La imagen original.
Viejo.
Mujer barbuda.
Octubre 31, 2006 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Octubre 31, 2006 — Critica Social, Del deber ser, Despertares.
Escrito por Agustin Fest.
Fest despertó a las tres de la mañana, anotó baile como un recordatorio en su celular y luego durmió. A las siete de la mañana se despertó de nuevo. Desayunó huevos con jamón, un poco de queso y contrario a la invitación populara una vida saludable, bebió un vaso de coca cola. Ayer tuvo un día agradable, fue a tomar café con una amiga y platicaron bastante, hacía tiempo que no lo hacían. Fest prometió que lo haría más seguido y ahora que esta probando la vida disciplina, bien podría cumplirlo. Ya sólo depende del humor de ambos en esos momentos. No es que hayan platicado temas que difieran del común entre una plática de amigos, pero es agradable poner en orden las ideas, hablarlas en voz alta con otro y que ese otro, afirme o niegue la postura. Un amigo funciona para reafirmarse, definirse así mismo cuando se escuchan elucubrar en voz alta.
Hablando de amigos, uno le pidió ayer que fuera como testigo de su boda por lo civil. Preguntó si tenía que ir de traje, ya estaba pensando en costos de tintorería y boleadas de zapatos cuando él le tranquilizó diciendo que todo normal, que sería una boda muy sencilla. Vaya… testigo de una boda… testigo de la boda de uno de sus mejores amigos.
Fest se sabe una especie de solitario. Cuándo era más joven, pensaba que lo suyo sería morir solo, en algún lugar, con modestos triunfos y una vida distinta al común denominador. Nada de buscar riquezas, de buscar fama o reconocimiento, nada de angustiarse por los temores colectivos, ni aceptar la verdad común como la única verdad. El señor Armando Sámano, así como muchos otros, suele llamar esa verdad como La Razón. Una razón capaz de impulsar nuestros actos, una razón que define los motivos de nuestro movimiento (según nuestra persona o la colectiva). Fest no cree en una persona colectiva, sin embargo cree que el individuo toma pedazos de la colectividad para formarse un criterio y actuar en base a él. Fest es incapaz de aceptar que una persona pueda irresponsabilizarse de sus decisiones porque un colectivo se lo obliga. No puede aceptar un “lo hice, porque los demás lo hicieron”, “Me obligaron a hacerlo” o un “lo hago, porque esta de moda”. Eso es inaceptable para él, hasta que existe una responsabilidad o un criterio, uno que contruya un pensamiento crítico, que sea capaz de invalidar esa decisión y denote cierta madurez o crecimiento. De igual manera, el otro colectivo, el alternativo, no puede aceptarlo. Fest es incapaz de comprender una persona que dice: “No lo veo, porque los demás lo ven”, “Ha perdido sentido, porque todos lo hacen”. Apela más a su razón un “lo hice porque me gusta, aún cuando le gusta a los demás”, no importa que ello se base en cierta ingenuidad. Fest acepta, también, la función del instinto, esa función primitiva y apresurada por tomar una decisión desde la boca del estómago. Por ello Fest es un solitario, esa forma de pensar lo ha llevado a escoger con mucho cuidado a sus amigos (y ni siquiera eso, cuando son ellos quienes lo escogen), también lo ha llevado a preferir su soledad, ser un simple observador. Contra todos los pronósticos, a veces no entiende porque disfruta mucho su relación.
En ocasiones, Fest piensa que no debió nacer en esta época, dónde el pensamiento crítico contrasta demasiado con una actitud compulsiva y consumista. Se dice mucho que el exceso de información esta robando la consciencia histórica a los jóvenes. También se dice a los jóvenes que lo mejor es vivir el momento y dejar el pasado atrás, porque el pasado lastima. Es una época dónde las mejores historias son aquellas que se reciclan y se “modernizan”, se cambian de enfoque, se reconstruyen en base a muchas formas de pensamiento: Todas esas a las que le hemos puesto nombre en esta época y pobres de nosotros, que aún no encontramos el nombre de la nuestra. Es decir, somos capaces de leer con curiosidad y morbo la historia reescrita de una caperucita roja dónde ella sea proclive a la prostitución y el lobo sea el padrote que le extiende la invitación al oficio. Surge una curiosidad por leer la Iliada desde el punto de vista de la ciencia ficción, aquella donde el areté, es más bien, la primera constancia de la existencia de seres metahumanos. Así Aquiles es un super héroe cuyo origen científico se basa en la unión de adn humano y alienígena, en vez de un noble cuya vida consistía en esculpir sus habilidades con el arco y la lírica. Vivimos una época dónde esta bien ser políticamente correcto y es muy divertido no serlo. Así, con toda esa mezcla de opiniones, culturas, corrientes… ¿cómo es posible buscar el nombre de nuestro pensamiento? La tarea queda en cada uno de nosotros, que debe elegir lo que más le place para formar su propio criterio. Mejor aún, si la persona tiene un poquito de sentimiento crítico, entonces elegirá de entre todas las opciones, vertientes del pensamiento que no se contradigan entre sí (o encontrará un puente que pueda validar las dos y crear una nueva forma de pensar) y eso es más congruente de lo que puede pedir uno. Es una invitación a morir con honor, honestidad y tranquilidad. Piensa Fest, que eso es mucho trabajo para seres humanos comunes y mortales.
No es una época sencilla dónde podamos trabajar en blancos y negros, o siquiera tonalidades de grises. Fest piensa que estamos viviendo el giro de una época, pero su edad o tal vez, su falta de cultura, no le permiten ver ni tantito a dónde nos dirigimos. Mejor irse a morir solo, en algún lugar, con modestas comodidades. Si tiene suerte, seguiría escribiendo en este diario… si tiene suerte, será testigo del punto clave dónde todo cambió y finalmente nos demos el lujo de nominar a este chacotero.
Octubre 30, 2006 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Solía escribir cosas para mis amigos. Había esta chica que me gustaba muchísimo, y tenía un profesor que no le agradaba en la escuela. De verdad la chica me gustaba mucho, así que casi todos los días, le escribía un cuentito dónde ella lo mataba de distintas maneras.
—Stephen Colbert.
Octubre 30, 2006 — 1-2-3, Geek bastard, Sensitivo, Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Ayer Fest bajó un par de programas para escribir offline (es decir, desconectado y con la posibilidad de guardarlas de inmediato en el disco duro) las entradas de este weblog. De los tres que ha probado, ninguno le ha parecido bueno. Incluso, en un arranque de aventura escribió la entrada de ayer desde Google Docs & Spreadsheets. Al final no le gustó como dejó el código y decidió no utilizarlo como editor de blog. Sin embargo, le gustó lo suficiente para trabajar algunos textos ahí. Es posible que desde ese procesador de textos trabaje en el reto de NaNoWriMo. Mientras tanto, para sus entradas regulares, seguirá utilizando la interfase de Wordpress como editor principal. Uno de los motivos por lo que hace esto, es que un par de veces sus dedos torpes han apretado Control+R de manera misteriosa al utilizar Firefox y eso, como sus letras tan intuitivas lo indican, actualiza (control [estoy en control] re-cargar) la página. Cuando se actualiza una página con una forma (los cuadritos donde escribes en una página web se llaman formas, worale), obvio, suelen perderse datos. Aunque en Opera no pasaba eso, ha dejado de utilizarlo porque Gmail siempre es un problema y no funciona al 100%. Fest ha instalado un plugin que resuelve esto a medias. De manera automática guarda en un cookie un fragmento de lo que se escribe… pero no es suficiente.
Todo se arreglaría si Fest, tuviera la disciplina de pincharle dónde dice “Guardar y seguir editando”… pero Fest, lo de menos, es disciplinado y aunque lo aplica cada que se acuerda, no tiene el corazón para contar los minutos y actuar como un robot, cuyo momento más critico del día, es mover el cursor al cuadrito salvador y darle click. Se han reescrito cuentos, entradas del diario, historietas, capítulos enteros de novelas escritas aquí por esa mala costumbre y aunque es fastidioso y le enoja, cree en esos pequeños accidentes como señales del destino.
Eso de ser un hombre poco disciplinado y muy supersticioso, algún día lo va a matar, piensa Fest divertido.
Lista de programas para escribir y guardar tus posts offline (y publicar, si estas online).
Ninguno de los tres me satisfizo. Pero si tuviera que elegir el mejor, por más sorprendente que parezca, es el Windows Live Writer.
Si a Fest no le gustó ninguno, es que es un mamón quisquilloso por el código HTML. Para un usuario regular, los programas son más que suficientes.
Hablando de disciplinas, el sábado se levantó a las nueve de la mañana, el domingo se levantó a las siete de la mañana (se quedó despierto una hora) y durmió hasta las nueve y media, hoy se despertó a las seis de la mañana. El difunto escritor, Rafael Ramírez Heredia, solía levantarse a las seis de la mañana y escribir hasta las once. Así cómo él, hay muchos otros escritores (los mundialmente reconocidos Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa) que creen en la disciplina de tener un horario específico del día para enfrentarse a la hoja en blanco en determinadas horas del día y hacer su trabajo artesanal. Eso de enfrentarse suena bonito, piensa Fest, suena como alguien que promete verse con su contrincante de ajedréz en la plaza de Santo Domingo.
Aunque a Fest le fascina más el enfoque de Onetti (volvemos a J.C.O. y Dios Brausen), de cogerse a la literatura como la puta ocasional (aunque Onetti lo dice más bonito), cree que puede intentarlo. Empezar el día con una entrada en este diario y ocuparse de escribir lo demás cuando termine. Así que hoy es el primer día de un largo experimento. Uno de esos experimentos que son capaces de definir su profesión. Al menos desde el primero de noviembre hasta el treinta de noviembre, que esté ocupado con el NaNoWriMo, debe intentarlo.
Además, a partir de las once del día queda mucho tiempo libre para una serie de inverosímiles actividades, por ejemplo: pasearse en la UNAM, leer, comprarse un helado, caminar durante una o dos horas, irse a tomar un café demasiado caro, observar las minifaldas de las jovencitas de preparatoria y universidad, mirar la televisión o escuchar el radio, tomar fotos con la cámara digital, masturbarse, conseguirse una amante platónica (o una de verdad, o comprarse una mona inflable), comer con Doña Mary en su fonda, visitar a los chicos de casting, ir por el hermano, encontrarse de casualidad a guffo en Coyoacán, ir a la NASA a dormir por cinco mil dólares, molestar jovencitas desde una construcción, tirar huevos podridos en la casa de las monjas que le educaron, castrar un semental, pintarse bigotes con un plumón, descargar pornografía, hacer pornografía, fumar y sentirse enamorado, un ratito del día aunque sea, enamorarse unos cinco minutos no hace daño… todo lo demás para amargarse, para tener los pies bien firmes en la tierra, para saberse humano y mortal, para creerse la falsa ilusión de que es un hombre independiente y no necesita a otro.
Que bonito eso de sentirse enamorado… es bien romántico.
Pero estar amargadito lo es más todavía.
Hablando de amarguras, ayer Fest discutió con Sol. Ella optó por dejarlo solo e irse a dormir. Yo también hubiera dejado solo a Fest, después del drama tan femenino que hizo. Fue una curiosa inversión de los papeles. Hoy lo ve como otro día, normal, dónde entiende que ninguno de los dos tuvo (y tendrá) razón. Son esas discusiones tan necesarias para mantener una armoniosa vida de pareja.
Ayer, cuando ella lo dejó, inmediatamente se fue a dormir ansioso, con el corazón latiéndole rápido por el coraje, dio varias vueltas en la cama y de repente dejó de sentir la ansiedad como por arte de magia. Hasta pensó estúpido que algo había pasado, que algo se le había detenido. Se quedó en silencio un rato y cuando escuchó su corazón latir de nuevo, suspiró tranquilo. Se sintió más estúpido. Después se preguntó así mismo si era tan malo tan sólo pedirle un poco de su tiempo. Si de verdad lo que pedía era demasiado o si era tan profano como para transgredir su condición natural, pensó si sería mejor dejarlo por la paz. Luego se preguntó si de verdad necesitaba tanta atención. O si la pedía de una manera exagerada. Luego se dio cuenta que si ella se tomara esos cinco minutos, él se ahorraría los enojos de toda una noche ¿Pero y si esos cinco minutos son vitales para la supervivencia de ella, qué? En ese caso mejor deja de pedirlos. Pero eso de ahorrarse enojos de toda una noche, le parece razonable y saludable. ¿Pero… si no es así? ¿Si después de cinco minutos, él quiere diez, veinticino o seis horas? Fest se encogió de hombros, eso nunca lo sabrán, porque ella esta dispuesta y necia a no tomarse los cinco minutos, y él estará a predispuesto a discutir cuando eso suceda.
Una idiotez, al fin y al cabo, la discusión. Tan idiota como no tomarse un poco de tiempo para darle importancia al otro. ¿Será?
Fest despertó con muchas preguntas y probablemente no perciba una respuesta. No es algo que no se arregle con un par de nalgadas y perversiones innombrables, piensa Fest divertido.
O con una muñeca inflable.
Octubre 29, 2006 — Movies, Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Fest soñó que tenía una armadura. No podría decir exáctamente como era, sólo que le cubría todo el cuerpo. Usando esa armadura, tenía que pelear contra otras personas que también la tenían. Se construían a partir de pedazos aislados, como cascos, placas de cuero, petos, ócreas, corazas de piel, culeras, botas de hierro y cintos. Estos pedazos aislados, por ejemplo, se podían intercambiar de lugar, es decir: la ócrea se ponía en los codos, el peto podía amarrarse alrededor de los muslos, había gente que usaba las corazas de piel como escudos y otros tantos, usaban el casco como sus armas. Sobra decir que había armaduras muy extrañas, donde ninguno de los pedazos correspondía a su lugar original. En el sueño, más de una vez le tocó que algún soldado le atacara usando su casco. Tomaban impulso con el cobre en sus manos y le golpeaban en el pecho. A Fest se le iba la respiración, como el impacto que provoca un disparo en un chaleco antibalas, se levantaba y se abalanzaba contra quien hubiera cometido el ataque. Fest peleaba como si estuviera jugando americano, aunque no estaba consciente del todo de como era su armadura, sabía que era suficiente cualquier empujón con ella para dejar fuera de combate a uno, o dos, o tres. Miró, por casualidad, a un hombre que tenía una armadura roja y notable, una armadura completa. Pensó en ese momento que debía tener cuidado y que debía matar a ese hombre de inmediato, porque como su armadura sobresalía entre todas las demás, intuyó que él era una clase de líder y la persona que provocaba la guerra que estaba sucediendo.
Escuchó una voz en su cabeza en cuánto se dispuso a atacarlo—. No debes matarle —dijo la voz—, su armadura roja no quiere decir que es un líder o tu enemigo. Su color representa el de un guía, un navegador, alguien que sabe exáctamente a dónde ir. Si quieres salir de aquí con vida, debes seguirlo.
Asombrado por lo que dijo la voz, Fest se detuvo en medio de la batalla y admiró la armadura roja de aquel hombre, era una armadura roja y brillante. Un guía o un navegante, se quedó pensando un rato en el significado de ello (si es que había tal), tal vez me gustaría ser uno de ellos. Un hombre que usaba rodilleras de oro en los puños se acercó a él y lo invitó a pelear. Fest se levantó, extrañado por su consciencia, no se sabía tan guerrero. Se abalanzó contra el otro, pero las rodilleras que tenía en los puños eran suficientemente resistentes para hacerlo a un lado con un pequeño impulso. Ambos se sonrieron, entonces Fest pensó que había encontrado un rival. Últimamente ha leído muchas historias dónde una rivalidad no sólo involucra aplastar al otro, sino que involucra cierto cariño o cierta amistad. El concepto de rivalidad, en esos mundos, es como encontrar un hermano, o el amor de toda tu vida. Es la persona que puede frenarte, detenerte, repelerte y que tampoco puede vencerte. El hombre de los puños de oro también sonrió, chocó las rodilleras contra las manos y lo retó a que continuara. Si Fest se sentía el soñador de esos guerreros, entonces acabó por convertirse en uno de ellos, peleando contra aquel hombre de los puños dorados durante una eternidad.
Cuando despertó brevemente, a las seis de la mañana según su celular y a las cinco según su pocket pc, se dijo “Que sueño tan chingón” y anotó pedazos de este en su pocket pc, junto con una promesa que decía “Vas a escribir de esto”. A los diez minutos, volvió a quedarse dormido.
Octubre 28, 2006 — Mi abuela, Niño viejo, Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
El día esta un poco gris, debería prender la luz porque veo muy poco. Ha sido un sábado tranquilo, demasiado tranquilo. La mayoría de mis sábados (excepto los que voy a Puebla), son así. Ni siquiera pienso en la hora de quitarse la piyama o de meterse a la regadera. Son buenos días. Aunque pueden ser un poco aburridos, estoy agradecido con ellos. Ayer soñé con mi abuela y no recuerdo que fue, últimamente sueño con mi vieja como si estuviera viva… pero no me provoca nostalgia, ni dolor, ni tristeza. Tampoco gozo, no me malinterpreten. Sólo me provoca extrañeza soñar con ella y pensar que de esa manera, sigue ocupando un lugar importante en mi aburrido cotidiano. Es como si en el sueño viviese un mundo dónde ella continua con vida y cuando despierto, ese otro mundo se cierra, y regreso a este dónde ella no esta. Como atravesar una puerta, eso pienso en el momento al despertar, que estoy atravesando la puerta.
Después de escribirlo así, me ha dolido de verdad. Esas cosas no debieran pensarse demasiado.
Hoy me tomé un café en la mañana y me comí un pan de dulce, con piña. Hoy no tengo ganas de escribir en tercera persona, no me siento tan lejos de mí mismo como para corregirme los párrafos. Pensaba escribir enamorado, o algo así, de esas veces cuándo uno abre su corazón y se desgarran las pasiones, que se escapan como caballos salvajes para atropellar a los transeuntes. Pero no se me ocurre como escribirlo. También pensaba escribir que estoy en cierta etapa calenturienta, porque he bajado tanto porno que hasta me siento avergonzado y yo… para sentirme abochornado de bajar porno… No tengo otra cosa que escribir este sábado, la verdad es que esto lo hice como una mera excusa para compartirles la canción que escuché y me inspiró para tratar de escribir un par de párrafos.
Espero que sigan teniendo un sábado agradable.
Octubre 28, 2006 — Búsquedas.
Escrito por Agustin Fest.
Google, ha tenido a bien de traer visitas al blog de Fest, con los siguientes términos:
Pintura vinci o maquillaje exagerado, lo que se consiga primero. Fest piensa que dósis exageradas de labial rojo chillante, unas pestañas postizas y sombra dorada, pueden conseguir el efecto. Unas cejas delineadas como las de María Félix, de faraona, que rompan el esquema de lo que es un rostro normal, no estaría de más.
México se ha visto en la necesidad de mitificar a sus héroes para dar ejemplos. Sin embargo, es algo que persiste hoy en día. La verdad de los niños héroes, según mis profesores de secundaria, es que los agarraron medio borrachos y es por ello que no pusieron la resistencia que tanto se aclama. De que los mataron, pues si los mataron.
¿O tal vez, esa borrachera es parte de la mitificación?
Por ahí leí que Juan Escutia no se enredó la bandera en el Castillo de Chapultepec, sino que fue otro caso aislado que incorporaron al mito general de los niños héroes.
Entre más ambigüedades tenga una historia, Fest piensa que se valida más como un mito.
Sin embargo, si quieren un resumencito de la historia oficial de los niños héroes (y tienen flojera de ir a una biblioteca), en la wikipedia como siempre.
No es recomendable a menos que deseés matarla de asfixia.
Si algún día te vuelves a buscar en Google, Fest te pide perdón.