Entradas escritas en Marzo, 2005 ↓
Marzo 31, 2005 — 1-2-3, BOB, Escuela, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
¿Netanil?
¿Es el nombre de una medicina? No lo sé… estoy en un cibercafé, mirando un par de cortinas improvisadas con quien sabe que material. Tengo comezón en la ceja derecha, lo que remite a un episodio de la infancia, donde tenía una rara alergia que me obligaba rascarme y rascarme las cejas, hasta quedarme sin ellas. Pienso que era stress, porque es bien sabido que el estrés es el origen de todas las enfermedades a partir de 199X. Mi abuela me llevó con un par de doctores hasta que uno de ellos hizo bien en recetarme una pomada que cuando se secaba, se hacía como el pegamento blanco se hace cuando se seca y lo retiras con los dedos, como una segunda piel. Piel de serpiente.
Este cibercafé me gusta porque cobra barato. He entrado a este, tres veces en total… y las tres por mero ocio. Creo que cobra como diez pesos la hora y si es fracción, sólo le agregan dos pesos. Las máquinas no son lo mejor, pero hey, no se puede pedir todo en esta vida. Además, ¿qué cybercafé no es barato hoy por hoy? Se llama Net@ café y esta en algún lugar del paseo de las facultades, pasando los famosos tacos de canasta “My friend”. ¿Saben por qué se llaman así los taquines? Pues porque el que atiende se la pasa llamando a la clientela my friend para todo. Si los quieres con salsa, my friend. ¿Cuántos refrescos my friend? Se cuida mucho y hasta pronto, my friend.
Que ternura, una pareja de ancianos (65-70), estan usando una máquina, leyendo mail.
Bob se asoma desde la mochila y observa a este netafílico. No le digan a nadie que me lo traje a la escuela. Esta un poco nervioso, porque ahora si, no ha abierto la boca para nada. O bien, será que lo de ayer fue un alucín mío o lo escribí durante algún periodo de insomnio. ¿Y qué hago escribiendo en un cybercafé? No lo sé… porque algunos (recalcar: algunos) guardan en su sistema un tipo de recording de todo lo que haces, para que los que atienden, en su tiempo libre, puedan checar el mail de los clientes ocasionales, revisar que fue lo que hicieron y demás. Un cybercafé es el paraíso perfecto para un voyerista de la cybercapital. Bob también es un voyerista, se la pasa observando lo que escribo en la oficina, lo que corrijo con varios backspaces, las fotos que organizo diariamente, escucha las cosas que digo cuando veo a una modelo que me gusta cuando edito.
La escuela esta poco interesante… esta poco interesante porque me he atrasado en todo lo que tengo que hacer y entregar. Sube la dificultad con cada materia que tomo y a veces, pienso que no debería estar estudiando, sino escribiendo. Pero es cierto, ¿cómo puedo escribir si no sé leer? Hoy me sentí imbécil (como suelo sentirme en clases de alto nivel) y esta vez fue con Robert Browning. Es un cabrón… Browning digo, escribe de una manera imposible de describir. Creo que él es el siguiente paso, porque yo divido a los autores que me gustan por pasos. Los divido en niveles temáticos. Aprendo a escribir con ellos los temas que pueden aparecer en mi cabeza.
Me gusta la cafetería de Derecho, los jueves, porque no hay nadie y puedo pedir una torta cubana sin que se tarden. Así tengo dos horas libres para disfrutar contemplando a los fumadores de mota, perdidos en las islas. Y ahora que escucho cuánto anda cobrando el cabrón que atiende aquí (cybercafé), creo que subieron los precios… coño. Pero hey, desquitemos el tiempo que estoy pagando, escribiendo algo largo… largo… probablemente insoportable, pero indudablemente largo, larguísimo. Además, hoy cuando llegue a la oficina (casa) es casi seguro que me toque edición.
No me he atrevido a escribir nada serio últimamente. Y desde que estoy estudiando mi carrera, siento que todo lo que he escrito es sólo un bosquejo. Una miserable excusa para no dejar de escribir. Eso es bueno. Bob, Rigo y Van Gogh son buenos. Son amor. Duveth es amor. Tururú.
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Marzo 30, 2005 — BOB, Dialogo, Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest.
—Es el aniversario del nacimiento de Van Gogh.
Le miro de reojo y le ignoro. Un cacto, Bob, no debería hablar por si mismo. Está bien, está bien, en el pasado me la pasé escribiendo posts (anotaciones, para los puristas) donde pretendía que él hablaba… pero sólo era pretender, ¿me entienden? Como jugar.
—¿Cuánto tiempo me vas a ignorar? Yo creí que te caía bien… escribiendo por todas partes “Bob esto”, “Bob aquello”.
Y pues jugar está bien, es saludable, es como practicar otro tipo de ficción dentro de el diario de un aspirante a escritor. Le estaba dando otro tono a mi blog, era como marcar una nueva etapa, ¿saben? El cacto estaba bien, pero cuando habla por si mismo, ya no esta TAN BIEN. ¿Y si habla, qué otras cosas podrá hacer?
—Puedo leer mentes.
… en blanco, en blanco, en blanco, ten la mente en blanco.
—Puedo controlar seres humanos con sólo proponérmelo.
… no … por favor, no quiero ir a la cocina por otro café, no quiero, no me obligues, nooOOoOoOoOoOoo…
—Ya va, ya va, deja de estar de mamón. Ve por tu café y regresas.
—Lo que usted diga, Master Bob.
Dos minutos después.
—¿Y bien?
—Me llamo Bob.
—Lo sé, lo sé… yo te puse el nombre.
—Me llamaron así por un personaje de un cuento que escribió J.C.O.
—Claro. ¿Gustas un cigarrito?
—No fumo, gracias.
—¿Me puedes decir quienes te llamaron Bob, ya qué… de alguna manera te niegas a aceptar que yo fui quien te nombró?
—Me llamaron así las divinales estrellas.
—Verga.
—El espíritu poético que siempre está fluyendo así como fluye la energía de la vida y le otorga el brillo, la oscuridad, la vida y la muerte a todas las cosas. Tú no podrías ser eso, no eres poeta, ni siquiera a escritor te acercas.
—Verga triple.
—Sin embargo, yo te puedo ayudar, sobre todo a qué pierdas el uso de palabras tan comunes, tan vulgares. Empecemos por quitarte “Verga” del vocabulario.
—No gracias, me gusta mi verga tal cual.
—Típico de los machos humanos.
—A ver, a ver. Aquí tenemos un problema.
—Hábleme de usted, no sea tan igualado.
… hijo de puta.
—Muy bien, señor Bob, explíqueme una cosa. ¿Cómo es que usted puede hablar el español tan bien?
—El fluído vital me proveé de conocimientos que tú nunca podrás comprender, ya que tu estado de “ser humano” te impide ver las cosas claramente. Yo vivo un continuo ilapso, a diferencia de ti, que lo vives por instantes, que crees que puedes manejarlo conscientemente, a voluntad. Pero eso es imposible, eso es imposible para alguien de tu edad, de tu nivel de conocimientos. Tendrás el potencial, pero aún no tienes lo que hace falta muchachito.
—De haber sabido que eras un cacto tan molesto…
—Me hubieras comprado de cualquier manera. Siempre has necesitado una contraparte que pueda llenar los vacíos que tú generas con el silencio, con los escritos crípticos y con la reflexión. Ahora, yo lleno ese vacío durante el tiempo que yo viva. Has hecho una buena elección en comprarme.
Podría jurar que el cacto tenía cara de esnob cuando dijo eso.
—Comprendo.
—Es un método que siempre has tenido en tu infancia… medir todos los puntos de vista posibles y confrontarlos en tu mente, hasta encontrar el que más te agrada. Adquieres roles, discutes contigo mismo, rompes esquemas y recuperas antiguos, y todo eso lo haces en unos cuantos segundos. Sería una habilidad sorprendente, por supuesto, si sirviera de algo.
—Lo sé, todavía sigo siendo un pobretón y la verdad, no sé quien se ha hecho rico haciendo eso.
El cacto se quedó callado. Lo miré un rato.
—Oye Bob…
—Dime.
—Me sentiré muy solo el día que no estés.
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Marzo 29, 2005 — Asceta, BOB, Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Desperté y el cacto me estaba mirando. Él me dijo—: Destino Manifesto. Yo le asentí. Desperté y el cacto me estaba mirando. Habéis cambiado mi percepción, móndrigo de puas. Y entonces Bob, fuerte y claro—: Siempre has estado despierto. Es cierto, aún cuando duermo estoy despierto. —Destino Manifesto. Déjame dormir un poco más, que no ves que mis manos estan frías. —¿Y si duermes, qué soñarás?
Soñaré con el asesinato, con el aborto, con un doble arcoiris en el cielo, me sentiré muy solo el día que no estés, la soledad es un estado de perfección (inútil). Mis manos estan secas, resecas, retiradas, restiradas.
Baño de agua fría. Un poco de café.
Desperté y el cacto me estaba mirando. Él me dijo—: Destino Manifesto. Le acaricié las púas y una espina se me clavó en el dedo anular, una gota de sangre, una línea delgada, cayó en su tierra. Bob hizo una O con su boca. —Te compraré una compañera —le dije—, porque si seguimos así, al rato querré cogerte y no será un dedo el que me duela. Bob se echó a reír, yo le sonreí. Él sabe que estoy bromeando. (really).
Ella sabe que me provoca apenas un instinto de lujuria y ella, a través de su historia personal (inconfesable), se ha hecho una mujer intocable. Como ella sabe que me provoca un poco, entonces quiere aprender a domarme para cubrir sus intereses y lo hace a través de palabras, gestos, acciones. ¿Qué es lo que busca? Lo que toda persona inteligente: Conocimiento. Lo que toda persona floja: Que alguien le diga como y donde. Ella conoce mi carácter fuerte, como le grito a medio mundo en la oficina o como les doy sus sapes porque les estoy explicando algo que ya les había explicado. Pero ella no lo sufre, porque pregunta de la manera adecuada, aprovechando que me provoca un poco. Hoy le cambié la jugada. Hoy le estoy ignorando y un par de veces, ha bajado la máscara para mirarme feo. ¡Qué deleite! Pero bue… cabe la posibilidad de que ella, nada más, sea una coqueta (en el buen sentido).
Estoy aquí, mirando mis manos. Las líneas anteriores sirven para deshilachar lo que verdaderamente quiero escribir. —Destino Manifesto. Tres veces Bob, te la mamaste, has invocado un número cabalístico. Jefesote, Chamaquito y Fantasmita Cabrón. Si mil lo factorizamos a tres… ¿qué?
Mi desayuno son tres cigarrillos, dos cafés y un jugo de naranja.
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Marzo 28, 2005 — BOB, Consumidor de Entretenimiento, Fractal Chaos, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Lotería Electrónica en los Cajeros HSBC, el futuro… Hoy, fui a checar mi fabuloso saldo: 400 pesotes. Saqué 200 para la semana, de los cuales, 60 ya se fueron en lavandería. Grandioso. Eso estaba yo pensando, mientras apretaba el NIP y una lagrimita me recorría en la mejilla. A veces, pienso que soy un digno personaje de Rumiko Takahashi. Soy el personaje principal de Maison Ikkoku. Y como buen pobretón, alcé la mirada y encontré un poster que decía—: DINERO GRÁTIS, con la lotería de HSBC usted puede ganar hasta un millón de pesos al instante. Ah chingá (argentino). Aprovechando (con temor) que todavía mi tarjeta le pertenecía al monstruo tecnocrático ATM, miré el menucito, lo recorrí y llegué a la fabulosa sección de Sorteos.
—Uno, nada más —me dije.
Procesando su boleto. Usted es el fabuloso ganador de un reintegro.
—Orale… a ver, otra vez.
Procesando su boleto. Cincuenta varos, menos impuestos, usted ha ganado cuarenta y seis pesotes.
—Muy bien, puedo aprovechar para comprar otros dos, digo… vamos primero con uno.
Procesando boleto. Usted ha ganado otro reintegro.
Y me salí de ahí, antes de meterme en pedos. De repente, mi mente obsesivo-compulsiva ya estaba haciendo planes de jugar una vez a la semana. Ya estaba yo pensando que haría con ese millón de pesos… a ver, cien mil varos para mi jefa, cien mil varos para mis tíos (y así pagar una deuda de vida que tengo con ellos), una buena parte para que Duveth la cuide ya que ella es muy buena administrando el dinero… Si, ya me imaginaba yo como el nuevo millonario de México. Todo eso, mientras caminaba al Superama para comprar tres cositas: Leche (galón), jugo (galón) y un jabón. Entre esos tres fueron 60 varos. Me quedan como 150 pesos de saldo. Divino.
Pensaba en esa leyenda urbana… Se dice que algunos de los que tienen una tiendita afuera de las escuelas o uno que otro limosnero, poseen una cantidad enorme de dinero y eso lo hacen como hobby. ¿Será? Taxistas, compañeros de viaje, gente al azar me lo ha contado: No tienen una necesidad, pero están pidiendo el dinero y ya tienen bien preparado el disfráz para hacerlo. Cheques me lo contó una vez, de una limosnera que pide en la zona de Miguel Ángel de Quevedo y Coyoacán. Yo no lo creía carnal, me decía, pero después me enseñó un cuate donde vive y pinche casota de tres pisos, pinches dos carrotes del año, los niños en escuela de paga, y ahí estaba la doña bien vestida, bañada y arregladita, parecía otra. Puede ser una posibilidad o una leyenda urbana, así como dije allá arriba.
Cuando llegué a casa, Bob (el cacto) se me quedó mirando y sin ningún motivo, empezó a cantar:
Cuando buceaba por el fondo del óceano
Me enamoré de una bellísima sirena
Fuera del mar sin vacilar pedí su mano
Y nos casamos en las playas de Caleta
…
Hay pedo… hay mucho pedo, cuando un cacto canta por si mismo y uno no se lo esta imaginando.
Descansa en paz Rigo.
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Marzo 26, 2005 — 1-2-3, BOB, Consumidor de Entretenimiento, Musas.
Escrito por Agustin Fest.
Bob, yo y nuestras vacaciones místicas en el monasterio (Tibet) de los cabezas rapadas (favor de no confundir {con neo-nazis}) han resultado un éxito, al menos para el monín puóso (púas {Bob})… so, no esta tan mal, a excepción de que el calor casi me provoca una insolación que hace que me salten los ojos de las cuencas (los hollywoodenses que pintan al Tibet con nieve, mienten… o mi imaginación miente, sepa… vale un rábano y un pepino). Sin embargo, lo que sea para tener a Bob de buen humor (había estado muy callado estos días, figúrense que si no hablaba, pues sin vacaciones, peor).
Lo mejor de este lugar, deben ser el par de piernas que tengo a mi izquierda y me permiten (yen, zen, ven, bien) que las acaricie de vez en cuando. Una hermosa mesera que me trae una coca cola bien fría con hielos y si ando de humor metrosexual, puede que hasta me traiga un par de margaritas con un descuento descomunal (para estudiantes en temporada vacacional {y viejitos con credencial del INSEN [y niños menores de 3 años]}). Ahora que la mesera se ha ido, podría permitirme el lujo de contar todas mis fantasías sexuales respecto a ella… aprovechando, igual, que Duducita está en Ciudad del Carmen y cuando lea esto, será demasiado tarde.
Me la he pasado muy rico, no puedo negarlo. Debo agradecer a la anfitriona, a su dulce consorte y a la mesera. Bob y yo, estamos demasiado felices como para expresarlo en palabras mortales. Y aquí estoy, sentado bajo una palapa, en una sillita hecha de paja, con el sombrero que compré en Guadalajara… aquí estoy, mirando el mar, leyendo las cosas que no he leído, luchando con una laptop que me pone los acentos al revés y Bob se mece con la brisa maritima en una playa que se llama Tibet, donde unos monjes cabezas rapadas cantan a lo gregoriano y sin espacio para responder preguntas. ¿Qué más puedo decirles? No lo sé, desde hacía rato que tenía ganas de escribir algo, lo que fuera, pero el dios místico no me lo había permitido (eso si es un mamón rebuscado, gracias).
Bob y yo saldremos a conquistar nenas esta noche. Cambió de look, quesque se cortó unas cuantas espinas para que las damas se quejen menos… y es que bue, si, la vida de un cacto es dura, ¿qué puedo decirles yo? Creo que le conseguiré una hermosa cactúa para que ya no camine en esta vida tan sólo. Roberto y Patricia. Bob y Pata. La pareja de cactos invencible, yajú. Ajem… igual y salgo con la mesera… igual y con la señorita de la limpieza, porque hey… si vieran lo que yo veo… el vestidazo y el cabello largo que se carga… las piernotas maravillosas que tienen estas mujeres… no se que hago escribiendo aquí.
Baygón verde, es hora de alimentar al monstruo que todos llevamos dentro… Súbete a mi hombro cual vil loro, Bob.
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Marzo 22, 2005 — General.
Escrito por Agustin Fest.
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Marzo 21, 2005 — Asceta, BOB, Consumidor de Entretenimiento, Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
is it reaL?
Veamos. Es el inicio de la Semana Santa… así que no hay mucha gente escribiendo o si la hay, estan escribiendo a dónde se van para conciliar su creencia religiosa con su vida. Un retiro espiritual (simón, Bob). De igual manera, yo aviso que me voy… me voy a mi cuarto, a leer, digo… no tengo mucho que hacer en estas vacaciones y no tiene caso escribir. Bueno, si lo tiene… pero la verdad, prefiero dedicarme a otra cosa esta semana que se avecina. Tal vez haga un viaje karmático, o algo así. ¿A dónde te quieres ir de vacaciones, Bob? No tenemos mucho dinero, pero si tenemos algo de imaginación, y mucho amor, y mucho cariño, y mamadas como esa… bastará, tal vez.
Iremos por otro café… que creo llevo dos días sin coexistir con ese afrodisiaco cafeínico harto potente. Tremble.
Déjalo ir. Nada más déjalo ir. Frases aleatorias, probablemente me ayuden a construir un escrito más sólido. Eso supongo yo, eso suponen varios, eso ayuda a varios, pero varios no son todos, y yo no soy un todo, soy una fragmentación, fragmentación suena como fractal.
Han pasado como cuatro canciones, y no siento nada decente… así que si, supongo que es hora de cerrar el changarro hasta que terminen las vacaciones. Es raro, pero cada vez que pienso en el tema de dejar de escribir en el árbol, me parece más lógico, incluso hasta liberador. No digo que ya esté cerrándolo —no podría—, sólo digo que es una idea recurrente. Cerrarlo en este momento, empezar con otro nombre, que no estoy diciendo que es lo que vaya a hacer, es el sentimiento momentáneo. Cada que me subo al metro y me dedico a pensar, como los otros treinta borregos que van conmigo en el vagón, pienso en este espacio Bob, y pienso que ya no es necesario, que no hago nada de provecho escribiendo aquí, que ha alcanzado su máximo potencial. Somos el final, tú y yo, Bob.
Gabriel García Márquez —el cursi hipnotizador de gente—, dice que escribir una palabra entre comillada, sólo lo hace un escritor flojo, lo hace un escritor que no conoce la palabra que necesita. Desde entonces estoy evitando las comillas (inverted) y pongo las frases en cursivas. Recurso ingenioso (autoengaña muy bien), ¿eh? Ven acá y dime algo viejo cursi, ¡si te atreves!
Por el momento, sólo me despido y que tengan unas lindas vacaciones de semana santa… yo me recluiré en un monasterio, iré con Bob a jugar ajedrez, contra Dios y contra Satán. Iré a visitar a Simón a su tumba… —No estoy muerto—, es cierto, los muertos no hablan, pero eres un buen fantasma. No sé Bob… ¿de veras, qué quieres hacer en estas vacaciones? ¿A dónde iremos a jugar, a qué te de el sol? Pinche calorcito que hizo hoy… bueno para tus espinas, pero molesto para la raza humana en general.
Hasta pronto, nos vemos en una semana.
(Cierto, también veré Naruto)
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