El perro no dejaba de ladrar y me provocó cierta ternura, cierto dolor. Era pequeño, era blanco con sus pequeños pelos rizados, era de un amigo. Pero no dejaba de ladrarme, no dejaba de andar en círculos mirando a la ventana ennegrecida por las cortinas que nunca se limpian. No se callaba y yo, a veces trataba de atravesar sus ojos para comprenderle. ¿Por qué ladras, monín? Le pregunté un par de veces y sencillamente, me respondía guagüeando otra vez. Entonces lo recogí, lo tomé en mis brazos y comprendí, vanamente, que estaba siendo piadoso, más piadoso de lo que podría ser con otro ser humano. Un prójimo. Primero le acaricié el lomo, él continuaba gruñendo, a veces ladraba quedito como grabación de perro made in China. Fue entonces que le tapé los ojos, le puse la mano en el hocico, le quebré el cuello y me sentí más piadoso aún. No me espantó el sonido, al contrario, el detener sus quejidos para mí fue como un bálsamo. Dejé caer el perro de mi regazo, con la lengua de fuera y los ojos abiertos. Yacía como un tapete. Y fue que comprendí que si alguna vez escribía estas líneas, la gente me odiaría más que si hubiera matado a mi prójimo, a mi hermano “el hombre”. No podrían entender, jamás, ese momento de compasión que me hizo arrodillarme ante el perro y llorarle un poquito. Ahora es que de veras empezaba a extrañarlo.
Elen.
Febrero 28, 2006 — Cuentos, Intento ser Escritor, The Book of the Dead Children.
Escrito por Agustin Fest - .








6 comentarios ↓
Puede leerse y tomarse de la manera mas cruel lo que hiciste con el perro, pero para mi fue lo mejor, solo estaban alargando su dolo y su agonia, ¿por que no darle la tranquilidad que necesita?
Solo es cuestion de compasion.
Saludos
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Así les hacen a los caballos que ya no pueden andar, creo que una vida con un sufrimiento interminable e incurable es mejor acabarla así.
Creo que ese tipo de compasión es como las victorias pírricas
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¿Compasión? ¿Qué se esconde detras de esa palabra? El barbarismo historico que intentamos esconder acaso. En lo particular hubiera echo lo mismo pero sin tanta compasión.
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La compasión, como muchas otras palabras, está bien prostituida. Compasión es perdónb, compasión es muerte, compasión es debilidad y fuerza. Nos ata a lo humano y nos arroja lejos de ello. Todos, a nuestra manera somos compasivos. Ahora el perro estará mejor. ¿Que diría el amigo cuando llegue y encuentre al perro como tapete?
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Noesh: Y si estaba ladrando para protegerme de algo? Qué tal si me hubiera tomado el tiempo para de veras escucharlo?
Gerson: Finalmente los dos perdemos, eh? Perdí más ganando, que él.
CésarTzú: Anda, ¡qué aguerrido! Solamente era un perro… y es hecho, con la ache.
Jaka: Crees que la compasión esta prostituida? No nos hace falta un poco, de vez en cuando, más bien?
Y mi cuate, je… caray, no lo sé. Ya lo descubriremos.
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Aprendi algo hoy y la verdad es muy simple, hecho viene de hacer por eso lleva ache. Bueno cada ves me equivocare menos asi
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