Entradas escritas en Abril, 2006 ↓
Abril 22, 2006 — Familia, Paranoidefobico, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
La cucaracha murió el jueves, veinte de abril, del año en curso (2006). No la maté yo, y no la mató mi hermano. No. Pero si la mató un zapato, específicamente, el de uno de mis tíos. Y yo que estuve otros dos días preocupándome porque apareciera, pero no me enteré de su muerte hasta que comenté su presencia, mientras preparábamos la cena y lavaba unos trastes que quedaron en la pileta.
—Hay que lavar dos o tres veces todo. No hay que reutilizar vasos, ni sartenes… porque una cucaracha ha estado rondando la mesa, y las dos veces que intenté matarla… más bien, que mi hermano intentó matarla porque a mi me dan terror esas chingaderas, se escapó entre las cajas.
—¿Era acaso —preguntó mi tío Angel—, una cucaracha como del tamaño de tu pulgar?
—Y si no de mi pulgar, si del tuyo mi estimado tío.
—Pues, a no ser que haya sido su hermana, ayer la maté. Cuando llegué a la casa de madrugada, me metí directo a mi habitación, prendí la luz y casi la encontré a la altura de mis ojos, moviendo las antenitas, fue entonces que recogí mi divinal zapato y le metí un putazo que la tiró muchísimos kilómetros al averno. Estaba enorme, del tamaño de mi pulgar, y si no del tamaño de mi pulgar, si del tuyo.
Entonces nos quedamos en silencio, y mientras lavaba los trastes, reflexioné severamente en el discurso que había externado mi tío. Entonces recordé los dos días consecutivos en los que había visto a la cucaracha correr por el piso de la sala y sentí un poco, para mi sorpresa, de nostalgia. A pesar de que me había propinado el peor de los sustos, pues estaba bien pinche grande y bien pinche café, y a pesar de que estuve trabajando y chateando de pie, durante varios minutos, por su culpa… sentí que la extrañaba un poco. Ya había fantaseado con varias situaciones hipotéticas, universos paralelos donde, de haberla conservado unos días más, tal vez hubiera olvidado mi ridículo, absurdo e incontrolable temor por las cucarachas. Mientras mis tíos platicaban de un amigo mutuo que tienen, un chavo como de 27 ó 28 años, que ya tiene un millón de pesos en el banco porque es pinche tacaño… me deprimí un poco, por ambas cosas: No tendría manera de superar mi miedo, puesto la cucaracha con la que me había encariñado, había muerto bajo los pies de otro… y también me deprimí porque tengo 24 años, y no tengo una cuenta de banco con un millón de pesos. Era un pobre diablo a varios niveles, las manos se me engarrotaron un poco y creo que se notó en mi expresión una dolonía, un dolo insoportable por sentirme fracasado en varias empresas. Entonces nos quedamos en silencio y nos miramos los dedos pulgares. La primera vez que la había visto, fue a las dos de la mañana, cuando se movió sobre el mantel amarillo persiguiendo dos frijolitos extraviados. En cuanto prendí la luz, corrió al borde del mantel y yo corrí al borde de la habitación, entonces los dos nos quedamos quietos, y seguramente, no sé si porque necesito pensarlo así, o porque así pasó, nos miramos a los ojos un momento y ambos nos movimos lentamente. Puedo recordar con claridad nuestra primera persecución, cuando me animé a acercarme con una escoba para tratar de traerla a mis pies, pero mi mente no dejaba de pensar en el espantoso sonido que haría al ser aplastada, y de como sentiría el pequeño bulto en la suela del zapato. Si… puede ser que si, puede ser que la extraño… la extraño muchísimo.
Nah, que bueno que murió la puta.
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Abril 21, 2006 — Asceta, Paranoidefobico, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Me pregunto si todas las pláticas casuales entre amigos, conocidos e incluso familiares, iniciarán con preguntar “¿Cómo te va en la vida?”, seguido de un “¿Y qué me cuentas?”. Por lo general, a la primera pregunta le ponen un apelativo de cómo te recuerdan… “¿Cómo te va de estudihambre?”, “¿Cómo te va la vida de rata inmunda?”, “¿Cómo te esta yendo, mi cuate —políticamente correcto— homosexual?”. He descubierto que esas preguntas me irritan un poco, porque no preguntan algo específico y mi mente piensa respuestas demasiado amplias que me sorprendería si escucharan completas.
Por educación las respondo con algo un poco más elaborado que monosílabos, procurando esconder la urticaria (casi genital) que me provocan esas preguntas y sintiéndome un poco perverso, finiquito el breve intercambio acerca de mí regresando la pregunta al otro. Hasta la fecha soy demasiado ingenuo y todavía creo que la pregunta les provocara la misma reacción incómoda que yo. Pero el otro suele desarrollar su respuesta y como un tiro por la culata, porque esas cosas siempre son un tiro por la culata, tienes que escuchar parte de su vida, incluso confesiones que no te esperabas.
Cuando pasa eso me siento un poco mal. ¿Por qué otra persona puede con facilidad contarme lo que le pasa? Y termino escuchándole, suspirando un poco resignado, y para que se descargue y no vaya caminando en el mundo molestando a otros pobres diablos como yo, procuro preguntarle detalles. Pues ya habiendo recibido el disparo, pues hay que sangrarlo bien. Esas conversaciones, por más inútiles y vanales que me parezcan (que no lo son, después de todo, es otra persona entablando comunicación), suelo recordarlas. Desde buenos amigos hasta conocidos que tal vez no veré de nuevo. No sé porque registro esa información, como si fuese de alguna utilidad, como si mi espíritu estuviera demostrando que puedo preocuparme por otras personas, a pesar de lo antisocial y antipático que a veces soy.
No tengas miedo. O si ten miedo. Tener miedo. Por ejemplo, mi amiga la cucaracha apareció hace un par de días, me pasó por enfrente y lo único que pude hacer fue saltar. Corrió la hija de puta diagonalmente para esconderse detrás de una caja de herramientas y cuando me animé a mover la caja, para sacarla de su escondite y proporcionarle el certero aplastón que habría de mandarle a Uz, ya no estaba ahí. Lo que más me molesta, es que esta dándose un festín en no sé que zona de mi lugar de esparcimiento (computadora - sala), esa noche, después del brevísimo encuentro donde yo salí perdiendo (otra vez), no pude hacer otra cosa más que medio escribir y platicar por messenger parado. Mi hermano al pasar se rió de mí y se ofreció a echar un vistazo para no encontrar nada. Rendido, decidí apagar la computadora y me fui a dormir.
Hoy he estado pensando en mover cajas, mesas, manteles, computadoras, nada más para encontrarla y matarla. Ya elaboré mentalmente una serie de planes para sacarla de dónde esté y asesinarla, sin piedad. Que ridículo es el miedo, tan ridículo que uno elabora cambios en su rutina para erradicarlo o para evitarlo.
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Abril 20, 2006 — Critica Social, Del deber ser, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Hace unos días, salí a fumar y miré como dos encuestadores abrieron la puerta del edificio. No me pregunten como le hicieron, si se supone que tiene llave y nadie les abrió la puerta por el interfón. Se metieron y una de las mujeres caminó directamente a mí. Una morena, con el cabello pintado de rojo, como dos años antes de los treinta, no gorda, me miró directo a los ojos y pensé que por mi vicio no podría evitar el contacto inicial que requieren los encuestadores. Lo primero que me dijo: “Hola, ¿Si tienes dieciocho años? Porque te ves más joven”. ¿Me estará bajando la guardia o me estará coqueteando?, pensé un poco ingenuo, si esto fuera una película porno, tal vez podría convertir los espacios entre las rejas en un agujero francés.
—No… la verdad es que ya estoy un poco más allá de los dieciocho —le respondí, haciéndome el ofendido por el comentario, iniciando el mecanismo de defensa para no tener que responder la encuesta—. Oye, no te puedo resolver encuestas porque trabajo en Nielsen (mentira más grande).
Paréntesis: (Si no quieres responder una encuesta comercial, como de cigarros, vinos y coches, sencillamente debes decir que tú o uno de tus familiares trabaja en Nielsen. ¿Qué ej ejo, preguntas? Nielsen es una empresa que se dedica a las estadísticas y recolección de información. Si trabajas ahí, no puedes responder encuestas porque puede que estés haciendo una de ellos (o peor aún, que le des datos falsos a la competencia) y resulte que tu respuesta, pues, esté viciada porque ya sabes el terrible propósito).
La chava se me quedó mirando, parpadeó un par de veces e hizo cara de “Ahhhhh”, como la que hacen la mayoría de los encuestadores cuando les presentas esa fórmula mágica. Se rió y me dijo—: Si, si sé que es Nielsen, he ido a cursos y he visto Amor en Custodia —después me sonrió, tomó su tabla y yo me metí el cigarrillo en la boca. ¿Qué chingados quiso decir con lo de Amor en Custodia? ¿Alguien que mire esa novela podría explicarme por qué la referencia? A una respuesta tan inesperada, sólo me quedó parpadear, fumar, mirar perplejamente a lontananza y escuchar como me preguntaban mi nombre. Agustín Fest. ¿Cuántos años tienes? 24. ¿En serio tienes 24? Porque si te ves mucho más joven. (Ay gracias, ¿eh?) En serio, los dieciocho ya estan muchos kilómetros atrás a la ver… allá, donde estoy mirando.
Me hizo otras dos preguntas muy generales: ¿Qué problemas hay en tu colonia y cómo los solucionarías? Le respondí lo que supongo responden centenares de mexicanos en el D.F: Tráfico e inseguridad. Y sus respectivas soluciones más sencillas: Más vigilancia y apresurar las obras viales. Lo importante de las encuestas es recordar que verdaderamente no requieren tu opinión, sino conceptos muy generales, de esa manera te dejan tranquilo más rápido y de esa manera das respuestas simples que de cualquier manera, desglosarán aún más, para poder dar porcentajes de cientos y cientos y cientos de encuestados. Me asomé a su tabla, ya casi terminaba el martirio, cuando me hizo la última pregunta.
—Bien… ¿oye? De los candidatos que hay para la presidencia, ¿cuál es tu fuerte? ¿Cuál es el que dirías que es tu gallo, así, por el que vas a votar en las elecciones?
Me sentí bien ciudadano cuando respondí—: Eso si no te lo puedo responder, porque se supone que el voto es secreto —me dio las gracias y se fue. Debo reconocer que no le respondí porque no quería que ganara, porque no tenía ganas de hacer la encuesta. ¿Impetu cívico? Nah. Y si les interesa saber… a estas alturas del partido estoy pensando en anular mi voto.
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Abril 19, 2006 — Memes, Notas aleatorias, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
La Martha comentaba que esta en la etapa donde le gusta más leer otros blogs, y escribir en el suyo se ha vuelto más esporádico. No sé si es una situación general, sé que me pasó algo similar en su momento… no tengo la menor idea de por qué. Probablemente sea una situación de feromonas, de esas donde dicen que solamente duran tres años y medio y después ya, ya vale madres. Poco importa si Eduardito escribió esto, que si Pachulito escribio aquello, que si la Chiquitibún enseñó otra vez las tetas, que otra adolescente esta sufriendo un mal de amores, que el pendejito aquel sigue tan gracioso como siempre. Claro, eso pasa ya cuando llevas un ratote, ya cuando tienes a tus cuates y más o menos les sigues la pista, ya sabes qué onda con su vida, ya sabes a dónde van, ya te das una idea de que meme mandarle y cuál si te va a responder…
Hablando de memes, responderé uno que me dejó Javier Benek…
Al rato me la viviré respondiendo memes. Ya se me hacía raro verlo escrito en toda mi blogósfera y que no me lo mandaran a mí.
Diez años atras yo:
Tenía 14 años. Mierda, creo que la pubertad fue lo más culera de mi vida, andaba con las hormonas bien altas y estando más gordo que ahora (y aparte, tímido y pendejo), pues no… no pasaba nada conmigo. Lo bonito que recuerdo es que me enamoraba de todas las mujeres… eso si… es bonito enamorarse, es bonito el sentimiento de querer ver a alguien, de querer compañía, de ser admirado y deseado. En ese tiempo eso era más intenso, mucho más intenso, por cualquier reacción física y biológica que puedan hacer unos catorce años. También, cualquier novedad sexual era muy fuerte, que si la masturbación, que si le miré las piernas y se me paró… eso creo que es irrecuperable, pero francamente, no reviviría la pubertad sólo para recuperar ese tipo de sensaciones primitivas, prefiero masticarlas ya que estoy crecidito.
Ya estaba terminando la secundaria, ya había hecho examen de admisión para entrar al CUM y en ese entonces no tenía idea del impacto que tendría esa escuela en mi educación / formación, en mi disciplina de trabajo, en mi sed de conocimiento y reconocimiento.
A mi mamá le detectaron un tumor en ese entonces, los tratamientos costaron un dineral que pagaron mis tíos. De ahí, le empecé a prestar especial importancia al cáncer en mis genes (en un aspecto fatalista / destino). El cáncer, hace diez años, se hizo parte integral de mi vida y mis pensamientos. En los libros, los comics, los folletines y los periódicos que leía tomaba nota de la palabra y cómo la usaban. Afortunadamente, como lo detectaron a tiempo, mi mamá salió bien… sin embargo, eso aumentó su deuda con sus hermanos, por eso y otras cosas muy personales, empezaron a romperse las relaciones entre ellos.
Cecilia desaparecería de mi vida un año después.
No, no regresaría mi vida diez años. No estoy pendejo, ni loco.
Cinco años atrás yo:
Tenía diecinueve años… y de esa etapa de mi vida ya platiqué en mi blog (y recientemente). Si realmente les interesa saber… hay dos posts de eso, muy recientes, que escribí un día que discutí con mi hermano.
Un año atrás yo:
Estaba trabajando todavía en Carrillo Casting. Ya por esas fechas estaba pensando renunciar. También abandoné mi carrera un año. Llevaba casi un año viviendo solo. Ya tenía cuatro años trabajando en publicidad. Sol se mudó a Puebla y con eso, se facilitó muchísimo nuestra relación.
5 Lugares ideales para mi:
- Una playa donde morir agusto.
- Un lugar sin tanta gente.
5 Mayores alegrías de mi vida: (Eso de Mayores alegrías me suena tan mamón y espantoso, pensaba ponerle “momentos sublimes” pero creo que se oye igual).
- Estar de nuevo con mi hermano.
- Sol María.
- Terminar Padre Taxi.
- Terminar El Diario de Simón Dor.
- La primera vez que fui a Guadalajara.
5 Cosas q me gusta comer:
- Milanesas, lo siento, soy muy corriente para la comida.
- Arrachera.
- Ensalada de atún con aguacate y mayonesa. Me recuerda mis momentos pobres en Carrillo Casting y también, me recuerdan el mercadito de la abuela.
- Ensalada navideña de la abuela.
- Chocolate blanco.
5 Cosas que no me verás usar:
- Ropa o accesorios con algún logotipo de partido político.
- Pantalones-de-Cuero.
- Pornografía para homosexuales varones.
- Pociones mágicas.
- Un cepillo de dientes para lavar un baño.
5 juguetes favoritos:
- un cuaderno en blanco.
- mi servidor.
- cualquiera que sirva para armar.
- cualquier final fantasy, ¿no cuenta juego cómo juguete?
- de cuero, el pack de esposas - mordaza -antifaz. ¡Yay!
5 personas para que les pases esta tortura.
Como siempre, aquí lo dejo… si te gustó y quieres responderlo, adelante, tómalo y por ahí déjame una liga, que como dos tercios de la blogósfera, a mí también me encantan.
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Abril 18, 2006 — Del deber ser, Fractal Chaos, Paranoidefobico, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Si estoy aquí, escribiendo esto, es porque no me levanté para ir a mi clase de lingüística. Y si no me levanté hoy a mi clase de lingüística, quiere decir que no hablé con mi profesora. Y si no he hablado con mi profesora, es porque no le he pedido que me repita el examen. Tengo la esperanza vana e ilusa, de poder presentarme con ella la próxima semana, y hablar como un adulto civilizado. Claro… otra vez, un adulto civilizado que no se levantó temprano para su clase. Se me hace tan infantil a veces mi manera de comportarme… tengo veinticuatro años, y sigo jugando a perseguir a los profesores para que me den chance de hacer un examen que no presenté.
Soy un irresponsable con esa materia. Sé que no me gusta, pero sé que debo hacerla. Es la diferencia entre el adulto y el niño. Al niño se le enseña que debe hacer lo que no le gusta para ser aceptado dentro de una sociedad, y así le venden la idea de que si hace lo que no quiere puede comprar lo que si le gusta. Castigo y premio. El niño se tortura durante unos veinte años de su vida, en lo que se le ajustan las hormonas, se le calman los instintos y se vuelve, pues, un adulto apacible y productivo. Pensé que una experiencia tan entretenida como la mía como vivir por mis propios medios durante casi dos años me habría puesto en cintura. Pensé que trabajar desde los dieciocho años habría cambiado en algo mi actitud ante las cosas que no me gustan. Pero fácil y rápido: si no me gusta, no lo hago y ya.
No es cuestión de gustos, es cuestión de responsabilidad. Me pondré el disfraz de adulto responsable, hablaré con mi profesora la próxima semana y si no quiere presentarme el examen, pues ni modo monín, tendré que repetir la materia dentro de un año.
Ayer en la noche, me encontré una cucaracha del tamaño de mi dedo pulgar vagando sobre la mesa. Ya he hablado del pavor que le tengo a esos animaluchos. Si puedo trozar el craneo de una rata, por ejemplo, no debería tenerle miedo a un animal más pequeño. Incluso he aprendido a convivir con las múltiples arañas que viven en esta casa, anteponiendo mi ridículo temor a esos bichos, y si me molestan demasiado ya puedo aplastarles con la mano. Sin embargo, las cucarachas (como los cara de niño) tienen un no se qué… me le quedé viendo un momento y luego, le hablé al hombre de la casa (mi hermano de quince), para que la matara. En lo que él la espantaba para que se bajara de la mesa, buscaba una vez más los orígenes de mi temor absurdo. Es como un reflejo condicionado: Si tengo miedo, necesito saber por qué lo tengo, cuando el miedo esta en sus altas, puedo encontrar mejor sus orígenes.
Y pasa que sólo acabo entendiendo mejor el miedo. Sé que le tengo miedo a los movimientos que parecen erráticos. A los movimientos impredecibles. Los bichos en general tienen ese tipo de actitudes: Se mueven en todo el espacio disponible, mueven todas las extremidades en un tipo de control que sólo ellos pueden comprender, por ejemplo, las arañas que mueven todas las patas cuando bajan de la telaraña, o cuando estan sobre una hoja y se mueven muy despacio, hasta que viene un mosco y lo atrapan con las tenazas, las cucarachas cuando estan quietas y mueven las antenas para analizar el espacio que tienen por delante y después se mueven, a velocidades las cuales no comprendo. No comprendo porque a veces se mueven lento, y luego más rápido. O las abejas y los abejorros, que no vuelan como las aves, sino que lo hacen como en zig zag, y además hacen un escándalo para acompañarlo, es imposible no prestarles atención. Puede ser ese mi verdadero temor: descubrir una verdad detrás de los movimientos impredecibles de los insectos.
La cucaracha se escapó, se fue detrás de una de las cajas que esta a un lado de la computadora. Esa noche la apagué y nos fuimos a dormir. Declaré perdida una guerra. Mi hermano y yo platicamos un poco de los miedos que tenemos hasta que se quedó dormido. Yo sentía un cosquilleo en varias partes del cuerpo, recordándome que la cucaracha estaba afuera, escondida en algún lugar. Decidí prender el playstation II, no podría dormir hasta que olvidara mi pequeño miedo, y me perdí durante unas horas, hasta las tres de la mañana, en otro lugar.
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Abril 17, 2006 — Asceta, Escuela, Geek bastard, Literatura, Notas aleatorias, Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest.
No soy inocente. Invéntame una culpa y seguro la tengo en mi colección, pero tampoco, habré de confesarlas todas. Muchas estan registradas aquí, precisamente las que menos me interesan. Y son tan vanas como haber aplastado un río de hormigas, o tan serias como los amores retorcidos (moralmente inaceptables) a los que me sometí de vez en cuando. Cuando empecé a coleccionar ese bagaje (pm) de culpabilidades, aún era lo suficientemente inocente como para expresarlos en voz alta y observar la reacción de la gente, esperando en ellos una honestidad tan burda como la mía. ¿Qué no somos todos así?, me preguntaba en voz baja, ¿qué no todos escondemos algo? ¿Qué no es un alivio confesarte? ¿Por qué no me quieren confesar sus culpas, si yo puedo confesar las mías? Y buscaba en el rechazo de la gente las culpas que escondían… así empezó la desconfianza. —No todos son como tú —recuerdo que me dijeron, alguna vez—. No esperes lo mismo de otros, porque no todos son como tú. Y se quebró algo ese día, que me senté en los columpios y miré la tierra durante un rato. No todos eran como yo… ¿por qué? ¿No todos podían romper el camino de las hormigas sin sentir remordimiento? ¿O no todos podían ser honestos que esperan la misma honestidad del otro?
Lingüística… me enfermé de gripa hace unas semanas, y precisamente el día en que sentí el dolor de cabeza y los mocos se resbalaban de mi cerebro, fue también el día de mi primer examen de lingüística. Me desperté a las ocho de la mañana, me dolía todo el cuerpo y la cabeza. Entonces me dije—: Nada de excusas jovencito, vístete, bañate, peinate… zzzzzzzz. Mi cuerpo se rebeló, me dormí y desperté a las 10.30 de la mañana, media hora después de la clase. Me sentía un poco mejor y pensé: Bueno, aún puedo llegar. Y de nuevo sentí las molestías de la gripa, me negué con la cabeza y empecé a pensar neuróticamente: Si no hago ese examen, no tendré el 40% de la calificación. Si no tengo el 40% de la calificación, voy a tener que recursar la materia de nuevo. Y si recurso la materia de nuevo, tendré que meterla junto con otras para no retrasarme. OMG WTF LOL DUDE, estoy perdido, estoy perdido, estoy perdido. Tengo que hacer ese examen de lingüística. Ya tengo 24 años, ¡ya no repitas más materias cabrón! Después vino la semana santa, y luego, hoy estoy pensando como pedirle a la profesora mañana que me haga el examen. Entre adultos civilizados no debería haber ningún problema, pero claro, un adulto civilizado se hubiera levantado a hacer el examen, así como en otras partes del mundo, varios adultos enfermos de gripe se levantaron a trabajar ese día. Piensa positivo (monín). Mañana hablarás con la profesora, ella te entenderá y te hará el examen.
De veras… no me gustaría repetir lingüística. Sniff… ya quiero terminar mi carrera.
Se me ha olvidado poner varios anuncios…
- La revista literaria de Hermano Cerdo. Primer número y segundo número. Cuentos, ensayos, artículos… el contenido esta muy bien escogido. No comento los textos, prefiero que los bajen y decidan por ustedes mismos. Algo que resalta es que es una revista que une el contenido de distintos países latinoamericanos… es hermoso el poder de comunicación del internet.
- La revista electrónica Narrativas. Magda (Apostillas) me ha invitado a participar, solamente que no sé todavía que mandarle. Y tampoco he bajado el primer número para leerlo (lo haré el miércoles). Ayer empecé un cuento que probablemente publique en estos días y me gustaría mandarlo a la revista. Tal vez si me gusta el resultado final… últimamente, he estado muy quisquilloso para escribir ficción narrativa. Tengo que escribir más.
- El foro de Big Blogger, por si les interesa el chisme.
- Planeta Online. Una página con la sindicación de varios blogs. Estilo comunidad. Para algunos debe ser muy cómodo leer varios blogs en una sola página. Pueden inscribirse que es grátis.
- Corazón Mágico. Mi tío me pidió de favor que promocionara su página para hacer amigos, romances y demás. A mí me ha divertido la idea.
Respecto a Mil Nombres, después de un día de flojera y pocos pendientes… instalé Joomla!, que es un portal open source. Y pues… ahí lo tengo y se ve muy bonito, pero la verdad, no tengo la menor idea de que hacer con él. Primero pensé hacer algo estilo PlanetaOnline, jalando feeds de los blogs de milnombres y de los blogs que leo diario, para tenerlos en la página principal y poder leerlos rápidamente, pero el módulo para hacer eso todavía lo estan trabajando. Mientras tanto, he decidido alejarme de él, que aunque se ve muy bonito el panel de administración y ofrece un sin fín de cosas por hacer… nada más lo veo y me pasmo: No se me ocurre algo decente que hacer con él.
Últimamente, he estado divirtiéndome con el “Open Source”. Estoy pensando instalar foros de Simple Machines para el Árbol de los Mil Nombres. No porque pienso que se vayan a atascar, simplemente por pura diversión y para seguir moviéndole a ese tipo de cuestiones.
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Abril 16, 2006 — Hojas, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Un grupo de bloggers nos reunimos para viajar en metrobus, porque es algo bien bonito y porque varios de los asistentes nunca se habían subido…
Los otros asistentes a la super convocatoria:
Creo que las fotos hablarán por sí mismas. Son por ahí de unas cuarenta (que estuve coleccionando del flickr de los asistentes). Si quieren verlas todas, pues ya saben, click a donde diga que le des click.



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