
Tengo que estar serio porque estoy a punto de verte, y pondré esta misma cara cuando esté a punto de dejarte. Es muy fácil parecer serio, solamente enfoco mi mirada a la gente, en como el sol ilumina sus rasgos, sus ropas y sus mochilas de viajero. Vine a ningún lugar, y digo ningún lugar porque no lo conozco… para mí los lugares que no conozco, no existen, y lo que publican en revistas de viajes y otros folletos son cuentos elaborados, con artistas dispuestos a pintar los monumentos e incluso calles de vida cotidiana para placer de algunos ilusos. Cuando ahorran dinero para viajar a esos lugares que no existen, es entonces que piden un boleto y llegan a una trama elaborada, donde torres de cartón e ilusiones ópticas, reemplazan lo que debieran ser verdaderos edificios de concreto. Vine a ningún lugar, a verte, a buscarte creo… para mí eres una actriz que esta viviendo en una casa de tablarroca, que derrumbarán en cualquier momento para engañar al siguiente grupo de viajeros.
Tengo que estar serio porque no tardo en llegar. Estaba pensando en escribirte una canción, acerca de un viajero que tiene planeado llegar a ningún lugar. Muy apropiado para mí, en este tren, que lleva cuatro horas recorriendo un lugar desconocido e inexistente. Un limbo, tal vez. Si, tal vez morí y este es mi séptimo círculo. Llevo viajando tres horas, he tomado cuatro copas. Espero llegar pronto a ningún lugar, donde tu rostro me habrá de mirar. Llevo viajando tres siglos, ya ni lloran los niños. Espero llegar mañana contigo, entraré seguro por el postigo. Este tren habrá de caminar… para llegar a ningún lugar.
Me duelen las nalgas, tal vez estar sentado tanto tiempo, mirando un lugar desconocido, ha borrado por entero la línea que me divide. Tal vez la pérdida de los gluteos, para convertirse en uno solo, ha obligado que me ponga poético. Siendo honestos todavía me falta una hora de viaje y Dinamarca no existe para mí todavía, aunque le acabo de poner nombre para llamarle de algún modo. Tal vez tomará sentido cuando vea tu cara en él, cuando vea tus manos y tu sonrisa, será como un pintor que empieza a ponerle color al grafito manchando la tela. Si, todo tomará sentido, pero procuraré quedarme muy serio y te abrazaré firmemente, no quiero que mi rostro se quiebre y no me reconozcas.
Foto: Rou.
Este cuento forma parte de los fotocuentos que estaré escribiendo en este blog. Si quieres formar parte o enviar una foto, revisa este post: Escribir me aburre.







4 comentarios ↓
brillantinoso, como de varita de hada de feria. Me gusta, me gusta mucho.
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Haber leído el cuento fue como tomar un buen vino donde el olor y el color, la primera impresión, fue la foto que debo de decir es hermosa, tanto como el cuerpo del vino.
Exquisito Arbol
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yey! que bonito!!!! y si el rou es toda serieda! jojojo
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no me siento acta pa leer entero tu cuento mi corazon esta tan doloeido que tu escritura me da un dolor y angustia e tenido que dejar de leer espero y deseo que tengas tus ojetibos logrado a la medida de tu efuerzo seria u na injusticia escribir pa no ser leido. no te moleste yo soy inculta y casi analfabeta
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