La ciudad

Se quejan de mi smog, mi propia gente se queja de mi propia vida. La vida que ellos me dan. Se quejan de mis aceras, mis coches, mis edificios y mis calles mal pleaneadas. No es fácil ser una ciudad. Como atraviesan las generaciones, olvidan que todo empezó con un grano de arena. Olvidan que ellos fueron quienes me construyeron, tabique tras tabique, incluso los que han estado lejos. Que me alimentan y que me dan vida, con las palabras que dicen de mi y me hacen más grande, o me achican y me demuelen. No saben como me duelen.

Tengo un cuerpo que se levanta y los observa a todos, poseo más historias de las que ellos jamás podrán imaginar o escribir o presentar en mis cines, puesto mis calles todo lo miran y mi acera todo lo siente. Mis parques han sido testigos de besos y de asesinatos. Cada uno de mis cuartos, tiene una historia familiar que contar. Mis edificios corporativos, son dueños de las intrigas más siniestras y de los chismes más aislados. Yo lo sé todo, porque soy la ciudad. Yo poseo todas las vidas, porque todos viven en mi.

Tratan mi nombre con desprecio, como si vivieran de mi. Pero no saben que somos mutuos. Mis habitantes y yo, constantemente nos construimos el uno al otro. Una identidad enlazada, como un espiral de dos cuerdas. No pueden hablar de mi, sin hablar de ellos. ¿Y si yo pudiera hablar? ¿Creen que sólo diría bondades? No, tal vez generalizaría como todos ellos. Diría que todos los hombres utilizan la cama para masturbarse, a pesar de que en sus reuniones hablan de que se cogieron a tal y tal. O diría que todas las mujeres se maquillan en el coche y son una causa de accidente fundamental, que me arruina postes y acera. Pero no tendría caso. No tendría caso hablar como ellos o finalmente acabaría por destruirnos.

Prefiero que me tiren así, poquito a poquito… sin mi ayuda. Que termine todo o que me transformen. Tal vez todo es parte de una evolución, tal vez mañana tenga otro nombre y pueda platicarles de que empecé con un grano de arena, de que era bella porque ellos fueron quienes juntaron un ladrillo tras otro, de que estaba llena de sueños, de descubrimientos y de colaboración compartida. Que empecé como una ciudad utópica y por su humanidad, me transformaron en algo lejos del sueño.

Mientras tanto, puedo observar a uno, a uno solamente. Mientras tanto, puedo ser un maestro de los disfraces y vivir a través de otro.

3 comentarios ↓

#1 Bernavé el 08.05.04 a las 8:51 pm

Caray compadrito. A veces me sorprende. Muy buen post. Nota: ¿Cada cuanto postea? ayer leí “los pobres de ellos, los pobres …” Y hoy veo 3 post delante de éste. Saludos.

TT: Caray, dependiendo del humor… hoy me levanté con ganas de continuar las historias pendientes, mañana quien sabe.

#2 Armando el 08.06.04 a las 11:53 am

Tú que la oyes dile que también hay quien hablamos bien de ella y que la queremos y la piropeamos todo el tiempo…

Salut maese, genial post

#3 Marisol el 08.06.04 a las 3:46 pm

Cierto, cierto

Nos quejamos de las grandes ciudades como si ellas solas fueran las culpables.

No nos daremos cuenta que somos nosotros quienes la mantenemos asi???? No, es mas facil hacerse wey.

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