Entradas escritas en Junio, 2005 ↓

Destino Manifesto

—Es la tregua, Tsef Thaed —asintió Bob, andaba un poco sonrojado. No sé que le ha dado por beber brandy.

—Es que así digiero mejor —respondió Bob, adivinando mi pregunta o leyendo mi mente… pinche cacto raro—, la carne.

En fin. Yo crecí con tres tíos (hoy obviaré a las tías, espero que con su perdón, porque ellas me leen de vez en cuando, o tal vez diario). A falta de padre, tuve tres modelos a seguir… uno bien fiestero, bien responsabel y tranquilo en casa, otro bien sarcástico, muy informado y el genio de la familia, y otro que me abrió las puertas al conocimiento underground, así como a las ganas de aprender e investigar las alternativas. Me gusta pensar que mucho de mi personalidad es un coctel de ellos tres. Salí con ellos a un barcito, a comer y a beber coca cola (porque yo casi no bebo). Me tomé una cerveza y nada más, hace mucho que dejé mi etapa de ponerme como vaca babosa. Aún me recuerdo sentadote en el piso, con la quinta ballena/caguama del día, mirando a la gente pasar y señalarme, preguntándome—: ¿Estás bien Árbol?

Era bien aguantador en ese entonces. Hoy, ya bebo como señorita fresa (sifrina, dicen en Venezuela) recién iniciada al menester del alcohol… con poquito y ando dando las nalgas.

—Los placeres de la carne —musitó Bob—. ¿Mañana podemos salir al parque? Ya sabes, como a las dos o tres de la tarde, cuando los niñitos esten jugando. ¿Si, si, si?

—Estoy tratando de escribir. Cállate.

—Hic —dijo Bob, sarcástico—. Un gato… puede ser un gato. ¿A qué sabrán los gatos?

Y bueno, esa etapa de desenfreno y hedonismo, me llevó a platicar con Jorge y desde entonces, hace cinco años, trabajo en el fantabulástico mundo fashion de los comerciales para TV.

Platiqué con mis tíos y regresaré a vivir con ellos porque mi hermano regresa a México. Me contaron planes de que tienen el crédito para una casa, de que dejarán el viejo, grande y feo departamento, de que le pagarán a mi hermano la misma preparatoria donde estudié yo y aprendí unos cuantos modales y unos cuantos valores morales. Yo me conformo con que aprenda a ser honesto consigo mismo… y también que aprenda algo de ortografía, porque el cabrón luego me sale con unas palabras inventadas y unas licencias poéticas, que me dan ganas de aventarlo por la ventana.

Ahora que estoy viviendo mi tregua… me gustaría regresar con mi familia.

Mashed.

Casting de promocional contra la violencia intrafamiliar. Yum yum. De mis preferidos. Es de esos castings donde los hombres gritan y las mujeres lloran. Hasta a Bob se le estremecen las espinas, pero, como ya es su costumbre, se ha quedado callado, sin opinar nada al respecto. A mi me ponen de nervios esos castings, me recuerdan mis clases de actuación y esos episodios de sensibilización. Nunca fui buen actor, porque no soy una persona muy abierta o muy expresiva. Puedo improvisar, pero de manera mediocre e igual y puedo sorprender, pero tengo que tener … um … chispa en ese instante. Recuerdo que Alicia (la profesora) nos decía—: Un actor no puede esperar a la inspiración, así como la esperan los escritores o los pintores, incluso los músicos, no… un actor tiene que estar inspirado para su función a las siete de la mañana después del último ensayo que se dio a las cuatro (de la mañana).

Puede que sea así.

Entonces, Bob [mi cacto] abrió la boca y dejó salir otro hueso blanco. Me le quedé mirando durante largo rato y él sonrió, de lado, alzó un par de espinas, como emulando a un pícaro que acaban de cachar en la travesura.

—Llevó demasiado tiempo…

—¿Qué carajos te comiste cabrón? ¡Dijiste que no lo volverías a hacer! —Honestamente, creí que no hablaba por el calor.

—Digamos que… —dijo Bob y sacó una botella de Brandy, se sirvió una copa, se la bebió tranquilo, como todo un Lord Inglés—. Digamos que no sólo a Michael Jackson le gustan los niños.

Voto de juez para Miss Bloguita.

Saludos.

Como Zónico lo compartió a los jueces (por e-mail, si otros jueces leen esto, no es obligatorio hacerlo), pienso hacer lo mismo.

Mis votos se hicieron basándome en fotos, más que nada, porque me leí los cuestionarios (no pienso comentarlos) y me dieron ganas de aventar por la ventana a más de una. Como trabajo en medios (el mamón) y luego en Casting (el mamón doble), según yo eso me da voz y voto para elegir algo estéticamente y comercialmente agradable (el mamón triple). Aunque traté de enfocarme en una cosa (la capacidad de succión, para Miss Lolipop, por ejemplo), no se me iba de la mente la geta de mustia de alguna o la valentía de otras. Sin más choros y excusas por mis votos, ahí voy:

Yo, el juez Arboltsef del Blog: Árbol de los Mil nombres, voto de la siguiente manera:

Mi voto para Miss Lolipop es para: Divina (aunque Slayerstorm, hummmm, esa paleta netamente mexicana me hizo dudar).

Mi voto para Miss Angel es para: Luz de escenario (Vamos Zónico, yo sé que lo de la trova [yo también odio la trova y también odio admitirlo, pero es tan pegajosa que cuando la escucho y me la sé, la canto] y los besos y florecitas pa todos provoca escalofríos, pero pues, tiene cara de angelito). Pensaba votar por Cuarto Violáceo, pero ella no mandó cuestionario.

Mi voto para Miss Bubis es para La Ceci (este fue difícil, entre la Puppe y La Ceci. Pero me di una vuelta por el blog erótico de la Ceci y también me gustó su cuestionario).

Mi voto para Miss Derriere es para: Cute Angel (este también fue difícil, pero esa foto en Big Blogger es inolvidable).

Mi voto para MISS BLOGUITA 2005 es para: Slayerstorm. De todos los cuestionarios, fue el único que me provocó una erección.

Ajem, ya en serio…

Se me hizo la más agradable, la que menos faltas de ortografía tenía (crecí con un trauma por cuidar lo más posible la ortografía), ya sé, escribió en rosa, pero a mi juicio, fue la más honesta para participar en Miss Bloguita. Me chocaron la antipatía y las mamonerías de algunas, eso que lo dejen para su blog.

En general, me gustó como se manejó Slayerstorm y es la única que me llamó la atención, completamente.

Y si se puede, dos menciones honoríficas =D

Miss Contorsionista y Miss Material Extra: Marina. (jajajaja) Señorita Vientre Increíble: Pukita.

También basé mis votos en su comportamiento público (o ausencia de) a la crítica de Sardina.

Felicidades a Mario, por su iniciativa y por su coordinación en el proyecto. Y felicidades a las concursantes, que se atrevieron a concursar.

Burkina Faso.

Burkina Faso, el país desde donde se escribe conversaciones ajenas.

Hoy tocaré un tema personal (¿otra vez?), estan invitados a cerrar este blog e irse a otro. Y si no, pues ya qué pinche Árbol, a ver con que mamada sales ahora.

Casi en tres años de blog, gané muchos lectores, perdí otro cuantos, fui blogstar una breve temporada, también me convertí en una especie de lectura obligatoria para jóvenes mexicanos que recién empezaban en esto y después fui rechazado, por sus motivos o porque acabé cayéndoles mal, o porque me superaron. Eso nos sucede a todos eventualmente, ¿no es cierto? Y entre más tiempo nos dediquemos a escribir en un blog y nos dediquemos a involucrarnos en la comunidad… es más seguro que pasemos por esas etapas. Yo me he saltado una que es cerrar el Árbol de los Mil Nombres para regresar gracias a los comentarios alentadores que me obliguen a tomar otra vez el teclado… pero bleh, me gusta y respeto esto demasiado como para hacerlo. No me canso de decirlo—: El día que cierre el árbol, será definitivo.

En esta etapa del blog, me he dedicado a ser un diarista. Hubo otra en la que me dediqué a Jaramillo, otra a Simón Dor. Hubo etapas de ficción constante, de escribir un cuento al día. Cecilia marcó todo el primer año y cuando resolví ese fantasma, Sol María se fusionó con mi vida personal. El vivir solo, el ser independiente, los problemas con mi jefa. Cuando se fue mi hermano a vivir a otro estado, las raras veces que escribo de mi padre para no olvidarme de buscarle y la muerte de mi abuela. Vaya… quien me haya soportado durante uno o dos años, ya se habrá dado cuenta de por qué “Mil Nombres”.

También, aquellos lectores que ya lleven rato leyéndome, no sé porque descabellada razón (alcen la mano y digan yo, sin miedo), han llegado a saber de mi vida más de lo que yo sé. Aunque también me he ocupado escribir mucho de ficción en los días cotidianos, así que no aseguro que lo sepan todo o que no les esté engañando tan sólo por el simple placer de hacerlo o porque me gusta disfrazar la realidad a mi antojo. Un buen diarista nunca te dirá la verdad. Acéptalo. Me he preocupado por mantenerme alejado de la gente que me lee por la simple razón de que no puedo entregarlo todo. Además, se rompería cierto encanto, si es que hay. En esta etapa, sin embargo, he procurado más a los nuevos lectores, que resultan ser compas que conozco frente a frente.

Y ya, me separé del tema, no sé porque razón se me hizo importante desarrollar acerca de las etapas de este diario y sus motivos, el motivo de ser de este escritor. Alguna razón debo de tener o la libertad de tener un blog, ¿de veras importa?

La cosa es que, estoy viviendo mi tregua. Esta es una etapa tranquila en mi vida, tal vez no sea interesante en el blog, pero lo es en mi vida y ya. Quisiera compartírselos. He descubierto, después de casi tres años de escribirlo, que no soy un super héroe, que no puedo cubrir todos los mínimos (casi llegando a perfectos) que tengo en mi cabeza y que, aunque me falta tacto para decir las cosas y aún soy un seco de mierda, estoy aprendiendo una de las tantas virtudes del avatar (en honor a aquel cuaderno azul, escrito por un pendejo argentino). La humildad (mu, como la vaca) me ha servido para ser menos neuras y convertirme en un ser dócil en esta sociedad (no sé cuanto durará, pero me parece divertido desde aquí). Es un contraste enorme con el primer año del blog, es una contradicción enorme contra aquel mocoso que creía que sería descubierto como el próximo escritor mexicano y que tenía en sus manos, la sabiduría que le faltaba a toda la gente a su alrededor.

Ojalá existiera una máquina en el tiempo para poder verlo frente a frente. Quisiera aventar a ese Árbol de los Mil Nombres por la ventana, orinarle en la jeta y meterlo al horno de microondas. Quisiera decirle—: Te tengo una noticia, serás yo y yo, estoy muy tranquilo con mi vida, ¿cómo ves cabrón? Pero bleh, una persona nunca acaba de madurar y estoy seguro que en ese entonces no me habría escuchado.

Es mi tregua. Más tarde, no sé, tal vez en dos o tres años, en once o veintiuno, vuelva a poseer en mis manos la sabiduría que les falta a todos ustedes (piiiichi mammóoooon!!!).

Jufeweqüi.

Cuando pienso en la literatura, se me ocurre que es lo más triste que puede haber. No sé explicar por qué. Es cierto que también reímos, reflexionamos, crecemos, soñamos y tanto más con lo que leemos. Pero a mí, cuando me mencionan un libro, o tal vez poesía, cuando me platican de algo que leyeron, me da nostalgia por aquel tiempo de libros que platican. Se le ve en los ojos al interlocutor, en como mueve animado o animada las manos, en como relata la historia a su manera y me da nostalgia por él (o por ella) y por mí. No sé por qué, no lo puedo explicar, no puedo decirle que ese libro que ha leído, en el momento que lo leyó, era el indicado… que podría releerlo pero que no le provocaría lo mismo.

La literatura es como cuando lees Rayuela por primera vez. Yo recuerdo que cuando lo terminé, me encerré en algún lugar a llorar por Oliveira. Si él nunca se animó, bien podía hacerlo yo. El efecto fue tal, que en ese momento yo sentía que era Oliveira y que estaba tan encerrado, tan abandonado, tan sordo como él. Y después, habré leído Rayuela una segunda y una tercera vez, y descubrí que se había convertido en un viejo contando una historia tan añeja como él. Una historia agradable y reconfortante, una historia que no se olvida. Pero no me provocó el mismo efecto que la primera vez que lo leí y aunque recordé la historia, y anoté en su portada la página de diversos pasajes que me gustaron… extrañé aquel momento en que lloré por Horacio. Lo único que se le ocurre, a mi mente supersticiosa, es que leí Rayuela en un momento destinado, en un momento cumbre. ¿Quién sabe? ¿Importa?

Sei Shônagon debería saber cuan triste es la literatura.


Cucaracha. Y además de la cucaracha, estoy teniendo un dejá vù en este instante, algo que ver con Star Wars, pero bleh… después de esa oración sin sentido, vámonos a lo que sigue.

Ayer, Bob fue atacado por una cucaracha en su casa. Como el pobre monín puoso no quiere decir nada para disfrutar bien el calor… no me avisó que tenía una de esos extraterrestres invadiendo su propiedad privada. E hizo bien, porque cuando la descubrí, lo único que pude hacer fue respirar profundamente, abandonar el cuarto y pedirle al hombre de la casa que la matara.

Como me dan miedo esas chingaderas… de veras.

Ya van dos encuentros con dos de esas madresotas… entre el calor, entre que hay coladeras por aquí cerca y el jardincito en medio de la casa…

Pinches cucarachas.

Sibamuto.

Sibamuto es una planta que al ser aplicada vía anal, da urticaria.

Yo no lo sé, me han contado.

Una lectora casual de este humilde blog, que hace poco me agregó al messenger, me hizo la observación de que mi blog es algo sexoso. En ese momento me quedé pensando—: Mi blog no es sexoso. Entonces entré y releí los últimos textos (con tal de no llamarles co-chi-na-das) y si, hay numerosas referencias al sexo, lo cual, me dejó muy preocupado. ¿De veras (deveritas, deveritas), es el sexo en lo único que pienso (aparte de lo preocupado que estoy por mi entorno social y de que a Bob no le falte agua)? Asentí lentamente y me di cuenta que si yo fuera padre de una hija, y si esa hija leyera mi blog, se lo prohibiría terminantemente.

—¿Por qué lees a ese apático social, enfermo degenerado, qué habla con su cacto? —eso le preguntaría para proceder, después de sus excusas insulsas que no escucharía por ser su padre, a prohibírselo.

Mi blog no es sexoso, le dije a la lectora casual, después me releí, le di click a su ventanita, suspiré derrotado y le agregué—: Bueno, si, me da por temporadas.

Pichi Manuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu-ela.

MXS Radio —> hoy… no se por qué, transmito en la radio del clan de MXS, por si quieren escucharlo… a las diez de la noche del distrito.

Veirens.

Ella tiene cascabeles en el brazo izquierdo. O eso, o exageró en el número de pulseras de plata. Esta fea. Lleva minifalda y no hace bien el casting. Se atreve, además, a hacer el casting en traje de baño.

La gente que hace casting, sea bonita o fea, no puede creer que sea fea. Los que saben que son bonitos y se la creen, puta, para bajarlos de su nube esta cabrón. La bronca no es esa, porque finalmente eso se arregla ignorándoles vilmente… el problema es cuando creen que su belleza vale más dinero que lo que la productora esta dispuesta a pagar. Algunos se pasan, subiéndole hasta un 50% al presupuesto original… lo cual es aceptable en el caso de las chicas que saldrían en bikini en el comercial (un close up de su nalga con un tatuaje falso), y si, el presupuesto es muy bajo… pero cuando son chavos, pues les tengo una noticia—: No son los únicos. Hay otros leves, que sólo suben mil o dos mil pesos más (Esos me caen bien, piden algo respetable y si tienen suerte, se salen con la suya).

¿Qué es Veirens?

Es un casting horrible y digo horrible, no por la cámara, no por la cantidad de gente o por el presupuesto bajo. Es un casting horrible porque se supone que es cómico. Llevo ciento veinte personas, todas haciendo la misma rutina—: Gritan como si estuvieran en el estadio, la tonadita de “¿Cómo no te voy a querer?”, con la letra un poco cambiada para servir al monstruo corporativo que se publicita en este comercial que pretenderá ser chistoso e irreverente. Para mi, el chiste se perdió hace cien personas. Las ridiculeces que hace la gente por dinero, comentó Johnny y es cierto. Si lo dudan, algún día verán un casting y comprobarán —entre divertidos y angustiados— que tan bajo podemos caer.

El calor y los gritos, hacen de esta sala de edición digna de alguna fotografía de tortura china, en blanco y negro, en algún departamento podrido de Paris.

¿Y el monín puoso? Bob esta en silencio, apuesto que esta disfrutando el calor, apuesto que no desea romper el recuerdo de su calurosa tierra natal con palabras necias, redundantes e imbéciles. Bob esta sonriendo, con los ojos cerrados y las espinas reposando. Bob esta en casa.

Y yo asándome en este pinche infierno.