Entradas escritas en Febrero, 2007 ↓

Tira 14

arbol-1000n-tira14.png

Entrevista a la Maga.

A ver tú, ¿me regalas como una hora y media de tu vida? Tal vez menos.

Mmm, no sé. Es decir… yo te regalo dos, tres, las que tú quieras corazón. Pero voy a ir a comer, y no sé a qué hora, como a las 3. ¿Cómo ves?

Bueno, eso como cuarenta y cinco minutos. ¿Ya te han entrevistado en algún blog?

Jajajaja. Una vez lo intentaron y yo quedé de contestar por mail y la verdad, la verdad, me quedé a la mitad y no las envié. Pero por tí lo que sea bombón.

Se me ha ocurrido entrevistar gente, últimamente. Así que te chingas y te entrevisto, ¿te parece?

Ok. Así por las buenas sí.

Pero nada de: “Me voy a echar la reja, ¡ya vuelvo!” y regresas en el 2015, ¿ok?

Jajaajjajaja. Upsi.

En fin, para empezar la entrevista querida Maga… cuéntame en dos líneas quien eres, para los que no tenga ni idea de quien es una de las reinas blogosféricas.

Jajajajaja. En la blogósfera me conocen como La Maga, seudónimo cliché que cualquier fanática de Cortázar pudo agarrar, y que para ser sincera no pensé muy bien porque al principio no usaba uno, y también porque no pensé durar tanto en esto de bloguear. De mí, pues soy abogada, tengo 25 años, dos años desde que empecé a bloguear y casi he dejado de hacerlo, pero le tengo tanto cariño a mi blog que me resisto (aunque siempre he estado convencida de que tarde o temprano me va a meter en un problema).

¿Por qué piensas qué te meterá en un problema? ¿Demasiados detalles? ¿No te ha metido en un problema ya? :P

En ninguno realmente grave. Empecé el blog por mi amiga Adriana que tiene uno, lo leía y me gustaba. Decidí abrir uno y era más como un diario: ponía fotos mías, mi nombre con todo y apellidos. No sé por qué empezó a hacerse más conocido y tomé conciencia de que ventilaba cosas que no era mi intención que ciertas personas vieran (supongo que mi papá se frikearía con lo degenerada que soy), así que me puse La Maga, seguí blogueando entre uno que otro reproche ocasional y sin mayores consecuencias de gente que sabe que escribo ahí y no le gusta saberse expuesto, aunque yo haga lo posible porque no se sepa de quien hablo, pero bueno… sumando los unos y los dos al final te das cuenta, supongo. Al final, decidí que mi única autocensura es contar únicamente las cosas acerca de las cuales estoy dispuesta a asumir las consecuencias si las personas equivocadas las llegan a leer.

Eso suena muy saludable… de por sí, cuando hablas de alguien, inmediatamente asumo quien es y me burlo un poco. Creo que has tomado la decisión correcta.

Al parecer, yo conozco dos etapas de La Maga, una dónde tenía todo el tiempo para bloguear y lo hacía bastante a menudo, y otra dónde ya no escribe tanto y lo hace de manera corta y rápida, para los verdaderos fanáticos que gustarían babear sobre sus piernas. Supongo que notas esta diferencia. Mi pregunta es, ¿al sentarte a escribir un post, qué pasa por tu cabeza? ¿es distinto lo que pasaba por tu cabeza a esa primera etapa, a lo que pasa en esta segunda?

Sí, supongo, porque antes tenía demasiaaaaaaaaaaaaaaado tiempo, así que podía bloguear a la hora que se me ocurrieran las cosas, y de un tiempo para acá es más bien apartar algo del tiempo que me sobra para dedicárselo a algo que me gusta, en este caso, bloguear. Aunque en general, no pienso mucho lo que voy a postear, tampoco es que me pasen cosas fuera de lo común, tengo una manera peculiar de contarlas, y al parecer es una forma con la que muchos pueden simpatizar, pienso que porque es simple y sin mayores pretensiones que escribir. Los posts que más gustan (y de los que ya no me salen muy seguido por aquello de que ya soy una mujer fiel, heterosexual y monógama) se me ocurren después de que tuve una cita desastrosa, o algo así, me da tanta risa que de repente me pasen cosas tan culeras que en algún lado tengo que dejar testimonio.

Entonces, ¿dirías que tu blog es un testimonio de citas desastrozas y por eso las mujeres se identifican contigo? ¿O cual es el tipo de lector que se acerca fácilmente a La Maga?

Jajajaaja

(Alguna vez, salgamos juntos y pretendamos que tenemos una cita desastroza para subir el rating de nuestros blogs, va?)

(sí, salgamos jaja)

Supongo que sí, casi de lo único que platico, ja. Todas las mujeres salimos, y tenemos citas nefastas, y ese novio desgraciado que nos ha hecho la vida miserable y a quien no podemos dejar, o una noche de sexo en la que piensas “¡¡¡¿¿¿Por qué no fui monja Señor???!!!”, y una amiga que te baja el novio, o un amigo que es hermoso pero no lo puedes ver como algo más… También por supuesto están todos los encantadores hombres que me piden fotos de mis pies.

Jajaja, entonces, las mujeres de citas nefastas y los podofílicos dominan como buitres sobre tu blog.

jajaja yo no lo pondría de esa manera, pero supongo que una parte debe ser así

En Big Blogger, dominabas en cierta forma, el mercado de fotografías sutiles, sensuales. A veces eran una invitación al masoquismo, otras tantas eran … digamos sugerentes. ¿Sensualidad, erotismo, deseo? ¿Qué deseabas provocar en esas fotografías? (Aparte de achicharrar tu pezón, como comentó salaverga alguna vez).

ficha.jpg

Sugerir nada más, aunque como le platicaba (no me acuerdo a quien) el otro día… eso de encuerarse ya está muy devaluado, ja. Jajaja, ya en serio, mi única intención siempre es sugerir y provocar una idea, no necesariamente la que a mi me provoca. Me gusta transmitir una sensación, una imagen con la que los demás se pueden imaginar algo… También es parte de la imagen que de una u otra manera se tiene de mi, o más bien, de LA Maga…eso y que tengo mis etapa de attention whore, ja… ya últimamente menos, sobre todo porque cuando algo se populariza deja de tener gracia, no que tomarse fotos medio desnuda sea algo que no se haya visto, pero de alguna manera, al menos en el espacio de bb, no era tan tan común… aunque mis fotos, estoy convencida, siempre han sido meras sugerencias, no me gusta caer en obviedades y por ende en vulgaridades.

¿Qué tenías tu en mente, cuando tomabas esas fotografías? ¿O estabas en medio de una sesión amorosa y pensabas… FOTOS!

Jajajajaja. Una que otra vez, pero casi no. Más bien, no sé, iba manejando y se me ocurría algo, y tomaba la foto y la posteaba, y ya, sin mayor complicación. También se trata mucho de jugar con un personaje que tiene tanto de mi, y que usa tacones de aguja y habla mucho de sexo.

Personaje que maltrata testículos y vende los videos por internet, ¿eh? Brrr, lo pienso y me duelen las bolitas.

Pues no los vendo, eso se me hace tacky, pero sí tengo una pequeña colección, sobre todo de fotografías, de las cuales no he pedido absolutamente ninguna, todas me han llegado solitas.

“Mañana en la batalla piensa en mí, y caiga tu espada sin filo”. ¿De dónde viene?

La frase es de un libro que se llama, precisamente, “Mañana en la batalla piensa en mi” de Javier Marías, que tiene muchas frases que me gustan. Pero la frase en si me hace pensar, que en las horas más terribles, debes pensar en esa persona.

Cuéntame. ¿El libro de Javier Marías, es el último que leíste?

No, el último, creo que no… la verdad he descuidado un poco la lectura, y no debería, en primer lugar porque en verdad lo disfruto. Es acerca de un tipo cualquiera, que tiene un intento de affair con una mujer casada, y es intento porque ni siquiera llegan, ya que muere de manera natural y repentina después de cenar. Después va conociendo, de cierta manera sin buscarlo, al esposo, la familia en general. Me gustó mucho porque a veces pienso que hay personas y momentos que no te corresponden, pero estás ahí, y al final te corresponden, no sé si me explico.

Claro, que terminan sorrajándotelos porque estas en el momento indicado y te involucras. ¿Dirías qué es destino o casualidad? ¿Enfermizo o nomás?

No creo en el destino. Todo lo que te pasa y lo que me pasa y lo que pasa son simplemente consecuencias. What comes around goes around u know. Es decir, si bien hay circunstancias que pueden influenciarte, o de cierta manera definir la persona que eres, al final siempre hay opciones, y siempre renuncias a algo por hacer algo más. Todo lo que te sucede es culpa tuya nada más. Consecuencias.

Es usted un amor para las entrevistas. Si tuviera que continuarla, tendría que preguntarle mil y una de sus perversiones preferidas. ¿Alguna en especial?

El sexo oral, punto…. bueno no punto, tengo una tendencia a la sumisión que muy probablemente se deriva de mi carácter dominante.

¿Dirías que traes en chinga al tipo en la calle, pero te pone una correa en la cama?

Diría, sí. Aunque no soy tan fan de las correas como de los ataques sin aviso ni permiso.

Era una forma muy metafórica de ponerlo.

Yo sé que era metafórica corazón, pero para ir especificando…

Si… bueno, préstame tu cuello tantito…

Sí, pero pídemelo bonito.

Jajajaja. Creo que es todo lo que deseaba preguntarte (AJEM AJEM). ¿Gustas cerrar la entrevista con algo?

Con un beso y salivita.


Cinco posts que me gustaron de “La Maga” (entre un enorme bonche de favoritos):

Tira 13

arbol-1000n-tira13.png

Mi sobrino.

Hace unos momentos, recibí la noticia de que mi tía estaba embarazada. Cuando mi hermano me lo dijo, pensé que estaría muy padre, porque así ya tendría un sobrino (o sobrina, obviemos el género por el momento). Mi hermano me corrigió y me dijo primo, pero en mi cabeza no entraba la idea. Ya estando más tranquilo, lo pensé y si, era más que obvio, lo mío era un primo, no un sobrino. Viví tantos años junto a ella, que pensaba en términos de hermanos y no otras jerarquías. Nos crió la misma mujer en lo básico, tal vez por ello pensaba en esos términos.

Mi abuela estará contenta. Otro chimpayate más.

Después de comentar la noticia con mi familia, empezó la cuenta de los años. En veinte años, yo tendré cuarenta y cinco y el sobrinito estará pasando por las neurosis de mis veinte (distinto contexto, pero adivino que lo mismo). Pensará que mis videojuegos son anticuados, tendrá un cuerpo jóven y hermoso, se extrañará de tener un primo veinte años mayor que él que presume su segunda adolescencia, pero ya pronto se estará acercando a la vejez. Las distancias que nos separan, probablemente lo obliguen a viajar de Estados Unidos a México, a buscar información y saber más de su familia. Seguramente se educará así… nuestra familia se caracteriza por esa intensa y discreta búsqueda de las raíces. Hago ficción con el sobrino que aún no tengo. Si es una nena, será tan guapa como la tía, y los gringos católicos estarán babeando sobre ella. Pobrecita. Esperemos que en veinte años, se hagan populares las togas y los camisones de los tobillos al cuello.

Hace veinte años, mi madre tenía treinta, y trabajaba, tenía sus planes, una vida muy distinta a la de ahora. Aunque el tiempo pasa rápido, los cambios son impresionantes, sólo se necesita una hormiga en el lugar dónde no debía estar para que la historia se reescriba. Es una de las cosas que más duelen: la noción del tiempo. Uno llega a preguntarse dónde han quedado todos los años y no es hasta viejos, que tenemos la sabiduría para pensar que los años fueron bien vividos o un completo desperdicio. Todos los pasos que das te llevan al mismo punto, ese punto presente (el tiempo sigue corriendo, pero no lo suficientemente rápido para llegar al futuro, sin embargo sentimos como se diluye el pasado), al lugar dónde estas sentado leyéndome y yo escribiéndote. Es un mecanismo sutil y prodigioso, y tan falto de importancia. Fascinante e ilusorio. Sentirse dueño del tiempo es vital para no perderte en el mecanismo: mi vida antes de la muerte de mi abuelita, después de la muerte de mi abuelita. Mi vida antes de mi título profesional y después de ella. O como dijo Mario (y por lo cual no he evitado reírme varios después)—. Mi vida se separa en dos, antes del dolor de muelas y después del dolor de muelas.

Con los amigos hacemos esa cuenta de los años, cuanto tiempo tenemos de conocernos y mantenernos en contacto con ellos. Con la pareja practicamos las festividades de aniversario y con la familia festejamos los cumpleaños y los lutos. Sin embargo, creo que de verdad, para tener una cuenta precisa del tiempo y asombrarnos de ello, necesita explotar una nueva vida en algún lugar, una que signifique algo para nosotros y nos conceda el dón, de asombrarnos por los años y los sucesos. La palabra tío, por mi contexto familiar, me remite a las personas que son mayores que yo, que son más inteligentes, que pueden responder mis dudas y cuyas experiencias pueden completar la opinión de las mías. No me gusta la palabra primo, porque pienso que son como hermanitos con quienes jugar de repente y yo, veinte años después, a mis 45 años… ¿qué podré jugar? Prefiero ser el tío, porque a esa edad me verá como un dón, como alguien a quien preguntarle cosas… una persona aburrida, que sabe poco de sus intereses, pero a la que puede acercársele en un momento de pequeña angustia.

Las vidas nuevas, nos ayudan a reconocer nuestro contexto y nuestro lugar en él.

Silencioso testigo.

Este post es parte de una serie, llamada “Fotocuentos”. Anotación 47 de 59


053-fridashion.jpg

No quería dejarle así… pero si no se iba, sabía que el hogar… su única tumba. Viviría como viejito gruñón, arrepintiéndose de los pasos que nunca dio. Yo también pensaba en ello, pero me contentaba con los sueños. Nuestras tardes morían en el café, fumando y platicando… lo sé.

—En internet miré las fotos Damián, ¡vámonos para allá!

—¿A dónde dices, cabrón loco?

—¡A dónde sea, pinche macaco! ¡Otro lugar que no sea el barrio!

—Si tú diriges yo te sigo, Mario.

Después reíamos como espíritus contentos y furiosos. Caminábamos por nuestras calles, las calles de nuestros abues y recordábamos sus historias, llenas de moralejas y tristezas. Los pasos erráticos y de cafeína, despertaban espíritus de morfina. ¿Es que los viejos cuentan lo mismo? Claro, desde las novias hasta el sismo. Nuestras vidas cruzan caminos. Somos reflejos, ancianos y niños. El sol, nuestro silencioso testigo… comprueba día a día el destino.

—Si quieres ser poeta, debes acompañarme.

—Déjame pensarlo, ¿me permites bañarme?

Se carcajeó por mi excusa estupida.

—No te diré nada, es tu vida. Si no me acompañas, quédate y te bañas. No te arrepientas y dedícate a las ventas, o a lo que quieras, pero no te arrepientas. No me perdonaría viajar, hasta que olvide caminar. Así los dos contentos tenemos únicamente los recuerdos.

Arregló sus maletas, su novia dio de patadas… habló conmigo y me pidió que se quedara. Trataré de convencerlo, mentí… de ello la palabra no le dirigí. Esperaba el camión en la esquina, a mí un trabajo en la oficina. Un velo se alzó entre nosotros, aunque nos abrazamos y juramos que los recuerdos perduraran, ¿qué impediría que las calles nos extrañaran? Caminando brazo a brazo los amigos, desaparecían como un fantasma en los cielos. Un pasado ya vencido…

y el sol, silencioso testigo.


Foto: Frida.

Este es uno de los fotocuentos que escribo en Árbol de los Mil Nombres. Si quieres enviar una foto, antes lee: Acerca de los FotoCuentos.

Si quieres leer los que llevo a la fecha, entra a la categoría de FotoCuento.

Más de una foto es bienvenida. Si ya mandaste una y quieres repetir, adelante. Si eres una nena y quieres enviar una fotografía de tus piernas, mucho mejor :)

Manotas Furtivas.

Este post es parte de una serie, llamada “Fotocuentos”. Anotación 46 de 59


Queridos integrantes del “Club de Ofelia”, es por mi propio bien y por el de la causa, que he decidido no publicar mi nombre, ni mi fotografía, en el perfil de integrantes. Sin embargo, vengo con la intención de proponerles un nuevo ejercicio para que la vitalidad del grupo no muera y siga creciendo. Algunos de ustedes ya lo habrán comprendido al leer mi nickname: “Manotas Furtivas”. Ese sobrenombre se ha vuelto famoso y ha aparecido en algunos periódicos. Yo soy el responsable. Si no lo entienden, me permito explicarles si me dan algo de su tiempo.

052-ake.jpg

Esta es la primera fotografía que tomé para ustedes. El sujeto es una amiga que caminaba en la escuela de noche, tuve que ponerme un pasamontañas, pellizcarle el seno, sacar la fotografía con la otra mano y salir corriendo como alma que se la lleva el diablo antes de que ella le diera una patada a mis descendientes. Fue algo muy difícil. Ya pusieron anuncios en la escuela, advirtiendo mi presencia y ofreciendo recompensa por información mía. He platicado con mi amiga del incidente, sin que ella supiera que soy yo el culpable y he sentido una extraña sensación de dominio recorrer cada fibra de mi ser mientras ella hablaba de lo encabronada que se encontraba… el poder del anónimato. Con los anuncios y el aumento de la vigilancia, normalmente una persona se sentiría nerviosa y con ganas de no hacerlo nunca más, pero la adrenalina me pide más. Entre los chavos, han empezado a llamarme “Manotas Furtivas” y el nombre aparece hasta en los periódicos.

Llevo veintidós mujeres a la fecha. Tengo veintidós fotos para ustedes.

Sé que es una fotografía normalona, que a duras penas muestra mis sentimientos y los suyos, lo sé, pero he continuado practicando y pronto verán las otras fotografías, dónde aplica el dicho riguroso de “La práctica hace al maestro”. Algunas veces, en vez de pellizcarles el pezón, les alzo la blusa y les tomo fotos a su brasier (o su falta de este). O les aprieto una teta… y vaya que se las aprieto: carnosas y jugosas. Es una experiencia deliciosa. Me siento orgulloso de mi perspicacia, mi audacidad, mi pequeña perversión… pero no sé cuanto tiempo más pueda durar. Sé que un día de estos, alguien me puede atrapar, es por eso que hago una atenta invitación al Club de Ofelia y que extendamos el tiempo de vida de “Manotas Furtivas”. Antes de que me atrapen, antes de que crean que esto ha terminado… estoy ofreciéndoles la oportunidad de vivir algo más grande que nosotros mismos.

Saludos, y espero que acepten mi propuesta,
Manotas Furtivas.


Otros cuentos de “El Club de Ofelia”.

  1. “El culo de Ofelia”
  2. “El culo de Lauriana”

Foto: Ake.

Este es uno de los fotocuentos que escribo en Árbol de los Mil Nombres. Si quieres enviar una foto, antes lee: Acerca de los FotoCuentos.

Si quieres leer los que llevo a la fecha, entra a la categoría de FotoCuento.

Más de una foto es bienvenida. Si ya mandaste una y quieres repetir, adelante. Si eres una nena y quieres enviar una fotografía de tus piernas, mucho mejor :)

pesadez en la Cabeza.

He sentido pesadez en la cabeza al despertar muy a menudo, como si no fuera mi hora de hacerlo y debiera continuar durmiendo. Esto pasa independientemente de las horas que duerma: Si duermo tres horas o si duermo doce. Es un fenómeno muy extraño. Supongo que las chaquetitas por fin se estan cobrando el saldo… entonces la madre Juanita estaría muy contenta de mi “enfermedad”. Cuando estaba en la secundaria, me hizo leer unos libros que explicaban de la masturbación y de mi cuerpo. Un niño llamado Juán, y debidamente ilustrado como tal (¿qué?, si pues… un Juán, ilustrado como Juán, el ilustre), se quedó solo y sin amigos, demacrado de la cara como si bebiera o se drogara. Es la nueva droga, le llamamos Onán-tilinametalohidrilica. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo… siento la pesadez en la cabeza y no se me quita, échame unos polvitos mágicos (sin albur), para tranquilizar ese cansancio.

Debiera admitir que las desveladas ya no son lo mío, pero me es difícil. Es el maldito Final Fantasy.

Hablando de educación moral, he añadido ese bonito coso que es “el verso bíblico del día” en mi barra lateral. No es porque esté buscando consuelo, o porque haya derrotado mi agnosticismo. No necesito la Ayuda. Nah. Lo tengo ahí como mero instrumento práctico que me puede servir un día de estos para escribir un cuento, como epígrafe hiper-mamón… porque la religión muchas veces es nuestro epígrafe, ¿no?

Durante una temporada, pensé re-escribir la Biblia en términos un poquito más coloquiales y las historias un poco más modernas. El ganón es Dios, por supuesto… siempre es Dios. Nos inventamos algo como Él, para tener una idea básica de lo que es la soberbia. Claro, un ser humano común y corriente que contara con los poderes del Hijo, del Padre y del Espíritu Santo, tendría de verdad muchos problemas para saber lo que es la soberbia, pero nosotros humanos podemos darnos una idea, y tenemos gente dispuesta a ayudarnos (benditos ellos) cuando nos dan nuestros delirios de grandeza y nos señalan el libro negro de la Verdad.

Aún siento la pesadez en la cabeza, la he sentido todo el día.

Salí a fumar hace rato y dejé el post pendiente. Pensé que el cigarrito me había quitado lo dormido pero no, gran error, porque regresó la pesadez. O más bien, siempre estuvo ahí, pero el acto de fumar me hizo olvidarlo o rechazarlo o negarlo. Es como una tela entre la piel de mi frente y mi cráneo. La tela quiere extenderse pero mi cabeza no la deja. No es un dolor de cabeza, es sólo una molestia. Mis ojos se sienten un poco cansados. Hace poco releí uno de mis cuadernos académicos y estaba lleno de anotaciones al margen, de pensamientos personales, de dibujitos y perfiles. Si había anotaciones de la clase, pero muy pocas… mis cuadernos son eso, para pasar el aburrimiento. Mi blog es para pasar el aburrimiento. Escribo novelas para no aburrirme. Por eso me siento contento escribiendo cuentos, porque me restrinjo y descubro genialidad en lo breve. En ocasiones podemos decir lo absolutamente necesario en unas cuantas palabras. Mi cabeza esta cayéndose de lado, parece que la tela juega conmigo.

Si fuese hipocondriaco, pensaría que lo mío es un tumor.

Un tumor viscoso, repentino y maligno, que ha crecido recientemente. Un tumor que se esta cobrando el no encontrar el texto perfecto que estoy buscando. De eso escribo en mi diario, estúpido, de buscar el texto perfecto, el texto indicado, el Texto. (Así con mayúsculas, como otros tantos se atreven). Me estoy convirtiendo en uno de esos novelistas que escriben del fascinante acto de escribir como una excusa para la ficción. Guacala. Escribir involucra solamente a un hombre, pegándole al teclado o usando la pluma. Un blog del fascinante acto de escribir sería lo más aburrido del mundo: Tomé un lápiz, abrí mi cuaderno, incliné ligeramente la cabeza y dubitativamente, empecé mi escrito con la letra A. ¿A quién le interesa eso? Lo bonito es la vida, supongo, eso es lo fascinante, lo que antecede y procede, al acto de escribir.

Por eso, recomiendo coger antes y después de escribir. Eso si es bonito. O mínimo, masturbarse.