Aunque la noche es muy bella…

prefiero las tardes dominicales, o los días lluviosos, igual que modelito gringa de Penthouse. Nada más me faltan los perritos con cara triste para sentirme pechugona e idiota. Creo que las tardes de domingo son ideales para irse a un parquecito, con una libreta, y empezar a escribir un diario o solamente admirar a la gente que pasa. También, son perfectas para quedarse tumbado en la cama y sobarse la panza, simplemente mirando el techo. El domingo, no es de ninguna manera, para salir a pasear. Al menos no antes del mediodía. Hay quienes dicen que los domingos, después de la misa, sirven para hacer el amor todo el día y toda la tarde, en la noche para comer un poco y tal vez dejarse llevar por el sopor, para después volver a molestar a la pareja con esas ansias adormiladas. En mis domingos de la Narvarte, me dedicaba a pasear por los camellones y los parques, por sus Cumbres Maltratadas y su Xochicalco.

Los domingos son para un poco de arrepentimiento y llorar un poquito por el pasado. Los domingos son una redención por la semana y por los años vividos.

Recordaba ayer, mientras capturaba números y piezas, que cuando el trabajo en casting me hartaba, me salía a caminar y a veces, terminaba por comprar un six pack de cervezas. Siempre cuento la misma historia: pasé una etapa de desmadre que me duró como ocho meses, donde todos los días era salir al mediodía de la escuela e irse a un antrucho, un bar de mala muerte o a casa de alguien, y salir a las ocho o nueve de la noche de ahí. Mi día cumbre fue una vez que me bebí cinco caguamas (no sé si completitas, pero si conté las botellas) y me encontré tirado en casa de no se quien. Pero hablaba del six pack: en ocasiones especiales, si el trabajo era muy pesado, me hartaba e iba a comprarme uno de Tecate, o de Lager. No me las bebía todas, por lo general las repartía entre los que nos quedábamos y con ello terminaba por sentirme más tranquilo. El trabajo entonces se convertía en un domingo, donde la noche se volvía día y los rostros de los modelos se convertían en mi diario, o aquello que observar mientras uno deja pasar el tiempo en el parque.

Por cierto, México ganó contra Irán, 3-1. Me emocionó el segundo tiempo.

3 comentarios ↓

#1 luann el 06.11.06 a las 4:05 pm

los domingos vienen con algún mal incluido, io tenía que ir a dejar el sentimiento a algún parque o plazuela, o quizá a alguna botella de tinto; con el tiempo aprendí que el sexo también es buen redentor… ojalá tuviera alguna de esas cosas a la mano en este momento, bueno, está el parque, pero con este calor de la chingada, ni loca salgo antes de las 10 pm, jajaja.

oh sí, fue un excelente segundo tiempo y una altamente cursi narración final por parte de los comentaristas, bah, como sea, qué bueno que ganaron.

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#2 Carly el 06.11.06 a las 8:37 pm

Los domingos ejercen una presión particular en el pecho de muchas personas. A veces me gustan, a veces no… mi ciudad suele sentirse vacía y hay que llegar temprano para estar el lunes a primera hora en la escuela. Sea como sea, cada día es un regalo, hay que aprovecharlos! (se llame jueves o se llame domingo)

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#3 arboltsef el 06.12.06 a las 2:11 pm

luan: jajajaja, bueno… en el caso de adolecer de alguna de las soluciones, tal vez un poco de origami, o ya sabe, un cuadernito y una pluma, y póngase a escribir poemas como Velarde.

Y a los comentaristas, casi ni los escuché. En cuanto oigo la voz de Bermudez, se me prende un foco que dice: EXTERMINIO.

Carly: En qué ciudad estas? La mía, aún en domingo, esta llena de coches por doquier.

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