un semestre…

Ya estoy organizando todo para regresar a la escuela este semestre. Originalmente, me iba a tomar todo el año, pero he decidido no hacerlo así. Muchas cosas me vienen a la mente, en especial, un pequeño miedo infundado—: Ya no estaré al mismo nivel de mi generación, ahora todo lo compartiré con una generación atrás (y tan sólo, un pedazo). Ya no voy a conocer a nadie, tendré que hacer nuevas amistades (si decido so-cia-li-zar), y procurar a las viejas amistades (en serio, en serio espero encontrármelos por ahí).

Mientras transcurrió el tiempo, después de dejar la escuela, pensaba (y pienso) continuamente—: No debí dejar el semestre. Debí hacer todo lo posible por salvarlo. Me decía que el problema que me había obligado a dejarlo, no había sido tan grave. Transcurrían las semanas, platicaba con Ariadna, o con Astrid, muy esporádicamente y preguntaba por todos, profesores y alumnos. Preguntaba de exámenes y tareas. Me levantaba en las mañanas con esa ansia de recuperarlo, de regresar a resolver lo que había dejado.

Y me deprimía, en un rato de abrir los ojos, porque sentía que eso no era posible. Inmediatamente, tomaba partido aquella voz que me hablaba desde niño—: Tú eres fuerte, tú puedes. Nunca, nunca te has dejado vencer.

¿Pero qué hacer cuando la voz no basta? Peor, ¿cuándo esa voz es caprichosa y quiere resultados inmediatos? ¿Cuándo quiere ver el fruto de años en segundos? Tuve que entrenarme a mi mismo en ser paciente. Digamos que era una contravoz, basada en el dicho que reza—: Cuando no hay prudencia en el otro, que quepa en ti. Suavizar la depresión, al mismo tiempo que hacía más potente a aquella otra voz y no callar a la caprichosa, no… dejarle hablar. Explicarle.

¿Mentirse? Tal vez.

Hoy que revisé horarios, salones, grupos y materias que puedo tomar para adelantarme en algo, descubrí… que esto ya es mi decisión. Mi decisión de seguir estudiando y completar el hecho. Ya no hay nadie atrás que me esté haciendo caminar y me diga—: Bien, tienes una carrera que terminar. Podría olvidarlo, podría enfocarme a mi trabajo en un cien por ciento y olvidarme, ganaría buen dinero. El doble, incluso el triple, del que estoy ganando ahorita.

Ya no hay madre que esté al pendiente. Ya no hay tíos que me estén empujando.

Estoy solo en esto.

Argel hizo bien en platicar conmigo, cuando estaba avisando que ya no iría a la escuela.

“Independientemente de lo que hagas… debes vivir la experiencia de una carrera universitaria. Si te deja mucho”. Si lo miro así, es más fácil. Es algo que tengo que vivir, y nunca… nunca, me ha gustado dejar algo inconcluso. Ni las promesas, ni los escritos, ni los amigos, ni las viejas amantes, ni los… las… lo losla.

Eventualmente lo termino, porque así yo lo quiero.

10 comentarios ↓

#1 Latro el 06.30.04 a las 1:25 am

Y al final de todo, se llega a la conclusion de que la experiencia dentro de la Universidad vale la pena.

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#2 NOlo el 06.30.04 a las 2:26 am

Definitivamente mi estimado, siempre he pensado que la experiencia en la universidad, aunque a veces no te deja muchos conocimientos que te habran la clave del mundo (por lo general aprendes mas de la practica), si te deja con toda una serie de vivencias que te ayudan para la vida en general, claro esto aparte de tu respectivo titulo y poder andar presumiendo que acabaste lo que empezaste…

Te deseo mucha suerte y pues a acabar lo que se empezo :D

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#3 ruru el 06.30.04 a las 4:56 am

mejor terminar lo q se empieza,, digo yo , si es posible , si no ,,,, pues no … amiguito ,…… cuidate, besos

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#4 DuVeth el 06.30.04 a las 8:21 am

Desde la retaguardia te apoyo.

Hagas lo que hagas, aquí estoy contigo.

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#5 Gustavo el 06.30.04 a las 9:29 am

Lo que necesitas por el momento, ya lo tienes: ganas de regresar; si en algo he creído desde siempre es que las cosas se hacen por convencimiento; suerte en lo que decidas.

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#6 jorgemc el 06.30.04 a las 1:59 pm

Yeap.. no son los conocimientos, no es el titulo, no no no.

Es el desmadre, los compañeros, es hacernos responsables de nosotros mismos, Almacenar apuntes, y en fin… una vida de estudiante. Eso es una experiencia que nadie puede dejar pasar.

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#7 maur0 el 06.30.04 a las 5:17 pm

suerte Don arbol yo ando = por la calle de la amargura pero psss sigo dando batalla.

Suerte

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#8 Omegar el 07.01.04 a las 12:34 am

Mmmm… No lo sé, definitvamente llevo tantos años estudiando que he perdido toda claridad y objetivo (en más de un sentido). Así que de estas letras no saldrá, ni mucho menos, consejo alguno. Más bien al contrario: Haz lo que te de la gana. La universidad es algo que uno hace por puro y simple gusto, digan lo que digan.

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#9 Demonio Estepario el 07.01.04 a las 2:36 pm

A mi me ha pasao lo mismo, sin embargo volvi.

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#10 Semidios el 07.01.04 a las 2:51 pm

Eso, la experiencia de una carrera universitaria completa y lograda es algo que recomendaría a todo mundo, como comer frutas y verduras…

Esas polémicas internas en que un ‘yo’ no tiene ánimos y el otro nos presiona tanto que no agobia son feas…

yo soy experto en dejar cosas inconclusas y me destruye admitirlo…

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