Entradas escritas en Marzo, 2005 ↓
Marzo 11, 2005 — 1-2-3, Asceta, Consumidor de Entretenimiento, Fractal Chaos, Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Sin nombres.
Todo tiembla.
Estoy cansado y he dormido poco. Sin embargo, en mis días que no duermo (o duermo muy poco [2 horas]), hay momentos donde pienso tantas cosas a la vez, trato de guardarlas y desarrollarlas —en algún supuesto lugar de mi privilegiado cerebro—, para llegar a escribirlas y después, llega otro periodo donde esas cosas se borran gradualmente, hasta que no queda nada, ni un pedacito [Tema redundante]. Así pasa, supongo… todo empezó hoy en la tarde, con la visita de un hermano y uno de esos eventos donde creo que debo tener el control, porque el control para mi es importante dependiendo del humor que me levante. El control y yo tenemos una relación sadomasoquista. Todo fue a raíz de que platicaba y admiraba mucho a una psicóloga, amiga, esposa de su marido y mi amante. Por otro lado, estaba otro, mi amigo, amo y amante de la psicóloga. Ambos me controlaban y me influenciaban mucho. Desde ahí, mi concepción del control se definió a mis dieciocho años. ¿En qué se definió? Aún lo estoy decidiendo, en muchas partes se me jodió la cabeza. Y ese fue un paréntesis sin definición demasiado grande.
Mi hermano me visitó en un mal momento, mientras editaba el casting para un quick&rough (un comercial [que no pasa en la tele]) de un producto para teñir el cabello. Sin nombres. En ese instante me encontraba muy ocupado editando, cuando me llegó un mensaje y decidí prestarle atención. La atención se convirtió en ansias justicieras y como tal, respondí a lo que me antendía. Mi hermano y un amigo, miraban atentos lo que respondía, el origen que le dio brillo a mi espada y observaron en silencio como reaccionaba a la situación en sí. Cuando terminé de hacerlo, procedí a explicar la situación. Mi hermano me concedió la razón, mientras que mi amigo no lo hizo. Ese desacuerdo de ideas me hizo verlo todo de una manera clara. Antes de enojarme por recibir una respuesta negativa a mi acto heroíco, preferí retirarme… mi hermano me acompañó un poco en el camino.
—Te has vuelto amargado —me dijo mi hermano.
No había pensado en ello. Antes no era yo el amargado, al menos, no tanto. No tanto como para que él me lo dijera. ¿Verdad, Bob?
—Eso parece.
—Realmente, lo que hiciste, la manera en que hiciste tu acto de justicia… lo hiciste disfrutándolo.
Si eso no debe ser. Un acto de justicia se hace porque debe hacerse. No se hace porque se disfrute interrumpir el balance.
—¿No lo disfrutaste?
—La verdad es que si, lo disfruté mucho.
Silencio.
—No lo volveré a hacer.
—Lo hiciste porque lo disfrutaste, ¿para qué te arrepientes?
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Marzo 9, 2005 — Consumidor de Entretenimiento, Todavía vives... con otro nombre., otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Viajar por ahí y encontrarte leído, con tus mismas palabras, tal cual como las escribiste en su momento. Los he encontrado un par de veces y es curioso como pasa el tiempo, y esos textos siguen buscando nuevos gustos. El texto en cuanto es escrito deja de pertenecerte para convertirse en el texto del lector (si tienes buena suerte). Dependiendo como lo tomes. Cuando empezaba a escribir, y tal vez hasta hace un año, pensaba que mis textos debían ser tan valiosos que nadie más tenía que tomarlos y declararlos como suyos. Pero eso es ridículo cuando se tiene un blog. Lo único que se puede hacer al respecto, es esperar un poco de educación y una referencia directa al escritor original (lo cual hizo este señor).
Me he leído, con todo y emoticons de fanáticos del manga y del chat. Me he leído con referencias a otros nombres. Me he convertido en otra persona.
Aunque no soy Auden (ajem, no) y mucho menos Yeats (Neh, todavía no soy alguien así), me sentí como en el poema.
Now he is scattered among a hundred cities
And wholly given over to unfamiliar affections,
To find his happiness in another kind of wood
And be punished under a foreign code of conscience.
The words of a dead man
Are modified in the guts of the living.
W.H. Auden. In Memory of W.B. Yeats.
Uno de los textos transformados:
“Es que hay falta de amor…. hay escasez de amor en el mundo…” si Jorge me estuviera escuchando se echaria una carcajada y me diria que no soy mas que un cursi exagerado y que deberia morderme la lengua por hablar como alguien que no soy…. pero quien soy yo realmente? un viejito amargado ^^;; igual que Jorge ^^;; cuyas vidas giran en torno al ver como son debiles al sufrimiento y como alzan a sus dioses para protegerse de la maldad del mundo, cuando en realidad son los mismos dioses los que permiten tanta atrocidad……… u_u
Mug&Flee (Quite appropiate name for the blog)
El texto original:
¿Por qué hay escasez en el mundo? Una vez me pregunté, como lo hago ahora desde aquí, desde la luna y me respondo a mi mismo con una frase cursi, de esas que no acostumbro. “Es que hay falta de amor, hay escasez de amor en el mundo”. Si la vieja Yasmín me estuviera escuchando se echaría una carcajada y me diría que no soy más que un cursi exagerado y que debería morder la lengua por hablar como alguien que no soy.
¿Pero quién soy yo realmente? un viejito amargado, igual que Yasmín, cuyas vidas giran en torno al ver como son débiles al sufrimiento y como alzan a sus dioses para protegerse de la maldad del mundo, cuando en realidad son los mismos dioses los que permiten tanta atrocidad.
Que bonito, un texto de Simón ha sido transformado, con todo y emoticons y nombres… yo se que Simón debe estar retorciéndose en su tumba (si a mi me odiaba, a sus fanáticos más). A mi me parece divertido y hasta cierto punto, halagador.
Enjoy.
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Marzo 8, 2005 — Asceta, Niño viejo, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Arriba las mujeres en su día. Y como quien dice: “Son tan maravillosas, que siempre hay que tener más de una”.
Ayer el metro estaba tan lleno, tan insoportable… que tuve que empujar, empujar, empujar, para llegar a ningún lugar. En sí, me quedé enfrente de la puerta, en medio. El peor lugar si planeas viajar casi al final de la línea. So, lo único que pude hacer fue alzar mi mano derecha, empujar la puerta cerrada y hacer presión para mantener algo de equilibrio, sostener con mi mano izquierda la coca de lata (porque si, me atreví a meterme con una coca de lata) y esperar que el viaje no fuera tan desmadroso. La mano derecha no tardó en quejarse por el cansancio que representaba sostener todo mi cuerpo en el primer jalón del metro, en cada estación. Mientras que la izquierda se ocupaba de no convertir la coca de lata en su maraca.
Me acordé de los tiempos en que me dedicaba a hacer maracas con mi mamá. Utilizábamos una lata y le metíamos piedritas o frijoles adentro, le poníamos un palito de madera y lo llenábamos de masking tape. Maraca al instante. Después me miraba feo porque hacía escándalo en los momentos menos propicios (o sea, todos). Ahora que lo pienso, me gustaba más armar las mentadas cosas que utilizarlas. Recuerdo un robot que me regaló mi tío Rafael a mis 12-15 años, fue de cumpleaños. El robot tenía truco: primero había que armarlo. El momento en que lo abrí, fue uno de esos momentos en que descubrí de que estaba hecho… de esos momentos en que te das cuenta quien eres y que no va a cambiar en toda tu vida. Leí el instructivo, saqué las piezas y con una tranquilidad, con una calma, empecé a armar el robot durante dos o tres horas. Olvidé que me estaban festejando un cumpleaños en algún lugar, después de todo, para eso son los cumpleaños: Le entregas su pastel al cumpleañero y ya. Esas reuniones están hechas para que los familiares y los que no se han visto, se pongan al corriente de su vida.
La misma vida.
Metro. Una señora, gorda, trató (y con éxito) de ocupar un lugar en el que sólo cabían dos terceras partes de su masa corporal. Se empujó la gente y de alguna manera, quedé más cercano al tubo de la izquierda, siguiendo el instinto que todo viajante del metro poseé (uno de supervivencia, supongo): el gen de algún antepasado teibolero. Ya en esa posición sería más fácil soportar a la gente entrando y saliendo. Además, ya me estaba agarrando del tubo (ea, ea, ea). De repente, el señor de adelante se puso en posición de película porno, el espacio insuficiente hizo que pegara sus nalgas contra mi pubis. Yo me dije, bueno… ahorita que note el arrimón indecente en el que se acaba de meter, se apresurará en erectarse. Ni madres. En vez de eso siguió moviendo sus nalgas, no me quedó más que suspirar, mirar al techo y pensar: “Que no se me pare, que no se me pare, que no se me pare…”
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Marzo 7, 2005 — otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
El nuevo sistema de reglas es el siguiente:
Una temporada dura 4 meses.
Cada integrante debe publicar un mínimo de 45 posts. Quien solamente cubra 35 posts, será expulsado durante una temporada. Quien solamente cubra 25 posts, no será considerado para volver a entrar.
De igual manera, cada integrante tiene un máximo de 85 posts. Quien se exceda del límite, será expulsado durante una temporada. Y quien se exceda a 100, no será considerado para volver a entrar.
Cada temporada estará marcada por un sistema de “Borrón y cuenta nueva”. Los posts y las fotografías serán eliminados, para empezar fresquecitos de cero. Quienes salgan, serán reemplazados.
Y una regla molto importante, nos vale madres si el Árbol o Axel postean regular o no. Se nos da chance por nuestra hermosa prosa y nuestros diseños espectaculares.
Si cumplen los retos semanales influirán positivamente dentro de su conteo de posteo. En el caso de que se excedan, estos posts no serán contabilizados y en el caso de que les falte para llegar, se les contará, dependiendo de la dificultad del reto.
Un saludo, todo con medida, nada con exceso ;).
El Árbol.
Ya mero iniciamos la segunda aventura, si no es que ya empezó para cuando leas esto
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Marzo 4, 2005 — Dialogo, Escuela.
Escrito por Agustin Fest.
Ayer platicaba con un cuate —Alexei—, antes de entrar a la clase de Historia Literaria II. Siempre me había caído bien. Se me hacía una persona agradable, con la cual me gustaría compartir un momento o una charla. Hasta ayer tuve la oportunidad de sentarme junto a él, antes de entrar a la clase, y platicar. No fue una agradable sorpresa, no encontré al mejor amigo que creí perdido, pero si una persona muy agradable. Empezamos a platicar un poco de la Historia de Inglaterra y de unos videos que consiguió (producidos por la BBC) en Tepito. Después, empezó a platicarme de un programa que vio, donde ya se descubrió que existen muchas dimensiones, muchos universos. El descubrimiento lo hizo un japonés. Según esto, dice Alexei —y dice el japonés—, que habrán pruebas de esos universos en seis años, donde ya tendremos la tecnología adecuada.
—Y yo preocupándome porque el petróleo se acabará en quince años.
—Es lo mismo que dijo este cuate, que en algún momento podríamos abrir un portal a otra dimensión y podríamos irnos a ella. ¿Sabes? En algún otro universo tu no existes, o yo no existo.
—¿En serio?
—Si.
—Fijate nomás. Que loco… ya lo decía Borges en su Aleph.
—Si. Dice el japonés que sólo hay que encontrar un cordón umbilical y con energía, podríamos abrirlo para llegar…
—Jaja, imagínate caer en uno de esos sin que te des cuenta, y descubras que tu casa no es tu casa, descubrir que no estás inscrito en la escuela, o que no te llamas igual.
—Algo así como que… ¿sus papeles? No joven, usted nunca ha estado inscrito aquí.
Sería liberador, Bob.
En otro orden de ideas… Big Blogger abre este lunes.
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Marzo 3, 2005 — BOB, Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Existe un analfabetismo tecnológico y eso es preocupante. La gente, cuando supera el miedo a la computadora, a su celular, a su horno de microondas y a su tostadora, sigue determinadas instrucciones para lograr algo y eso es todo. No poseen un espíritu creativo —no imaginan—, con la herramienta que tienen en la mano y por eso escriben artículos tecnofóbicos (usando la misma herramienta, o el que exagera en el miedo, una máquina de escribir) diciendo como la herramienta acaba poseyendo al hombre, en vez del hombre a la herramienta. Uno supone que los niños que ya estan más cerca de la herramienta, conforme vayan pasando las generaciones, se volverán más cercanos a ella, experimentarán, harán mejores cosas. Supongo que si. Los adultos, huevones, esperamos de nuestros hijos una mejor generación y en ellos depositamos “la esperanza”. ¿Cómo esperamos inculcarle a los niños la disciplina de dominar algo cuyas funciones no tienen un límite conocido por nosotros, los quesque pioneros inventores de la herramienta?
Presionamos a los niños, cada vez más, a no conocer sus límites. Y al mismo tiempo, los limitamos a que conozcan nuestro mayor alcance, para que conozcan cuál es “el limite”, que es lo que deben superar.
Hablaría de ello con Bob, si ya lo hubiera comprado, en vez de escribirlo en un blog.
Lo que me hace falta es que termine de bajar el episodio 16 de Naruto para ponerme a ver series anime. O bien, comprarme una botella de vino y pensar que es un amigo razonable. Abandonar la importancia de las cosas, lo hace una gente que tiene algo asegurado, sea el presente inmediato o la tranquilidad del alma. ¿Cómo compras la tranquilidad? Un fajo de dólares, de euros. Diez fajos de pesos. O poseyendo una religión. O tal vez, una consciencia científica. Yo sigo creyendo que la gente feliz, es la gente idiota, la que no tiene imaginación para desear. Y debe ser aún más féliz el que logra conjuntar esa idiotez con inteligencia. ¿No será el que toma las cosas con humor un pobre diablo? Se mofa, mofándose con una etiqueta autocrítica, mofándose de todos los demás que no son él. Debe sentirse solo.
Hoy cuando caminaba a casa, pensaba escribir otra cosa diferente a esto.
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Marzo 2, 2005 — Bardo, Consumidor de Entretenimiento.
Escrito por Agustin Fest.
Yo soy el rey del jazz a go go
el más mono rey del swing
más alto ya no he de subir
y eso me hace sufrir.
Yo quiero ser hombre como tu
y la ciudad gozar
como hombre yo quiero vivir
¡ser tan mono me va a aburrir!
¡Dubi du !
quiero ser como tu
quiero andar como tu
dar como tu,
tuuuuu
Por tu saluuud
Dimelo a mi
Si el fuego aquí
me lo traerías tú
—Quieto Nerón.
(Hartos efectos de sonido imposibles de onomatopeyizar [Bue, no, pero me da flojera]. Neron se luce y el rey mono le da sus sapes)
—¡Oye primo Louie, qué ritmo tienes!
—Bueno, ahora cumple con tu parte del trato primo, dime cual es el secreto… de ese rojo fuego.
—Pero yo no sé como hacer fuego.
—Umm.
A mi no me engañas Mowgli
un trato hicimos yo y tu
y dame luego luego
el don del fuego
para ser como tú.
Y dame el secreto cachorro, dime
como debo hacer, dominar quiero
el rojo fuego para tener poder.
—El fuego, así que eso es lo que quiere ese bribón.
—Lo voy a hacer pedazos, lo patearé… lo… Uhhhh yeeeeei… que ritmo más sabroso
—¡quieres dejarte de ritmos y escucharme!, aquí hay que usar la astucia y no la fuerza bruta.
—Tu lo has dicho viejo, y a mi de las dos me sobra.
—¿Quieres escucharme?
—Oh si si…
—Bueno, mientras tu simulas un momento (?, ¿infarto? ¿tormento? Sepa, no entendí), yo rescato a Mowgli. ¿Entendido?
—Y en que forma compadre, ¡y aquí voy!.
—¡Aún no Baloo!
(Aquí Baloo se incorpora a la canción y hace ruiditos con el rey mono).
—¡Qué bonito bailas papi!
¡Dubi du!
quiero ser como tu
quiero andar como tu
dar como tu,
tuuuuu
Por tu saluuud
Dimelo a mi
Si el fuego aquí
me lo traerías tú
¡Si el fuego aqui
me lo traerías tu!
¡Una vez más!
¡Si el fuego aqui
me lo traerías tu!
Y descubren a Baloo.
Yey. Buenos días.
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