Entradas escritas en Diciembre, 2004 ↓

Me da un poco de meyito…

meyito.jpg

El bloqueo…

No estoy escribiendo sanamente por dos cosas.

  1. Porque es temporada navideña y casi, casi, nadie pela el blog a estas alturas del partido.

  2. Porque no tengo nada que escribir. Cuando sucede eso, que no tengo nada que escribir… presiento que mi mente se vuelve una caricatura de dibujos animados. ¿Cómo es eso? No sé… un gato (mi parte racional) que persigue un ratón (mi parte creativa). O bien… un monstruo (mi parte racional) que persigue a seis monos drogados con hashi y un perro drogado con azúcar (mi parte molto creativa). O bien… un mago (mi parte racional) que regaña a un ratón parlante que dirige una orquesta de escobas (mi parte creativa).

Ahorita, más bien, soy como Bob Esponja, totalmente estúpido, pero hago reír a los niños de este siglo (y algunos adolescentes-adultos, con demasiado corazón juvenil para mi gusto).

Literatura para todos

Como estudiante de literatura, he aprendido que el oficio no es sencillo, al menos no para llegar a la media de un canon literario o para que los académicos le miren a uno de reojo. A medida que uno lee, que uno se nutre de vocabulario, de conocimientos, de la visión de artistas, poetas, novelistas… se pierde la ingenuidad del que cree que es muy fácil volverse escritor (canónico) de la noche a la mañana. Sin embargo, se gana el entendimiento, se gana un “¿Cómo lo hace?”. Uno aprende como los escritores logran ser leídos y apelan al gusto de las personas. Uno aprende los artificios de los que se valen los escritores para que te guste lo que estás leyendo o para que cuando llegues a la última página, acabes satisfecho por haber comprado la novela.

Hay dos libros en especial cuyo desarrollo es fantástico: “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez y “Rayuela” de Julio Cortázar (el final del segundo orden). Esas dos obras, a su manera, son perfectas. Son desarrolladas de una manera bella, elegante, sugerente. No sientes que nada sobre y nada falte. Tienen un vocabulario abundante. Las obras te llevan a su paso para que llegues a un final contundente, y aunque no quieras llegar a él, es inevitable. Lo que me llama la atención de esas dos obras es que aunque distintas entre sí, ambas son buenas y ambas apelan al gusto popular. No digo que a todos les guste, pero si a un gran sector de gente, incluyendo los que rara vez leen. Y muy importante, tienen una aceptación dentro del mundo académico.

Ese para mi, es el standard que debe tener una obra contemporanea. La obra traspasa el umbral del entretenimiento para convertirse en cultura popular. Al llegar a ese punto, verdaderamente podemos llamarle arte.

Y estan los otros libros, los menospreciados que se venden muy bien. Un Dan Brown, una J.K. Rowling, una Agatha Christie, un Sir Arthur Conan Doyle, un Stephen King. Los escritores cuyo arte se convierte en comercio. Suelen ser obras cuyas historias no trascienden tanto como sus personajes o que tienen buenos momentos pero rara vez, la obra como un todo, permanece en la consciencia de la persona. En el mundo académico, pocas veces son aceptadas, aunque un gran número de personas les defienden como las obras literarias de la mayor importancia…

¿Cómo lo hacen? A los estudiantes de literatura nos enseñan a apreciar la obra como un todo, se nos muestran los grandes y pequeños recursos que forman toda una obra de arte en conjunto. No es el caso de la literatura comercial, hecha específicamente con el fin de entretener. Ese, tal vez, es su valor más importante y es lo que logra conservar a los lectores. ¿Quién quiere leer la ciclotimía de un Oliveira o la necedad del primer Aureliano, cuándo tenemos historias de detectives en una escuela de magia y los códigos para llegar al Santo Grial?

Seguiré pensando al respecto… curiosamente, me doy cuenta que esto también sucede en el mundo blog… ya veremos a donde me llevan mis reflexiones.

Cóncavo-Convexo

—dond esta tu boca?..hay una guerra d fe sin sobrevivencia, altares q marcan las directrices d la gula y lucs de colors como relampagos s/lluvia congoja y n migos entre las migas d mi cocina

—Mi boca está frente a tu botella arrojada al mar, suspiro involuntario, mirando manos vacías me lleno respondiendo al aire.

—lo inaudible retuerc lo momentaneo, d la fugacidad nac el sueño q no han dormido nuestros ojos.

—Si es un momento… tomemos una fotografía para el antaño… Tú y yo juguemos a que sólo estamos rozando.

—se van las luces los cantos y la gent saciada, tu, regresas igual q mi kbello y hablando d palabras q no existen, d pequeñas oquedads dliciosas, ociosas d rozes, concentremos c/dstreza el tacto y entoncs q se haga el silencio

—Si tú tacto humedo es suficiente para hablar todas las palabras no dichas… Habrás de hablarme al oído… maulla que mi piel se enternece.

—hazt carne!.. buenas noches nibelungo.

¿Qué tiene importancia en esta vida?

De veras… ¿qué es lo que verdaderamente importa? Mientras caminaba el día de hoy, pensaba en el control que tenemos como individuos de nuestras decisiones. Estaba pensando en las grandes, ya saben… esas decisiones difíciles de las que pende nuestro futuro y siempre que me voy a lo grande, entonces me imagino una bola mística-cósmica, un meteorito repentino, que azota, destruye, estruja y rompe con toda la ciudad y me obligo a asentir lentamente—: Vaya… así ya no iría a la escuela mañana. ¿Ya pa’ qué?

Si, mi mente se divierte tanto cuando imagino una gran decisión… así que me obligué a pensar algo más sencillo. Una decisión menos compleja, de esas que hacemos automáticamente—: ¿Qué voy a vestir el día de mañana?

Y es muy sencillo. En el ropero yace una decisión insignificante que puede alterar un poquito los sucesos del día. Es más, no sabemos que tanto puede afectar la decisión de un color, de un estilo de prenda, del par de ténis que utilicemos… pero, ¿a poco no nos lo hemos imaginado cuando vencemos el proceso automático? Si visto rojo el día de hoy, seguramente a ella le gustaré más porque es su color preferido. Si llevo mis tenis Nikey, me sentiré más cómodo durante el partido. Me pondré la playera de “Estoy con estúpido —>” a ver si así agarra la idea. ¿Ya ven?

Sin embargo… ¿somos nosotros quienes decidimos qué vestir? ¿Esa decisión está en nuestro poder? Para empezar… estamos limitados en base a una complexión física. Segundo… estamos limitados en cuanto a la cantidad que hay en el ropero. Tercero… puede haber una limitante económica en cuanto a lo que realmente queremos vestir y ahora si, como quien dice, por lo que hay. Cuarto… estamos limitados por nuestro género, nuestra moda, nuestra posición social, nuestras marcas, nuestras prendas preferidas, nuestro trabajo, nuestro lugar de residencia, etcétera etcétera.

Viéndolo así, como que no tenemos mucho control sobre lo que vamos a vestir, ¿cierto? En esa decisión tan pequeña, no tenemos un control tan absoluto como creemos. Incluso si salimos desnudos a la calle, estaríamos sirviendo a un estilo de control externo… estaríamos sirviendo a una negación de lo establecido comúnmente y aunque romperíamos esquemas, seguiríamos otros menos poblados.

En este momento se estarán preguntando—: Vaya, vamos… cabrón fatalista, si de veras no podemos decidir que ropa usar… ¿qué importa? Tan sólo es una puta prenda de vestir, la que sea basta. Error, craso error… si no podemos tener el poder de decisión en algo tan pequeño como la playera de mañana, ¿cómo podemos saber qué tiene importancia en esta vida? ¿Cómo podemos decidir “lo importante”? ¿Cómo, en serio, sabemos qué decidir y qué dejar pasar, si todo está influenciado de una manera u otra? ¿Y cómo podemos evitar el dejarnos llevar cuando sabemos que no todo depende enteramente de nosotros?

Bien… espero no haber amargado o enojado a nadie, no era la intención, je-je-je.

Gracias a todos por sus felicitaciones en mails, taggies, comentarios, celular….

Y si creían que no les iba a amargar la navidad con preguntas y/o posts agobiantes como este, porque les dije que ya estaba menos amargado que antes… les tengo una noticia—: Mentí. El que esté menos amargado me ayuda a escribir estas cosas enteramente por diversión perversa.

Feliz Navidad y Año Nuevo por adelantado. Estaré posteando menos estos días, ya saben… las fechas. La historia de Ayer (La de Geraldine, Hoy… y Ayer) se reanudará en Enero, vamos a la mitad… terminará pronto. Y si me preguntan que llevo puesto: Unos tenis garcis, negros, poca madre. Una playera gris de un solo color, sin marca (como todas mis playeras). Unos jeans. Ropa interior TRUENO (la que anuncia Aldama). Y unos calcetines blancos.

23

Ariadna dice: howdy?

Fest dice: Howdy! cómo estás vaquerita?

Ariadna dice: vaquerita? y eso?

Fest dice: el howdy how

Ariadna dice: yo bien, y tu? cuasi-cumpleañero?

Fest dice: jajajaja preparándome para ver si en 15 minutos… recibo alguna noción mágica de que ya tengo 23

Ariadna dice: claro, va a ser como una explosión mental vas a tener una epifanía vas a descubrir que lo tuyo er a la biología marina

Fest dice: a huevo jajajajajajaja y me iré a estudiar a Tabasco!

Ariadna dice: that’s right! ves? todo es mas sencillo cuando tienes una revelación

Fest dice: claro que si en este momento empaco mis cosas me largo a más tardar en Enero me iré a comprar un gansito mínimo

Ariadna dice: jajajajaja nunca se está listo para esas cosas

Fest dice: todavía quedan 10 minutos… we’re still in time to do things right

Ariadna dice: oquei lets think streight jau ar wi gona du things raight

Fest dice: jajajajajajaja con mi gansito

Ariadna dice: 3 minutes

Fest dice: 3 minutes

Ariadna dice: 1 minute

Fest dice: le di una mordida adelantada a mi gansito feliz cumpleaños a mi

Ariadna dice: feliz cumpleaños a ti!!!!!!!!!!!!!! Siguey leyendo →

Sueños vívidos

Ya el año se esta acabando, por fin… ¿qué ha cambiado? Demasiado. Puedo decir que estos últimos tres o cuatro años, han sucedido momentos claves, uno tras otro, que han obligado y/o propuesto un constante movimiento. El dinosauro me ha obligado a crecer. Es más, al tratar de escribir este post me quedo un rato pensativo y miro la pantalla… este no es uno de esos posts donde puedo iniciar con un “estos días” o “últimamente” (refiriéndome a una o dos semanas).

En conjunto con todos los años y sus momentos, hay algo reciente que esta sucediendo—: Ya no estoy tan amargado. Este año no seré ningún ladrón de navidades felices, ni tampoco se las pintaré de gris… aunque juro, que ayer vi la ciudad un poco nublada. Exquisito.

Los recién llegados al Árbol de los Mil Nombres, en este, el inicio de la tercera étapa… se han ahorrado una Cecilia, un Simón Dor y un quiebre económico. Se ahorraron la muerte de mi abuela, la mudanza de mi hermano y mi propia mudanza. Mis problemas en la escuela, mi adaptación y mi neurosis acentuada. Mis quejidos, mi ombligo y uno que otro día con particular sentido del hu-mor. ¿Qué habrá para el próximo año? No lo sé, espero que muchos triunfos.

De un día para otro, mis sueños han cambiado. Son sueños más vívidos, yo creo que grabados con tecnología digital y THX. Al principio, creí que era una moda pasajera de mi inconsciente, pero después de una semana con los sueños en ese estado, me doy cuenta que algo cambió. Debió ser algún upgrade silente en el sistema operativo de mi cerebro mientras hibernaba. También me desperté con un alma distinta, no encuentro en mi ciertos vestigios que eran innegables, hasta creía eran innatos, sólo me resta una breve consciencia que es capaz de mirarse al espejo y decirse que no es él mismo aparte de la afeitada rutinaria.

Por un momento, creí que un cambio así podría significar que estaba tirando la toalla. No, no lo es tanto… tan sólo, me estoy educando a apreciar lo que tengo y frenar el deseo por lo que no tengo. Estoy entrenando un poco más mi paciencia, quiero alcanzar otro ilapso, tal vez uno continuo. Con gusto, me daría a la tarea de purificar el espíritu hasta alcanzar el nivel de profeta o mesías… pero nah, unos ojos me harían perderlo en un instante.

Incluso, al escribir estas líneas, hay un par de voces que se niegan, que no estan tan seguras de lo que estan diciendo… pero ya se está acabando el año. Y pronto, habrá uno nuevo para que renieguen todo lo que quieran.