He tenido esta imagen insistente… estoy seguro que el que heredó los gestos mágicos de Narayanath, fue Rafael. Uno de mis tíos. Creo que es el más parecido a ese señor: en la sonrisa, en el tono de voz, en la manera de sostener una opinión, en la picardía. Los labios gruesos y los ojos caídos son el rasgo Salazar. También los tengo, un poco modificados por el gen Fest y el gen Rojas en mi sangre.
Mi abuela lo consideraba el más listo, el más informado de sus hijos. Le heredó la manera de vender, la manera de contar las cosas para crear un cliente. Ella adoraba cuando visitaba las casa.
Rafael, para mi, era el tío mágico. Cuando era niño, un niño muy pequeño… recuerdo como se quitó el dedo pulgar y se lo puso como si nada hubiera sucedido. Lo hizo tan rápido la primera vez, que me aterrorizó… e inmediatamente después me fascinó. Pedí que lo hiciera un par de veces más y observaba atentamente al tío mágico, que podía quitarse el pulgar. Debe ser una de esas cosas que fomentan la magia en la niñez, que fomentan el asombro y también, que fomentan el misticismo. En mi caso lo hizo. Me hizo creer en aquellas cosas extrañas, curiosas e imposibles de controlar.
Cuando trabajaba con él —tendría unos quince o dieciseis años—, le pedí que lo hiciera de nuevo. Que lo hiciera más lento para que pudiese ver cómo era. Así lo hizo, me enseñó como hacerlo. En algún lado, mi cerebro se desconectó y me declaré idiota (tal vez no quise aprenderlo, tal vez quería seguir sorprendiéndome). Quería creer que la magia existía.
Aún recuerdo la pelota roja de Narayanath, como la tenía en sus manos y hacía cosas con ella. El recuerdo fragmentado, que no tengo completo. Hacía magia con su pelota. Así como mi tío Rafael hacía magia con su pulgar. En algún lugar, veo a mi abuela sonriendo, bañada de sol, observando a Narayanath y al nieto. Satisfecha, ha traído el conocimiento de la magia de Narayanath en el niño. Satisfecho, Rafael hizo crecer la magia del conocimiento.







4 comentarios ↓
Para qué intentar adivinar los trucos… lo mágico de la magía, es creer…
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El dedo pulgar mágico.
Sí, cómo olvidar…
Al final todos lo tenemos, ¿no?
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Tal vez tu magia consiste en tenernos encantados con tus historias sin fin.
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En verdad leerte es un gusto, gracias por compartirlo…
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