Entradas escritas en Junio, 2004 ↓
Junio 8, 2004 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Y un volar así, corriendo rapidísimo, corriendo y levantar los brazos y luego echarse en caída libre al gran cañón, y luego piensa uno, mientras cae y se le estiran los cachetes y los párpados, y la sonrisa esquelética y las lágrimas frenéticas, piensa uno: “¡estoy cayendo, estoy cayendo y voy a echar a volar! ¡voy a planear hasta las estrellas y dar dos giros y tres vueltas!”. Pero no hay estrellas todavía, ¿uno qué se da cuenta si cuándo cae, antes de volar… claro, que hay puro suelo?, y se alcanza a sentir el aire rompiendo tímpanos, y se ve un poco el cielo y la sombra tan intensa, proyectada por el sol ardiente. Y cae Ícaro, cae Ícaro cuando de la nada, le salen unas alas invisibles y uno comprende, aún en su caída, en su vuelo no planeado, que está volando a un lugar que jamás podremos alcanzar o dificilmente comprender, a menos que nos tiremos como él. Las ganas de vivir deprisa y así, las alas jamás tendrán tiempo de formarse.
Ayer me tiraron la bolita. Cuando yo la había tirado hacia unas semanas. Y me parecía viable, me parecía justo, me parecían los pasos exactos a seguir. Me parece que estaba queriendo adelantar un poco el futuro. ¿No lo queremos todos? Eso lo vengo trayendo desde hace unos días, tal vez meses, es un contexto algo complejo y que al deshilacharlo, se vuelve sencillo.
—Hacía mucho que no me tomaba una cerveza, nada más porque sí—.
Hoy hablé con Josefa y entendí muchas cosas.
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Junio 7, 2004 — Dialogo.
Escrito por Agustin Fest.
—¿Se la creyeron? —me preguntó el viejo mientras se comía un pan hojaldrado, andábamos perdiendo el tiempo en el centro ese día, lo recuerdo bien—. ¿Tú crees que ya no haya necesidad?
—Pues eso creo —le respondí—, si resulta que eres libre. ¿Qué te hace pensar que estabas restringido a…?
—Por tus hermanos.
—No son mis hermanos.
—Como si lo fueran —su cabello gris y lacio, le caía por los costados de su cabeza. Las entradas grandísimas. Su cuerpo, vestido de ropa vieja, aún se veía entero—. El error de nosotros es que pensamos demasiado.
—No tanto, zen baby… zen.
—Pendejadas de mujeres, igualito que el feng-shuo. Bah. Piensas demasiado, como todos los varones. El destino de la mujer es duro y nosotros, estaremos pensando atrás de ellas.
—Soy libre de no pensar —dije, tratando de ganarme un punto. Saqué un cigarrillo y lo prendí, el viejo hizo un gesto de enojo.
—Apaga esa porquería Agustín.
—Usted siga pensando, yo sigo fumando —miré al viejo un rato, sonreí pensando las palabras, como cuando estoy apunto de hacer una confesión personal y rara vez entenderán su importancia—. Usted toda mi vida fue como un recuerdo inventado, también mi ficción y un poco de mi pasado. Eres el conjunto de todo lo que no quiero ser, y a la vez, tienes una especie de magia que yo quisiera lograr. Eres como místico, como sabio, a pesar de destartalado y viejo. Eres… extraño. Si que eres extraño.
El viejo se acabó su pan hojaldrado tranquilamente, yo le miraba tratando de arrancarle las respuestas.
—Es un mundo loco, lleno de gente que quiere ser cuerda —dije, distraído, divagando—. Lleno de gente como tú y como yo. Ayer cuando caminaba en Puebla, antes de regresar, se me ocurrió que lo que un viejo necesita es juntarse con los niños de su edad. Los niños y los viejos parecen tener todas las respuestas necesarias, pero el puente intermedio, nosotros jóvenes y adultos, nunca entenderemos. Se pavonean enseñándonos nuestros errores y cuando pedimos una respuesta franca, como yo ante ti, pareciera que se ponen en otra frecuencia o hablan en enigmas. O tal vez dicen las cosas de una manera tan simple y estamos tan viciados, mundo loco…
Él se encogió de hombros, se levantó de la banca que habíamos elegido para encontrarnos y se fue. Puso las manos en su bolsillo, hizo los hombros hacia atrás y alzó la cara. Ahí me vi, ¿?. Lo miré alejarse. Era tarde y pronto tendríamos que regresar a casa.
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Junio 6, 2004 — Dialogo.
Escrito por Agustin Fest.
—Es imposible, porque todas las historias del mundo ya están dichas —me dijo Gabriela mientras prendía un cigarrillo y yo miraba, a un lado, a un otro. Pretendiendo que no prestaba atención, pero no importaba ya que cuando ella empezaba, no había marcha atrás—. Si no has escrito historias ultimamente ya, quiere decir que te las has acabado todas. Has encontrado de alguna manera, expresar todo lo que hay en tu manera particular de hacerlo. Ya no tienes más historias Gus, punto fin se acabó.
—¿De plano?
—De plano. Si no has hecho nada nuevo en tu página, quiere decir que no hay nada nuevo que decir ya.
—Es que no la has visitado, que es distinto —dije, tratando de defenderme.
—Nah, yo creo que ya te acabaste, ya te consumiste o peor aún, estás madurando a uno de esos escritorsuchos que creen tener la verdad en sus manos y se la pasarán escribiendo su constante lucha por su lenguaje ya maduro, utilizando palabras que nadie entiende, abusando de su manera bella de hacer sonar las oraciones y que repitan estas mismas sentencias algún puñado de fanáticos, que nunca conocerán o apenas conocieron por estar ensimismados.
—Puafft, ¿y eso es malo?
—Muy malo Gus, estás muriendo en vida, te estas marchitando, ya diste todo lo que puedes dar y te estas negando a aceptarlo —le dio un sorbo a su café y cuando ella apagó su cigarro, yo prendí el mío. Hizo un gesto melodramático y me dijo—: Muere, muere ya, ¡dulce capitán! ¡Jamás habrá otro viaje de cuarenta días y cuarenta noches y no habrá otra tierra, bañada de sal!
—Es el problema de ustedes actores de teatro —le dije yo, señalándola con mi cigarrote—. También creen tener la verdad en sus puños, usan todo de su escenario, se crean situaciones y tú estás creando una conmigo, estás alimentándote de mi para una de tus tantas actuaciones. No gracias, me niego a morir por el bien de tu arte. Prefiero el mío de letras, quédate con el tuyo de gestos. Tú y yo somos demasiado jóvenes para saber en qué nos estamos convirtiendo, no me vengas con ese diálogo absurdo.
—¡Mírate como pataleas en aguas donde te ahogas!
—Y el ahogado está invitándole el café —dije sonriendo—. Así es que calladita se ve más bonita.
Gabriela se rió—. Usted tiene el mando, monsieur capitán —Gabriela se quedó callada, pensativa. Me dediqué a observarla unos instantes. Era bonita y rara. Si tan sólo se bañara, estoy seguro que hubiéramos tenido algo—. No estas acabado —pinche Gabriela titubeando, no evité sonreír—. Voy a creer que no estás acabado y te seguiré visitando, a ver que nuevas luces ofreces. No puedes tener todas las historias del mundo, soberbio… pero a veces me haces creer como si pudieras escribirlas todas.
—Para estar en las grandes ligas por lo menos tienes que creértela, eso me dice mi jefe.
—Si, si… claro —dijo ella y nos terminamos el café, en silencio.
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Junio 6, 2004 — Notas aleatorias.
Escrito por Agustin Fest.
Este artículo fue originalmente publicado en Weblog Magazine
Cuando Vuarnet, de Isopixel, me pidió un artículo para “Weblog Magazine”, enseguida me vino a la mente que yo no soy escritor de artículos y menos de weblogs. Inicio este artículo como se inician la mayoría de artículos, de personas que no saben como explicarse en un principio porque así me siento respecto a la “blogosfera”. Rara vez, realmente, apela a mis intereses que son la literatura o bien, la ficción o el juego con el lenguaje. Los artículos que leí en el primer Weblog Magazine se enfocaron, en su mayoría, en la estructura y en el ambiente técnico que requiere tener un weblog. Desde el más sencillo (Blogger) hasta el más complejo (Movable Type, Greymatter o bien, un sistema propio como el que ha creado Blogpocket).
En el ambiente “weblog”, son las bitácoras que tratan temas tecnológicos y/o técnicos los que tienen más fuerza, sobreviven durante más tiempo, tienen mejores oportunidades de crecer, que un weblog personal o de otra índole, ya que la tecnología es algo que está en constante evolución y mejor aún, hay manera de comprobarlo con los avances que vemos cada día. Es algo de lo que se puede escribir todos los días sin mayor complicación.
De igual manera, sus comentaristas son más concretos y tienen mejores oportunidades de comentar ya que existe a su mano, la información que necesitan para hacerlo (ya sea a través de internet, periódicos, gacetas, revistas técnicas). Son pocas las personas que tienen acceso todavía a una gama de herramientas en Internet, sin mencionar el acceso al propio medio siquiera.
En mi observación, encontré que también tienen fuerza los weblogs cuyo tema es el diseño: desde la presentación de la página hasta la temática. El diseño también es algo que constantemente está evolucionando para servir a la publicidad o en si, a la presentación de cualquier cosa que a nosotros, como seres humanos, se nos ocurra. El diseño está creado para apelar a la más gente posible y vender una idea, ya sea esta remunerada económicamente o de otra manera. Se sabe de antemano, y es hasta redundante, que Internet se está convirtiendo en el nuevo sistema masivo de información, de publicidad y de comunicación. Quienes tienen a la mano Internet, en este momento, son los diseñadores quienes logran recrear nuestras pupilas y los informáticos, quienes mueven todo para que sea posible.
Los weblogs, tan sólo son un ejemplo de la evolución del medio, en cuanto a “usabilidad” y tecnología para mejorar o impulsar la comunicación se refiere.
En este párrafo viene una de esas confesiones personales que hacen los escritores novatos como un servidor: Cuando empecé a estudiar sistemas para buscar la aprobación de mi familia, decía que estudiaba sistemas para buscar el lado humanista de la tecnología. En materias como: “Análisis de Sistemas” y “Programación”, me enfrascaba en una constante lucha por encontrar una nueva forma de expresión humanista. Al final, me terminé saliendo de la carrera (dejé de creerme Neo, you know? Woah…) y decidí buscar lo que quería en el lugar indicado: Ahora estudio Letras en la Universidad.
Sin embargo, la experiencia que adquirí en mi primera carrera desertada es invaluable. Me ha permitido un conocimiento básico en cuanto a sistemas se refiere, también en programación y un poco de las necesidades de la “usabilidad”. Me enseñó a buscar lo que necesito como un aspirante a escritor que desea comunicarse en un medio tan grande, donde informáticos y diseñadores tenían el poder.
Me enteré de los weblogs gracias a un tío, informático por cierto. Mantenía uno en blogspot para tener notas de los lugares que encontraba con información y complementos que le ayudaban a programar el sistema en curso (cuando trabajaba de freelancer). Yo en ese momento mantenía una página personal donde ponía mis escritos. Sin afanes de diseñador me permití que Frontpage lo manejara todo por mí: Tan sólo generaba una página nueva, escribía, le daba clic en publish et voilà. Si quería cambiar diseño, solamente usaba alguno de los estilos generados por Frontpage.
No fue hasta que el número de páginas se excedió de tal manera, que al mirar la estructura de árbol (cortesía de Frontpage) era un dolor de cabeza. Ahí surgió la necesidad de mantener mejor organizado el website y de ser posible, que el proceso fuese automático. Decidí poner en pausa mi página personal en ese entonces y abrí un blog en blogger. Un sistema sencillo, donde lo usaba inicialmente para poner notas insulsas, sin sentido, de lo que me ocurría en ese momento (Desde: “Se ha caído un mosquito en mi teclado”, hasta: “Creo que algo sucede con el aire”).
Y de ahí, creo que la historia de varios webloggers es similar a la mía: Descubrieron una maravilla en potencia en blogger y luego, cuando vieron que Movable Type ofrecía un mejor control, o que GrayMatter esto o lo otro, se les hicieron los ojitos de borrego, como a mí, y de ahí a la iluminación. El impulso de escribir lo que les interesa, de informar a la gente según su perspectiva o sus investigaciones, de mostrar sus tendencias hacia el diseño adornando su página principal o bien, sencillamente decir algo.
Un sistema de blogueo como Movable Type (hablaré someramente de este y de las necesidades que cubre para mí, ya que es lo que mejor conozco), me ha permitido desenvolverme mejor a la hora de crear una historia ya que me permite organizarla en categorías si decido extenderla. También, el oficio de escritor requiere un constante escrutinio personal (uno se puede llevar unas introspecciones bastante salvajes al leerse así mismo)… un sistema weblog, cuando funciona como un diario personal, permite un análisis constante de sí mismo a la hora de escribir. Uno puede observar como ha evolucionado, el cambio de frases, si se vio influenciado, o bien, contaminado en el momento de escribir algo. Movable Type me deja hacer esto ya que permite organizar los archivos por fechas, o bien, puedo personalizar una plantilla para presentarme lo que quiero releer.
Uno de los ejemplos que más me gusta para demostrar esto, es el escrito de “El 100 Vidas”. La temática es un hombre que vive cien oficios o cien momentos y los define como “vidas”, en como termine una de estas se define la siguiente. En Movable Type, es tan sencillo como escribir la vida pendiente y definir la categoría correcta para el escrito (“El 100 Vidas”, en este caso).
El escrito estará organizado automáticamente, en el momento de publicarse, y cuando entren a mi weblog, podrán verlo en la página principal o si quieren releer un capítulo anterior, tan sólo buscarán la página con la categoría (que bien, la tengo convenientemente en la parte principal ya que es lo que me interesa mostrar de inicio, sin que el lector necesite mucha indagación).
Como “El 100 Vidas”, existe “La Torre de los Sueños” o en su momento, “El Diario de Simón Dor”. Los tres escritos solo se relacionan entre sí, porque es el mismo escritor. Cada uno tiene su lugar dentro del weblog y el lector, puede decidir entre leerse uno y otro. Las ventajas de esto son que todo está organizado y pueden conocer mejor al escritor: se pueden comparar sus escritos con el ánimo del momento y conocerle un poco más. La evolución del texto y del escritor, a través de la relectura.
La desventaja de esto, es el cambio de tono entre uno y otro escrito, lo que puede confundir al lector y hacer que se desinterese rápidamente si es la primera vez que visita el sitio.
Otra cosa que se debe tomar en cuenta, son los comentarios, ya sea una gran cantidad o la ausencia de estos. Estar atento a las sugerencias del lector y también tener una canasta en donde guardar las flores y los puñales. Considerarlos en su momento y estar dispuesto a confrontarse a uno mismo.
Otro de los proyectos que implementé a través del weblog fue “Historias de Jaramillo”. Como escritor definí un universo y creé un estilo juego entre escritor y lector. Cada evento o momento que sucediese dentro de la vida del personaje, era el post y al final, el escritor debía dejar abierta opciones de lo que el personaje debía hacer después. Esto era para los lectores decidirlo a través de un foro. Días después de cerrar “Historias de Jaramillo” se me ocurrió que era más sencillo que el lector decidiese a través de los comentarios, en vez de obligarlos a registrarse en un foro.
Personalmente, para eso uso el weblog. Como un diario personal, como un lugar donde puedo abrir y cerrar historias constantemente, como una confrontación conmigo mismo o bien, como un análisis de mi crecimiento en el uso del lenguaje. Estoy buscando humanismo, en un lugar donde estamos colmados de tecnología, a través de la tecnología misma.
Hipotéticamente, si un escritor de algún clásico o contemporáneo hubiera tenido un weblog para ese fin, probablemente le hubiera agradado la herramienta. Imagínense a Faulkner abriendo un weblog para un escrito como “Absalon, Absalon”, donde cada personaje tuviera un blog a là “Stream of Consciousness”. O tal vez un weblog donde Juan Carlos Onetti, nos hubiera relatado el pueblo de Santa María desde la perspectiva de aquella novia que nunca se casó y simultáneamente, viéramos en un post las otras perspectivas de aquellos que participaron en la mentira de “El vestido de novia”.
Podríamos comprobar en lectura propia el método de García Márquez, tomarse la escritura como un trabajo de oficina el cual lleva obligatoriamente sus horarios. Horario que también adoptó Vargas Llosa el cual hace de ambos escritores, hombres prolíficos. O bien, podríamos comparar este trabajo con el de Onetti que en una reunión dijo a Vargas Llosa algo similar a esto: “Tú tomas la escritura como si fuera el deber de una esposa… yo lo tomo como si fuese una amante, solamente cuando lo necesito y me dan ganas”.
¿Es necesario mencionar a Borges o a Cortázar? Una amiga mía, licenciada en letras, bloguera de corazón, menciona constantemente como estos dos se hubieran confrontado en letras constantemente. Y todo eso, claro, mientras Borges comenta el nuevo texto en el blog de Bioy Casares. Cortázar, mientras tanto, estaría trabajando el boceto de un instructivo: “Como mantener un weblog de cronopios”.
Benedetti enamoraría a las mujeres con sus poemas y no quedarían más para nosotros en el ciber-espacio. Benedetti mismo dice que no puede vivir sin su computadora. Que esta le da la oportunidad de releerse y pulir sus textos hasta que ya le llega el tiempo de publicarlo. Dice que así de una vez, encuentra el formato y el tipo de letra que quiere para su publicación, y que la disposición en la página, es su decisión y así queda en la imprenta.
Tal vez Hemingway no se hubiera suicidado o nos habríamos enterado los lectores dos segundos antes de que lo hiciera.
Y puede ser, que cada uno de esos escritores, se hubiera releído y buscado la manera de corregir sus textos o desecharlos, con el simple clic de un botón.
El weblog, siempre y cuando el autor lo permita, ofrece la oportunidad de comunicarse con el lector como antes no hubiera sido posible y por supuesto, el lector también conoce mejor a quien escribe. El lector puede conocer, de una manera contundente y eficaz, a quien está leyendo (eso obviando a las personas que no lo hacen con honestidad)… porque es cierto que en un diario se escriben tanto días aciagos como días maravillosos. Se conoce totalmente la faceta de la persona y sepuede captar de una mejor manera, qué está influenciado el escrito del momento.
También los weblogs, al funcionar como comunidades, permiten al escritor estar al tanto de las últimas tendencias de las personas que les rodean, dependiendo de su ámbito, sus oficios, lo que escribe día con día.Permite conocer a los lectores y que les interesa leer, que buscan leer en ese momento. Si el ego del escritor no se impone, bien puede ofrecerles una ventana de salida a través de letras.
Sin embargo, también existen restricciones. Uno al ponerse el manto de escritor, adquiere una mirada distinta de la gente: está siempre bajo una constante supervisión de sus lectores. Existe una duda constante de si complacer a los lectores o no, tal vez como una idea inconsciente y que en días, está muy consciente. Cuando sabes quien te lee, uno automáticamente piensa que le gustará o no, a tal y tal. Viene con el oficio de escribir, desde un poema hasta un weblog y hay que saber aceptar esa responsabilidad como observador, escritor, creador o comunicador social. Tener una balanza entre la responsabilidad que tengo con mi persona y la responsabilidad que tengo con mi lector.
Aún cuando no eres un escritor reconocido y el trabajo no es por regalías, la gente estará esperando de ti que escribas. Habrá lectores que ubiquen de inmediatamente al escritor en un solo estilo y será una profunda decepción para ellos cuando decida abordar otros temas. Por el contrario, habrá lectores que encuentren en el escritor el juego de la evolución, de la maduración o bien, de la experimentación (o por qué no, de la involución como querría Morelli). Hay que estar dispuesto, de vez en cuando, a querer a ambos tipos de lectores. De complacerles siempre y cuando, exista una satisfacción personal.
En fin, para no aburrirles más con mis percepciones: A mí que me gusta pensar de mí mismo como escritor con una nueva herramienta en las manos, el sistema se me hace una herramienta poderosa y eficaz. Sobre todo, terriblemente sencilla para los humanistas o los que decidan comunicar otra cosa, que no sea tecnología y diseño. Si uno decide ser humano, si uno decide imaginar, están las herramientas a la mano para crearse su propio laberinto.
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Junio 1, 2004 — Dialogo.
Escrito por Agustin Fest.
Hacía mucho que no me encontraba con Ian y con Bruno, salimos a tomar un café y mientras caminábamos, los escuché platicar. Yo nada más ofrecía cigarrillos y sonreía a uno o a otro. De Ian me acuerdo mucho, por extremista, porque para él, no hay otra opinión que la que él marca. De Bruno, recuerdo que tiene que discutirle todo a Ian, sea lo que sea, tiene que ser lo contrario de lo que él diga. ¿Yo qué papel juego en sus pláticas? No tengo la menor idea, aún pienso que soy un estilo de mediador en ellas. Más bien, el que lleva los cigarros que ellos se fuman y el que a veces aporta una modesta cantidad, para pagarles el café. Me gusta escucharlos hablar.
—Como iba diciendo —pinche Ian—, si anduviera con tu carnala…
—Hey, hey, ¿qué pedo? —pinche Bruno—, ¿con mi carnala? Estás pero bien pendejo…
—Déjalo andar con tu car-na-la —pinche Agustín—, el hombre aquí está tratando de hacer un punto hipotético.
—Andar es diferente de cojer —me dijo Ian en voz baja, yo le sonreí. Llegamos al Cafe-sito más cercano, pedimos y tomamos asiento, encendimos otro cigarro en lo que esperábamos el café—. A lo que iba es que hay dos personas ¿okay, estamos de acuerdo? Un hombre y una mujer. Tienen un relación, ¿me siguen la idea? Si, si me la siguen. Por ejemplo: yo Ian, con Vanessa carnala de Bruno. ¡Es por ejemplo, antes de qué me digas algo cabrón!
Me encogí de hombros cuando Bruno me volteó a mirar.
—Hay amor, se quieren, deciden ser novios y siguiendo la prima máxima —pinche Ian, usando palabras que no van, hace mucho dejé de discutirle eso, es más… he empezado a hacerlo también yo, la personalidad de Ian es muy fuerte—, de que el hombre está contento con sexo y la mujer está contenta con cariño, debe haber un justo balance entre ambos.
—A ver experto —dijo Bruno sarcástico—, ¿cuántas novias tuviste ayer?
—Veinticinco —contesto Ian indiferente—, ahora si me dejas continuar recabrón, lo que les quiero decir es que… yo no le puedo prometer a mi compañera cariño, mimos, apapachos y mierda y media, si, solo si, ella no me monta como un potro salvaje después.
Alcé ambas cejas y me recargué en mi asiento. Conté mentalmente… tres… dos… uno…
—¿No qué el amor cabrón? A ver, a ver… —recabrón Bruno—, antes que nada tenemos aquí entre nosotros a señor publicidad que sabe, que el amor es más que un producto de ello —alcé la mano, ya me acostumbré a hacerlo—, En dado caso de que existiese algo así de inexplicable y ciego como el amor, ¡entonces no puedes pensar en esas pendejadas de que te mimo y luego te cojo! O te cojo y luego te mimo, o me mimas y después te dejo cojerme.
—Es que eres muy inocente Bruno —dijo Ian, quien casi arrebató al chavo de los cafés el suyo, cuando ya estaba dejándolos en la mesa—, es lo que pasa con ustedes dos, son un par de inocentotes.
—A mi no me incluyas —dije, pinche Agustín, rapidamente—. ¿Qué carajos andan peleando siempre? ¿Así son siempre, incluso cuándo no estoy?
Bruno se carcajeó.
—Es que está peleando para que después me lo coja, según su ridícula teoría.
—No te burles Bruno —dijo Ian muy serio—, no te burles. Piénsalo bien. Ustedes dos tienen novia, así que deben darse una idea de lo que les digo: la miman, la quieren y así, solo así, tienen acceso a ella. Es una cosa de géneros, no es algo que se pueda evitar en nuestra especie. Debes tenerles cariño a las mujeres, para que tú te sientas deseado y te complazcan físicamente. ¿Qué hay después de eso? Pues si, mucho amor que es el que define en qué tantos grados darás ese intercambio. A eso se le llama amor.
—Mierda —dije—, ¿no tienen otros temas qué discutir?
Y siguieron, mientras me tomaba un mocca frío y prendía otro cigarrillo.
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