Entradas escritas en Julio, 2006 ↓
Julio 14, 2006 — 24 horas, Mi abuela, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Agradezco a todos los mañaneros, vespertinos y nocturnos que le dieron seguimiento a esta transmisión. Mi límite fueron catorce horas con treinta y cinco minutos. Casi me dieron ganas de esperarme hasta las seis de la mañana y tomarle una foto al amanecer, pero… no será en esta ocasión, y tal vez algún otro bruto (o bruta) quiera continuar esta empresa y superarme desde su blog. Fue divertido mientras duró, pero digamos que mis ojitos pispiretos ya no pueden más, o más bien, que poderes no terrenales me hicieron los ojitos pispiretos y me llamaron a la cama. Estoy seguro que me acostaré y no podré dormir hasta pasadas las 2.50, pero prefiero pasar esas horas contra el insomnio, mirando el techo y cubierto por sábanas, calentándome el cuerpo. Los pensamientos más extraños vienen cuando no los estoy escribiendo y esos los aprecio aun más, que los cuatro años que adornan esta bitácora.
No pude terminar esto porque seguramente, alguna demonia me chupó la vida.
Y mientras hice este experimento recordé constantemente dos consejos que mi abuela me daba todo el tiempo:
- Deja de hacerte pendejo.
- Siempre mira al piso, porque tu vas a lavar tus ténis si pisan mierda.
(Para que no digan que esto no les dejó algo).
Que pasen buenas noches, que yo… voy a dormir PO-CA-MA-DRE. Nos vemos hasta el siguiente 24 horas, que probablemente, lo haré en un mes. Igual nos ponemos de acuerdo entre varios y hacemos un metablog de las horas que van pasando. ¿Qué dicen? ¿Se animarían?
|
Julio 14, 2006 — 24 horas, Consumidor de Entretenimiento, Intento ser Escritor, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Es tan raro ver como le he dado vuelta a la medición clásica del tiempo. Ya no tengo dos dígitos, sólo uno y así será de ahora en adelante. Aunque pensándolo bien, ya no tengo 20-18-15 años para hacer estas cosas. Tengo 24 años, y demasiado tiempo libre por las vacaciones. Desde casting, una desvelada ya me afecta severamente, mis ojos ya no resisten como en la pubertad donde creía que se regeneraban porque poseía ciertas celulas mutantes. Hay mucho que ver en internet, pero honéstamente, nada en internet me podría detener durante otras diez horas. Es que estoy demasiado acostumbrado a la navegación, a las redes sociales y toda esa locura.
En MSN, solamente quedan Don Arturo y mi gringa proveedora de fotos en pelotas.
Es probable que pueda resistir otra hora más, tal vez cinco si me forzo, pero aún empujando el cuerpo a esos extremos, habré de descubrir solamente lo ocioso que puede llegar a ser uno, comprobar las ganas de llamar la atención con estos impulsos… entre infantiles y entretenidos, podría descubrir un par de cosas acerca de mí mismo escribiendo en un estado de semi-consciencia. Tal vez, quería comprobar que mi cuerpo aún es necio y que puede resistir sin mayor problema. Pero vamos, siendo honestos… se me acaban las ideas, esta haciendo algo de frío, no quiero acabarme la cajetilla de cigarros en una sentada y tampoco quiero recurrir al tramposo método de escribir los posts por adelantado y que los vaya publicando Wordpress. No quise recurrir al método de escribir una sola línea y… en estos posts, aún siendo incoherente, trato de darle sentido a lo que estoy escribiendo y desarrollarlo.
Esto no fue planeado como ficción o como una novela, simplemente un diario personal de alguien que, desafortunada o afortunadamente, quiso aprovechar que todo el día de hoy pasaría su tiempo en línea.
…
Los primeros cuatro parrafos los empecé con la letra E.
…
Voy a ver si los párrafos de la 2.50, puedo empezarlos todos con A.
Terco como una mula el hijo de puta, ¿ah?
|
Julio 14, 2006 — 24 horas, Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest.
Desde hace rato he intercambiado los dos puntos por un punto sencillo. Ni siquiera puedo decir que es una libertad literaria, porque no se trata de letras. Y, ciertamente, sólo puedo defenderme diciendo que es una mala costumbre que tengo: separar las horas de los minutos usando un punto, y nada más. Los dos sencillamente son demasiado, para alguien que no cree que el tiempo entre uno y otro sentido, minutos y horas, tenga tanta diferencia.
Para empeorar mi situación, algo me ha estado picando en los tobillos y en la espalda. No sé que clase de bicho. Estoy entre una pulga y una tijerilla. Y es que hace años que no me enfrentaba con una de esas porquerías y había olvidado cuanto les encanta dejar rastro por todo el cuerpo. El 30% de mi cuerpo me da comezón y estoy seguro, que en una de esas, querré abandonar esta empresa para irme a dormir y olvidarme de los piquetes.
En cierta forma he llegado a una hora cero, a una hora confusa, una que no sabe si lo suyo es el doble cero que uniendo ambos círculos forman el infinito, o el doble digito que suma seis, el número de la empresa, retorciéndolo un poco sería el número de la misión. Esos son mis pequeños destellos de místico tarotista matemático, no hagan caso, es la hora y el tiempo sigue avanzando. Entre más avance el tiempo, estoy seguro que mi discurso será más incoherente y finalmente acabaré por extinguirme, por volverme el fósforo gris de un cerillo después de encendido. Terminaré por caer y volverme partículas entre la alfombra. Apestar, ese es mi verdadero propósito.
Ahora que es de noche y no hay ruido, ni siquiera el de los coches, no quedo más que yo y mis pensamientos. Podría prender el televisor pero no soy un hombre que acostumbre a verla, acabaría por darme sueño más rápido. Tengo una cajetilla casi completa de cigarros y tengo la coca cola. Tengo cosas que pensar por supuesto y es de noche que estos pensamientos son más crueles, porque se escuchan sus ecos, retumbando por cada una de las calles de Cholula.
|
Julio 14, 2006 — 1-2-3, 24 horas, Fractal Chaos, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
Son las once cincuenta de la noche y me han puesto las cosas un poco difíciles, porque ahora no sólo tengo que escribir, sino tengo que estar muy atento a todos los procesos por los que esta pasando el cuerpo. Entre ellos, la rigidez de mis dedos que no saben si aguantarán escribir un poco más, el hambre que tengo por lo poco que he cenado y los antojos malsanos que a cualquier varón le pueden dar a estas horas. Sin embargo, sigo despierto, he vencido un dolor de cabeza que me estuvo molestando durante una hora y tengo que ser muy honesto y confesar que me la estan curando en este momento. De esta hora depende si me restarán energías para continuar con esto o muy al contrario, si acabaré cansadito, bien dormido, en el sillón de la casa.
Escribir esto cada vez me resulta un poco más difícil.
Será por la salivación, o por la suavidad que ofrece la noche, o por las ganas de mirar a mi novia a los ojos y decirle cuanto le quiero. Pero es hora de dormirse casi, de que los cuerpos descansen, de que se suelten relajados en donde reposen y yo que pienso que puedo soportar otras 12 horas de esto. Son las ganas de hacer las cosas que se acostumbran de noche, mirar la tele, dormir acompañado, perderse en internet, o dormir acompañado, de soñar o tener pesadillas y dormir acompañado. Son de esas ganitas que le dan a uno de sentirse querido, nada solito… si… algo así.
¿Podría llevar este pequeño discurso a alcances insospechados? ¿Podría continuar con esto después de cierta nostalgia martillando entre las piernas? Bueno, eso no es correcto del todo, no puedo sentir nostalgia entre las piernas, ¿o si? Más bien calor, humedad, incluso comezón, puedo sentir dureza, rigidez, un orgasmo que se acumula, pero no nostalgia, incluso puedo sentir que los calzones aprietan demasiado, o que se me escapan las manos en un momento onanista y subersivo, desafiando las leyes divinales, religiosas, pero cumpliendo con toda recomendación médica y científica. Incluso, de buena gana, puedo imaginarme por todo lo que el pequeñín ha pasado, por todos y más bien, el casi único coño que ha rozado y ha tomado el tiempo de conocer, de desconocerse dentro de él. Ese coño duro en sus inicios, que se ha suavizado de poco en poco, a fuerza de costumbre, cariño y deseo.
No puedo seguir escribiendo más, si lo intento estaría medio loquito…
regresaré en otros cincuenta minutos, esperando que mi situación sea más favorable.
|
Julio 13, 2006 — 24 horas.
Escrito por Agustin Fest.
Por fin sucedió: se empalmaron los posts. El anterior me llevó rato escribirlo porque estaba tratando de poner en orden mis ideas de lo que me provocó el programa que me estuvieron anunciando toda la tarde. Probablemente lo volveré a sintonizar dentro de un mes, para ver si ha cambiado en algo. Ahora no queda nada, mas que un poco de hambre y algo de cansancio por el monitor. He estado solo en la casa, Sol aun no llega del trabajo y su hermana salió con sus amigas. No hay nada interesante que hacer por aquí. Seguramente en algunas horas me quedaré dormido en el sillón, mirando la tele y es probable que no cumpla el objetivo.
Pero estoy a una hora de cumplir 12.
Voy en la figura 48 del catálogo, estoy a dos figuras de acabar.
Creo que me acostaré un rato, pondré la alarma y veré si dentro de una hora me despierta. Si no, esto quiso decir finito.
|
Julio 13, 2006 — 24 horas, Medios.
Escrito por Agustin Fest.
Vi el programa de “El Informal”. Me ha dejado sin palabras.
…
…
Bueno, llevo pensando un rato como escribir esto, así que será mejor que lo haga. El programa, en cierta forma, sigue el modelo de las noticias que dan en Saturday Night Live, sin embargo, lo hacen con cierto humor mexicano. Ese humor mexicano que, en lo personal, a mí no me gusta, ese donde los actores se hacen los chistoretes. Ese humor picaresco funcionaba en los cuarenta, y funcionaba, por supuesto, con mejores chistes. Cuando vi en la pantalla a Ramsés Ortiz, me dije que había algo mal. Los otros actores no estuvieron tan mal, sin embargo, no me fueron memorables, de no ser porque vi a Jesús durante media hora de programa no recordaría ni sus chistes, ni sus expresiones y la facilidad que tenía para cambiar tonos de voz y así parodiar a los noticieros de siempre. Algunas veces escuchaba los chistes, otras veces le miraba parpadear constantemente. He tratado una considerable parte de mi vida con actores y dramaturgos, y varios de ellos concuerdan en una cosa—: El humor sobresale cuando no tratas de hacerte el gracioso. Y aunque Jesús Guzmán lo intentaba, a veces los chistes eran demasiado simples para que no le saliera lo bufón. O más bien, las ganas de humorizar un chiste. Excesos.
Las risas pregrabadas no funcionan. Es por eso que esos programas se hacen en vivo, como el caso de SNL, o bien, grabas el programa con un auditorio. Eso funciona para dos cosas: 1. para grabar las risas de una audiencia en vivo, 2. para romper la tensión del programa en general, eso sirve tanto a los actores como a la audiencia y con ello empieza a existir cierto … fanatismo, las personas que presencian el programa, si ven uno bien hecho, empiezan el boca a boca y hablan de lo maravilloso que es. Nunca me han gustado las risas pregrabadas porque intentan marcar la pauta de dónde debo reirme. Aunque quien diría, con algunos episodios de Chespirito siguen funcionando. Hubieron algunos chistes malísimos, como el de la sandía arriba y el platano abajo… Hacía tanto que no lo veía, que me arrancó una sonrisa. Sin embargo, hubieron sus buenos chistes, como el de Lorena Herrera o el de los partidos Iraquíes. Sin embargo, son chistes que deben hacerse bien y en este caso, salieron… mediocres. Leí los chistes que me mandó Salvador, me hicieron reir en voz alta, sin embargo, verlos en pantalla no me… hizo nada.
Tal vez todavía no es momento para “mejorar” la comedia mexicana. O tal vez, este es uno de los cimientos para hacerlo. De cualquier manera, felicito a Salvador Leal y a Héctor Padilla por su estreno como escritores televisivos, espero que les de muchas satisfacciones y por supuesto, también espero que a medida que se vaya consolidando el programa, puedan lograr el objetivo de sofisticar un poco lo que es el humor mexicano.
|
Julio 13, 2006 — 24 horas, Medios, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
En una media o cuarenta, empezará el nuevo programa de “El Informal”, donde Salvador Leal es uno de los escritores. Si no me equivoco, tendré que dejar de verlo 10 minutos antes para escribir el siguiente post, lo que de alguna manera trastornaría el horario de todo esto. Aunque no importa, si tocan comerciales, al menos abriré el blog para escribir un nuevo post, prepararé un par de líneas, veré el último segmento y entonces regresaré a continuar lo que empecé. El descanso me hará bien, porque llevo la figura número 44 de 50 y siento que los numeritos se empalman. Así que se juntan dos cosas, cumplir el compromiso de apoyo al cuate y cumplir con el trabajo retrasado. Después tendré toda la noche-madrugada libre para mí y podré disfrutar del internet sin medida, oh si, bendito internet que me mantendrá despierto.
Que no diga Salvador que no hice mi labor publicitaria: Hoy, a las 9.30 de la noche, en Azteca 7, el Informal.
Me duele un poco la cabeza, pero es por estar forzando la vista. Y Sol aun no ha llegado a casa.
|