres de la mañana y soy un pendejo a estas horas :P

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Twitter me espanta. A pesar de su popularidad, le veo al menos tres problemas: 1) es un ejemplo casi perfecto del principio psicológico de recompensa intermitente, el elemento clave para las máquinas tragamonedas. 2) El fuerte “sentimiento de estar conectados”, los twitteros engañan a su cerebro pensando que tienen una interacción social significativa, mientras que otra parte (antigua) del cerebro “sabe” que algo crucial para la supervivencia humana falta. 3) Twitter es otro —potencialmente más dramatico— contribuyente a los problemas de estar en modo multi-tarea todo el tiempo… no puedes estar en twitter (o mandando e-mails, o chateando, por supuesto) y simultáneamente estar pensando profundamente y/o de manera fluida.

[Aviso: En esta ocasión estoy en la MINORÍA… pareciera que es uno contra cien, favor Twitter, así que probablemente estoy muy equivocada (sin embargo, no evita que lo intente). Y esta entrada es un compendio de varias entradas anteriores relacionas al tema]

Analizaré cada uno de los tres puntos con más detalle: Siguey leyendo →

Un acto de amor inconfundible…

¿Existe?, porque los besos y las cogidas, se usan para placer, para obtener algo a cambio, para reafirmar el odio hacia una persona o no sé, por simple cariño. Claro, a mis amigas no me las cojo, a veces quisiera, pero nomás a veces.

Debería haber un acto de amor inconfundible. Un acto tan sorprendente, contundente y fantástico que sólo sirva a ese concepto y a ningún otro más. ¿El sacrificio de la propia vida por otra persona? ¿Ceder un bien personal, desinteresadamente, a favor de otro? No, no creo… eso no es amor, eso es nobleza y las películas ya nos enseñaron que si queremos que todo salga bien, debemos sacrificarnos. O sea, hacerte pendejo un ratín, porque de todas maneras obtienes la recompensa…

Además, el amor no siempre es nobleza. A veces es bien culero, sobre todo cuando incluye tacones, uñas, malas palabras, látigos, suegras y todo eso. Lo que yo quiero, es un acto que te meta en la cabeza la palabra: amor. Porque tener un hijo, pues… no siempre es en las circunstancias más favorables, como cuando se rompe un condón por ejemplo. ¿Los besos y las caricias? Pues… es que si eres actor son una herramienta de trabajo. Sería necesario inventar una verdad universal e indiscutible.

Entonces, existo hoy con el firme propósito de inventar un acto de amor inconfundible.

No puede ser algo sencillo, como: “existir”, “amar”, “dormir” o “cagar”… porque de ser así, no sería amor. Ni siquiera intentarlo, porque cuando a una persona le dices “amar” es “amor”, te voltean a ver con cara de angustia y exclaman: “No puede ser TAN sencillo”. Aparte es muy mamón. “Amar es amor”, dan ganas de responder—. Ay no mames güey… muere. También depende del tonito en qué lo digas, supongo… y de las instituciones religiosas o cultos que te respalden. Sea lo que sea, la simpleza no es interesante, por eso he concluido que un acto de amor inconfundible, debe ser al menos una gran serie de pasos a seguir cuya conclusión es inmediata y resoluta.

Aunque… estoy tentado a decir que ese acto, es una felación o un cunnilingus. Debería serlo… si no es porque se compra por cincuenta varos en la meche o con dulcitos. El amor no es una felación, pero se le acerca terriblemente.

El acto del que hablo, también, deberá evitar la tipificación o categorización. Es decir, nada de amor filial, amor por compromiso, amor platónico, auto-amor con manuelita, intenso amor o amor de dos pesos. Deberá también, ser tan perfecto, que evite todo tipo de confusiones con el odio, la pasión, la infatuación, el incesto. Ese acto que cuando vas caminando por la calle, en el parque, comiendo un helado y pensando en los pendientes laborales y por casualidad lo atestiguas, puedas decir: “Eso… es amor”. Con todo y punto final. Sin líneas extras, sin reflexiones posteriores y sin desencantos comunes.

Un acto, probablemente rápido, económico y sencillo… características que funcionan con los productos y la publicidad. Tal vez amarillo y rojo, para que sientas hambre y desees consumirlo. Una comida con vitáminas, minerales, calcio y diez aminoácidos indispensables para el cuerpo humano. Pequeño y práctico, para que puedas llevarlo en la cartera. Un disco duro interno con treinta gigas, para ponerle música. Con funciones extra, pero no apabullantes, para que se asemeje al celular de moda. Un diseño ambiguo y moderno, de buen gusto, para hombres y mujeres. El diseño del acto de amor inconfundible debe ser tan perfecto, como el propio acto.

Insisto, no es una mamada, pero como se le acerca.

Sería un ritual para la diplomacia, con eso se arreglarían desde los conflictos bélicos hasta la chilladera del bebito. Un abrazo no, porque algún listillo se le ocurrió que se puede ir por la calle para regalarlos. Un abrazo de quien no amas, puede ser un martirio. Sin velitas de olores e incienso, porque puede ser demasiado místico o hare krishna. Sin palabras necias o rebuscadas, pero evitando también las salidas comunes y los crímenes lingüísticos. Que funcione en todos los contextos históricos y en todos, tenga el mismo nombre. Probablemente, un algo que los escritores, pintores y músicos, se verían forzados a producir sin variantes, porque es amor y ya. Es amor.

Que no cambie de precio, disponible para todos… tan disponible, que se distribuya como un meme en internet o como un flashmob en Inglaterra, que se reconozca en todas leyes y todas culturas. Una fórmula cuyo resultado siempre sea el mismo, un lugar seguro para un mundo caótico, una propuesta para que los chinos sientan que los gringos son sus hermanos. ¿Ya ven? ¡No puede ser una mamada! Quisiera… pero no. O una foto porno de una actriz famosa… esas explotan como pólvora. Un algo poca madre, pero que no lo parezca… que sea absurdo, complejo, pero que asombre por su sencillez una vez aprendido y por su profundo sentido.

Por la complicado que parece conseguir todo esto, sugiero que todos nos pongamos de acuerdo y decidamos lo siguiente:

1. Un firme apretón de nalgas que no dure más de tres segundos, a las 4:55 de la tarde, es amor.

No se diga más, ya lo resolví todo.

A huevo.

Un suave enojo.

Ayer me enojé por cuestiones personales mientras platicaba con Sol María. No fue nada grave, pero mis enojos son inmediatos. Me dolió el estómago ayer y aún hoy, a lo largo del día, he sentido una especie de malestar. Como la plática estaba en curso a través del messenger, puse en mi subnick: “Estoy muy encabronado, no quiero hablar con nadie”. Funcionó en cierta medida. De los trescientos contactos que tengo, los cuatro que tuvieron el atrevimiento, los bloqueé temporalmente en lo que terminaba la charla. Puedo decirles que en once años de vida cibernética, nunca, nunca… he bloqueado a nadie, ni siquiera temporalmente. Así de enorme era mi enojo.

La situación todavía me tiene pensando. No el enojo, ni la discusión, eso ya se resolvió de alguna manera. Sin embargo, el pequeño letrero avisando mi enojo tiene muchos puntos de vista muy básicos que se pueden extender a todo tipo de situaciones. Para empezar, ¿por qué poner el letrero y no simplemente desconectarse? Pues la plática todavía estaba en curso, pero el simple hecho de apagarlo hubiera resuelto la molestia de bloquear a un grupo de contactos. Es cierto que puede tomarse con humor, el que te manden un mensajito mientras estas enojado te puede poner de buenas… si estas dispuesto. O se puede tomar como una falta de respeto, si estas pidiendo que no te molesten… ¿por qué lo hacen? ¿por graciosos? ¿por qué la vida no va en serio? ¿para picarte más?

Se me olvidó y me quedé en el messenger hasta las cinco de la mañana. K me mandó un mensaje y me preguntó que “porque estas conectado si estas encabronado? :P”, me despabilé, fue como despertar. Me había distraído leyendo algo. Platicamos un ratito, casi nada.

Mi celular ha estado sonando mucho las últimas dos semanas y he descubierto que lo odio. Me gustan los mensajitos, pero no me gusta que me llamen. Muy raro y contradictorio, igual… se puede tomar de varias maneras. ¿Por qué tienes un pinche celular, si no quieres hablar por teléfono cabrón? Pues porque me gustan ciertas llamadas, no lo niego… me gusta que me hable la gente que me agrada. Creo que mi peor llamada, fue la de un tipo rogándome prácticamente, que metiera Big Blogger en sus servidores para que le hiciéramos publicidad. Una llamada de más de una hora, de un vendedor necio e insistente. Ha habido otras llamadas extrañas. Mi tío Daniel acostumbra a llamarme por teléfono cuando esta aburrido. Estas dos semanas, su constancia ha sido arrolladora. Al celular esta a punto de acabársele la pila… permitiré que muera y lo guardaré en un cajón, no sé cuanto tiempo.

Existen puntos de vista tan variados en una situación tan básica y absurda, sin embargo esas pequeñas situaciones definen una actitud ante la vida, por más absurda que sea. En la mañana, pensar todo esto me provocó curiosidad y la conclusión es que he decidido aislarme un poco. Me voy a evitar el teatro de las redes sociales, los mensajeros instantáneos y los celulares un rato. Siento como una sobrecarga de comunicación (desde la comodidad de mi casa, ja!). No es saludable, creo, enojarse por esas cosas. Incluso, si puedo, cavaré un agujero en alguna parte de mi casa y me haré el desaparecido.

Hoy en la mañana, cuando acompañé a mi hermano a subirse al camión, me dieron ganas de subirme e irme, hasta dónde me lo permitiera. No lo hice, mejor prendí un cigarro, regresé a mi casa y me dormí un rato. No soy muy obediente a mis impulsos, a no ser que involucren un par de piernas que me gusten.

Bon Voyage.

Soñé que iba a morir. De hecho, fue emocionante, porque soñé que moriría matándolo en retribución, una especie de accidente durante una pelea que se cobraría con nuestras vidas. Él, era un hombre canoso, robusto, con voz grave y malo, muy malo (Uhhh, meyo). Soñaba que arruinaba la vida de mis amigos, los desaparecía o los asesinaba. En el sueño estaba consciente de ese futuro a través de sueños o premoniciones, como el tipo de los 12 monos, o de La Jetée… pero al contrario de ellos, estaba ansioso por enfrentarlo. Siempre estoy ansioso por el futuro. Si algún espíritu travieso se presentara y me contara el porvenir, manejaría a hacia allá a toda velocidad para estrellarme y morir, renacer, todas esas pavadas. Cada etapa es una muerte chiquita y una resurrección.

Acompañaba a alguien en un viaje, a alguien que podía ser yo y no lo era. Diría que era un primo, o un alma gemela. Estábamos juntos en una camioneta, con amigos comunes y viajábamos por toda la República para buscar a sus hermanos. El malo viajaba con nosotros, pero no se había declarado como tal… estaba fingiendo. Yo sabía quien era él por mis sueños, pero no lo comentaba porque pensaba que los otros no me creerían. Movía las piernas ansioso, quería que me dieran el volante… sí, ya quería estrellarme, quería morir junto a él. Llegamos a una estación de trenes rápidos y me sorprendí, porque una parte de mi consciente estaba segura que eso no existía. Trenes rápidos que conectaban a toda la República. Monterrey y Guadalajara, por ejemplo.

Llegamos a un lugar que parecía un hospicio, mi primo sacó una fotografía y empezó a preguntar por su hermano. Mis amigos se dispersaron. El malo se disculpó, se subió a su camioneta y habló de invitarnos a comer. Persistía en fingir… pero tenía la impresión de que conocíamos nuestro destino. Tuve una revelación, el malo era yo… o una especie de doble, sólo personas así de íntimas podían conocer su destino común y aceptarlo. Él se retiraba para empezar una cadena de eventos cuya finalidad sería nuestra muerte. La persona en que podía convertirme si continuábamos con esto. Cuando terminaron mis pensamientos, tan mamucos, descubrí que no era un hospicio, sino una casa de casting. Los niños se habían disfrazado de pordioseros para un comercial. Entre los niños se encontraba el hermano de mi primo. Sabía que después de encontrarlo a él, tendríamos que buscar a sus hermanas… al menos él, porque mi viaje era otro. Por fin, el futuro en un declive, sin frenos, exáctamente a dónde siempre quise ir.

Desperté, pero no quería hacerlo. Los sueños de muerte no se abandonan tan fácil.