Entradas escritas en Noviembre, 2005 ↓

Frappr

Me dio curiosidad. Frappr es un coso donde puedes hacer un mapa e invitar a la gente que se vaya agregando, en este caso, hago el mapa para ver desde donde leen el blogcito monín este. Estan invitados a añadirse.

Check out our Frappr!

No tengo mucho que escribir el día de hoy, sólo que por fin he terminado de darle formato a Padre Taxi y que estaré revisando la edición en estos días. Mientras tanto, continúo dando el formato a Simón Dor y a la Antología 2002-2003.

Que chinga.

Ehdder.

La sustancia. Cuando todo era menos consumible, superfluo, cuando el amor no se producía, no sé… en comerciales de treinta segundos. Cuando la muerte no se guardaba en “diamantes”, o en aire dentro de una botellita. Cuando la música duraba más de cuatro minutos sin volverse monótona. Cuando los clichés de una comedia romántica duraban, tan sólo, noventa minutos. Cuando la pintura se preocupaban por una forma, una estética, donde consistía en quebrar a detallitos el rigor académico, buscando una identidad propia y no se pretendía que con minimalismo, un gran espacio en blanco, se vendiera al receptor su propia imaginación, que se le obligara a sentir un algo, al admirarlo. Cuando era poesía, en vez de momentos fotográficos, de pixeles desgastados en memorias portátiles. Antes de todo ello había una sustancia.

Yo también estoy convencido en el tedio que significa todo aquello de larga duración, que ya son pocas las cosas que deseo nunca terminen. Y si trato de identificar alguna de ellas, se me escapan las letras de su nombre. Solamente sé que son pocas y que llegarán, disfruta lo que va llegando y lo demás al ahí se va. Me agrada la espontaneidad —de tanto que me la han vendido—, algo que quiebre un orden ya establecido y estallen las carcajadas, o los gritos, emociones de segundos, o minutos (no más de diez). Ya es mucho lo que dura lo que te fumas en un cigarrillo. En una discusión, espero a que el otro empiece, que desarrolle argumentos de panfleto, argumentos breves ingeniosamente concatenados, pintados de sustancia y prefiero no responder, porque sé que formaré parte de un mismo diálogo. Un sitcom, a veces un drama. ¿Qué sustancia es la que busco?

¿Antes había alguna sustancia? Pienso que si, debe seguir existiendo. Pienso que hay algunas cosas que no puedo observar, por mi educación noventera, por mis ganas de consumir en breve. Hay cosas que no puedo ver, o analizar. Todo aquello que me produce preguntas, todo aquello que me descubre mi propio vocabulario deficiente, me dice que hay sustancia. Escondido en lo light, en el splenda, en el hedonismo renacido, en los mensajes de ochenta y nueve centavos, en los tonos polifónicos, en las minifaldas de los antros, en los blogs y la publicidad de Alazraki, también debe haber alguna sustancia. Dentro de esas discusiones inútiles, en los rostros acalorados de gente que defiende lo mismo, vaga alguna sustancia. Un aire fino, una telaraña, que envuelve a todos los seres y los mueve, los obliga, les urge a sentirla.

¿Cómo se halla la sustancia? ¿Escribiendo? ¿Trabajando detrás de un cubículo? ¿En alguna religión? ¿Comprándote un perro para llenar los espacios vacíos? ¿Admirando la naturaleza? ¿En un hijo? ¿Acariciándote entre las piernas? En el sexo, si, en el sexo hay muchas sustancias. Torrentes sustanciales. En cualquier actividad, alimentamos algo, se dice, si nos vemos receptivos a alimentarnos. Algunos resuelven su rompecabezas en sus hijos y ahí, ¿será?, empiezan a resolver su enigma. Otros, ¿será?, en sus mascotas. Y eso que crece, con las actividades realizadas, ¿es la sustancia? ¿O con ella deshacemos el hilo fino que la teje?

Relefjo.

La familia. Eventualmente, todo se reduce a la familia. Siempre estarán ahí. También verás por ellos. Si tienes que soltar lana, es por tus familiares. No hay de otra, a huevo los tienes en la mente. La familia es bonita, como no. Este fin de semana mi mamá vino de visita. Afortunadamente, ya anda trabajando de a de veras, la paga no es mucha, pero es mejor que lo que tenía antes. Por las circunstancias (una quiebra, que nos corrieron, problemas familiares, personalidades, etcétera… etcétera… etcétera…), mi mamá y yo tuvimos que separar caminos, es por eso que viví yo solito una temporada, es por eso que ella se mudó a Toluca. No nos veíamos desde hace siete u ocho meses (un mexicano dirá: pinche cabrón desnaturalizado)… pero no me preocupaba mucho por ella: es una mujer necia, de carácter, sabía que si separábamos caminos ella adquiriría mucha fortaleza y yo podría crecer un poco más, tendría libertad de movimiento y decisión.

Mi mamá es lo que llamo una mujer subersiva. Aquí en México, como dice Tere en una de sus anotaciones recientes, estamos acostumbrados a las madres, podemos ser unos huevonsotes de cuarenta años y ellas estarán alrededor, en alguna parte. Por eso empecé a escribir en Si mi madre, porque estaba en ese proceso de separación. La madre de Salo es una combinación de todas las madres mexicanas, de las que he escuchado anécdotas, y de la mía propia. He pensado retomar el proyecto, creando un blog con wordpress, en mil nombres. Ya decidiré. Decía pues que siete meses de no verla, era obvio que la tenía en mi mente y todo empeoró cuando al mudarme de regreso, recientemente, mi hermano me mencionó que nos había mandado un paquete con una amiga. En ese entonces llevábamos cinco meses sin noticias. Un paquete, con una amiga, cinco meses, cabrón paranoide como yo, evidentemente ya estaba pensando que algo había sucedido. No me decidía que tan horrible podía ser: si C.S.I. o Law & Order, the mexican way. Ya me sentía yo culpable de todas mis decisiones, ya me sentía el hijo pródigo que llegó tarde o que se quedó tragando lodo.

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Thiakindesstef.

Ahora son tres archivos de word. Uno de cuentos con sesenta y cinco páginas [El título tentativo es Cuentos Pendejos]. Uno de Simón Dor (otra vez, si, ya sé… esta vez el libro incluye el diario y el viaje, los dos juntos), con setenta páginas. El último, es una antología de este blog, de todo lo escrito en el dos mil dos, que lleva ciento y tantos páginas. Les estoy revisando, muy someramente, la redacción y las faltas de ortografía. Aprovecho con esa revisión, también, para completar los titulitos de allá arriba. ¿Qué porque lo hago? ¿Por qué tanto archivo de Word? Es un método de respaldo muy clásico (la versión secundaria de la verdad), la primaria es porque pienso subirlos a Lulu para venderlos (a ustedes, por supuesto). Hay opciones similares a Lulu, latinoamericanas o españolas, sin embargo, son lo que se llaman vogue publishers (o algo así), donde tú tienes que pagar un tiraje mínimo. Para ello no tengo dinero y creo que el sistema de Lulu salvará unos cuantos árboles.

Lulu es un sistema de POD (Print on demand), la calidad es muy buena, puede uno pagar por paypal y, aunque me encantaría que me publiquen a una escala un poco más… grande, es inevitable, pero el rollo ha cambiado. No digo que con eso voy a dejar de pensar en concursos, de presentar cuentos, de escribir otra novela (que estoy esperando el momento para que se deje escribir solita, que si yo me obligo se arruina), de mejorar y buscar el rollo profesional como escritor (si eso existe). Pero desde que surgieron los blogs, creo que el clásico juego editorial ha cambiado y continuará haciéndolo, mucho más, y estoy en la generación donde aquí, en México, apenas esta sucediendo el cambio. ¿A poco si? Pues no sé… pero por ejemplo, con Lulu estoy eligiendo no pagarle a un editor dos mil varotes para que se decida a leerme (como quisieron cobrarme una vez), independientemente a su decisión de publicarme o no. Sin querer queriendo, esta caminando la babosa a otro lado. No sabemos a dónde irá a parar, la verdad. A la gente se le sigue pagando por escribir, pero las temáticas estan cambiando, los métodos estan cambiando, y sea como sea, un chingo de ingenieros escriben más que uno sin que les paguen un quinto (algunos muy bien, algunos muy mal), y aunque un servidor (como muchos otros) esta haciendo su luchita en la carrera de Letras y que si quisiera, podría utilizar toda su injundia para despedazar sus escritos (nomás por ardilla), mejor se porta uno bien y se adapta a las circunstancias. Keyword: cambio, ¿no odian esa palabra?

Lulu es una opción. Tan pronto tenga listos los archivos de Word, los diseños de portada y todas esas maravillas, empezaré a promocionar esos libracos. Voy avisando de una vez—: No hay material nuevo en ellos, es lo mismo que se ha publicado aquí y que esta grátis, para aquellos a los que les guste leerme. Incluso, leo lo que he escrito en el dos mil dos, y vaya, a veces pienso que ni yo me pagaría para leerlo, pero estoy seguro que a mucha gente, regulares de por acá, esos mudos que me observan, les gustaría tenerlos por la nostalgia de hace tres años y porque, a pesar de todo, tiene episodios muy divertidos. (Hasta pienso comprarme varios para releerme y pendejearme a todas horas). Vayan ahorrando, ¿eh?

La opción de compra es para que apoyen varias cosas:

  1. Con su pago, ayudan a que se conserve el servidor de Mil Nombres punto Net.
  2. Mis visitas esporádicas a Puebla.
  3. El concepto de publicación independiente.
  4. Una sonrisa, por una remuneración económica (como echarle la moneda al sombrerito), el escribir en este blog.
  5. Mi café o mis cigarros.

Otros libros personales que estarán disponibles a través de este sistema son:

  1. Una antología dos mil tres.
  2. Una dos mil cuatro.
  3. Padre Taxi.
  4. Cuentos de Jaramillo.
  5. Estoy pensando hacer una reedición de “La Historia de Ayer”, agregándole unas cuantas cosas. Incluso, ando pensando en agregarle más capítulos, pero ya estaré avisando si eso sucede.

Les agradecería mucho que cuando estén disponibles me compraran uno, dos o cinco, porque me estoy dando cuenta de la joda que es darle formato a todo y de que he pasado mucho tiempo de mi vida escribiendo sandeces. Compren varios, al menos para regalárselo a su abuelita, a sus amigos, para llenar su librero con un autor desconocido, a su novia cachonda o a su casa chica, puede ser un excelente regalo de Navidad o de Bodas, de esos regalos que nunca se abren y pasan de mano en mano. O también como lectura para el baño, o lectura para decirles a sus alumnos como NO se debe escribir (en un grupo de treinta alumnos, tendrían que comprar treinta libracos, ¿quién diría?).

‘Chas gracias por su atención. Stay tuned.

Bulkinar.

Kayla, es una señorita que viste calcetas largas y minifaldas, no es menor de edad, pero lo parece y se da sus vueltas, repentinas, por la calle. Tiene teticas de perra, no son muy grandes, pero tiene un culo bonito. Tiene ojos azules, grises, o de cristal… y tiene unos muslos hermosos, unos tobillos magníficos, unos dedos universales, un cabello largo y rizado, nada más, pelirrojo a veces. Kayla tiene dientes de coneja, y tiene heridas, porque a ella también se le han muerto los muertos. Nos mira, la pobrecita, como si buscara en nuestros ojos citadinos magia. Yo nada más prendo un cigarrillo y le observo acariciar a un lobo, un lobo rojo, cuyo pelaje evapora las gotas de agua en cuanto lo tocan. —¿No se quemará Kayla? —le he preguntado a Bob y este, sencillamente, me ha dicho que Kayla es el vertiente de la naturaleza, que ella lo sabe todo, que sus caderas y la fertilidad, que de sus tetas se amamantaron los semidioses y los grandes hombres que todos desconocen, que sus ojos son el veradero amor de Dios y las vueltas que se da, son un simple juego que explotan los cosmos. —Kayla es nuestra madre, Kayla son los deseos más grandes, como la paz universal, la felicidad de toda la raza humana. Su carne saciará a los hambrientos, en sus manos la salud de los enfermos. Kayla es Dios y es Satanás, porque Kayla cuando duerme nos destruye, Kayla lo es todo —dijo Bob, y lo dijo tan seriamente, que estuve a punto de creerle. Y ella acariciaba un lobo rojo, que murmuraba palabras de amor, como esponjas de jabón, tan pronto sus dedos peinaban ese pelaje desordenado y yo seguía fumando, y miraba incrédulo a la mujer acariciando al lobo. —Kayla son las pasiones humanas, Kayla es furia, Kayla es violencia, Kayla es transgresión, a Kayla le perteneces cuando da vueltas y quiebra universos —dijo Bob, muy serio, mordiéndose las espinas. Creo, que el cacto regresó a un estado de pureza, creo… que el cacto, y su regresión, y Kayla acariciaba al lobo.

No puedo hacer más nada, solamente observarla, y fumar durante otros tres minutos de cigarrillo.

—Kayla me quiere cuando duermo. Kayla es tu madre —casi suelto la carcajada—, Kayla es tu abuela, dos mujeres en el centro cargando sus bolsas, Kayla es Imperio, es Raquel, e Inés, y la cruz, son tres Claudias, es Lilith, es K, y Borgia, y Frida, una Gloria, es Uhura, es un Sol entero, una María Magdalena, diez de mis espinas, y siete Patricias, Kayla es Cecilia, es Fátima, es Mariana, es Issel desnuda, y son reproches, y son tus culpas, y tus enigmas, y tus mejores triunfos. Kayla lo es todo, porque sin ella nada existe. Minuto y medio, antes de que termine la letanía y Bob sigue cantando todo lo que es Kayla, mientras miraba como peinaba al lobo y me preguntaba, ¿quién es él? ¿quién es él? ¿la misma que re/creó al cacto te hizo a ti, querido lobo? Y pensaba que Kayla era mi madre, y casi soltaba la carcajada, pero no lo hice… porque ella acercó su mano al hocico, y me horroricé cuando Kromg enseño sus dientes, la baba empezó a caérsele, abrió la boca, le mordió y se carcajeó de todos nosotros. Los dientes se clavaron en su piel de leche, y sus ojos cristalinos derramaron lágrimas. ¿Si Kayla destruye universos con sus piruetas, los borra totalmente con sus lágrimas? —La sangre de Kayla son niños muertos en el libro de T.F. Haddied —me dijo el cacto, y yo no le escuché más, porque miraba como a Kayla le dolía, y las lágrimas, y empezó a gritar, y la risa del lobo. No hay nada qué hacer, treinta segundos de cigarrillo, aún no se consumen. ¿Y los vecinos nos habrán escuchado? Entonces el lobo la dejó ir y se echó, cayó inmediatamente dormido. Gotas de sangre mancharon los muslos de Kayla, y sus calcetas largas, sus muslos hermosos, sus tobillos magníficos… me miró antes de irse, me sonrió antes de irse, se escondió la mano herida en su chamarra blanca y le dije adiós con la manita. Te amo Kayla, regresa pronto.

Ioper.

—¿Tienes algo qué decir, Agustín?

De haber dicho algo, en aquella ocasión, pienso que hubiera tenido sexo cochino all night long.

Loekit.

Dicen que el blog estimula, fomenta, la escritura basura y también la brevedad.

Que uno tiene ganas de darle click a publish y ya.

A veces si, a veces no.