De veras… ¿qué es lo que verdaderamente importa? Mientras caminaba el día de hoy, pensaba en el control que tenemos como individuos de nuestras decisiones. Estaba pensando en las grandes, ya saben… esas decisiones difíciles de las que pende nuestro futuro y siempre que me voy a lo grande, entonces me imagino una bola mística-cósmica, un meteorito repentino, que azota, destruye, estruja y rompe con toda la ciudad y me obligo a asentir lentamente—: Vaya… así ya no iría a la escuela mañana. ¿Ya pa’ qué?
Si, mi mente se divierte tanto cuando imagino una gran decisión… así que me obligué a pensar algo más sencillo. Una decisión menos compleja, de esas que hacemos automáticamente—: ¿Qué voy a vestir el día de mañana?
Y es muy sencillo. En el ropero yace una decisión insignificante que puede alterar un poquito los sucesos del día. Es más, no sabemos que tanto puede afectar la decisión de un color, de un estilo de prenda, del par de ténis que utilicemos… pero, ¿a poco no nos lo hemos imaginado cuando vencemos el proceso automático? Si visto rojo el día de hoy, seguramente a ella le gustaré más porque es su color preferido. Si llevo mis tenis Nikey, me sentiré más cómodo durante el partido. Me pondré la playera de “Estoy con estúpido —>” a ver si así agarra la idea. ¿Ya ven?
Sin embargo… ¿somos nosotros quienes decidimos qué vestir? ¿Esa decisión está en nuestro poder? Para empezar… estamos limitados en base a una complexión física. Segundo… estamos limitados en cuanto a la cantidad que hay en el ropero. Tercero… puede haber una limitante económica en cuanto a lo que realmente queremos vestir y ahora si, como quien dice, por lo que hay. Cuarto… estamos limitados por nuestro género, nuestra moda, nuestra posición social, nuestras marcas, nuestras prendas preferidas, nuestro trabajo, nuestro lugar de residencia, etcétera etcétera.
Viéndolo así, como que no tenemos mucho control sobre lo que vamos a vestir, ¿cierto? En esa decisión tan pequeña, no tenemos un control tan absoluto como creemos. Incluso si salimos desnudos a la calle, estaríamos sirviendo a un estilo de control externo… estaríamos sirviendo a una negación de lo establecido comúnmente y aunque romperíamos esquemas, seguiríamos otros menos poblados.
En este momento se estarán preguntando—: Vaya, vamos… cabrón fatalista, si de veras no podemos decidir que ropa usar… ¿qué importa? Tan sólo es una puta prenda de vestir, la que sea basta. Error, craso error… si no podemos tener el poder de decisión en algo tan pequeño como la playera de mañana, ¿cómo podemos saber qué tiene importancia en esta vida? ¿Cómo podemos decidir “lo importante”? ¿Cómo, en serio, sabemos qué decidir y qué dejar pasar, si todo está influenciado de una manera u otra? ¿Y cómo podemos evitar el dejarnos llevar cuando sabemos que no todo depende enteramente de nosotros?
Bien… espero no haber amargado o enojado a nadie, no era la intención, je-je-je.
Gracias a todos por sus felicitaciones en mails, taggies, comentarios, celular….
Y si creían que no les iba a amargar la navidad con preguntas y/o posts agobiantes como este, porque les dije que ya estaba menos amargado que antes… les tengo una noticia—: Mentí. El que esté menos amargado me ayuda a escribir estas cosas enteramente por diversión perversa.
Feliz Navidad y Año Nuevo por adelantado. Estaré posteando menos estos días, ya saben… las fechas. La historia de Ayer (La de Geraldine, Hoy… y Ayer) se reanudará en Enero, vamos a la mitad… terminará pronto. Y si me preguntan que llevo puesto: Unos tenis garcis, negros, poca madre. Una playera gris de un solo color, sin marca (como todas mis playeras). Unos jeans. Ropa interior TRUENO (la que anuncia Aldama). Y unos calcetines blancos.
7 comentarios ↓
Que bonitas son las dudas existenciales
[Responder]
A esta hora con pijama calientita de algodón (decisión limitada por el puto frío) Mire usted que me he pasado el jodido domingo de ocio pensando que decidir en mi confusa vida… y vengo aquí pa distraerme y pues me encuentro con que la mejor opción es olvidarme de mi pequeño poder para esos asuntos y ponerme a fantasear con el meteorito ese enorme y de colores… y así pues me acostaré tranquila… diciendo… no importa que no decidieras nada chula… ya pa´ que?
[Responder]
pues entonces para que perder tiempo meditando una decision? mejor que LLegue eL momento y ya, hacer Lo que venga
[Responder]
Es como ir al Vip´s y pedir unas enchiladas Samborn´s
[Responder]
Ese tipo de existencialismo lo tenemos todo el tiempo… Pd. a mi me divierte su perversión!!
Salut
[Responder]
Ah, nada mas de leer este post y de relacionarlo con tantas cosas de mi vida ya me dolio la cabeza http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/smileys/anxious.gif
[Responder]
esa pregunta inicial se te ocurrió después de leer el cuento de Casciari, en Orsai.
(no seas ladrón!)
TT: Jajajajajaj, caray, no me acuerdo… pero es probable, Casciari me influye enórmemente cuando de sentido del humor se trata. ¡Es un monstruo!
[Responder]
Deja un comentario