Entradas escritas en Abril, 2006 ↓

De las noches sexosas, gracias a los japoneses…

Porque los japoneses estan como malitos de la cabeza, ¿me entienden? No sólo es esa referencia cultural llamada Hentai, la cual, bueno, si somos de la generación del 80, la conocemos como un ícono, como un estilo de pornografía, como algo para maravillarse y entretenerse… y es qué… ¿dibujitos porno? ¿monigotas de ojos enormes, los cuales nunca parpadean, gimiendo y sudando acuarelas? Yo creo que la generación noventas ya la ve como parte del tráfico y consumo de sexo, ya lo justifican dentro de una historia, ya ven el dibujo no solamente como un consumo infantil, sino general. En Japón es una industria grandísima y de hecho, muchos dibujantes y escritores de manga, empiezan trabajando en editoriales de este tipo de contenido en lo que Shonen Jump les hace el favor.

Pero no era del Hentai de lo que quería hablar, sino de… los otros videos, los videos donde salen personas de a de veras. Ayer, navegando por la red, encontramos una serie de videos variaditos: Me acuerdo en particular de uno extrañisimo, de una japonesa encima de una mesa de vidrio y en la mesa, había una especie de aceite. Algo cubría su vagina, un parche que no permitía ver sus genitales (porque en Japón, esta prohibido mostrar explicitamente los genitales en cualquier tipo de video o impreso), y la chava esta empezó a mover su pubis contra la mesa de vidrio y se veía como el aceite le marcaba los muslos y las ingles. Muy extraño. Hubo otro video, una especie de trailer de un DVD especial que van a sacar, donde son 500 parejas cogiendo, todos en un cuarto, y estaba de alguna manera coreografiado, porque iban en orden: masaje de senos, felaciones y después, la pura cogedera. Yo me imagino la situación y no sé que pasaría, un cuarto con mil personas destilando hormonas, sería mucho peor que el metro. Otro video donde a una mujer se le aparece una serpiente y la serpiente le rodea las piernas, la cadera, el cuello y luego se le mete a la boca, todo esto era como parte de un sueño, porque después cambiaba la escena a esta mujer durmiendo y haciendo expresiones de molestia / ganas. Había una serie de videos, donde tipos buscaban a japonesas dormidas para bajarles o abrirles la blusa y mostrar sus senos, o bien, los atacadores furtivos que corren por Japón, bajándole los calzones a las minifaldosas, o aquellos que molestan a mujeres en el tren, tocándolas. Pero el video que se llevó la noche, fueron una serie de videos donde unos asaltantes llegaron a un banco, metieron a los hombres en la boveda y violaron a las cajeras, evidentemente todo actuado.

Son cosas muy raras las que pasan en ese mundo, me cae. Son asombrosas. Por ejemplo, en el caso de los “atacantes furtivos”, estoy seguro que si lo hicieran en México, la chava de plano le metería una cachetada, lo mordería hasta arrancarle un pedazo de brazo, o bien, le metería una patada en los huevos. Sin embargo, en Japón las mujeres son… pues, no pelean, no echan bronca… todo les puede pasar y Buda les proteja.

Todo esto lo pueden encontrar en El Blog Rarito.

No tengo otra cosa.

Más que el calor, el dolor de cabeza, la presión, terminar de aceptarme y desglosarme. Callarme, sobre todo callarme y poner manos a la obra. En algún lugar, leí que unas personas son parte de un río y que las otras, son las piedras que lo frenan y lo purifican. ¿Alguien recuerda donde salió eso? Sucede así que el río se estrella contra las piedras y abandona en ellas los minerales. En el proceso de golpearse, también se refinan las piedras, se alisan. Me gustan los dos lugares, no sé con cual quedarme… pienso que soy la piedra, pienso que los encuentros, personales y breves que tengo con otros, de alguna manera cambia su actitud, así como refinan el mío. Me gusta pensar que soy la piedra, porque se ajusta más a la persona que soy, siempre pensando y renegando, neceando, discutiendo, empujando. En el caso de ser el río, que vida tan tranquila, tan calmada, el curso solamente es interrumpido por pocas piedras, pero sigues corriendo / fluyendo hacia donde debes llegar. ¿Y qué tal si…?

¿Qué tal si el mundo es plano y esta sostenido por cuatro elefantes? ¿Y cuando este mundo se tambalea, por el hipo o el pedo, de alguno de los animales… el agua se cae por el borde del mundo? Entonces acabas en el espacio, hecho hielo, supongo. O se desintegran tus átomos por completo y así, desintegrados los dos, cerquita de Dios, será lo que soñamos. Un vacío enorme. Terminas siendo vacío, pero sin abandonar el universo porque sigues siendo parte de ese conjunto en expansión… pero si… ¿qué tal si el universo esta encerrado en una caja de cartón con tres agujeros? ¿Qué tal si los pocos átomos supervivientes viajan etérnamente para salirse de la caja? ¿A dónde llegarás entonces?

¡Quiero ver tu foto!

En uno de esos grandes momentos de ocio descubrí este sitio que te permite poner un pequeño script en flash que se conecta con tu webcam y me manda tu foto. Siguiendo el ejemplo de Javi Moya, he decidido abrir este post para que comenten en caso de si quieren confesar quienes son verdaderamente. Yo nomás espero, como siempre, que alguna nena anónima demuestre sus encantos con la camarita. (Además, me gusta ver fotos de gente… así que será un gusto conocerlos si nunca se habían presentado).

Aquí pueden acceder a la galería completa

Siempre me han gustado tus títulos.

Al menos durante un tiempo, le quitaré a este blog una de sus etapas con los títulos “sin sentido”, que podían sonar bonito y que hicieron preguntarse al visitante, durante un par de ocasiones, ¿qué quieres decir de verdad? Así lo hice porque era relajante escribir sin atarse a la primera sección, dónde te pregunta el recueadro de título lo que piensas escribir en el momento. También lo hice con el mero propósito de confundir o entretener, de vez en cuando. Hoy no tengo muchas ganas de eso y creo, que las palabras han empezado a ciclarse o los sonidos también. Aunque eso fuese mentira, si estoy pensando en usar títulos coherentes, es porque los otros ya cumplieron su función y es hora de avanzar a otra cosa. El título es un recurso importante porque en él se expresa lo importante de la obra, es lo primero que captura la atención del lector, es un resumen del tamaño y velocidad de una bala, es el enigma que se esconde detrás de la narración. El título me parece un modo de ficción breve, escoger el título indicado es un arte por sí mismo. Si encuentras una falta de ortografía en el título de un escritor que no sabe lo que hace, ya sabes de antemano que puedes esperar de un texto.

Me gusta tomar un baño en las tardes, me relaja un poco y es un acto para retar mis principios donde todo debe solucionarse rápidamente y uno debe ser lo más productivo posible, en la manera que mejor le acomode. Esa neurosis es una repercusión de un medio tan perfeccionista y ajetreado como es la publicidad. Tomé un baño en la tarde e incluso, pensé aprovechar la intimidad para rendirle tributo a Onán. Finalmente no me dieron ganas, olvidé ese propósito y disfruté el agua caer por mi cuerpo. Disfruto especialmente, sentir el calor de las gotas de agua golpear mi cabeza, mis hombros y mi espalda. Me entristezco cuando observo el botecito de shampoo arrumbado en una esquina, porque lo último que me lavo es la cabeza y ya, habiendo cubierto ese espacio, siento que desperdicio tiempo en el baño e incluso, si trato de forzarme para seguir disfrutando, acabo por sentirme poco productivo e inútil, gastando agua y perdiendo tiempo. Por lo general, mis manos actuan por reflejo y cierran las llaves de agua. Cuando esta deja de caer, miro la ventana o miro la regadera, un poco oxidada, y me pregunto: ¿No querías disfrutar el baño?

Vivir de lo que uno escribe o trabajar en el mundo literario, es uno de los pasos más importantes del escritor en la maduración de su oficio. Como todo en la vida, hay filtros para los cobardes—: Se dice que los artistas, como los escritores, acaban muriéndose de hambre y mendigando por los pesos que ayudarán a vender su obra. Yo uso esas palabras para espantar a jóvenes que no tienen una mentalidad creadora lo suficientemente fuerte o para burlarme de la coladera humanista. Pero el oficio del escritor es como muchos otros: En algún lugar tienes que empezar a construir los méritos de tu trabajo. Esa maduración, humana y vocacional, refina muchos conceptos en la cabeza y uno encuentra las palabras adecuadas para explicar las experiencias propias. Aquellas experiencias que se creían inexplicables o bien, demasiado simples. Creo que la maduración no trata de cambiar o de mejorar al individuo, la maduración es la capacidad de explicarse así mismo (finalmente) para el entendimiento o entretenimiento de otros.

Hoy me siento seguro de mi oficio y también, estoy seguro del camino que estoy recorriendo. Me siento seguro de lo que miro, de lo que toco, de lo que me provoca. No estoy en este camino para complacer a nadie, aunque no pueda tomarme los minutos extras en la regadera, sé que soy así y sé que es inevitable. Me encontré fumando en la reja, como hago cuatro o cinco o diez veces al día, si es un día pesado, y creí que todo estaba bien conmigo.

Guermain - Days - Rem’s.

Audiopost hablando de todo y de nada, en general.

No doy lista de temas, porque… no preparé esto y no tengo la delicadeza de autoescucharme para “armar una lista”.

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Melïze.

Fade out como un orgasmo, la vida debería terminarse en orgasmos (ay no mames, ¿si?). Una muerte chiquita. La vida se compone de esas explosiones breves, de calidades variables, cuando logramos o fallamos algún objetivo. Al final, cuando recordemos esa película de lo que fuimos, un Onán espiritual, habría que explotarlos todos de nuevo en el último recuerdo. Un orgasmo acumulado e insoportable que habrá de decidir cuanto valimos. Una serie de orgasmos mediocres no darán mucho, no hará que nuestra vida se quiebre bien, que nuestras celulas se consuman, no les dará el impulso a los espermas para hacer de otras personas un suelo fértil para nuestras experiencias. Pero si no hay arrepentimientos, si nos venimos como debe ser, con todas las ganas y el cuerpo se duerme después de convulsionarse violentamente y, fijate nomás, explotar por completo (ay no mames, ¿si?)… creo que habrá valido la pena.


Alguien llegó a mi página buscando “putas del hi5”. Si las encuentran me avisan.


Hoy creo que tendré un orgasmo pequeño, nada de que estarse orgulloso. Iré a la escuela en un par de horas para pedir mi examen de lingüística y descubriré si tengo que repetir la materia (otra vez). Hablando con Sol, le dije que sentía que la escuela era una cadena, un grillete en el tobillo. Ella me acarició la pelona como niño chiquito y me dijo—: Es cuestión de actitud, tal vez si dejaras de pensar en cuánto te falta, es eso lo que no te permite disfrutarla. Tuve un flashback mental, me acordé de Pata Farías y un par de canciones de Sui Generis que me mandó. ¿Cuestión de actitud? ¿No son esos los comerciales de Sony Entertainment Television? Actitud. ¿Qué actitud debería asumir? ¿Responsabilidad? ¿Alegría? ¿Gusto por lo que hago? ¿La alegórica del carpintero que deja su saco colgando en la entrada de su casa? Actitud. Y tienen razón (ambas), es una cosa de actitud, de tener un poco de fé en el presente, de olvidarse del futuro, de los años que faltan, de la explotación demográfica, de la situación política del país y esas cositas. Actitud. Pienso demasiadas cosas a la vez y a veces, no puedo evitar el flujo mental, una diarrea cerebral.

Vivir el presente, ¿ah? Acumular orgasmos día a día.

Además de ir a la escuela, a pedir mi examen, (y aquí cruzo los dedos para que me lo hagan)… tengo que juntar unos cuantos papeluchos para meter una beca. Originalmente quería la beca de fundación para las letras mexicanas, pero resulta que es horario completo (como de oficinita) y si la meto, la saco y que por la escuela no puedo presentarme, ni modo de decirles: que dijo mi mamá que siempre no. Ahhh, decisiones… decisiones… esos orgasmos inciertos.

No necesito las becas, pero me gustaría sacarlas, cualquiera de las dos. Y en un año, si termino bien en un año los siguientes dos semestres, tendré más tiempo, podré trabajar en algo. Sólo debo enfocarme a la tarea presente… y disfrutarlo.

Dejar de pensar Oliveira.

Metroebius.

Dedicado a José Luis. La idea del cuento la traía desde hacía mucho tiempo, sin embargo, me lo recordó con la plática que tuvimos el sábado en el Metrobus.

Voy a escribirte un cuento, aunque nunca escribo cuentos. Si no es porque uno de los pasajeros dejó un cuadernito y un lápiz, no intentaría hacer este ejercicio inútil. Primero traté de escribir un diario, pero sacar la punta con los dientes es poco benéfico, se gasta demasiado grafito y la madera queda demasiado mordida. Además, el sabor que deja el grafito en los dientes, o más bien, la sensación del material es un poco desagradable, muy frío, metálico como la sangre y plomo. Como te dije antes, primero quise hacer un diario, pero se gastaron dos tercios del lápiz en líneas similares hablando de líneas que nunca terminan en la calle, de gente corriendo con su paraguas huyendo del clima, de sudores en las mañanas por los corredores que vienen al parque hundido, de estudiantes cuyas faldas de cuadritos son invadidas por los ojos de algún pervertido, de viejitas con lentes fondo de botella que a veces tienen suerte, y cuando esto se llena, pueden acercarse a las puertas como si Dios les otorgara un escudo de misericordia. Algunos meses escribí eso, sin embargo, ya casi se termina mi lapicito número dos y estas son las últimas hojas del cuadernito abandonado. Mejor te escribo un cuento antes de que termine mi existencia encerrada en las hojas de este cuaderno.

Todavía recuerdo como empezó esto: Una noche, como a las diez, me enviaron de la firma a entregar unos papeles sellados en un folder naranaja que perdí ya hace algún tiempo. Recuerdo que el destinatario era el Doctor S. Dor y desde entonces, leo los periódicos que abandonan los viajeros buscando si dicen algo de él o de la firma en la que trabajaba. Siempre leo un poco preocupado porque me habían recalcado que esos papeles eran de extrema importancia y su entrega era urgente, que si no lo hacía esa misma noche, no solamente me corrían sino que todos nos quedábamos sin trabajo y a pesar de mi situación, siento remordimiento. Fue un día de mucho trabajo, donde yo tomé el turno nocturno porque el otro mensajero se había reportado enfermo. Quería anotarme unos pesos extra y de verdad, no quería llegar a mi casa, mi hijo había muerto un año atrás y mi esposa me engañaba con otro. Cuando me dieron los papeles, salí corriendo, y ya estando a una distancia segura, me fui caminando a la parada del transporte público, no quería apresurarme porque llegar temprano significaría llegar a casa… pues temprano, encontrar la cama vacía y un olor ausencia que cada vez se pudría más, no quería… en serio que no. El camión no tardó en llegar, estaba casi vacío y como es costumbre, me fui a los asientos de atrás, recargué mi cara contra el vidrio, mis ojos se dispersaron en las luces de otros coches y de las lámparas, miré el reloj una última vez y habrá sido el motor, el silencio, o como la iluminación jugaba con mis párpados cerrados cada que pasaba otro coche, me escondí el folder entre la chamarra y me quedé dormido.

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