Nuestra vida se compone de viajes, mínimos y grandiosos, definitivos. Que guían a otra vida, a la muerte del viajero. Nos la pasamos viajando, desde una sencilla pregunta como: “¿Quieres ver una película hoy?” hasta un “¿Te quieres casar conmigo?”. Es el suicidio voluntario y el renacimiento. Por eso se la pasan diciendo que somos “efímeros”, que estamos en “constante cambio”. Que algunos viven su constante viaje truncado, que algunos dan vueltas en círculos alternando siempre en los mismos viajes, que algunos temen comprar cinco boletos y se quedan con el que nacieron. Viajeros místicos, mágicos y alucinantes.
Un blog es nuestra bitácora de viaje, son las anotaciones de lo que aprendemos o desaprendemos o de lo que nunca aprenderemos por nuestra necedad. Son las enseñanzas periódicas que sólo nosotros comprenderemos, y probablemente, sean el impulso para que otro viajante inicie su camino.
Un comentario hasta el momento ↓
Creo que me empiezo a enamorar… bueno, no tanto así… igual y sí, pero nada más de tus letritas y lo que expresan.
Me gustó mucho este post.
Mil disculpas otra vez.
@—-}
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