Fest se rasca la cabeza, mira el techo, observa sus números, prende un cigarro, sale a fumar antes de que lo cagoteén por fumar dentro de la casa, sigue mirando el techo, se rasca la panza, infla la panza, se admira de estar tan gordo, recuerda que lo dijeron: “Si realmente quisieras chingártelo, podrías hacer ejercicio y eso lo pondría de malas”. Sonríe, sabe que una venganza estúpida como esa, podría llevarlo a seguir rigurosamente la dieta de los carbohidratos de nuevo, hacer un poco de ejercicio, y bajar 10 kilos en un mes. Sólo por molestar a una persona.
Se da un tope contra la puerta, suavecito, piensa que debería dejar de pensar mamadas y se dice-: Escribe… escribe… escribe… escribe…

Un comentario hasta el momento ↓
Yo sé que a lo mejor no tengo vela en el entierro, pero creo que no tdeberías presionar tanto a Fest. Esta bien que le quieras creas esa disciplina, pero a veces el pobre ha de sentirse muy frustrado por no cumplir la cuota diaria y pues así no se puede vivir… Compadecete de él.
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