Pulyt

Ayer en la noche llegué muy cansado. ¿Es la escuela una puta malencarada? Nah. ¿Tengo muchísimo trabajo? Nope. ¿Tiemblo de terror cada que alguien, en mi trabajo, menciona la palabra infomercial? Simón. Pero eso no tiene que ver con el supuesto cansancio. Sencillamente, ayer me dormí a las 9 de la mañana y me desperté a las 2 de la tarde. Bragh, bragh, bragh.

Etapas.

Uno de los flujos por los cuales nos regimos son las etapas, los ciclos, cerrar el Gestalt dicen algunos (aunque la frase no me gusta). Hoy desperté más convencido de que una de mis etapas ya esta terminando. Bob… ya te puedes ir. No te creas monín puoso, sólo te estoy choreando. Tú eres como un sueño y yo tan sólo soy un pobre soñador. Bien… ya me separé mucho del tema, decía de las etapas… inclusive, la oración inicial estaba medio bien, como que daba pie a desarrollar el tema. Supongo que ya abierto, ya empezado, es hora de darle desarrollo a esta pequeña etapa y finalmente ponerle una pequeña conclusión. Etapa y post, se parecen un poco en que tienen un inicio, un desarrollo y una conclusión. Si se dan cuenta, este párrafo puede ser un reflejo de lo que me pasa en este momento de mi vida: doy vueltas y vueltas, utilizo distractores, y no llego a lo que quiero decir, aún diciéndolo entre líneas.

Más bien desperté un poco apático. ¿Será? No. No tanto así. Desde hace unos meses, o tal vez un año, estoy menos entusiasmado con mi trabajo y es por una razón—: Ya no ofrece ningún reto. Si fuera tan sólo eso, estaría contento trabajando para ahorrar, para mantenerme, para vivir mi vida y ya… pero no. Ni siquiera ofrece una seguridad económica. Ni siquiera me ofrece un pequeño extra para ahorrarlo. ¿Entonces? Pues que ya me aburrió el estrés de a grapa, ya me aburrió la rutina de la inestabilidad (porque hasta en eso existe la rutina), ya me aburrió gastar energía creativa que es mejor pagada en otros lados.

Creo que ya estan gastadas las enseñanzas que este trabajo pudo dar. ¿Qué estoy esperando para irme? No lo sé, algo me dice que espere un poco más. Tal vez sólo es que me desperté así hoy.

5 comentarios ↓

#1 Ministry el 04.05.05 a las 4:45 pm

No es el síndrome de cambio de horario?

#2 Viviendo Sola el 04.05.05 a las 9:50 pm

Quiza porque la rutina es de lo mas dificil de dejar, tu sabes eso del miedo al cambio…. oh! oh!! “cambio” me sono a…no no no!!politica ya no, mejor ya decidete y explora, que es lo mas divertido de vivir.

#3 NuEz el 04.05.05 a las 11:47 pm

Es un bajo de eneriga, no se pase.

Y aunque podamos dar vueltas como perros que se quieren morder la cola, todo es consecuencia de los bajones de energia.

Cuando eso sucede nos damos cuenta de lo infame que es la rutina.

No se si los bajones son buenos o malos.

Como sea nos hacen darnos cuenta.

En fin

Pongase las piLas.

#4 Árbol de los Mil Nombres (un blog de Agustín Fest) » Archivo de blog » Heraya. el 07.06.05 a las 5:08 am

[…] Cuando le platiqué a Jorge que me mudaría con mis tíos de nuevo, me pregunto si seguiría trabajando con él y le respondí que si. Se me hizo un tanto extraño (y bobo) que preguntara. Tuvimos una plática, en un Sangron’s (ya hace tiempo), donde descubrí que él ya no confiaba en mí, al menos, no tanto como antes. Me sigue viendo como un elemento ambiguo. Bue… después de cinco años de trabajar con él, ¿quién diría? En vez de ganar, estoy perdiendo… yo tengo la culpa, en gran medida, porque yo publiqué esto y él tuvo bien a leerlo. Así que chamacos, no publiquen sus sentimientos negativos (aquellos que ocurren en día y que se dan cuando trabajas por proyecto [y no hay proyectos]) de trabajo en un blog. Sana recomendación, de su amigable hombre árbol. […]

#5 skene el 07.06.05 a las 2:56 pm

no sera que el tambien tiene miedo al cambio?

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