—¡Ché! ¡Vos te encontrás ahí? ¿Bueno? ¿Bueno? ¿Aló? —Ian.
—Aquí estoy —respondí. Simón—. ¿Qué querés Ian, que vos hablás como argentino hoy?
—Es que estoy jugando a la Rayuela —me respondió, se carcajeó y yo medio sonreí. Estaba en la escuela. Ian hablando por el celular, debía ser algo importante para el tacaño—. Conocí a una argentina hace unos días y buenísima carne, che. ¡Cómo la del patio! ¿Has comido ahí? Unos cortes buenísimos, jugositos, harto gruesos y que parece que matan ahí mismo al carnero para aumentar el hambre. Sus gritos son deliciosos. Además, vos sabés como los argentinos juegan a los Europeos. Se comporta como una dama, pero ayyyyyyy de mi, cuando nos toca estar solitos… se vuelve la más puercasaza de todas las puercasazas existentes.
—Nunca vas a cambiar, recabrón.
Carcajada de Ian—: Vamos, vamos. ¿Vos te hacés el santito ahora? ¡Oráte…
—¿Me estás insultando?
—…una oración por mi, entonces! No hagais cara de pendejo, porque a vos no te quedá.
—Me estas insultando. Y ahora hablas como español.
Otra carcajada de Ian—: ¿Te acordás cuándo hacíamos eso? En fin. Se llama Magaly.
—Con razón juegas a la Rayuela.
—Y se regresa a las Argentinas en dos semanas.
—Fijate.
—So, será mejor que aproveche… porque una relación a distancia, no estan hechas para mi, vos conocés lo que yo pienso al respecto… ché. Vos sabés lo que pienso de ti y lo que yo haría en tu lugar.
—¿Vas de nuex? —Aquí va Ian, a voltear la conversación y con el sermón recurrente. Más le vale que no le ponga sentimiento, hoy no estoy de humor. Sólo me quedan dos cigarrillos.
—¿Cuántos años tiene tu peje? Tres años más que tú, esos deben ser… ¿qué? ¿28 años?
—25.
—¡Exacto! ¡Tú tienes 25!
—No, ella tiene 25 y yo 22, igual que tú —no tiene caso discutirle, si ya lo sabe. Es parte de su show.
—La Maga tiene 22 añitos, igual que yo. Somos una terna de jóvenes… los 25, ya rodean otro espectograma —pinche Ian, utilizando palabras que no van— de responsabilidades y de pensamientos y de demás cagadas o soretes o como vos quieráis. ¡Son tus veintidós, Agustín! Es la edad de agarrar brasileñas, venezolanas, argentinas y colombianas. ¡Y fijate tú, hasta mexicanas defeñas y bien chilangas! ¿Y luego? ¿Qué te clavas en un compromiso eterno que nunca puede ser? ¡Nomás te amargás la existencia!
Carcajada de parte mía.
—Nos vemos, Ian.
—Hoy aguantaste poquito.
—Hoy no me siento masoquista, más bien me siento sádico. Todo eso que tú dices, ya lo pienso… te lo he dicho. No necesito que me repitas lo que mis propios pensamientos, palabras u omisiones me dicen en mis paseitos nocturnos. Disfrutá de tu Argentina, de tu Maga-Magaly. Salúdala de mi parte y diviértete.
—Igual vos, ché. ¿Vas a Cuernavaca el domingo?
—Aún lo estoy pensando.
—Te reafirmás, santito.
Bip bip bip bip.
3 comentarios ↓
Se me hace cagadisimo leer conversaciones de gente hablando con otros ians y que no sea yo… digo no es un nombre muy común. Así que no pasa seguido. Pero bueno, este Ian no se parece a mi. XD
TT: Este Ian, de por si, es bastante “peculiar”. Un saludo maese y no se preocupe.
[Responder]
Esas son platiCas demasiado confusas, argentino, español, discusiones acerca de Lo Que Debe Ser. “Cada quien hace de su vida un desgarriate”, dice TinTan en una pelicula oculta del cine mexicano. Sea pues.
TT: Y Tin-Tan es master. Sea lo que Tin-Tan dice.
[Responder]
Este argentino, decile de mi parte, tiene la misma filosofia que a su edad tenía mi Tio el Pederasta (misma edad en que me jodió la vida por deporte, la concha de su madre). Decile que me hace recordarlo muchisimo, por lo idiota y por lo asqueroso. Debe ser por eso que no me ennovié nunca con un argentino.
Y bien, sip, les apoyo: Tin-Tan es el master. Amen Amen
TT: Argentino no es, mexicano si… jejejeje, yo le pasaré vuestros recados. Un beso Sika, y no se tome a Ian en serio. Yo dejé de hacerlo.
[Responder]
Deja un comentario