Entradas escritas en Mayo, 2005 ↓

Miku

Entonces llega la gente y utiliza sus muletillas, sus frases para presentarse… Lo hacen para constatar su llegada y también para abrir una breve conversación que sea lo suficiente para dar una buena impresión: educación social, ¿saben?. (Ese punto después del saben, no va ahí, regla de redacción). Entonces, Bob y yo nos miramos de reojo, y respondemos de la mala manera, de la manera que no se usa o no se responde, nos salimos del libreto y aunque eso nos deja ver como unos groserotes —o unos extraños (¿qué hay de extraño en que un hombre platique con su cacto, y que lo llame Bob, y qué salga con él en las noches para buscar a la nena rubia que siempre deseó? [Yo no… no soy fanático de las rubias. Bob sí])—, por lo general baja la guardia de aquel que se presenta con sus muletillas, esas mismas frases que lo constituyen como parte de la rutina, la nuestra y la de él.

No lo rompemos todo el tiempo, porque entonces nos tacharían de anarquistas, de gruñones, de amargados sin esperanza de rehabilitación… además, tenemos una reputación que proteger, una reputación de silencio y de tolerancia. Lo hacemos cuando es estrictamente necesario para el espíritu, cuando el termómetro de tolerancia ha bajado tres rayitas, o cuatro, y si una rayita en temperatura corporal es mucho, imagínense en la temperatura “espiritual”, o en la temperatura “del alma” (mamón). También lo hacemos por el placer de hacerlo, por disfrutar los gestos y la calidad de la improvisación con el guión escribiéndose al momento. Si el jugador, la otra persona, es inteligente, entonces podrá improvisar en algún momento, no importa cuanto tarde, siempre y cuando no cierre la conversación (la ventanita de MSN, ajem, más bien si no sale corriendo, si más que su educación social existe un deseo genuino de comunicarse). Si no lo hace, si sale corriendo, si no se enfrenta con seguridad, es que no es alguien muy inventivo, o muy creativo, o muy listo, o muy sagaz. Casi un idiota en resumidas cuentas, sencillo ¿eh? (Eso dice Bob). Una persona inteligente, con ganas de jugar, no se irá sin responder… puede que en ese momento en especial decida que no tiene tiempo y adquiera el papel del idiota, sin embargo, seguramente regresará después con la respuesta (señal de que le picaste la cresta, felicidades, puede que ganes) o con una nueva conversación que exija improvisación (peligro, esa persona puede ser más inteligente que tú), declarándose listo y con el suficiente tiempo para torturarte un poco.

¿Cómo saber si estas enfrentándote a una persona así? Es muy difícil, se requieren de varios juegos, de diversas conversaciones, de mucha observación y de que recuerdes muy bien tus propias palabras, porque las verás utilizadas, deformadas, sacadas de contexto y delatando tu contradictoria humanidad, en los labios del otro. Por lo general es lo último —cuando utilizan tu diálogo como arma—, lo que delata a un “buen jugador”, a un “buen contendiente”, a un “rival intelectual”. Y mientras juegas, fijate en su elegancia, en su manera de acomodar las palabras, como acompaña con los gestos. En su sonrisa, la sonrisa de una persona así es muy distinta… es una sonrisa con la capacidad de crear, o destruír. Es una sonrisa más allá de pensar que es un buen hombre, ingenuo, pero buen hombre o que a esa mujer la habías imaginado distinta, más reservada.

Tú y yo, Bob, guardamos todos los secretos del mundo.

Bishubishu.

Lo peor que podías hacer en una fiesta, que recuerde en mi etapa de desmadre (universitario [en sistemas]), era coger (chingar, joder, follar, fornicar) con alguna morra… fuera una mamadita, una manuelita o un buen follón. Me acordé, no sé porque motivo… pero me acordé de a un cabrón que le decíamos el Gansito (por la sonrisa y la cara [para los non-mexicanos, es un pastelito con el dibujo de un gansito en la envoltura y en los comerciales decía—: Recuérdame]) y como nos sonreía desde su coche, nos señalaba —traviesamente— con una mano hacia abajo, y un cuate, llamado Sócrates, se asomó por la ventana. Él atestiguó que miró una masa de cabello moviéndose arriba y abajo. La chava quedó marcada y el alcohol, con algo de machismo, como no, nos obligó a reírnos de la situación. Igual le pasó a un cuate llamado Aldo, de ella me acuerdo que tenía buena pierna y unos dientes demasiado grandes. Lo malo es que compartíamos universidad así que, si sucedía algo, eras perseguido, clasificado y etiquetado… mientras que las mujeres nos tildaban de patanes, nosotros las tildábamos de fáciles. En los hombres, existía el lado de los escapistas (la mayoría), aquellos que obtenían lo que querían y desaparecían después del acto, se reincorporaban a la fiesta como si nada, mientras que una mujer les miraba con ojos asesinos y su lengua despedía fuego cuando hablaba con sus amigas… el otro lado, eran los que asumían su responsabilidad hasta que terminara la fiesta. Así que fungían el papel de relación recién adquirida (manitas bien sudadas y besitos con años de precedencia), hasta que estuvieran lo suficientemente sobrios para decirle a ella—: Es que fueron las chelas.

Y pues si mi vida… fueron las chelas.

Así que chamacos, y chamacas, evítense esas situaciones incómodas…


Johnny presenta (feliz cumpleaños al monín[sote de 1.93] venezolano):

CUANDO PROMETEO, uno de los titanes, creó la raza humana, Zeus se mostró enormemente celoso de su hazaña y ordenó a Hefesto que formara a una mujer, para dársela como premio por sus labores a Prometeo, pero también como forma de sentirse superior a él. Hefesto modeló arcilla y consiguió crear a dicha mujer, llamada Pandora. Pandora nació con una enorme belleza y todos los dioses quedaron prendados de su hermosura, colmándola de dones. Atenea le concedió sabiduría, Hermes le dio elocuencia y Apolo dotes para la música.

ZEUS POR SU PARTE, añadió a todos estos presentes una hermosa caja, que se suponía contenía inmensos bienes y presentes para Prometeo, pero, con todo, ordenó a Pandora que no la abriera bajo ningún concepto, lo que ella prometió a pesar de su curiosidad.

FUE ASI ENTONCES como Pandora y su caja fueron ofrecidas a Prometeo, quien, astuto y precavido rechazó a ambas y le indicó a su hermano Epimeteo que, como había hecho él, desconfiara de cualquier regalo de Zeus. Sin embargo, Epimeteo se enamoró locamente de Pandora nada más verla y se desposó con ella aceptando la caja como dote. Entonces, Epimeteo, de una ávida curiosidad, abrió la caja, de la que no salieron más que horribles males, enfermedades, guerras, hambres y otras calamidades. Horrorizado, intentó cerrarla, pero sólo consiguió retener dentro la esperanza, que ayuda desde entonces a todos los hombres a soportar los males de la caja de Pandora, extendidos por toda la faz de la Tierra.

—Eso me lo pasó él para que lo posteara, le gustan los mitos griegos y le gusta tener recolección de ellos… cualquier comentario será bien recibido.

Orochi

Afuera, un extranjero intenta hablar español. ¿Qué dice? —Bob. (¿Qué dijo?) Nadie lo sabe, a ciencia cierta… aún no han inventado robotitos intérpretes que nos acompañen en nuestra torre de Babel. Tengo muchísimo sueño, Bob está de testigo de mis bostezos, de mis ojos entrecerrados y de mi dudosa moral de acomodar ciertas fotos que me arrancan sonrisas. All you need is love, YAWN, café, bien negro el hideputa, con un poco de leche y ya está. No dejan de sonar los teléfonos y desde las ocho de la mañana estoy haciendo quicktimes… que bueno, me escapé todo el fin de semana, ni ganas de quejarme me dan, ando en las nubes.

Tuve que hacer una pausa… un asistente de dirección me pidió que le hiciera una lista de los quicktimes quemados en el CD. ¿Perdón? ¿Qué no hay una opción para ver las carpetas como una lista? ¿Qué chingados es un fax? Ahí si me la mamé [con la pregunta digo, la elongación no es suficiente para alcanzármela… aún. Pinches infomerciales], el fax todavía es ampliamente utilizado pero… a ver, momentito… estamos hablando de un asistente de dirección. Cuando yo digo asistente de dirección, siempre me imagino a un chavito cinco años mayor que yo, editando videos en su mac portátil, bajándolos directo de un caset mini-DV, utilizando efetepes para videos cuya compresión es quicktime, queman cd’s y dvd’s a lo bestia, llevan su aparatejo para el internet inalámbrico y por supuesto, también llevan un iPod o algo similar. Las primeras víctimas de la publicidad, somos nosotros quienes trabajamos cercanos a ella. Nosotros no sólo creemos en la mentira, no… sabemos que es mentira y tenemos que creer en ella, si no, nuestro trabajo no es válido. No podemos escaparnos de las pocket peces, de la nueva generación de reproductores mp3 portátil, de los programas que simplifican y hacen de un video una maravilla, de los múltiples aparatejos de celular que sirven para una u otra cosa. Estamos atados a la cultura popular, somos portadores de los clichés actuales.

Y mi señor asistente de dirección, me pidió un fax (CC a su iméil[e-mail, para los puristas, con todo respeto]). Se la envié, después de que me comunicaron con el departamento de producción, el departamento de contabilidad, el departamento de post, el departamento de esa cosa rudimentaria llamada fax……. luego escribí el mail, adjunté la lista y una foto de Bob en la firma, porque bien… los controles mentales, las ganas de ser famoso… es una historia larga de explicar. Ya me desvié del tema. Estába(n)mos con el Fax. ¿Cuántos años me quedan de e-mail, me pregunto? ¿Cuánto tiempo me queda para que no me de miedo la tecnología, o para que le empiece a tener un debido respeto, como el Temor de Dios? ¿Hasta cuándo le seré útil a la cybercapital, antes de convertirme en un lisiado tecnocrático y sólo mande e-mails, por los viejos tiempos, a colegas de mi generación?

Escucho algo de un bomberazo [casting - un día, la junta en el segundo, la filmación en el tercer día]. Ya tengo mi café y aún sé escribir en un blog, Bob.