J’Solé.

J’Solé es la palabra que le inventé a Sol María para decirle que le quiero.


Bob me miró un momento, se sacudió una vieja espina y entrecerró los ojos.

—¿Para qué cargas esa chingadera si cuando más la necesitas no la usas?

—Lo utilizaría si no se me olvidara llevar una pluma conmigo.

—En la playera, en la playera, para eso la tapita trae una madre con que la pluma puede sostenerse. Hoy tuviste un chingo de ideas, ayer tuviste un chingo de ideas, antier tuviste un chingo de ideas. Y todo por una pluma, ¡por favor! Si sabemos que te basta escribir una sola línea en el libraco y ya con eso, nada te cuesta después escribir tu mamo-verborrea… y ahorita, pues ya se te olvidó todo. No tienes nada en qué sostenerte más que la ridícula conversación que estamos teniendo.

—¿No tienes algún niño, perro o gato qué tragarte?

Bob asintió negativamente.

—A veces no te puedes deshacer de mi, Tsef Thaed. A veces nada más estamos tú y yo compadrito, y no hay nada qué podamos hacer al respecto.

—No llevo plumas en la playera desde que Itzia me dijo que parecía un nerd.

—¿Desde cuándo te importa lo que digan los demás?

—Bueno, de ella me importó porque la nena en cuestión me gustaba.

Bob y yo nos miramos un momento y después, nos morimos a carcajadas.


Big Blogger inicia clases el 22 de agosto.


He tenido mucho trabajo y eso me quita energía, concentración para continuar la re-escritura de La Torre de los Sueños. Espero retomarlo una de estas noches para terminar el capítulo del preludio y ya trabajar en el texto en sí. Mi hija adoptiva, a la cual vi el sábado en un ratito de descanso, me dijo que ella esperaba ser de las primeras tres personas en releer el texto ya cuando estuviera terminado. Le prometí que si.

Me provocó ternura y me provocó dulzura. A ella le gustó mucho cuando lo leyó por primera vez y es realmente por eso que luego retomo esos viejos textos y los trabajo como debería.

Mucho trabajo, muchos cassettes en el escritorio, muchos proyectos. Estoy a punto de tirarme del balcón o de abandonar mi estado agnóstico para volverme sólido creyente y pedirle a Dios su Misericordia. Tantos rostros. A veces juego a que miro el video y me imagino como envejecerán las modelos. Los hombres son aburridos, es más divertido buscar el paso del tiempo en las mujeres, más gratificante (también verles el presente, cómo no). Mirar las líneas que les han aparecido, las nuevas ojeras, cuánto han adelgazado o cuánto han engordado. A veces, la vida da sorpresas. Cuando una modelo desaparece por un tiempo y regresa dos o tres meses después, se encierra una historia. Esa historia puede consistir en que encontraron un novio con dinero y este se las llevó de paseo durante una larga temporada, o esa historia dice que se embarazó y tuvo a un niño, por eso el cambio tan drástico. También hay historias del regreso al país natal, de unas largas vacaciones o regresar de su exilio, porque en México no la hicieron o porque extrañaban mucho su terruño. O es la historia de un divorcio, de esos divorcios que se dieron aunque ella no quería, por eso ha engordado, por eso parece más vieja, por eso esta tratando de reincorporarse al medio, para recuperar un poco de la admiración y el respeto que poseía.

Las mujeres de casting siempre son más interesantes, los hombres no tanto… porque como bien dice Wolverine:


Hoy escuché a los grillos, una vez más. Han tomado la casa desde hace un mes, o dos, no lo sé. Ya me estoy acostumbrado a su ruído, a sus pláticas nocturnas, como si estuvieran de antro, como si no hubiera gente que durmiera aquí, por Dios. Los grillos son unos de los pocos bichitos a los que no les tengo miedo. A veces doy un pisotón cerca de uno para mirarlo saltar o acerco mi rostro para mirar como gira su propio cuerpo, en pequeños saltos, para darle una dirección a sus antenas. Me provocan gracia, me recuerdan a la infancia, a las caricaturas de disney con el grillo y las hormigas, a los elepés de Cri-Cri y su portada mágica, amigable y me traen a la memoria los cuentos de mi abuela y de su pueblo.

—Pinches grillos, no se callaban —decía. Y también decía que traían buena suerte, siempre y cuando no fueran un chingo regado por todas partes—. Con uno en tu casa basta, y ya.

Todo estaba bien con los grillos, hasta que un día me encontré uno que parecía araña patona. Negra y patona. Miré a Bob, el cacto, esperando que él me regresara la mirada perpleja, pero él tenía los ojos cerrados y dormía placidamente. Me acerqué al grillo / araña y descubrí que en realidad no era una cruza, no… sino que apenas se estaban cruzando. Di un pequeño salto hacia atrás, no sabía si la araña estaba copulando con el grillo o el grillo con la araña, o si los dos se habían puesto de acuerdo y lo hacían por gusto. Me pasé una mano por el cabello, luego por el rostro e inmóvil, seguí observando esa aberración de la naturaleza. Sacudí mi cabeza, traté de olvidar a la pareja interracial y fui a la cocina por un café. En el camino, primero escuché uno, después a dos… y luego a lo que creí que eran cientos de miles de grillos.

Entonces recordé a Josefa y la historia de cuando escuchó un montón de grillos en su casa—: ¡Era un nido de ellos, un nido entero! Les eché cloro encima y luego los barrí con la escoba, porque hacían un escandalazo.

Fuí hacia donde creí que estaba mi nido de grillos —pura curiosidad nomás—, porque ellos se la arreglan para hacerte creer que su música viene de un lado, cuando en realidad estan en el opuesto. Afortunada, o desafortunadamente, le atiné a la primera. El ruido me guió al pequeño patio / garage de la casa, a una de las pequeñas jardineras. No veía nada, más que pequeños destellos de luz, así que me metí de nuevo a la casa para prender la luz del patio. Salí y lo que eran los destellos de luz, en aquella pequeña jardinera, era una gran telaraña donde cientos de grillos se encontraban fornicando con arañas. La ocredad de las corazas se espesaba con la negrura de las patas y los animalejos esos, hacían un escándalo mórbido —de esos que sólo se escuchan en los hoteles de paso—, a la manera de los grillos.

Me fuí a dormir. Me prometí antes de cerrar los ojos, que no volvería a bajar pornografía de negras cogiendo con white gringos, y viceversa.

13 comentarios ↓

#1 NOlo el 08.17.05 a las 2:03 am

Me he visto inspirado por este post y ha salido un post hijito por mi blog :D

#2 GalloMX el 08.17.05 a las 9:33 am

Chiale!, Las arañas con los grillos, Cri-Cri y su imagen ahora me es dificl recordar. Saludos a Bob.

#3 skene el 08.17.05 a las 9:37 am

si termina aventandose por el balcon … me avisa para pedirle a mi jefe que nos rente esa oficina, no se puede desperdiciar esa maravillosa ventana asi como asi no cree? jo jo jo.

Los grillos son todo un caso, si, pareciera que andan de antro los malditos, y si me confieso, yo no solo piso a un lado de ellos, en cuanto veo uno lo aplasto y busco a sus amigos para hacer lo mismo ( casi siempre andan en grupos de tres o cuatro)

Un abrazo :)

#4 Mara el 08.17.05 a las 11:47 am

Yo mato a todos los bichos que veo. ~ Ahora tengo en mi mente a Cri Cri copulando con la araña del tango… wicked.

#5 guffo el 08.17.05 a las 12:38 pm

saludos, saludos!!!

#6 EConde el 08.17.05 a las 2:58 pm

a chinga… y yo que creia que Big Blogger comenzaba el 22 de agosto :P

#7 DuVeth el 08.17.05 a las 3:29 pm

Te he leído y leído y leído. Si, si te extraño… aca a lo lejos son tus letras lo que me hace sentir bien. La almohada vino por la tinta en la primera hoja y la he releído incluso mas que la portada…

Me haces falta, mucha mucha falta.

#8 Edgardo el 08.17.05 a las 6:08 pm

Creo que mas bien las arañas se estaban comiendo a los grillos. PEro suna tierna la interpretación

#9 maur0 el 08.17.05 a las 8:32 pm

Sin duda alguna BOB sera tu mejor compañero como TONY (papelerias jajaja). Y los grillos… se oyen bien con lluvia pero luego aburren. Big-Blooger 3 no?

#10 arboltsef el 08.17.05 a las 9:32 pm

NOlo: ¡La conspiración de los grillos!

GalloMX: Ohhh, Cri-Cri no tuvo nada que ver en esa aberración, se lo prometo.

Skene: Bueno, si me tiro por el balcón, no creo que mi jefe se mude de oficina.

Que mala eres con los grillos.

Un abrazo.

Mara: Che… araña…. je-je-je.

guffo: Saludos, saludos!!!

Econde: Corregido. :P

Duveth: Te extraño mucho, ya lo sabes. Tú también me haces mucha falta.

Edgardo: Ummm, puede ser… pequeña mente perversa la mía.

maur0: Saludos maur0, si, luego aburren o desesperan los grillos.

#11 Koala.exe el 08.18.05 a las 12:58 am

Yo también quiero ser de los primeros en leer “La torre de los sueños” ver. 2.0!! ¬¬

#12 arboltsef el 08.19.05 a las 3:31 am

Koala.exe: En usted andaba pensando. Si quiere le mando las revisiones, conforme vaya saliendo.

#13 Árbol de los Mil Nombres (un blog de Agustín Fest) » Parsimonioso. el 07.15.06 a las 3:38 pm

[…] Veintiún fotos a la luna. Ya llevamos rato acampando y los grillos no dejan de hacer ruido. No es que me molesten los grillos, de chiquito yo recuerdo que vivíamos en uno donde a veces se colaban un par y no dejaban de tocar musiquita, como diría mi madre. De niño me gustaba pensar que no estaba encerrado por el concreto y el ruido de los coches, y que los grillos eran como soldados procurando que no perdiéramos ese sentido por la naturaleza. Dieciocho años después: aquí estoy, acampando con mis cuates, escuchan la misma fábrica de donde provienen… no me hará mal ser un poco honesto, de verdad ya me molestaron los grillos. Es que uno o dos no son problema, pero cuando son treinta o cuarenta de ellos, ya es molesto. Una vez creo que soñé con grillos, pero francamente no lo recuerdo bien. […]

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