Entradas escritas en Julio, 2005 ↓

Vazzurdo.

Muchos bitacoristas (ash, bueno pues, blogueros) estan usando un formato que considero dinámico, con ello leo rápidamente y no pierdo interés en el artículo (ash, bueno pues, post). Tienden a ser breves, lo cual es muy apreciado y pueden mantener el interés del lector común. También es un método esquemático, con ello le dan forma a sus ideas, logran unirlas a un contexto e incluso, si desean, ya tienen un boceto de organigrama para elaborar un texto más grande.


Una mocosa del casting que estoy capturando, esta pajareando. Es decir: Sus ojos no se quedan mirando directamente a la cámara y tiende a voltear hacia donde hay una persona (aparte del director de casting y ella) o un mosco volando. Eso quiere decir que no ha trabajado en el medio, que es una primeriza. Con ello, el productor o el creativo que revise el casting, puede eliminarla de las opciones facilmente—: No está acostumbrada a las cámaras, a las luces, a la cantidad de gente, no puede obviar las distracciones… nos hará gastar film, tiempo de renta, nos hará salir a las siete de la mañana cuando bien podemos salir a las cuatro.

Pero eso sí, esta bien rica.


Ya casi seis años trabajando en casting, en la edición de estos, tiendo a reconocer a las personas. Los que me asombran, sin embargo, son los chavitos de once que hoy tienen diecisiete, las niñas de trece que hoy tienen diecinueve. Eventualmente regresan, sea porque en sus vacaciones desean ganarse un extra para su XBOX, su viaje a la playa o las idas al antro, o sea porque aún les fascina mentir. Por un lado, me hacen sentir como burócrata, oficinista, cabrón viejo, que nunca ha vivido otra vida más que esto. Y por otro, me da gusto al confirmar que una niña al que consideré bonita en su tiempo se ha vuelto preciosa (bien rica).

De alguna manera, ya puedo tener pensamientos perversos sin sentirme culpable después.

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Chabutaçè.

Periódico: “Ataca de nuevo el roba chicos de la Narvarte. Catorce niños perdidos, autoridades relacionan el caso con tres niños perdidos en Lomas de Chapultepec y cinco en la Tlatelolco. “(como flores de cerezo que flotan en el mar de Yunén, como los niños muertos del libro de T.F. Hadied) “Desde el 27 de Junio, del 2005, el robo de niños ha aumentado considerablemente. El robachicos se ha ganado el mote de “El Captus” por dejar espinas en el lugar de los incidentes, lleva veintidós robos de infantes a la fecha”. (…) “No sería raro que esto se relacionara con el asesino de viejitas en la Narvarte, dijo el poli Mendoza, creo que todas las ñoras tenían un captus”.

Y después, más farfullería periodística, miré a Bob incrédulo.

—Tú escribes un blog por hobby, o de profesión o de destino manifesto…

—Esto es distinto, son veintidós vidas humanas. De los perros y de los gatos no decía nada… ¿pero niños?

Bob se encogió de hombros y sonrió dulcemente—: Ay no mames, soy un cacto, los humanos me importan un bledo —Hizo una pausa, suspiró y susurró—. Te puedo asegurar que estan en un lugar mejor.

Me froté el cuello e hice muecas, estaba tratando de expresarle a Bob mi inconformidad—: ¿Por qué?

—Tú debes saberlo mejor que yo.

Jouken Douji. Miré al cacto y parecía un ser humano, pequeño, torcido, perdido. De toda aquella sabiduría heredada por el movimiento contínuo del flujo de la naturaleza, y las estrellas y mis huevos, no quedaba nada. Al menos no hoy.

—Antes de ser un cacto, fui un hombre —dijo Bob, saltó a la ventana, hoy no llovía y hacía calor. El color de las casas y de los postes, incluso el gris feo de la banqueta, brillaban intensamente… ¿y por qué se veía tan triste?—. Quiero creer que fui un niño que se perdió y no fue a ese lugar mejor. Yo cometí el error. Hice un trato y ahora debo cumplirlo, y acordarme de mi vida y todas esas cosas, que nos humanizan, nos devuelven un sentido, una razón, una dirección, un propósito, blah blah blah. Puedo ser justificado, claro, si fuera hombre entonces la humanidad no lo haría… pero soy un cacto y ni cuenta se dan de cuando se pierden sus chamacos. Mi vida esta justificada.

—¿Cuántos niños más?

—Los necesarios.


Dice Armando Sámano que le recordé durante la plática (el chat de MSN pues), a Alberto Cortés y a su vez, a Facundo Cabral. Respecto a ese tema, tengo que decirle que cuando mi abuela escuchaba a Alberto Cortés por error, preguntaba jocosamente, con la cara levantada, ¿quién está escuchando a ese pendejo? Y es entonces que mi jefecita (Tayde Salazar) le hacía frente, o mi tío Ángel, o mi tío Rafael, o alguno de ellos y levantaban la mano. ¿Por qué su aversión a Alberto Cortés? Nunca tuve oportunidad de preguntarle y sólo puedo suponer. Me agrada la versión de que le hartaron sus canciones dulzonas o que el tipo le desagradaba fisicamente. Y bien, después de la pregunta, o una de dos, o mi abuela desaparecía, o Alberto Cortés desaparecía… se hacían humito, como Castillos en el Aire.

A mi si me gusta escuchar a Alberto Cortés, así como Leonardo Flavio, y como Nicola di Bari, y hasta como Roberto Carlos, y Diego Verdaguer y blah blah blah…

Ding, dong, ding, dong… esas puterrimas cosas del amor.

Es de esos placeres culpables.


En placeres culpables. Por las noches/madrugadas… cuando estoy en el MSN, suelo jugar solitario con una chava. Ella es fresísima (o sea, papi me paga las pedas y mis trapos de cinco mil pesos, puaft!). Gracias a la maravilla que le pusieron al MSN, esa madrinola que detecta que música suena en el iTunes, ella se dio cuenta que estaba escuchando a Tiziano Ferro y sus Tardes Negras.

Me dijo naco.

Parpadeé un par de veces, me sonreí de lado y repetí la canción, nada más por pura diversión. “A ver si se fija”, pensé. Y mientras tanto, pensaba que no era mi entera culpa el que me gustara esa canción. Vamos, en su tiempo la repitieron en el radio y todos los peceros, taxis y antros de la Ciudad de México, la habrían puesto al menos una vez. De eso se trata el pop, esta hecho para que te guste, para que lo digieras en una sentada y no vuelvas a escucharlo jamás, al menos, no por voluntad propia. Ya es otra cosa si eres fan o un tipo cabrón como yo —que habla con un cacto cuando esta aburrido—, que repite esa canción por mero gusto, de vez en cuando. Seguimos jugando solitario, tranquilamente… Y ella nunca entenderá, dice la canción. Pude tomarme la molestia de responderle, de elaborar en los sistemas tan agresivos de las disqueras para promocionar sus talentos, sus cd’s, su antipiratería, su blah blah blah… pero no lo hice, porque… pues, Y ella nunca entenderá.

Y me lo repitió. Naco.

Asentí lentamente. Al tener la costumbre de jugar solitario habitualmente, entonces ella suele confesarme una sarta de babosadas que a veces registra mi cerebro. Con el registro mental elaboraba la venganza, mientras ponía un rey de diamantes en su lugar.

—¿Te acuerdas qué me pasaste una canción de electrónica?

—SI, la de mi super fantasía, WOWOWOWOWOW. (Insertar “jajajajaja” rosita y animado aquí).

A estas alturas, espero que ya puedan imaginar la versatilidad de la comunicación escrita de mi interlocutora.

—Muy bien. Si te acuerdas, me comentaste que tu super fantasía trataba de mucha lluvia, en un bosque, con tu chavo que debía parecerse a Brad Pitt (o a Jude Law o a whatever fuckactor you want)… y que los dos debían correr una carrera como de cuatro kilómetros, hacer lagartijas, brincar bajo la lluvia, ahh, y en el bosque de Chapultepec. Después de sudar como cerdos, la onda sería hacer el amor apasionadamente (las niñas bien no dicen coger enfrente de un güey). ¿Recuerdas? —Nomás hay que acomodarlo todo para que suene absurdo, vulgar e irremediablemente… naco. Nada más. Kaput. Finito.

Seguimos jugando solitario, un rato, en silencio. Yo puse Tiziano Ferro, por gusto, una vez más. Me sentí contento de ya no ser solamente yo el naco.

Bienvenido, Bob.

Amilne.

Ayer estuve jugando con el blog después de ver el post de Denken Über, anunciando los ganadores del WordPress Plugin Competition. Los vi todos, bajé dos y acabé instalando solamente uno: Popularity Contest. Varios de los plugins necesitaban la modificación al htaccess, para usar las bondades del mod_rewrite y aunque no utilicé ninguno que lo requiriera… me sacudí la pereza y me puse a investigar dónde, cómo y qué necesitaba modificar exáctamente, por si pensaba usarlos en un futuro o por si salía algún otro que necesitara lo mismo.

Básicamente, WordPress, utiliza el .htaccess (un simple archivo que puedes crear en Notepad y que sirve para proteger o especificar como tratar algunos archivos de tu servidor) y el mod_rewrite (ni puta idea, si ustedes tienen la paciencia para leer el wiki, explíquenme) para una cosa: que los permalinks se vean bonitos y, (por lo que he leído), se indexa mejor en los buscadores por si alguna eventualidad: (que cambie el número de identificación de tus posts o alguna otra mamarrucada, eso si le metes mano a la base de datos. Cosas que, un simple mortal como yo, no haría).

En vez de que se vea:

http://arbol.milnombres.net/wp/?p=1096

en la barrita de arriba, cambia por un:

http://arbol.milnombres.net/wp/2003/07/20/soy-un-heroe/

Lo cual, si, es un poco más amigable y si te atreves a guardar alguno de mis posts en tus preferidos, entonces ya ves el título. ¿Util? Para algunos, para mi es una jotería (algo que se ve bonito) y como no me gusta consentir esta madre de blog…

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Zadner.

Hoy la vecina llevaba falda, negra, pegadita.

No se veía gorda desde ese ángulo.

Me gustaron sus tobillos.

¿Y el tipo del Seat?

Bien, gracias.

Banduk.

Existe un árbol con tres mil quinientos años de vida. Si alguna vez pasean por el desierto del Sinaí, pueden buscarlo, tomarle una foto y platicarme que tan grande está. Caro me hizo favor de regalarme la noticia y me agradó, me hizo imaginar. Platiqué de ese árbol el sábado, cuando fui con mi familia a tomarme un café y comer algo ligero. Mi tío Daniel también la había leído, y mientras mi hermano respondió un—: ¿Y qué? De esos que suelen responder los chamacos imberbes, mi tío respondió—: Pues el árbol tenía mil quinientos años cuando nació Cristo. Y es cierto, uno quisiera que el árbol contara todas las historias habidas y por haber, uno desea que el árbol pudiera adquirir una voz para contarnos milenios de historias. ¿Y si ese es el secreto de su longevidad? El árbol de los tres mil quinientos años ha vivido siempre en un desierto, tal vez recogiendo ecos sonoros, empujados inevitablemente, por el tiempo. La gente que ha sido testigo del árbol, tal vez le habrá puesto uno o dos nombres y esa gente se multiplica por el tiempo. ¿Y al árbol le importa? No lo creo, esta recluído en silencio, viviendo tranquilamente, sin veneno-toxinas-parásitos que le corroan la corteza y el alma. Y, por alguna misteriosa razón, sabe que en el momento que obtenga una boca, todo eso terminará y empezará su muerte.


Tengo una lectora que me imagino es como Linda Blair cuando esta poseída. Por momentos es una persona normal y por momentos, empieza a proferir vulgaridades y agresiones. Nomás por joder, por buscar que me desespere. Inventa situaciones hipotéticas y me hace preguntas a partir de ello, para tratar de enfrascarme en acusaciones absurdas y tratar de etiquetarme con discriminación o racismo. ¿Suena desesperante? Si, si suena… pero a mí me causa mucha curiosidad. Cada que platico con ella, me pregunto: “¿Por qué?”, me pregunto: “¿Quién será realmente?” y entonces, caigo en un juego de fascinación, de buscar algo de verdad entre las mentiras (como si fuera posible). Cualquier persona en su sano juicio, ya habría bloqueado o borrado al contacto de su lista. Sobre todo yo, que me desespero facilmente con la gente.

Sin embargo, hay otro punto en el juego. Una vez, en un momento de honestidad, me preguntó si me acordaba de ella y eso disparó una serie de búsqueda en mis archivos mentales.

—Hace dos años, entré a tu blog y te agregué a mi lista de contactos. Te hice algunas preguntas sobre literatura, pero tú me mandaste a la chingada.

Como ya he dicho muchas veces, en ese tiempo traía muchas cosas en la cabeza y era más el número de chavitos, como yo, que me buscaban para preguntarme acerca de literatura y para pedirme que les revisara sus textos, su poesía. A veces, les daba una pista o les daba una modesta opinión, especificando que yo no era ningún literato titulado y que, verdaderamente, no me sentía capaz de darles una opinión concreta. Muchas más, lo que hacía era leer los correos y me olvidaba de ellos, porque estaba ocupado, no por grosería (mala onda), sino porque siempre mi mente esta en varias cosas a la vez y esta suele olvidar facilmente. Otras veces, no les respondía o les pedía que dejaran de insistir, sencillamente porque estaba muy ocupado con el trabajo o tratando de escribir por mi cuenta, sin sentirme mediocre. Agréguenle a eso soberbia y orgullo.

A ella le tocó la última, no recuerdo en qué nivel… pero su espera de dos años para reanudar una conversación conmigo, me dice que fui muy cruel. Y dos años después, me agrega a su messenger y ahí estoy, platicando con ella, buscando la verdad en las mentiras, probablemente sólo dice verdades y yo, sencillamente, desconfío. Cabe la posibilidad de que en el momento que le recuerde, deje de platicar con ella.

No olviden: Karma Puntos.

Clobberin.

It’s clobberin’ time — The Thing.


There’s a killer on the road — The Doors, Riders On The Storm.


Tengo sueño.

Baboloom!

¡Felicidades Edmundo!

Ahora, él forma parte del crew de Alt1040.com.

Como Eduardo le mandó un e-card, felicitándole, recordé mis viejos tiempos donde las ecards eran todo. Así que yo también le mandé una.

¡Enhorabuena!