Entradas escritas en Septiembre, 2006 ↓
Septiembre 6, 2006 — Asceta, Búsquedas, Fest, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Ayer, Fest en un descuido, olvidó su chaleco en uno de los salones. Cuando se dio cuenta, estaban sus pasos llevándolo a la facultad de derecho y tomando una coca fría bajo nubes de lluvia, que amenazaban con explotar pronto. Alzó los ojos como diciendo—. Ahhh, san pendejo de veras —y luego, le pasó por la mente que podría escribir acerca del discurso del olvido. Anotó eso como una palomita mental, diciéndose así mismo “buen chico” por tener algo que escribir y apresuró sus pasos al salón, solamente para curiosear si el chaleco continuaba ahí.
El discurso del olvido.
Si algo se le olvida a Fest, se le olvida y ya. Lo asume perdido y que esa pérdida (o abandono) forma parte de algún orden natural de las cosas, del mundo… eso piensa de los olvidos de todas las personas, en general. Depende del valor material, el grado de enojo. Si es algo de valor sentimental, se enoja un poco, pero suele pensar que si se le olvidó no es por un sentimiento de malestar contra la persona que se lo regaló o contra el sentimiento en sí, sino que es hora de dejarlo descansando en un lugar. Piensa, de alguna manera, que los objetos sentimentales regresarán a él, aún si es algo tan poco palpable como un recuerdo.
El chaleco, por ejemplo, tenía cierto valor sentimental porque le recordaba su trabajo con las letritas “CEFAC” ya desgastadas, tal vez solamente siluetadas en la espalda. No lo ha revisado últimamente. Se lo regalaron porque de cierta manera, siempre se acordaban de él en el CEFAC, ya que hacía un buen trabajo encontrando jovencitos nuevos para aventarlos a la escuela y eventualmente, a la televisión. Si recordara nombres haría un listado, pero le basta con ver sus caras en la tele (por mera casualidad) y decir—. A ese lo conocí. No es que le de orgullo, simplemente le provoca curiosidad y satisfacción. Ya recuerda ni la mitad de los nombres, también se le han olvidado.
Cuando se le ha perdido algo de gran valor material, como aquella vez donde se le perdieron 700 pesos en un taxi, se enoja bastante, pero también lo deja ir. Cuando se dio cuenta que se le había perdido el dinero, recordó la plática del taxista, de cómo hablaba de sus cuatro hijos y de que el dinero para los útiles, que tenía que trabajar bastante esta noche. Atinó a suspirar, entre dientes y con pocas groserías—. Bueno, pues al menos lo aprovecharás. Finalmente le contó la historia a su mamá y a su jefe, ya estaba resignado a perder el dinero y vivir con poco aquella semana, pero ellos en algún gesto se lo repusieron.
Ah, las personas… las personas son más difíciles de olvidar, sobre todo porque Fest llega a registrar en su cabecita los rasgos más inútiles de una persona. Fest nunca olvida a las personas, puede olvidar sus nombres, pero no los detalles.
Cuando Fest regresó al salón donde había olvidado su chaleco, este continuaba ahí. Una señora se lo dio, hizo comentarios breves y amables, y Fest correspondió con una risa y comentarios amables también. Se despidió y le agradeció. Cuando tuvo el chaleco en sus manos, lo acomodó bajo el brazo y palpó sus bolsas, por curiosidad. La cartera continuaba ahí, la sacó y miró que toda la basura también. Porque Fest nunca ha guardado dinero o identificaciones en su cartera, solamente guarda basura. Asintió un poco contento, miró al cielo gris que estaba a punto de explotar, para sorpresa de unas alumnas de derecho alzó su dedo al cielo y le ordenó en voz clara y fuerte—. NO.
Pero si llovió, y ya.
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Septiembre 4, 2006 — Familia, Fest, Geek bastard.
Escrito por Agustin Fest.
…durante el día, es abrir esta hoja en blanco y tratar de hablar de Fest. No. También hay otras cosas, cómo cuando se levanta tres de cinco días de la semana laboral a recorrer el camino que pensó había quedado años atrás y también cuando las deudas de sus tíos, impiden que le den un dinero extra para cualquier emergencia escolar. Fest terminó pensando, ya que este día esta lentamente llegando a su fin, que el dinero siempre sería un problema (tal vez, EL PROBLEMA) y que, aunque sueña con ser millonario como todos los hijos de México, prefiere el pensamiento conformista de tener dinero a la mano para lo básico y un poco más (como todos los hijos de México también). Hoy tuvo que gastar un poco más de un dinero reservado para, por ejemplo, sacar una copia tamaño plano de un mapa, para su hermano, y también, tuvo que comprar trampas para rata y un insecticida. Es una larga historia.
En esas cuatro cosas, desaparecieron cien pesos. Platicando con su tío por messenger le dijo que tuvo que gastar el dinero y un poco por el estrés, había olvidado sacar la carne a descongelar para la cena. Mientras estaba en un OfficeDepot, se le ocurrió si así era como se sentirían los padres, particularmente los amos de casa, con sus hijos… con cierta opresión en el pecho por los gastos, el dinero, conseguir todo lo necesario, que se resbalan las cosas en la cabeza, que ya pasó una hora más del día y no sabes dónde estás, ni cómo te llamas, ni si ya terminaste. Aparte, el mal humor del chamaco, quien tiene la mala maña de ponerse de malas cuando le piden que enumere sus responsabilidades para procurar hacerlo todo más rápido y mejor organizado.
Pensó en que la preparatoria pedía más cosas en esta generación—. Dinero para convivios, dinero para obras de teatro, firmas en documentos interminables de reglamentos, listas y cosos de “enterado”. En cada uno de ellos ha firmado con la A cuyo espírito interno dice Fest e inmediatamente escribe orgullosa y cansinamente, “Tutor: Agustín Fest”. No es una ardua tarea, tal vez la ardua tarea es leer los documento en sí, y que para sorpresa de su hermano, este le pregunte por qué los lee. Él sólo puede aventar una mirada de alguien cuya madre trabajó varias veces en ámbitos burocráticos y se la vivió demandando a medio mundo. De paso, vive pensando nuevamente, que tenga cuidado y no se sienta como el padre de su hermano, que guarde la distancia, esa delgada línea. Sin embargo, procura no enfriar su amor fraternal. Muchos proceso mentales y sensibles pasan por la mente de Fest, todo el tiempo.
Su tío prometió pagar el dinero.
En cambio, hay otros momentos del día que a Fest parecen hacerlo feliz. Ha descubierto un gran poder en su Pocket PC. Tan sólo hoy en la mañana, después de acompañar a su hermano para que tomara el camión, encontró con gran beneplácito que puede comprimir los videos porno con el Windows Movie Maker y copiarlos ahí para verlos. Pornografía portatil, Dios mío. También descubrió un lector de feeds que le ha gustado por el momento, el A6.Times. Su ritmo de lectura ha aumentado considerablemente con su aparatejo y piensa que ahora, teniendo el lector de feeds, es probable que nunca deje de leer. En la mañana tan sólo tiene que descargarlos y en el transcurso del día o antes de dormir, dedicar un tiempo a leerlos. Los feeds y su libro por supuesto. Si no tiene nada que hacer, más que una agonizante espera, todo se arregla con buscar un Sanborn’s o un Starbuck’s, o cualquier otro establecimiento Wi-Fi. Lo único que le preocupa un poco, es que a la versión Movil de Opera tan sólo le quedan 8 días de prueba y a su lector de feeds, 14 días más.
No le gustaría buscar alternativas. Ah… esos juguetitos, Fest… esos juguetitos.
Fest tuvo uno de esos mieditos paranoicos hoy en la mañana, mientras miraba a su hermano subirse al camión de ida y pensó, inmediatamente, cómo escribir de ello. Pero también juzga que por hoy ha sido suficiente y qué tal vez, el pensamiento no merezca nada más. Sólo fue eso: un pensamiento. El miedo de un hombre que es tutor de su hermano y uno de sus modelos paternos. No es más. Ya cuando pase hoy y finalmente, llegue mañana, puede que se descubra si verdaderamente valía la pena hablar de ello, o si solamente era un capricho de su mente acostumbrada a sus miedos. Hay mucho por leer, para mañana una serie de ensayos de Octavio Paz y un texto antiguo, Pilgrim Progress.
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Septiembre 4, 2006 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Mi resultado:
Blogger aficionado
Has obtenido 42 puntos de 87 posibles. Eso singifica un nivel de blogadicción del 48%
Llevas ya un tiempo relativamente importante blogueando, y empiezas a cojerle el gustillo a todo esto. Estás al día de lo que se cuece en la blogoesfera, y te tomas tu bitácora con cierta seriedad, pero sin llegar a ser una de tus máximas prioridades.
Cuéntanos que puntuación has obtenido, o entérate de la de los demás !
Obtenido en Javi Moya.
¿La opinión de Fest al respecto?
JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA-JA, jajajajajaja…
jaAJAJAjajJAJajJAJJAjjAJJAjajJAjajJAajaj
MUAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJA
JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH ARGH COF COF cof Cof!
COF COF
Cof
mmm…
…
…
…
jeje
JEJEJEJEJE
JEJEJAJAJAJJEJAJJEJEJJJAJAJJEJAJEJEJ
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
-O-O-
Por cierto, gracias a Javi Moya, le debemos la mitad de los plugins de este sitio (en realidad, los que averigüé cuales eran, más el de Salta, que sirve para las entradas al azar).
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Septiembre 3, 2006 — 1-2-3, 1000n, Amor, Enamorado, Fest.
Escrito por Agustin Fest.
RAGAZZA
“Dísculpeme”
-sueño que le interrumpo en plena calle-:
“lleva usted mi corazón
pegado a la suela del zapato.”
Y, entonces,
descubro que también me envuelve
el violeta dulce y calmo de sus ojos.
—Elena Medel.
A Fest le molesta hablar del amor, porque siente que es demasiado hablar de amor. Todos hablan de él, se ha enterrado en el corazón de todos alguna vez, es negado y mancillado, es venerado. A Fest también le agrada el amor, le ha golpeteado el corazón y le ha provocado cosquillitas en el estómago, muy molestas por cierto, porque incontrolablemente actúan y se aprovechan del cuerpo donde reside con sólo el breve pensamiento de un recuerdo. No hay nada más incómodo, piensa, que comprar unos cigarros en la calle y súbitamente sentirse enamorado. O, por ejemplo, caminar por el Zócalo secuestrado, entre tanto clamor popular y la búsqueda de un nuevo presidente, él puede acordarse de sus cabellos rizados y cómo le crece la sonrisa, los besos que le ha soplado o cómo se le quiebra la voz cuando lo siente de veras… es molesto, porque uno sonríe cuándo también debería estar gritando—. ¡Regrésame mi ciudad! —Algo así.
Todos hablan del amor, de cómo los ha lastimado, de cómo han sufrido con él, de cómo los rescató de la muerte o una indiferencia perpetua. Fest también lo hace, porque inevitablemente, es un ser humano y tiene la capacidad de sentir placer y disgusto con él, tiene la capacidad de expresar estas opiniones. De vez en cuando piensa que debería haber otras cosas que sentirse atraído, deseado o atrapado pero no puede dejar de pensar en lo estúpido de ese pensamiento y que después de todo, ese amor que sentimos por otros y nuestra capacidad de actuar conforme a él, es nuestra moneda de cambio en el mundo y la única, y verdadera, forma de redención. —Joto y estúpido —dice Fest en ocasiones—, Joto y estúpido.
Si el Árbol de los Mil Nombres continuara caminando, pensaría que su verdadero nombre es Amor.
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Septiembre 3, 2006 — Fest.
Escrito por Agustin Fest.
Fest siente que hay una serie de cambios internos, algo inexplicables, porque no sabe su finalidad aún. Últimamente se ha encontrado buscando música nueva y pensando distinto de ciertas cosas. El cambio, sabe Fest, no es para mal. Quien no cambia puede considerarse muerto, dicen por ahí. Aunque no esta acostumbrado a cambios sutiles, por lo general son violentos, agresivos, requieren pensar y actuar rápido. Esta vez no es así. Piensa un poco y se dice que tal vez, después de un año de tranquilidad, el cambio se ha adaptado a una vida más estática y sedentaria. No hay tanta acción como antes y eso no le molesta, más bien, hasta puede agradecerlo.
Ha decidido que le gusta más Interpol que los Yeah Yeah Yeahs.
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Septiembre 2, 2006 — 1-2-3, Fest, Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest.
…no son corporales, como los viejos, o como los bebés que aprenden a controlar su cuerpo. Sus molestias se deben a cosas muy sencillas: demasiados claxonazos, gente que opina sin fundamentos, gente que le busca tres y cinco patas a un gato de cuatro, bebés que no dejan de mirarle a los ojos y la gente que no cumple su palabra. Entre todas estas, piensa que la última es la que más le provoca que se le revuelva el estómago.
Su novia tiene esa mala costumbre de prometer su presencia y quedarse en esa promesa, por ejemplo. Al principio, Fest se preocupaba por las razones de sus faltas, pensaba que podría estar en peligro o cayéndose de un barranco, ya después de que ella lo ha convertido en un hábito regular, una mala costumbre, ya Fest se ha acostumbrado a esperar silenciosamente una excusa (que tiene que pedir, ni siquiera le es dada por default) y anotar otra rayita en el número de veces. Ha tratado de suavizarlo, pidiéndole que avise nada más. Avisar es práctico y le corta cualquier enojo… sin embargo, al parecer ese esfuerzo es aún más difícil, al parecer el arte de avisar y de presentarse cuando dice Te veo en la noche, es un arte que ella no domina o una mentira para esperanzar a un hombre neurótico.
Fest sabe que ella no comprende (y probablemente, no le interese) cuánto le enoja esta niñería. Ha llegado a la conclusión de que lo suyo es un gusto travieso.
Pero también, él sabe que es un pequeño berrinche y tan sólo anota en una libreta cuantas veces lo ha hecho, de esa manera, cuando ella tengo algo que reprocharle, tiene una libreta llena de registros, con las fechas y la hora en que nunca se presentó, en que nunca avisó. Es una libreta llena de sus accidentes, sus muertes, sus piernas rotas, sus asaltos y violaciones. Preocupaciones exageradas, pero totalmente válidas. Así cuando ella le pida que se interese… por, no sé, el nuevo libro que esta leyendo o aquella película que desea ver, pondrá la libreta de antemano. Cuando le pida, un miércoles en la noche, que desea verlo urgentemente, sólo porque le extraña… le señalará la libreta y se encogerá de hombros. Cuando ella le diga, con los ojitos entrecerrados, por ahí no…, él simplemente se sonreirá un poquito maligno y hará como que no escuchó nada.
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Septiembre 1, 2006 — Familia, Fest, Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Fest es un hombre honesto, excepto para decir lo que de veras siente. En innumerables ocasiones, le han dicho que su rostro no expresa lo que de veras siente o que cuando habla, no se sabe si esta bromeando o habla en serio. Cuando Fest se enoja por un amigo, abre mucho los ojos y se queda callado, porque puede herir. Sin embargo, para él se ha convertido en una práctica regular, el tratar de expresar sus sentimientos verbalmente sin equivocarse. El resultado es un poco robótico, disociado como él—. De veras lo siento. Perdóname. No me gusta la idea. Si, si lo quiero. Te amo. Te extraño. A ambos los quiero y me duele cuando pelean. Me molesta que hagas eso. No eres el único que esta sufriendo. No eres el único que ha sufrido.
Por eso, esta acostumbrado a que le confundan por otra persona, aún cuando siempre dice la verdad. Eso puede desesperarle en ocasiones, en otras para él es un alivio—. No le gusta que le conozcan, que lo midan o que lo estructuren. Le gusta, sin embargo, tratar de mantener espontaneidad y duda en sus relaciones interpersonales. A manera de ilusión y magia, le gusta que las posibilidades estén abiertas para ocasionar sorpresa. ¿Es eso honestidad?, a veces se pregunta, es honesto porque no puede expresarse decentemente y lo hace lo mejor que puede, sin embargo, es honesto también cuando lo logra, aún cuando todo parece un baile medido, cuya belleza es, en cierto modo, admirable y misteriosa.
Acaban de confirmárselo. Una de sus primas, tal vez su media hermana, esta estudiando en el CUM. Igual que su hermano (el medio hermano, que es su hermano único y verdadero). Una chica cuyo apellido es Fest.
Tal vez porque lo han abandonado algunas veces, es que se siente un hombre melancólico.
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