
Entradas escritas en Enero, 2007 ↓
Tira 1
Enero 5, 2007 — Webcomic.
Escrito por Agustin Fest.
Te alcanzaré, en un mar lleno de luces y pescadores.
Enero 3, 2007 — Cuentos, FotoCuento.
Escrito por Agustin Fest.

Dedicado a Tess. Una de esas lectoras silenciosas (hasta pronto).
Cordero de Dios que quitas los pecados del Mundo… cordero de Dios, danos la paz. ¿No va así? Cuando escucho esas palabras, a pesar de mi fervoroso agnosticismo, siento que un cordero corre a lo largo de mi vena cava superior y la paz irradia mi corazón. Eso calma mis pensamientos más funestos. Esa tranquilidad, sin embargo amor, admite nuestra muerte futura y una ansiedad en forma de lobo se esconde un rato y luego salta juguetón y rabioso del ventrículo derecho al ventrículo izquierdo. El lobo mira cuidadosamente al cordero y lo tiene espantado, consciente de su presencia. El corazón no debe ser un lugar donde pasten los corderos, porque no hay pastores, sólo un lobo ansioso que lo observa. He llegado a pensar, amor, que cuando el lobo encuentre al cordero y se lo coma, habré de morir. De la misma forma que si el lobo un día salta mal y se resbala, y el cordero quedara solito en la pradera de la aorta, cerraré los ojos y procuraré alcanzarte pronto.
Prométeme que si yo muero primero, el otro regresará a la playa y mirará a los pescadores. No pido nada más, sólo una contemplación a su trabajo, a su mar, a sus cielos, a sus redes y sus sombras. Olvida mi funeral o mi cremación, olvídalos a todos vestidos de negro murmurando las mismas palabras de siempre. Compra el boleto y lárgate de inmediato a la playa. Si te preocupa lo que dirán, diles que estaba en mi testamento, que fue lo último que te pedí. No sólo te lo pido yo, también el lobo y el cordero de mi corazón te lo piden. Si tú murieras primero que yo, amor… prometo sobreponerme a la devastación que significa tu pérdida, robarme un coche y conducir al sur, siempre al sur, incluso ganándole al automóvil del mismísimo Rey Satán, hasta llegar a nuestra playa… hasta sentarme y enterrarme en la arena. Prometo convertirme en una estatua de sal, erigida en tu honor y confundirme con todo, mirando lo que siempre quisimos para nosotros, aquel lugar tranquilo donde quisimos morir pero nunca conseguimos.
Si murieras amor… te juro que te alcanzaré, en un mar lleno de luces y pescadores.
Este cuento forma parte de los fotocuentos que estaré escribiendo en este blog. Si quieres formar parte o enviar una foto, revisa este post: Acerca de los FotoCuentos. Si quieres leer los que llevo a la fecha, entra a la categoría de FotoCuento.
Del honor…
Enero 2, 2007 — Cuentos, FotoCuento.
Escrito por Agustin Fest.

Le robé los lentes a mi jefa, el sombrero al abuelo y la corbata a mi papá. Gracias a los lentes, tengo un rato vigilándote y mi atuendo completo, es para intimidarte. Sabré exáctamente cuando y cómo te robaste las galletas. Haré que confieses. Descubriré dónde enterraste el frasco, el patio no es muy grande y aunque podría buscar montecito por montecito, prefiero que confieses el crimen que cometiste. Puede que no baste un día, pero no importa, te seguiré día y noche, desde tu camino al kinder hasta tus visitas al baño. ¿Tú crees que cuando te pongas a jugar con tus amigas estarás segura? No lo creo, porque mi presencia estará ahí, constantemente, buscando la verdad que he protegido defender. Seré un buen policía como mi padre.
Cuando consiga las galletas, se restaurará el orden natural del mundo y pasará otra cosa, poco menos importante.
Habré resuelto uno de los casos más importantes de mi carrera: el primero de muchos. Un caso que llegará a la prensa nacional, tal vez internacional, y veré mi nombre en los periódicos. Las agencias más importantes de inteligencia querrán saber de mí. Jack Bauer querrá ser mi compañero. Restauraré el honor entre los policías mexicanos, que se han perdido en las garras de la corrupción y el desorden. Destruiré organizaciones criminales con mi sola presencia. Con una bazooka detendré a criminales que escapen por las calles, en sus camionetas llenas de drogas. Tan pronto sepa dónde escondiste las galletas, no habrá vuelta de hoja, puedo esperar aquí sentado el tiempo que sea necesario. Una gran fortuna me espera, un camino doloroso, pero honorable. Seguiré el olfato de las migajas en tu vestido como un perro. No importa que seas mi hermana, no puedo pasar por alto lo culpable que eres. La ley primero que todo.
Tengo hambre y quiero mis galletas.
Mi hermana ha dejado el patio y ha cruzado la calle. Un hombre vestido de jeans y con una chamarra de capucha, recargado en una camioneta, ha llamado su atención y le ha gritado por su nombre. Salgo detrás de ella y observo. El hombre también ha notado mi presencia y me llama con las manos. El hombre prende un cigarrilo. ¿Su complice? ¿Su jefe? ¿O el mensajero de alguna organización secreta y gubernamental? Dejo el sombrero, los lentes y la corbata sobre un banquito, iré como policía encubierto. Mi hermana se sube a la camioneta, no veo el rostro del hombre pero si sobresale su cigarrillo, me subo detrás de ella y cierran la puerta. Nos miramos mi hermana y yo. Seguramente, al final del camino, por fin habré descubierto dónde guardó las galletas.
Foto: César Tzu.
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JUSTO EL 31
Enero 1, 2007 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Alma de Cantaro y este hermoso fragmento de J.C.O.
2007
Enero 1, 2007 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.








