Entradas escritas en Noviembre, 2006 ↓
Noviembre 3, 2006 — Del deber ser, Intento ser Escritor, NaNoWriMo.
Escrito por Agustin Fest.
Dos hojas en blanco son mejor que una. Adicional a eso, ha copiado algunos textos que quisiera seguir trabajando desde Google docs. A Fest le ha parecido cómodo escribir la novela desde ahí, lleva buen tiempo. En realidad son como cuatro hojas en blanco (incluyendo otros dos proyectos). Si no tiene cuidado, podría saturarse y acabar como loquito, con la lengua de fuera y los ojos saltones. Si no es porque se ha metido a la cabeza que la idea es escribir aquí y luego la NaNoWriMo, entonces tendría un pequeño colapso nervioso.
¿Por qué la urgencia de escribir? Porque tiene que hacerlo. Debe haber otros enfoques, unos muy distintos, dónde escribir sólo se hace cuando vale la pena, dónde hablar sólo se hace cuando se tiene algo que decir, dónde expresarse es sólo para alguien acomodado que tenga una auto-suficiencia holgada para buscar los chispazos de creatividad. Pero Fest siempre tiene algo que decir, será por una educación burda y vulgar de su imaginación, pero tiene que hacerlo y el mejor medio para hacerlo, el que mejor conoce, es el de las palabras y no por ello quiere decir que tenga la mejor manera de hacerlo, sabe que no es así, pero lo intenta y cree que si continua tallando, encontrará un sentido. Tal vez encontrará así su razón, insiste, la razón de todo esto.
Corre el riesgo de terminar como un viejito borracho y amargado, que descubra ninguna verdad detrás del manojo de letras. También corre riesgos por descubrir que sus letras no significan nada para nadie, incluso para él. Piensa en eso, pero no piensa mucho. Hay quien dice que la vida es muy corta para tomarse tan en serio y si encuentra una razón, su alcoholismo, su amargura, su rechazo, podrían transformarse en una pequeña broma de la cual valdría la pena carcajearse. Esa carcajada podría tomar años en acumularse. Cuándo siente que se esta tomando demasiado en serio, obligadamente, necesita carcajearse. Lo primero producto de su neurosis, lo segundo producto de su espíritu bonachón y amable.
Reírse de uno mismo es bonito. Reirse de uno mismo en mal momento, resta credibilidad. Reirse de uno mismo en todo momento, podría ser un signo de locura o idiotez, como a esos niños que les hacían muchas cosquillas de chiquillos y ahora se ríen por todo.
Alguien debería escribir un instructivo para reirse de uno mismo.
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Noviembre 2, 2006 — Consumidor de Entretenimiento, Despertares, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Fest durmió tanto ayer, que lo suyo podría ser declarado un crimen contra la humanidad y es que hoy, al levantarse a las 6 y cacho de la mañana, todavía se sigue preguntando los motivos de haberse sentido tan cansado. Pensándolo un poco, luego los motivos sobran, saltan como monstruos exageradamente frente a uno, algo así como: demasiado estrés, mucho tráfico, las horas que tardó uno en moverse a distintos lugares en un mismo día, algún tipo de depresión, el calor, el frío, las desveladas de toda la semana. Luego le da uno de esos pensamientos desvergonzados, que a su doña abuela le hubiera puesto los pelos de punta: La verdad me gusta dormir, ¿a quién no le gusta dormir? ¿Por qué deseas justificarlo? María Rojas entonces habría sacado una escoba, le hubiera dado una nalgada dura y directa, hubiera apuntado hacia la puerta del baño e inmediatamente habría ordenado-. ¡A bañarse, cabrón! ¡A bañarse! -y es que todo día, que se precie de productivo, empieza con un baño.
Después de bañarse y de prepararse para un día que promete ser aterrador, no sólo por los chiquillos disfrazados, sino por la afluencia de gente deseando mirar el producto de siglos de tradición (se les llama ofrendas, de día, de muertos), ha decidido continuar escribiendo el día de hoy. Después de todo, ayer no juntó el mínimo de palabras requeridas para el NaNoWriMo (1700 palabras diarias) y si su reloj no se equivoca, este día festivo lo obligarán a trabajar menos en sus escritos. Ya por costumbre ajustó la alarma de su celular para que suene en cinco horas, cuándo sabe que a lo más, tendrá tres para trabajar. Probablemente pueda compensar el horario un poco en la noche, pero no puede asegurarlo. Empiezan a sonar las alarmas vecinas, desde aquí puede escucharlas, y algunos perros ladran desde la entrada de los departamentos cuando escuchan los claxonazos y coches mal afinados.
Fest se ha sentido un poco mal porque no escribió calaveritas del día de muertos este año. Si no se equivoca, ya van dos años que no lo hace. Recuerda que ese detalle, el hacer una breve rima describiendo la muerte de algún personaje blogosférico, lo hacía un poco más querido en la comunidad. Incluso algunos hablaron de que debía ser una tradición. Pero es igual que el día de muertos, Fest cambia, día de muertos también, las ofrendas se modernizan, inevitablemente adoptan más cultura de halloween, Garfield utiliza menos arte en el fondo y diálogos más cortos, Jon se hace más estúpido, los Simpsons pierden ese detalle de valor familiar que tenían en los primeros episodios, los Simpsons se hacen más absurdos… la gente pide más, y más. La gente pide cambio.
El párrafo anterior tiene poco sentido… si no es que nulo… se les verá al rato, tiene una novela fast foodera que escribir.
Que pasen un delicioso día de muertos, con pancito y chocolate, en compañía de alguna disfrazada de piruja (que sólo disfrazada, se les dice), o de algún batman con músculos sobre los músculos… se los desea este, su escritor de confianza.
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Noviembre 1, 2006 — Búsquedas, Critica Social, Del deber ser, NaNoWriMo.
Escrito por Agustin Fest.
Empieza el reto, y Fest al menos ha apartado tres textos para su revisión durante este mes. Aunque la novela del NaNoWriMo esta marcada como prioridad, desea tener otros textos que leer, editar y comparar durante el proceso. Con un horario disciplinado esto no debería ser ningún problema, no debería sentirse agobiado, molesto o con demasiadas cosas encima. (Puede que si, pero al menos si tiene un silbatito de salida, puede salir corriendo a casa [aunque sea a nivel de río místico… todo esta en la mente y la culpa], como Pedro Picapiedra, y ocuparse de otras cosas). No hay intermedio de comida en ese horario, es una jornada corrida de cinco horas, dónde lo único que le ocupa es el texto enfrente y tal vez un par de conversaciones en el messenger para sentirse como oficinista indisciplinado y libre, con el poder de decisión sobre el uso de su tiempo a como mejor le convenga. Ay, ¿pero qué no los escritores escriben a través de la pasión, de la inspiración, de la aspiración, de la incisión, la emisión de sus palabras? (una horrible pregunta, por su construcción y su desfachatez con los “ón”, piensa). Quien sabe, si Fest escribe es porque aún teniendo un conocimiento infantil y muy útil de otras cosas, escribir le parece todavía un ejercicio desconocido que le gusta practicar día a día, esperando comprender por qué lo hace.
Una búsqueda, como en todas las historias.
Ha estado serio y pensativo estos días, un poco triste, porque miró el video de la muerte de Brad Will. A estas alturas, probablemente ya escucharon de él, y si no, fue un reportero gringo que estuvo en Oaxaca y continuó grabando hasta que una bala le perforó la boca del estómago y murió desangrado. Después de mirar el video, Fest se hizo consciente que aún conoce los límites entre una ficción y una verdad. Los disparos de las películas jamás se escucharán igual a los disparos que escuchó en el video y fue como si le quitaran un velo, uno que lo hacía indiferente al caso de Oaxaca y sólo le obligaba a mantener los referentes básicos-: Gente quejándose, gobierno chafa. Una visión muy simplista de las cosas, que aún con palabras adornadas continua viéndose en blancos y negros. Con suerte, en matices de grises. Cuando ves un video a color, cuando registras mentalmente la muerte de un hombre, cuándo ves esa muerte desde sus ojos… despiertas. Así le sucedió a Fest o eso piensa que le sucedió. Suena hipócrita y estúpido pensar que es su problema ahora, después de ser testigo de los alcances del conflicto. Pero cree, honestamente, que su estado anterior, uno de indiferencia y desinformación, uno dónde permitía el filtro de los medios para mantenerse al tanto, era peor todavía.
No ha querido publicar el video en su blog porque, igual que una prensa sensacionalista, sólo terminaría por contribuir en mostrar las imágenes crudas y fuertes, en búsqueda de que compartan esa misma hipocresía que guarda y de la que se siente jugador. Fest se sabe triste, se sabe preocupado, publicar el video sólo haría que otros entristecieran y se preocuparan como él. ¿Luego de eso, qué se debe hacer? La desinformación no sólo alcanza la duda de lo que esta sucediendo, también alcanza la duda de lo que se debe hacer en esos casos. ¿Ser un ciudadano responsable? ¿Estudiar, educarse para mejorar el país? ¿Pagar los impuestos? ¿Seguir los códigos morales (religiosos, sociales… familiares)? ¿Ir a Oaxaca para registrar con la presencia lo que esta sucediendo? ¿Continuar ignorándolo? Esa respuesta queda en cada uno de nosotros.
Fest no sólo se ha sentido fuera de lugar por ver la muerte de un hombre, se siente fuera de lugar porque no sabe como contribuir a que las cosas mejoren. Otra búsqueda, la búsqueda del bienestar común, la búsqueda para despertar a nuestros hermanos, vecinos, familiares, amigos, sin importar ideología política, condición social, sexo o raza… una búsqueda dónde no nos haría mal dedicar un poco de tiempo al día para cuidarnos los unos a los otros. Una búsqueda dónde nos haría bien criticar el cómodo pensamiento dónde las cosas van a seguir igual y poner manos a la obra.
Es posible hacerlo.
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