Entradas escritas en Julio, 2004 ↓

El Viento

Estaban celosos, porque no aparecieron de nuevo en su historia… el uno y el otro, habían tocado su existencia y de alguna manera le extrañaban, o le envidiaban. No sospechaban que esta plática era escuchada por él y que sus palabras las llevaba en su cuerpo y que incluso, miraba en sus entrañas, porque el mundo y todos nosotros, estamos llenos de viento.

Dos personajes curiosos se tomaban un café en la Alameda y permanecían en silencio, cada uno pensando sus diálogos. Un hombre ya viejo, vestido de manera estrafalaria, con púrpuras y naranjas, azules turquesa y un sombrero de plumas rojo carmesí. Debajo del sombrero se escondía el brillo de su calva y poseía unos lentes de fondo de botella que agrandaban sus ojos como un par de universos. Cabe destacar, que esas eran sus ropas para salir a la calle.

Nunca le dieron un nombre que los demás conocieran, sin embargo, su profesión era reconocida en todo el mundo por aquellos que sabían de su existencia. Era el Maestro de los Disfraces. Y desde el inicio de los tiempos, los varones de su familia se dedicaron a servir, guiar y proteger a los Cien Vidas. ¿Por qué? ¿Quién lo había decidido? ¿Hay libros que hablen en detalle del tema? Por supuesto que los hubo —en pasado—, los más importantes circularon en 1820 (Alemania) y en 1924 (Brasil), pero se perdieron.

El conocimiento, o la información, es algo que se pierde muchos años o que deja de importar, en algún momento, cuando se descubre el argumento cíclico de la vida. El Maestro aceptaba su destino porque le hacía más cómodo su futuro. Ya había pasado su niñez curiosa y su adolescencia rebelde… ya no quedaba nada más que descubrir. Ningún nuevo propósito o misión vital. Ser el Maestro de los Disfraces le permitía, al menos, una manera de resolver lo que restaba de su existencia.

El otro, era Guadalupe Espártaco. A diferencia del Maestro, Guadalupe poseía una infinidad de conocimientos en su cerebro. Los demonios y los ángeles, cuando hablaban de él decían de sus milenios de edad. Algunos decían que cinco, otros lo reducían a tres. Otros tantos, lo asociaban como uno de los maestros escondidos de Cristo, pero esos… son los que tienden a mitificar la figura de alguien… ya de por si, mítico.

Espártaco tenía en su poder el conocimiento de lo oculto. Conocía millones de combinaciones de hierbas para cualquier cosa que se le ofreciera, desde rejuvenecer su cuerpo hasta la conservación de las neuronas. También poseía un lenguaje oculto que se decía que con una palabra, sería capaz de destruir el mundo y aún buscaba la palabra para destruir el universo entero. No lo tomen a mal, no teman a Espártaco… para él, poseer conocimiento era mera curiosidad “científica”. No sentía necesidad en utilizarla y si un hombre no ha cambiado su naturaleza bondadosa en milenios de edad, no lo haría al día siguiente.

(¿O si?)

Como se dio su reunión fue una casualidad (o Coincidencia Macabra, dirían). Se encontraron en la calle, se miraron unos segundos y un signo distintivo que deja un “Cien Vidas”, es que quien ha pasado por su camino de una manera directa, será capaz de reconocer a otro que también lo ha hecho. Es como el sentimiento de cuando ves a alguien en la calle, en una reunión y te preguntas: “¿De dónde lo conozco? ¿De dónde lo conozco?” y puede que te acerques a preguntar y te lleves la sorpresa de reconocer a alguien que compartió contigo la primaria o la secundaria.

Dado la naturaleza de ambos hombres, sabían de donde se conocían. Aunque no sabían exáctamente quien era el uno, y quien era el otro. Escogieron uno de los bancos de ajedrez en la Alameda, tomaron asiento y pensando cada uno sus diálogos, dejaron que el viento los meciera suavemente a ojos de algunos espectadores curiosos, que no dejaban de mirarles.

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Bloglines cambia de apariencia

El nuevo diseño de Bloglines

Pues, solo quería hacer esto… porque me di cuenta que le gané la noticia a todos los atentos de la “usabilidad” y la “blogósfera”, de habla hispana, por supuesto :grin:

Ya ellos les hablarán (al fin que sobran y todos lo harán a su estilo), en más detalle, de que el cambio de diseño es por el aniversario del servicio, de los nuevos features (como que puedes crear un blog muy sencillo, y con un blogroll automático, con bloglines)… etcétera, etcétera.

Enjoy.

Piernas

Why can’t you please understand what kind of man I’ve got to be? You’re saying I’m such a fool, You’re right, and it’s driving you wild! I’m sorry I’m a cool kat baby.

—You make me cool, del soundtrack de Cowboy Bebop.

Cada que me preguntan cuál es mi parte preferida en el cuerpo de una mujer, puedo decir varias cosas y dar una serie de motivos, inventados ya por hombres que han pensando antes que yo, de por qué me gusta tal y esto y aquello. Por ejemplo, de los ojos decir que me gustan porque son la ventana del alma, de las manos decir porque muestran que tanta mujer se esconde adentro, del cuello decir que entre más largo, más sensual se vuelve su conquista, el cabello te dirá como se levanta en las mañanas, las caderas claman que tanta fertilidad poseen, los pechos son un atractivo sexual del tamaño de tu fruta predilecta y las madre serán sus espejos, en cincuenta años. Etcétera, etcétera.

Sin embargo, siempre me ha gustado como una mujer utiliza las piernas y … no lo digo con el afán del albañil que grita: “¡Bonitas piernas! ¿A qué hora abren?”. No. Me gustan las piernas, su figura, el contorno, lo abultado de una pantorrilla, lo arrugado de una rodilla, el calor de los muslos. Me gusta como una mujer juega con ellas, como las cruza las al sentarse o como las junta rigurosamente. Como las separa, cuando está cansada. Como retira las medias, cuando ha terminado el trabajo. Como las esconde con una falda larga, porque teme que sean de palo.

Y así, han pasado a gustarme las faldas, las medias, las calcetas largas o las musleras (no para mi, para ellas). La manera en que adornan, algo que por si mismo es bello.

En Sin Remitente, recuerdo una escena donde el Don platica con su cuate del trabajo. Esa escena se me quedó muy grabada, aún hoy día me pregunto por qué. Tal vez, porque en cierta forma me siento como aquel hombre confesando a otro que es lo que le gusta de su mujer, como le retira las medias y eso le permite acariciar sus piernas. Como tarda en retirárselas, como las medias le recuerdan el olor de su esposa, como siempre ese acto suave y despacio, genera otro de mayor intensidad.

Si, me gustan las piernas.

Desayuno

De mi jefa, extraño… los huevos revueltos con jamón para desayunar en las mañanas.

Porque así son

—Bueno, pues resulta que el robot se enamora de la muñeca —Mario platicándome un anime—, nada más que la muñeca sólo se queda del lado de la entrada y saluda, baja la cabeza, y saluda. Entonces, el robot regresa por la muñeca, pero descubre que ya la habían tirado a la basura.

—Ajá —Yo, afirmando que escucho. No le estoy dando el avión.

—Va por ella a la basura, la limpia y la compone para que funcione de nuevo. Entonces, llega una diosa y resulta que le da —Mario alza los dedos y hace “entrecomillas”—, vida. Y el robot se enamora más de ella, nada más que la muñeca le dice que no.

—Hija de puta… —susurro—, a ver, pera… la recoge de la basura, la arregla, ¿por qué ella le dice que no?

Mario hace una pausa de su historia, mira ligeramente hacia arriba y rápidamente responde—: Porque así son las viejas.

El modelo perfecto

No podía precisar como había adquirido la costumbre, y aún recordaba el primero: Un Panzer Königstiger, de la Segunda Guerra Mundial. ¿Quién se lo había regalado? Tal vez su madre, o su padre, o algún tío, o alguna novia.

Tomó asiento ese día, leyó el instructivo con mucho cuidado —tan atenamente, como alguien que está acostumbrado a leer libros de autoayuda o el idiota que quiere sobresalir un día en clase—. Al terminar su lectura, su cerebro hizo un cambio muy curioso, la concentración se apoderó de sus ojos y sus manos. Separó las piezas, las pintó pacientemente con pincel (eventualmente se compraría un pequeño aerógrafo) y pinturas koreanas. Una a una, las iba pegando con el pegamento líquido, teniendo especial cuidado en que ni excediera, ni sobrara. Quien le acompañaba en ese momento, había descubierto en él a un modelista preciso. Como si se perdiese y no fuera capaz de recuperarse, el brillo de sus ojos se escondía a la mirada de todos y sólo le pertenecía al beige y al café del Panzer miniatura.

Al terminar el tanque de guerra, lo observó animado. Con su dinero decidió comprarse un nuevo modelo, y más material, un próximo viernes… sin importar cual fuera, o que tan difícil.

Como un horario de oficina, su cuerpo se había acostumbrado a trabajar en los modelos. El hábito —o bien, la disciplina— lo atrapaba de las diez de la noche hasta la una de la mañana. Procuraba no tardar más de una semana con algún modelo. Y si terminaba antes, utilizaba sus horas para admirarlo. Hacía notas de las técnicas que le habían facilitado el trabajo, de los trucos que aprendía, de los colores que mejor le parecían, de como opacar la pintura para hacer del modelo algo más real. Siguey leyendo →

Ragnarok [MobRO]

Hacía algunos meses había escuchado de “Ragnarok Online”:http://www.ragnarok.co.kr/. Es un juego de RPG en línea donde te reunes con cuates, amigos, desconocidos… el chiste es ir juntos y matar monstruos, resolver acertijos y por supuesto, meterse en una que otra aventura para obtener objetos raros y distinguirte del montón. El sistema del juego, —O más bien, el crecimiento del personaje—, es muy similar a “Final Fantasy Tactics”:http://www.square-enix-usa.com/games/FFT-A/, en base a las propiedades de tu personaje es el trabajo que obtendrá, depende de ti que sea un brujo o un caballero de la cruzada.

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El sistema de batalla es activo. Constantemente tienes que darle click si no quieres que te maten. Ya hasta estoy pensando comprar el mouse de reserva.

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La belleza que tenía el juego, hacía unos meses que me enteré de su existencia, es que era gratuito y además, era modificado constantemente. Si a los administradores se les antojaba, podían meterse un buen día y organizar una aventura totalmente distinta en varias partes del mapa, o nada más, darle un tinte de comunidad. Un ejemplo es el Árbol de Navidad.

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Pero tenía dos problemas en contra.

  1. El idioma. Lo siento, no sabía, ni sé, ni sabré koreano.
  2. Cuando lo encontré, ya habían terminado la fase beta y por ende, la fase gratuita.

Sin embargo, jo, el día de ayer encontré la solución de mis problemas. Bueno, dos soluciones…

Encontré un servidor gratuito (El “MobRO”:http://www.mob-ro.tk/, ¿por qué no lo prueban?), que durará no sé cuanto tiempo…

Y… encontré la manera de hacer un servidor aquí, de tal manera que ustedes podrían conectarse.