Sinnio

Lo malo de conocer la existencia de un secreto, es que el ánimo de investigarlo me hace intercambiar otros secretos por el que busco y así. Te conviertes en algo como un detective privado, que no conoce detalles tan turbios como un asesino, pero turbios, al fin y al cabo. Cosas que no se pueden destapar en un blog, por ejemplo, ya que, eventualmente, todos los caminos te llevan a él. Lo que yo escriba aquí de menganito o fulanito, en determinado momento, sabrá que lo hice y sabrá que su secreto está en manos de gente que no tiene nada que ver, que está expuesto aunque no por las personas que él esperaba. Es uno de los motivos más banales por el que no escondo nada y procuro ser lo más honesto y congruente posible: No me gustaría encontrar mis secretos develados, no me gustaría que alguien tuviera el poder de exponerme en cualquier momento, incluyendo mi propia jefa o mi novia o mi hermano….

Disfruto enormemente saber cosas que nadie más sabe. Sea porque me da una retorcida ventaja sobre un segundo o porque soy igual de morboso que muchos seres humanos andantes. Quien sabe.

Retomé mi lectura del Quijote. No sé porque razón lo había abandonado, si ya estaba a punto de terminarlo. Ayer nos dormimos con una carta que le escribe Sancho a Quijote, quejándose del hambre que tiene por culpa del gobierno de su ínsula. No cabe duda, a mi siempre se me inculcó la idea de que el Quijote era el pesado de la literatura universal y siempre que quería leerlo, pensaba que debía hacerlo como una persona seria, dispuesta a prestarle atención en todo sentido, porque vaya… es La Novela, es El Quijote de la Mancha, es de Cervantes. Fue toda una sorpresa para mi leerlo y que me sacara sonrisa tras risa tras carcajada. Hace un poco de daño la publicidad de 400 años que lleva encima, digo, para el lector nuevo. Estaré leyéndole esta semana, en lo que me animo a leer Orlando (Virginia Woolf).

Algo más quería escribir, pero se me olvidó.

Baygón.

4 comentarios ↓

#1 lagartijaconalas el 02.28.05 a las 5:58 pm

Yo todavía no llego hasta allá. Voy en el capítulo XXVI. Y también tenía la idea de ponerme seria. Pero me he reído bastante y más con lo que leí hoy:

Has de saber que una viuda hermosa, moza, libre y rica, y, sobre todo, desenfadada, se enamoró de un mozo motilón, rollizo y de buen tono; alcanzólo a saber su mayor, y un día dijo a la buena viuda, por vía de fraternal reprehensión: «Maravillado estoy, señora, y no sin mucha causa, de que una mujer tan principal, tan hermosa y tan rica como vuestra merced se haya enamorado de un hombre tan soez, tan bajo y tan idiota como fulano, habiendo en esta casa tantos maestros, tantos presentados y tantos teólogos, en quien vuestra merced pudiera escoger, como entre peras, y decir: –éste quiero, aquéste no quiero–» Mas ella le respondió con mucho donaire y desenvoltura: «Vuestra merced, señor mío, está muy engañado, y piensa muy a lo antiguo si piensa que yo he escogido mal en fulano, por idiota que le parece; pues para lo que yo le quiero, tanta filosofía sabe, y más, que Aristóteles.»

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#2 arboltsef el 02.28.05 a las 8:20 pm

Está genial.

Recuerdas la novela corta ? la de los dos amigos y el uno que le paga al otro para ver si ella puede serle infiel? Anselmo y Lotario, me parece que son.

Me gusta mucho el discurso de la criada con la señora. A ver si me animo a escribir un pedacito de eso para todos.

Un saludo lagartija… y si, el Quijote es la neta.

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#3 renata el 03.02.05 a las 1:03 pm

Bueno a mi me pasò lo mismo, me sosprendì mucho cuando leì al Quijote, la mera onda de la onda ese texto… Y si creo que a los lectores nos da un poco de miedito entrarle al texto debido a su gran traeyctoria, 400 años son 400 años, pero umh ya una vez leìdo el primer capìtulo uno no lo pude soltar y dejar de reir!! Buen apredizaje del Quijote…

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#4 La loba el 03.03.05 a las 2:45 am

Como casi ningún niño del hogar de pony conoce mi blog y cuando hablo de ellos gozan del programa de protección a testigos , puedo develar sus secretos, mentarles la madre y contar con cuanta gente se han acostado. Sin embargo, esos secretos e historias nunca son “hechos”, siempre están filtrados por mi ojo. Al mismo tiempo, mi ojo está filtrado por la manera en que espero ( o deseo) que los ojos anónimos me lean . De ahí que no sólo sea imposible ser honesto, sino incluso, indeseable. Esto es un juego entre ficciones, sobre todo, entre las que tienen pretenciones de certeza.

¡Y opino que Orlando rules!

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