Entradas escritas en Julio, 2006 ↓
Julio 15, 2006 — Cuentos, FotoCuento.
Escrito por Agustin Fest.

Veintiún fotos a la luna. Ya llevamos rato acampando y los grillos no dejan de hacer ruido. No es que me molesten los grillos, de chiquito yo recuerdo que vivíamos en un departamento donde a veces se colaban un par y no dejaban de tocar musiquita, como diría mi madre. De niño me gustaba pensar que no estaba encerrado por el concreto y el ruido de los coches, y que los grillos eran como soldados procurando que no perdiéramos ese sentido por la naturaleza. Dieciocho años después: aquí estoy, acampando con mis cuates, escuchando a la misma fábrica de donde provienen… no me hará mal ser un poco honesto, de verdad ya me molestaron los grillos. Es que uno o dos no son problema, pero cuando son treinta o cuarenta de ellos, ya es molesto. Una vez creo que soñé con grillos, pero francamente no lo recuerdo bien.
Veintidós fotos a la luna. Afortunadamente mi compañera de tiendita duerme pesado, porque si no el flash ya le hubiera puesto neurótica y no la culparía, pero es que aparte de los grillos, allá donde se divide el mundo seguro del mundo natural, se escucha como truenan las ramitas y como otras cosas aprovechan las hojas secas, o los árboles, para esconderse. No sé porque acepté venir, si sé que soy un hombre sedentario, demasiado ligado a la ciudad, a la seguridad de mis cuatro muros. Bueno, la razón esta roncando a cinco centímetros a mi derecha, si. Y si todo sale bien, me quedan otros dos días para continuar disfrutando mis motivos. Sin embargo, este miedo que siento por las noches, a lo que no sé que hay allá afuera, me pone con los nervios de punta. No me da miedo lo grande, no creo que haya algo grande allá afuera, no como el elefantito que se imaginaron los chamacos de los libros de texto de la SEP… sino me da miedo lo chiquito, las arañas, los escarabajos, incluso serpientes. Seguro hay un par moviéndose por las copas de los árboles buscando la presa. Espero que el flash de la cámara sea suficiente para ahuyentarles.
Veintitrés fotos a la luna. Trataré de enumerar a los grillos por la cantidad de ruido que hacen, así sabré si alguna serpiente esta por ahí comiéndoselos. Aunque también puede ser una rana, aunque no he escuchado nada croando, o tal vez no estoy educado para identificar los ruidos que hace una rana. A lo lejos, se escucha algo que mueve los árboles, que esta pisando las hojas, deben ser muchísimas serpientes, puedo apostar que es eso. Mi compañerita de tienda me pone la rodilla encima donde me gusta, lamentablemente estoy tan cagado de miedo que no creo funcionar correctamente. Murmura algo como si fuese un niño y su murmullo se alarga como los quejidos de algo que camina allá afuera. Probablemente será Tirso, buscando algún arbolito para orinar o algo así. Es el más experimentado de nosotros. Acostumbra a irse de campamento con cuanto extranjero se le meta en el camino. Y ahora los afortunados fuimos nosotros, sus amiguitos, que de alguna manera también somos extranjeros a este mundo. En total somos cinco de nosotros.
Veinticuatro fotos a la luna. Tirso no se acerca para preguntarme que onda, los pasos se escuchan cada vez más cerca, son pesados. Si es un perro de alguna clase, seguramente si me asomo veré como le brillan los ojos. Mirando el destello nocturno que producen los ojos de los animales, siento que estoy ante algo misterioso y un poco infantil, pienso que me agradaría que así brillaran los míos. Tal vez si me asomo, el animal o humano que esté allá afuera, se espante, se cague del miedo y salga corriendo. Sería una buena travesura, ¿pero qué tal si al asomarme vuela una araña y se me pega al rostro? No. No me suena agradable eso. ¿Alacranes? ¿Hay alacranes en los bosques? Para la otra prometo investigar en internet la fauna de este bosque, porque aun cuando Tirso es un hombre muy experimentado no es nada hábil como guía para los novatos. Será que eso de los bosques lo tiene en la sangre y educar no.
Veinticinco fotos a la luna. Algo esta moviendo las bolsas allá afuera. Será Paola buscando un hershey´s, tal vez condones. Mi compañera ya quitó la rodilla, un peso menos de encima. Me he levantado un poco para asomarme. No creo que pase nada, ¿verdad? Estoy acompañado de cinco personas. Si grito como niña seguramente salen los otros cuatro y nos enfrentamos a la víbora o al perro, o al ser humano que esté allá afuera moviendo las bolsas. Veintiseis fotos a la luna. Estaría muy mamón que fuera un hombre lobo. O el chupacabras. Mi abuelita una vez me contó, que viviendo en su departamento a seis pisos de altura, se asomó por la ventana y miró algo en el techo de otro edificio… dice que miró algo que parecía un león y entonces se asomó a los pasillos de abajo, e identificó hombres con lámparas, palos y tubos, caminando a aquel edificio. A mi se me hizo algo muy extraño. Se escuchaba absurdo pero por un momento, le concendí la verdad y pensé que podía ser posible que algún vecino loco se trajera un león de contrabando y la mejor manera que se le ocurrió para esconderlo fue en el techo del edificio. O que de verdad fuera el chupacabras. Veintisiete fotos a la luna… ya merito, ya puedo abrir un poco más la tienda, asomar la cabeza… y veo una sombra en cuatro patas… moviendo las bolsas… su respiración pesada… con el flash resolveré el misterio…
¡No mames! ¡Un os…!
Foto: Aroma de Luz (blog extinto)
Este cuento forma parte de los fotocuentos que estaré escribiendo en este blog. Si quieres formar parte o enviar una foto, revisa este post: Acerca de los FotoCuentos. Si quieres leer los que llevo a la fecha, entra a la categoría de FotoCuento.
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Julio 14, 2006 — Cuentos, FotoCuento.
Escrito por Agustin Fest.

Hay veces, abuelo, que tu rostro sobrepasa cualquier cosa que yo pueda imaginar y cuándo te miro, no puedo yo pronunciar palabra sin antes desear escucharte, porque tus palabras enumeran cada arruga y definen cuánto se han escondido tus ojos en el rostro por un sol inclemente. —Antes el sol no estaba así —dices de repente—, contigo será más duro, a mi sólo me resta un poco más de su berrinche. Dices así y yo te creo, porque es imposible no creerte, si pareces un ídolo hecho de madera, teñido de bronce y tu camisa se mueve rompiendo vientos, sea porque te has ganado su respeto o sea porque todavía pareces indestructible. Antes me daba miedo que tu rostro cuarteado fuera a romperse y luego comprendí que eres como la madera de un tule. No hay forma de que te rompas, no hoy, ni mañana, e incluso si llegara a verte en la caja, iniciando tu transición a polvo, sabría que no estas muerto… porque no todos los hombres se hacen como tú, no todos los hombres tienen la fortuna de verse como tú… seguramente muchos te recordarán como el abuelo de los viejos hundidos, aquel que hablaba de los berrinches de madre sol.
Tengo que confesarte que si pudiera, cuándo estés muerto, tomaría un hacha y haría madera contigo. Tomaría el serrucho, las lijas, el martillo y los clavos, y haría de ti un librero para guardarlo en casa. Trabajaría día y noche para tallarte y regresarte la juventud, para que duraras más que yo y que el mundo. Hablaría con brujos y con curas, para que pedirles una bendición a tu madera y así esta continuara transmitiendo a los vivos lo que nosotros no sospechamos, lo que nunca sabremos. No es un castigo abuelo, ningún homenaje es un castigo. Le diría a mis hijos y después a mis nietos, que ese librero que guarda las enciclopedias, los poemas y los ensayos del mundo, es su abuelo. Después obligaría a que leyeran junto a ti todos esos libros que tus brazos, tu vientre, tu cabeza y tu sexo guarden, y cuando se hagan grandes, con manos capaces de encerrar las tuyas, les diría que tu mejor consejo se reducía a una cosa—: El mundo contigo será más duro pero nunca pierdas la fe. Porque esos ojos hundidos, tu rostro que lijaba las manos que deseaban acariciarlo, el dolor que guardaban tus labios, nunca permitieron que dejaras de romper el viento.
Foto: Simultáneo
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Julio 14, 2006 — 24 horas, Mi abuela, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Agradezco a todos los mañaneros, vespertinos y nocturnos que le dieron seguimiento a esta transmisión. Mi límite fueron catorce horas con treinta y cinco minutos. Casi me dieron ganas de esperarme hasta las seis de la mañana y tomarle una foto al amanecer, pero… no será en esta ocasión, y tal vez algún otro bruto (o bruta) quiera continuar esta empresa y superarme desde su blog. Fue divertido mientras duró, pero digamos que mis ojitos pispiretos ya no pueden más, o más bien, que poderes no terrenales me hicieron los ojitos pispiretos y me llamaron a la cama. Estoy seguro que me acostaré y no podré dormir hasta pasadas las 2.50, pero prefiero pasar esas horas contra el insomnio, mirando el techo y cubierto por sábanas, calentándome el cuerpo. Los pensamientos más extraños vienen cuando no los estoy escribiendo y esos los aprecio aun más, que los cuatro años que adornan esta bitácora.
No pude terminar esto porque seguramente, alguna demonia me chupó la vida.
Y mientras hice este experimento recordé constantemente dos consejos que mi abuela me daba todo el tiempo:
- Deja de hacerte pendejo.
- Siempre mira al piso, porque tu vas a lavar tus ténis si pisan mierda.
(Para que no digan que esto no les dejó algo).
Que pasen buenas noches, que yo… voy a dormir PO-CA-MA-DRE. Nos vemos hasta el siguiente 24 horas, que probablemente, lo haré en un mes. Igual nos ponemos de acuerdo entre varios y hacemos un metablog de las horas que van pasando. ¿Qué dicen? ¿Se animarían?
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Julio 14, 2006 — 24 horas, Consumidor de Entretenimiento, Intento ser Escritor, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Es tan raro ver como le he dado vuelta a la medición clásica del tiempo. Ya no tengo dos dígitos, sólo uno y así será de ahora en adelante. Aunque pensándolo bien, ya no tengo 20-18-15 años para hacer estas cosas. Tengo 24 años, y demasiado tiempo libre por las vacaciones. Desde casting, una desvelada ya me afecta severamente, mis ojos ya no resisten como en la pubertad donde creía que se regeneraban porque poseía ciertas celulas mutantes. Hay mucho que ver en internet, pero honéstamente, nada en internet me podría detener durante otras diez horas. Es que estoy demasiado acostumbrado a la navegación, a las redes sociales y toda esa locura.
En MSN, solamente quedan Don Arturo y mi gringa proveedora de fotos en pelotas.
Es probable que pueda resistir otra hora más, tal vez cinco si me forzo, pero aún empujando el cuerpo a esos extremos, habré de descubrir solamente lo ocioso que puede llegar a ser uno, comprobar las ganas de llamar la atención con estos impulsos… entre infantiles y entretenidos, podría descubrir un par de cosas acerca de mí mismo escribiendo en un estado de semi-consciencia. Tal vez, quería comprobar que mi cuerpo aún es necio y que puede resistir sin mayor problema. Pero vamos, siendo honestos… se me acaban las ideas, esta haciendo algo de frío, no quiero acabarme la cajetilla de cigarros en una sentada y tampoco quiero recurrir al tramposo método de escribir los posts por adelantado y que los vaya publicando Wordpress. No quise recurrir al método de escribir una sola línea y… en estos posts, aún siendo incoherente, trato de darle sentido a lo que estoy escribiendo y desarrollarlo.
Esto no fue planeado como ficción o como una novela, simplemente un diario personal de alguien que, desafortunada o afortunadamente, quiso aprovechar que todo el día de hoy pasaría su tiempo en línea.
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Los primeros cuatro parrafos los empecé con la letra E.
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Voy a ver si los párrafos de la 2.50, puedo empezarlos todos con A.
Terco como una mula el hijo de puta, ¿ah?
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Julio 14, 2006 — 24 horas, Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest.
Desde hace rato he intercambiado los dos puntos por un punto sencillo. Ni siquiera puedo decir que es una libertad literaria, porque no se trata de letras. Y, ciertamente, sólo puedo defenderme diciendo que es una mala costumbre que tengo: separar las horas de los minutos usando un punto, y nada más. Los dos sencillamente son demasiado, para alguien que no cree que el tiempo entre uno y otro sentido, minutos y horas, tenga tanta diferencia.
Para empeorar mi situación, algo me ha estado picando en los tobillos y en la espalda. No sé que clase de bicho. Estoy entre una pulga y una tijerilla. Y es que hace años que no me enfrentaba con una de esas porquerías y había olvidado cuanto les encanta dejar rastro por todo el cuerpo. El 30% de mi cuerpo me da comezón y estoy seguro, que en una de esas, querré abandonar esta empresa para irme a dormir y olvidarme de los piquetes.
En cierta forma he llegado a una hora cero, a una hora confusa, una que no sabe si lo suyo es el doble cero que uniendo ambos círculos forman el infinito, o el doble digito que suma seis, el número de la empresa, retorciéndolo un poco sería el número de la misión. Esos son mis pequeños destellos de místico tarotista matemático, no hagan caso, es la hora y el tiempo sigue avanzando. Entre más avance el tiempo, estoy seguro que mi discurso será más incoherente y finalmente acabaré por extinguirme, por volverme el fósforo gris de un cerillo después de encendido. Terminaré por caer y volverme partículas entre la alfombra. Apestar, ese es mi verdadero propósito.
Ahora que es de noche y no hay ruido, ni siquiera el de los coches, no quedo más que yo y mis pensamientos. Podría prender el televisor pero no soy un hombre que acostumbre a verla, acabaría por darme sueño más rápido. Tengo una cajetilla casi completa de cigarros y tengo la coca cola. Tengo cosas que pensar por supuesto y es de noche que estos pensamientos son más crueles, porque se escuchan sus ecos, retumbando por cada una de las calles de Cholula.
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Julio 14, 2006 — 1-2-3, 24 horas, Fractal Chaos, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
Son las once cincuenta de la noche y me han puesto las cosas un poco difíciles, porque ahora no sólo tengo que escribir, sino tengo que estar muy atento a todos los procesos por los que esta pasando el cuerpo. Entre ellos, la rigidez de mis dedos que no saben si aguantarán escribir un poco más, el hambre que tengo por lo poco que he cenado y los antojos malsanos que a cualquier varón le pueden dar a estas horas. Sin embargo, sigo despierto, he vencido un dolor de cabeza que me estuvo molestando durante una hora y tengo que ser muy honesto y confesar que me la estan curando en este momento. De esta hora depende si me restarán energías para continuar con esto o muy al contrario, si acabaré cansadito, bien dormido, en el sillón de la casa.
Escribir esto cada vez me resulta un poco más difícil.
Será por la salivación, o por la suavidad que ofrece la noche, o por las ganas de mirar a mi novia a los ojos y decirle cuanto le quiero. Pero es hora de dormirse casi, de que los cuerpos descansen, de que se suelten relajados en donde reposen y yo que pienso que puedo soportar otras 12 horas de esto. Son las ganas de hacer las cosas que se acostumbran de noche, mirar la tele, dormir acompañado, perderse en internet, o dormir acompañado, de soñar o tener pesadillas y dormir acompañado. Son de esas ganitas que le dan a uno de sentirse querido, nada solito… si… algo así.
¿Podría llevar este pequeño discurso a alcances insospechados? ¿Podría continuar con esto después de cierta nostalgia martillando entre las piernas? Bueno, eso no es correcto del todo, no puedo sentir nostalgia entre las piernas, ¿o si? Más bien calor, humedad, incluso comezón, puedo sentir dureza, rigidez, un orgasmo que se acumula, pero no nostalgia, incluso puedo sentir que los calzones aprietan demasiado, o que se me escapan las manos en un momento onanista y subersivo, desafiando las leyes divinales, religiosas, pero cumpliendo con toda recomendación médica y científica. Incluso, de buena gana, puedo imaginarme por todo lo que el pequeñín ha pasado, por todos y más bien, el casi único coño que ha rozado y ha tomado el tiempo de conocer, de desconocerse dentro de él. Ese coño duro en sus inicios, que se ha suavizado de poco en poco, a fuerza de costumbre, cariño y deseo.
No puedo seguir escribiendo más, si lo intento estaría medio loquito…
regresaré en otros cincuenta minutos, esperando que mi situación sea más favorable.
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Julio 13, 2006 — 24 horas.
Escrito por Agustin Fest.
Por fin sucedió: se empalmaron los posts. El anterior me llevó rato escribirlo porque estaba tratando de poner en orden mis ideas de lo que me provocó el programa que me estuvieron anunciando toda la tarde. Probablemente lo volveré a sintonizar dentro de un mes, para ver si ha cambiado en algo. Ahora no queda nada, mas que un poco de hambre y algo de cansancio por el monitor. He estado solo en la casa, Sol aun no llega del trabajo y su hermana salió con sus amigas. No hay nada interesante que hacer por aquí. Seguramente en algunas horas me quedaré dormido en el sillón, mirando la tele y es probable que no cumpla el objetivo.
Pero estoy a una hora de cumplir 12.
Voy en la figura 48 del catálogo, estoy a dos figuras de acabar.
Creo que me acostaré un rato, pondré la alarma y veré si dentro de una hora me despierta. Si no, esto quiso decir finito.
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Julio 13, 2006 — 24 horas, Medios.
Escrito por Agustin Fest.
Vi el programa de “El Informal”. Me ha dejado sin palabras.
…
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Bueno, llevo pensando un rato como escribir esto, así que será mejor que lo haga. El programa, en cierta forma, sigue el modelo de las noticias que dan en Saturday Night Live, sin embargo, lo hacen con cierto humor mexicano. Ese humor mexicano que, en lo personal, a mí no me gusta, ese donde los actores se hacen los chistoretes. Ese humor picaresco funcionaba en los cuarenta, y funcionaba, por supuesto, con mejores chistes. Cuando vi en la pantalla a Ramsés Ortiz, me dije que había algo mal. Los otros actores no estuvieron tan mal, sin embargo, no me fueron memorables, de no ser porque vi a Jesús durante media hora de programa no recordaría ni sus chistes, ni sus expresiones y la facilidad que tenía para cambiar tonos de voz y así parodiar a los noticieros de siempre. Algunas veces escuchaba los chistes, otras veces le miraba parpadear constantemente. He tratado una considerable parte de mi vida con actores y dramaturgos, y varios de ellos concuerdan en una cosa—: El humor sobresale cuando no tratas de hacerte el gracioso. Y aunque Jesús Guzmán lo intentaba, a veces los chistes eran demasiado simples para que no le saliera lo bufón. O más bien, las ganas de humorizar un chiste. Excesos.
Las risas pregrabadas no funcionan. Es por eso que esos programas se hacen en vivo, como el caso de SNL, o bien, grabas el programa con un auditorio. Eso funciona para dos cosas: 1. para grabar las risas de una audiencia en vivo, 2. para romper la tensión del programa en general, eso sirve tanto a los actores como a la audiencia y con ello empieza a existir cierto … fanatismo, las personas que presencian el programa, si ven uno bien hecho, empiezan el boca a boca y hablan de lo maravilloso que es. Nunca me han gustado las risas pregrabadas porque intentan marcar la pauta de dónde debo reirme. Aunque quien diría, con algunos episodios de Chespirito siguen funcionando. Hubieron algunos chistes malísimos, como el de la sandía arriba y el platano abajo… Hacía tanto que no lo veía, que me arrancó una sonrisa. Sin embargo, hubieron sus buenos chistes, como el de Lorena Herrera o el de los partidos Iraquíes. Sin embargo, son chistes que deben hacerse bien y en este caso, salieron… mediocres. Leí los chistes que me mandó Salvador, me hicieron reir en voz alta, sin embargo, verlos en pantalla no me… hizo nada.
Tal vez todavía no es momento para “mejorar” la comedia mexicana. O tal vez, este es uno de los cimientos para hacerlo. De cualquier manera, felicito a Salvador Leal y a Héctor Padilla por su estreno como escritores televisivos, espero que les de muchas satisfacciones y por supuesto, también espero que a medida que se vaya consolidando el programa, puedan lograr el objetivo de sofisticar un poco lo que es el humor mexicano.
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Julio 13, 2006 — 24 horas, Medios, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
En una media o cuarenta, empezará el nuevo programa de “El Informal”, donde Salvador Leal es uno de los escritores. Si no me equivoco, tendré que dejar de verlo 10 minutos antes para escribir el siguiente post, lo que de alguna manera trastornaría el horario de todo esto. Aunque no importa, si tocan comerciales, al menos abriré el blog para escribir un nuevo post, prepararé un par de líneas, veré el último segmento y entonces regresaré a continuar lo que empecé. El descanso me hará bien, porque llevo la figura número 44 de 50 y siento que los numeritos se empalman. Así que se juntan dos cosas, cumplir el compromiso de apoyo al cuate y cumplir con el trabajo retrasado. Después tendré toda la noche-madrugada libre para mí y podré disfrutar del internet sin medida, oh si, bendito internet que me mantendrá despierto.
Que no diga Salvador que no hice mi labor publicitaria: Hoy, a las 9.30 de la noche, en Azteca 7, el Informal.
Me duele un poco la cabeza, pero es por estar forzando la vista. Y Sol aun no ha llegado a casa.
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Julio 13, 2006 — 24 horas, The Net, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Ya casi son las ocho, dentro de poco tiempo, si todo sale bien, llegará Sol. Respecto al catálogo que debo terminar, voy en la figura 41-C (de 48). Si les interesa saber, tengo que capturar figuras y estas figuras, a veces se dividen en tres o cuatro tipos. Así que en realidad, en vez de faltarme siete figuritas, me habrán de faltar unas 20, pero siéndole fiel a la simplicidad diré que nada más faltan siete. Con eso siento que son menos y con eso no les atosiga mi trabajo. Además que no puedo hablar mucho de ello, el contenido de estos cosos es confidencial.
La lluvia esta más dispersa, supongo que será uno de esos escupitajos divinales que transcurren durante toda la noche. Me he dado cuenta que he presenciado, y registrado, desde que había bastante sol hasta que este se esta escondiendo. Si me siento poético, tal vez salga durante la madrugada a tomarle una foto al cielo.
Nadie me ha preguntado porque estoy haciendo esto. Supongo que saben que luego me entran las ganas de hacer estas idioteces y las aceptan como algo natural en mi persona. El Portero ya se fue a su casa, sin embargo, La Maga aun esta dispuesta a acompañarme en esta empresa inútil, cuyo propósito tal vez se vaya definiendo más a medida que pasen las horas. Puedo apostar que algunos se irán a dormir y al despertar, querrán leer las horas que se perdieron. Alguno que otro amigo, estará conectándose cada hora para comprobar que de veras estoy haciéndolo y le parecerá un derroche de tiempo increíble.
Curioso. Suenan pajarillos por ahí, no los escuchaba desde hacía … como tres o cuatro horas. Tengo una coca cola de dos litros y medio, y una cajetilla de cigarros. Todavía creo que nada podrá detenerme. No es cierto, la verdad es que ya me arden un poco los ojos, pero es por culpa del catálogo, tan pronto lo termine, lamentaré no tener algo productivo que me distraiga los cincuenta minutos antes de seguir escribiendo.
Les dejo una foto que encontró Altamar en flickr.
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Julio 13, 2006 — 24 horas, Logs varios.
Escrito por Agustin Fest.
Tsef Thaed dice:
jajaja
bienvenuti
yo fui por un café
17.50!!!
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
jaja no coincidimos
necesitas mucho café
a menos que pienses despertarte cadahora
Tsef Thaed dice:
café y cigarros
será mejor que cuando pueda
o sea, cuando acabe la puta lluvia
vaya por cigarros
incluso una coca
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
debes tener todas las provisiones necesarias
no es una misión sencilla
quiero pensar que ayer dormiste bien
Tsef Thaed dice:
si, ayer dormí excelentemente
y mañana dormiré como un tronco
ya verás.
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
jajajaj eso no lo dudo
y cómo vas? te sientes a gusto, preparado, con miras a lograrlo?
Tsef Thaed dice:
claro, claro
todavía me siento fuerte
potente
robusto
erecto!
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
..ajem…
sí, listo muy listo se ve
en resumen, mmm
Tsef Thaed dice:
en resumen, de aquí a las diez de la noche
me siento todavía muy seguro
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
tu ojos van a terminar protestando
Tsef Thaed dice:
usted me quiere echar porras?
o quiere ponérmela más difícil?
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
no no porra
soy la fan#1 de tu etsperimento
que se me hace dificilísimo
a menos que, como ya dije, sea Jack Bauer
Tsef Thaed dice:
soy Jack Bauer
la verdad no estoy escribiendo como estoy persiguiendo a un Árabe por las casas de Cholula para desarmar el control remoto que tiene para activar los misiles de Corea del Norte que van a caer, sistemáticamente, en tres de las ciudades gringas más importantes: Washington, San Francisco y L.A.
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
jajaajajaj
sabía entonces Sr. JAck BAuer que es mi sueño erótico recurrente???
eso de fingir su muerte, volver a la vida y derrotar terroritas con sus manitas es demasiado provocativo
Tsef Thaed dice:
es que, nena… soy gringo.
y estoy cabrón.
y soy kieffer sutherland.
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
no
kieffer sutherland es una de las identidades que Jack Bauer usa para ocultarse
Tsef Thaed dice:
habré de postear esta conversación, lo sabes verdad?
y Agustín Fest es la otra, a hueeeeeeeevo
ay ya. No son las 2 de la mañana y ya estoy diciendo pura pendejada.
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
ud. puede hacer lo que quiera… y bueno, eres Jack Bauer, prácticamente puedes decir lo que quieras y aún así provocarme un orgasmo instantáneo
Tsef Thaed dice:
ten un orgasmo instantáneo…
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
aaaaa aaaaaaaa ay dios aaaaaammjjjjmmmm
te lo dije
Tsef Thaed dice:
no sé si sentirme más hombre, o cada vez más diminuto, por esta conversación.
- Catarinita obscena - I Jack Bauer dice:
Jack Bauer jamá se sentiría diminuto
no te me salgas de carácter que me cortas la inspiración
Tsef Thaed dice:
lo siento, e sque a veces alguna otra de mis personalidades me gana…
uh, what the fuck? where´s make up?!?!
- I Jack Bauer - dice:
jajajaja ya ves?
qué te cuesta?? es tan fácil complacerme, snif
Tsef Thaed dice:
Nada me cueta para complacerle, querida Maga.
- I Jack Bauer - dice:
Eres una cuteza
Tsef Thaed dice:
yo lo sé.
- I Jack Bauer - dice:
voy a poner un despertardor
y vendré a conectarme a las 4 de la mañana
a ver qué dices a esa hora, a ver si aún sobrevives
Tsef Thaed dice:
jajajajajajaja
eso suena entretenido
- They will see us wavin’ from such great heights - dice:
seguro que sí
para entonces tendrás tnata niconita y cafeína en tu cuerpo que se te cruzarán los cables
espero ja
Tsef Thaed dice:
tal vez no llegue a las 4 AM
- They will see us wavin’ from such great heights - dice:
buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
esa no es la actitud
Tsef Thaed dice:
mi ánimo esta flaqueando
o no
- They will see us wavin’ from such great heights - dice:
la actitud, de hcho, debería crecer exponencialmente con el tiempo
Tsef Thaed dice:
Jack Bauer again:
what the fuck???? where´s my script man?!
- They will see us wavin’ from such great heights - dice:
jjajajaja
understand this blog: I don’t work for you
hell yeah!
ya me mojé
la cutredad no tiene límites
Tsef Thaed dice:
jajajajajaja
voy a tener que publicar toda esta conversación completita.
- They will see us wavin’ from such great heights - dice:
jjajajajajaja menos mal que soy encantadora el 100% del tiempo
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Julio 13, 2006 — 24 horas, Fractal Chaos, Niño viejo, Nostalgico, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Esta tarde vi llover, vi gente correr… no, ya en serio, esta lloviendo bastante fuertecito. Y hace un momento estaba alegre por el solecito que me permitía continuar mi catálogo sin necesidad de prender la luz. Hace una media hora o más, La Maga se anotó para acompañarme en lo que continuaba ese pequeño experimento. Es agradable que una mujer lo acompañe a uno, aunque sea unas cuantas horas… será por el olor, o será por las piernas, o será por sus cabellos largos o sus ojitos pispiretos. Y bueno, aunque la compañía de La Maga es solamente virtual, se agradece, se aprecia y se precia como única.
Hace un rato comentaba con ella que unod e los momentos más importantes del día, sería cuando tuviera que lavar trastes. Ese momento ya pasó, y lo hice porque de veras me estaba quedando dormido. Junto con eso, decidí también poner agua para café. Espero que el café ayude a despertarme y a la digestión. Hace un momento, hace una hora más o menos, podía jurar que sentía como mi estómago estaba digiriendo cada hebra de pollo. Fue como revivir la tensión del Conteo Rápido de estas elecciones, pero con mi cuerpo.
Este conteo de horas me gusta (con los diez minutos antes de la hora), porque de cierta manera me recuerda mis recesos en la preparatoria. Entre clase y clase, siempre teníamos diez minutos de receso. Si a ello le sumamos la lluvia, el día gris, el que me pongo a trabajar después de los diez minutos, pareciera que todo se presta un poco a esa nostalgia. Si. Extraño mi preparatoria. Sigue lloviendo allá afuera, se escuchan algunos rayos, si pudiera, podría vivir en algún lugar donde constantemente esté lloviendo. No todos los días, no soy tan masoquista, pero si la mayoría de estos. ¿Qué llueva tres veces por semana? Tal vez, que clase de deseo más pendejo, pero es un deseo, de esos que se tienen sin razón alguna.
Escuchar como la lluvia golpea el pavimento, el jardín, las ventanas y el techo. Un ritmo casi armonioso. ¿O será más bien caótico? El efecto es casi hipnótico, es como ver el fuego de una vela, que se mueve de un lado a otro y cuando descubres has perdido una hora entera admirándolo. Agua y fuego, capaces de doblegar la razón de la mente humana. Patológico insiste en que debería rolar de la que fumo… y pues, la neta no fumo nada, sencillamente dejo que se embrolle un poco mi mente y trato de deshilacharla mientras escribo. Creo que es una de las cosas divertidas de escribir esto, finalmente.
Me viene a la mente la palabra parsimonioso… ¿existe? ¿significa algo?
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