Entradas escritas en Julio, 2004 ↓

Líneas S-17U4

Ahí estaban todos los cuadernos de filosofía (mis primeras nociones serias de Marx), los de química (alquenos, alquinos, alcanos y demás tomaduras de pelo), los de historia (desde el Neanderthal hasta los atentados del 11 de Septiembre), y surgió en el fondo el más viejo de todos, el cuaderno de español de 1er semestre, aquel que tiene en la portada una gran calcomanía del Ché Guevara.

La Choza Chueca

Podemos hacerlo de niebla, papi.

—Marcos Taracido. El florido byte

Por eso, en cualquier conversación jugosa sobre cualquier tema, un hincha en serio no tiene otra opción que decir, cada dos por tres: “boludo, ya lo decía Borges”, y poner cara de barrabrava.

Orsai

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Ragnarok Blows!!!!

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Cuando me aburro de matar monstruos… esto es lo que hago.

Hasta el momento, llevo como 15 víctimas de mamadas involuntarias.

Sabes que estudiaste letras si…

Este escrito fue hecho con el apoyo y algunas ideas de Sikanda. No es apto para el lector promedio.

  1. Si te leiste la divina comedia de buena gana a los 10 años.

  2. Buscas las faltas de ortografía, de una manera obsesiva, en cada cosa que lees.

  3. Y luego tratas de perdonarlo, porque piensas que el “autor” está siendo coloquial.

  4. Procedes a destrozarle la gramática, para no quedarte con el gusanito.

  5. Y después los puntos… los acentos… y la sintáxis… y los modismos… y el purismo…

  6. Ah si, la libre retórica a la licencia poética… si.

  7. Te encierras en la biblioteca, buscando referencias (filosóficas, psicológicas, sociológicas y ah, si… literarias), críticas, ensayos y haces los pies de página correspondientes, porque de alguna manera lo tienes que joder. Aunque sea el letrero de una fonda.

  8. Y a un lado de esos libros que necesitas (para joder al otro), tienes otros diez libros pendientes en tu lista.

  9. No se puede llamar escrito, no se puede llamar carta, no se pueden llamar garabatos o no se pueden llamar incoherencias. Se tiene que llamar texto.

  10. De igual manera, si abres la boca para citar a alguien, tienes que decir: “Hablando del texto de…”, “Recordaba el texto de…”. No, no es el poema de Baudelaire o el cuento de Monterroso. Es el TEXTO.

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T-T contra Dostoievski

Si algo he estado leyendo estos días, es a Dostoievski con “Los Hermanos Karamazov”. Si he tenido problemas como lector (educado y analítico, estudiando carrera literaria… eso se supone que estudio) es al momento de tomar un clásico. Y es que, el profesor más sensato que he escuchado nos ha dicho—: ¿Qué hay que decir de los clásicos, si todo está dicho ya? No hay manera de escapar a uno. En el momento que lo lees, puedes observar los rastros que ha dejado o las influencias que han marcado a nuevas generaciones de escritores, quienes a su vez, marcarán a la siguiente generación.

Inclusive, este mismo profesor nos contó que en algunas universidades de Inglaterra, debido a que todo está dicho en literatura y no ha habido algún nuevo impulso (en ese país de niebla)… a los estudiantes aspirantes a literatos, los ponen a construir sillas. El hecho de construir algo fisicamente, debiera implicar un proceso literario. No creo que esté alejado de la verdad o piense que es absurdo—: El mero hecho de leer como Semidios impermeabiliza su techo o como Asakhira mantiene su cabello saludable, es ya de por sí, literatura. El proceso físico los hizo escribir de ello y se vuelven creadores, no imitadores (por más coloquial, bello, indefinido o poco académico que parezca).

Sin embargo, ese es otro tema que aún no me atrevo a desarrollar. Siguey leyendo →

Me imagino si…

…así pasarán los años.

Ya serán siete años desde que recibí aquella llamada, que me cambió la vida y ha desembocado en todo esto. En quien soy hoy, o que decidí ser, o que me decidieron ser. ¿Importa?

Cinco años tengo de conocer a mis dos mejores amigos: Irwin Martinez y Mauricio Bonilla.

y más o menos, cinco años de conocer a tres de mis mejores amigos… de internet a la vida real: Fernanda Hernandez, Jorge Carrillo y Mario Romero.

Son cuatro años de fumador…

En febrero cumplí tres años de trabajar con Carrillo.

Ya casi se cumplirán dos años de la muerte de mi abuela, la señora de la casa.

De igual manera, ya casi son dos años desde que Hugo se fue a vivir con su tía.

Llevo prácticamente dos años en mi carrera.

El Árbol de los Mil Nombres cumplirá dos años.

Ya casi cumplo un año con Sol.

Llevo medio año de no vivir con mi jefa.

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De aquel hombre divertido que no tiene para la cena…

Pues no, no tengo para cenar esta semana. ¿En qué se me fue el varo? Pues no lo sé. Tengo, exáctamente, 13 pesos en el bolsillo. Yo sé, yo sé, mala planeación administrativa.

—O algo así—.

Con esos 13 pesos,

(que son como un dólar o un euro… un aproximado muy grosero)

salí hace una hora… a la panadería, ¿sabe? Hay huevos en el refri y pensé—: Ummm, qué rico sería una torta de huevo con mayonesa.

Además, era lo único que había. So, campante fui a la panadería. Me acompañaba Mario… y comentábamos de lo pobres que estábamos los dos. Siguey leyendo →

El muro

Aquel muro, dicen, estuvo de pie desde que Pancho Villa se robó el avión de los gringos o tal vez desde antes, fijese. Y se encontraba solo, en la planicie, donde caracoles se arrastraban a sus pies. Girasoles crecían a su alrededor y nunca miraban al Sol, lo miraban a él. Como por arte de magia. Se alzaba imponente, fuerte y robusto. Sus ladrillos y su cemento, parecían nuevos en el día y envejecían en la noche. Era como si solito, el muro se tirara y volviera a alzarse con sus propias manos. Sería cosa de fantasmas o de brujos. O de Dios… pero Dios no daría algo tan terrible.

Necesito el deseo para una siguiente vida. O moriremos ambos. ¿Tú la serás? Tú creías que moriríamos, no es así. Si es así. No hay otra vida más.

El loco del pueblo, dijo que el muro hablaba —o más bien le escribía fráses en su ladrillo— desde que era un crío. Sabíamos que el muro era raro, pero nadie quería creerle—: bastaba más, ahora resulta que el cabrón habla.

El loco, ahora ya está huevoncito. A pesar de estar loquito, trabajaba igual que nosotros. Vivía con su padre, ya un viejo curtido. El loco no bebía, ni dormía en las calles. Parecía un hombre de bien y muy respetable. Siempre y cuando no hablara del muro. Cuando hablaba de él, se ponía pálido pálido, como leche cortada, y enseñaba mucho los dientes. Y se le ponían arrugas en el rostro que antes no tenía. Tartamudeaba, medio escupía. Si nos asustaba el loco.

No que estaba tan cerca de descubrir quien soy. No te lo permitiré. ¿Será el pecado del padre? No sabes ni que dices. No… No… No… Ya no habrá otra vida más.

Un día lo vimos caminar muy decidido… nadie le dijo nada por la sangre que manchaba su camisa. Tal vez el cura hubiera tenido valor para decirle algo, pero no se acercó por el martillo de minero que arrastraba en su mano derecha. Murmuraba algo del “Pecado del Padre” y el pueblo lo miró caminar por la calle. Lo seguimos, guardándonos distancia, pero él parecía no tomarnos la menor importancia. Arrastrando las patas, con la cabeza medio caída, en una procesión lenta le seguíamos los curiosos… y llegamos al muro.

Mira, helo ahí… él iniciará otra historia al destruirnos ¡Aquí terminará todo! No lo sabes… no lo sabes… habrán vidas más, hasta que mi palabra tenga sentido

El loco alzó el martillo, hombres y mujeres contuvimos el aliento. Queríamos decirle que no lo hiciera, porque caería sobre nosotros el mal de ojo. Y también, sabíamos que sería él unico que tenía el valor de hacerlo… muy adentro, le gritábamos que diera el primer golpe. Se alzó el martillo y con el primer golpe, tan sólo le hizo un rasguño. Eso no lo detuvo, continuó y continuó. El rasguño pronto se convirtió en un agujero y se alzaba el polvo. Morían los caracoles y los girásoles. Morían santos y demonios. Cada golpe del martillo alzaba la tierra y su polvo se nos metía en los pulmones. Cuando me dí cuenta, le gritaba que siguiera, que destruyera al cabrón. Los otros reían y lloraban. Estábamos igual de locos que él. Pronto nos unimos a la destrucción del muro, para empujarlo o patearlo o golpearlo, uno hasta se atrevió a morderlo.

Nos caeremos… y nos levantaremos. Era el último y tú el primero.

No fue hasta que cayó el muro… que estuvimos en paz. El loco dejó caer el martillo y se tiró de rodillas, una sonrisa hermosa iluminaba su rostro.

—Todo vuelve a empezar tan sólo con un grano de arena —dijo… y murió. Murió del calor y de lo exhausto. Murió cuerdo y con su sonrisa hermosa. Luego supimos que había matado a su padre, porque más tarde lo encontramos con el cráneo destrozado.

“El pecado del padre”, no puedo evitar pensar en ello. No puedo dejar de pensar en la historia que jamás nos contó el loco.

El caracol

Me perdí buscando casa
siendo un caracol,
por buscar afuera lo que había en mi interior.
La amistad se hizo teoría,
y el amor se convirtió en fotografías.

—Sayeg. Que verde es el azul.

Helix Aspero, el caracol, se arrastraba lentamente sobre el piso, ignorando las espigas de trigo que se habían escapado —o por el viento, o por la casualidad—, en aquella casa de un solo cuarto. Sentía los oídos (o más bien, los otocistos… pero ustedes, ni yo, conocemos muy bien esa palabra) llenos de ruído y el instinto de fuga lo tenía en un stress comparable a aquel de cuando había terminado por error en un jardín, donde había tres nidos de gorriones. Helix no sabía exáctamente porque debía escapar, como los caracoles no tienen memoria pues no estaba al tanto de que estaba escapando del causante de todo el ruido.

Además, como buen caracol, su instinto de fuga se disparaba en espacios demasiado encerrados o demasiado abiertos. Era un ambiente sin humedad. Eso le decía: “PELIGRO, peligro, PELIGRO, peligro”. Un caracol nunca deja de arrastrarse, de ello depende su vida. Y Aspero no quería hacer la fabulosa excepción de la especie, menos en ese momento. Sentía las piedras de sus os-to-cis-tos moverse en su cabeza y su cuerpo le gritaba: “FUGA, FUGA, FUGA… LUEGO TRAGAS… ¡FUGA!”.

—Ya no estas en el frasco —escuchó Helix Aspero—. ¿Dónde te metiste? No muy lejos de aquí… mi casa no te lo permitiría.

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¡Sensacional!

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10 de Julio del 2004, Video Blog.

y…

¿Se notan los estragos? El ocio de las 5.

Baygón.

Líneas V-9U4

El día de hoy, sencillamente estoy harto.


alguien extinguió esa chispa incendiaria que había en mí ahora no entiendo ni enciendo nada solamente enciendo el televisor para apagar el pensamiento y enciendo la luz aprovechando la existencia del interruptor y ojalá mis ideas funcionaran así pero no y no ahora estoy cicloclímica dije cicloclímica porque adentro suben y bajan temperaturas y sospecho que mi cabeza es un termo será esa la razón de esta sensación térmica nula (…)

¿Quién lo entiende?

Qué mejor representación del esfuerzo cotidiano y del trabajo que cuesta alcanzar tus sueños que pedalear cuesta arriba, cuando sientes que tus piernas no dan más y que tus pulmones están a punto de reventar, pero ves la cima tan cerca que no puedes permitirte dejar de intentarlo.

La casa en el ciento quince

Paulina Rubio, Britney Spears entre otros danzaban en el escenario ofreciendonos miradas coquetas de vez en cuando y mostrandonos sus entrepiernas femeninas haciendonos preguntarnos si estaban operados o sólo perfectamente camuflageados.

Mozzy

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Lo que pasa en la mente de un editor.

Casting: Refresco.

Personajes: Chavas y Chavos secundarios. Entre 20 - 25. Ellos antreros. Ellas minifalderas y con top (yummy). Posible escena de beso en el comercial.

Presupuesto: 10,000.

Filman: Por ahí del 18 ó 19 de este mes.


Me dieron el primer el caset y las listas. Lo miré, suspiré y lo metí a la cámara. La rutina de siempre—: capturar el material a la computadora. Hubo un momento en que era divertido… porque me dedicaba a aprenderme los nombres, a observar las actitudes, a ver los cambios que hace un solo modelo entre sonrisa del casting tal a sonrisa del casting cual. También solía reconocer en el casting a gente que me platicaba cuando trabajaba en listas y me daba cierto impulso por ayudarles, bue, porque me había hecho la barba. Ya, cuando dejé el trabajo de listas para encerrarme a esto por completo, muchos de ellos apenas me recuerdan o apenas me saludan cuando salgo a la cocina.

Para no aburrirme y desesperarme por el tedio de ver siempre a la misma gente… recurro a varias cosas, una de ellas es leer blogs, otra es leer a Dostoievski (poco eficaz, porque uno está constantemente dándole escape - insertar nuevo nombre - enter), platicar por el MSN o la más ruín de todas…

Criticarlos.

So, los miro indiferente, sin interés en la pequeña pantallita, recargo mi mentón en una mano y me pongo a pensar una de varias cosas…

(asiento lentamente)

—Yo creí que ese era gay, y ahora resulta que esa es su novia.

—Ummm, está muy jovencita. ¿Por qué se pinta tanto? ¿Cuál es el afán de parecer zorra?

—Ay mijita, no te hagas la inocente, si bien que eres harto…

—¿Ahora resulta que eres a tratar con la agencia? Ajá, simón… si ya has trabajado con nosotros por 2,000 varos cuando andabas necesitadito.

—Estás pero perdido en tu mal viaje. Si vieras tus ojos como yo los miro…

—¿Por qué diablos lleva un traje de baño debajo de la blusa? ¿No pudieron decirle que se lo quitara?

—Ummm, a esta chavita se le van los ojos… pero bue… se ve inocente todavía. No es guapa, no la hará… ni aún con las ganas. Seguro nadie tendrá el corazón para decírselo.

—¿Quién levantó la piedra? ¿De dónde sacaron a este galán de balneario?

—Este siempre me ha caído bien, no sé por qué.

—Mierda, esta tipa ha hecho comerciales de la competencia. ¿Qué hace aquí?

—Ella me gusta.

—Feo.

—Me gustan los shortcitos de esta.

—Gay. Me hizo ojitos el otro día. Escalofríos.

—Ahhh, mira… este wey es nuevo también y está guapillo. Deja lo anoto para el CEFAC.

—Slurp.

Eso… es básicamente lo que pasa por mi mente cuando bajo el material.