Proyecto Oliveira.

Uno de los capítulos que más recuerdo, sin duda alguna, es Oliveira enderezando los clavos en Rayuela. Es el capítulo número 41, y mientras los endereza, trata de convencerse que hace frío, cuando la verdd hace un calor del carajo. A pesar de ser un capítulo dentro de un trabajo literario (enorme) como lo es Rayuela, también, me imagino que es la descripción perfecta de la cotidianidad del hombre ocioso. Un pedazo de la vida, un fragmento del diario, acciones inútiles y demasiado pensamientos de aquel hombre atormentado por sí mismo llamado Horacio Oliveira. Es una cantidad impresionante el tiempo que llevo pensando en ese fragmento, unos seis o siete años, desde que leí el libro. Era un chamaco, y tenía ganas de hacer literatura. Ah, y coger también. Ahora que todos podemos escribir en un blog, de repente como chamacos, queremos alcanzar ese espíritu literario, la capacidad de narrar con nuestras propias voces, como enderezamos nuestros clavos… nuestras búsquedas por aquellos amores mágicos. Ya entendemos que somos muchos que estamos escribiendo, ¿pero sabemos realmente lo qué escribimos? En mi cabeza tenía la idea de hacer un portal literario, tal vez una revista electrónica, un blog colectivo, algo que nos mantuviera unidos. Un punto de conexión que nos permitiera sabernos en la misma sintonía, aún con nuestras islas cibernéticas hay elementos primos que deben provocar identificación los unos con los otros. Sean nuestras armas una cámara digital, nuestros dedos, las faltas de ortografía, los cuentos cortos o los delirantes monólogos internos… debe haber algo. Estamos juntos en esto de enderezar clavos, y vemos a los demás como enderezan los propios.

Es por eso, que a manera de prueba, he abierto un lugar llamado Oliveira. Siguiendo los elementos básicos de digg.com, enchílame o menéame, pero enfocado a la creación artística y sin tantos distractores. Compartir lo que nos provoca o mueve fibras. También, por supuesto, es una manera de enderezar nuestro ego y sentirnos orgullosos. El objetivo es muy sencillo—. Enfocarnos a la distribución de la creatividad y la imaginación. Compartirlo con los demás y que seamos nosotros, lectores con ganas de ficción o entretenimiento, los que votemos por las historias que quedarán en la página principal. Todavía esta en fase de pruebas, así que seguramente tiene algunos errores: es aquí donde entran ustedes, además de compartir aquello que de verdad les guste, podrían ayudarme a hacer pruebas sobre el sitio e ir mejorándolo poco a poco. Formar una comunidad de lectores, escritores, voyeurs y exhibicionistas, con la disposición de compartir sus creaciones o las de otros. El Proyecto Oliveira, es una búsqueda de nuestros puntos en común.

Es muy sencillo registrarse, y es todavía más sencillo enviar las historias. Es tu preferencia como lector la que ayudará que una historia perdure en la página principal… sin embargo, no es el objetivo de esto. El primer objetivo es compartir textos o fotografías que evoquen, que hayan disparado tu imaginación, que hayan logrado sentirte identificado. Me gustaría mucho que “Proyecto Oliveira” creciera. Estas aténtamente invitado para que con tu ayuda, tus preferencias, tus gustos como lector, o tus perversiones, juegues con el sistema. Invita a quien quieras, aquellos con una preferencia en hacer que les tiemblen los intestinos por el asco que provoca un texto, o aquellos que cuando se emborrachan, cuentan la misma historia. A tus amigos, papás, familiares, todas las personas que siempre han querido abrir un libro pero se la pasan leyendo blogs. Todos, estan invitados.

3 comentarios ↓

#1 kletova el 01.25.07 a las 12:50 am

wiiiiuuu, si si si amiguito!

#2 Ana C. el 01.25.07 a las 9:58 am

Ya estoy yo también registrada, señor Fest.

#3 elflacodelabicicleta el 01.29.07 a las 1:36 pm

Arribo a las costas de su blog con el vacilar cadencioso de la red, y aquí me encuentro ante la sorpresa de la identificación: el capítulo 41 también lo registro en mi memoria con cálida reverberación. Y además, la coincidencia. En mi blog (asquerosamente cortazariano y asquerosamente mío y de un amigo) escribí un artículo que indirectamente alude a lo de que habla ese capítulo: quizás la bravura de lo cotidiano en la pulsión de los días. Por ese motivo me registré en el Proyecto Oliveira. Saludos.

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