De las incógnitas que se resuelven

No puedo dormir, el coraje que se ha acumulado en la tarde y ha terminado hoy en la noche por el proyecto de Knorr Suiza (entre otras cosas), me ha dado un dolor de estómago y un dolor de cabeza que no puedo con él. Cosas del trabajo, cosas de la vida. Uno se sienta y espera, pasan las rutinas y cuando crees que el día no va a tener absolutamente nada que decir, se resuelve una incógnita.

Ayer hablamos aquella y yo, como solemos hacer de vez en vez, en las noches. Platicamos de su novio, platicamos de mi novia. Platicamos de mis berrinches y ella tomó el papel de oyente, como suele hacer cuando me tocan los míos. Cuando tocan los suyos, entonces yo hago el papel de oyente. Nos complementamos bien en ese aspecto. So… la plática —y la duda resuelta—, va así.

Ella—: Será que son las 12 de la noche y que ya estoy trabajando con el lado mas irracional del cerebro. Quizás no debería decir lo que estoy a punto de decir. La verdad es que durante mucho tiempo me di de topes en la cabeza por no haber intentado algo contigo. Supongo que todo pasa por algo… y yo ahorita soy extraordinariamente feliz en mi relación, y tú también con la tuya… de haber sido de otra forma tal vez no estaríamos aquí. Ese es un pensamiento muy recurrente. Tal vez tengas respuestas…

Me agarró por sorpresa. Jamás me pasó por la mente. La conozco, sabía que postura debía tomar.

Yo—: Ohhh… ummm, pues respuestas no tengo… si te soy honesto, me hubiera encantado intentar algo contigo, también es algo que me rondó la cabeza a su tiempo.

Ella—: Imaginate, ¿qué habría pasado si hubieramos tenido nuestras ondas? ¿No crees que ahorita las cosas serían diferentes? y no me refiero a que nuestra relación sería diferente, sino que a un nivel mas global (en nuestro círculo “social”) las cosas serían muy distintas.

Yo, pensando y carcajeándome—: Creo que si, probablemente nos hubieran dejado de hablar. Yo echaría pestes de tal y tal. Estaría evitando las preguntas libidinosas de mis cuates. O escuchando a otro par que hacemos una pareja di-vi-na. A la más liberal, casi la escucho diciendo que chido y te apuesto que te preguntaría, y en privado porque es de mujeres—: ¿Y es bueno en la cama? A la otra le valdría madre, porque todo mundo le vale. “La que no se cumplió” estaría echando pestes de ti y de mi, y su amiga, quien sabe… a la mejor sería más discreta. Yo creo que nos hubiera ido muy muy bien.

Y luego encontré el punto—: Y si hubiésemos terminado, seguiríamos siendo buenos amigos. Somos demasiado compatibles como para que se pierda por una pelea.

Después procedimos a hablar de la innombrable (Neh, los que piensen Harry Potter y digan: Ay, no le quites el nombre a las cosas porque maximizas el miedo, están muuuuuy equivocados. Más bien es que ni el nombre se merece) y preparar una venganza terrible para cuando retomara mis clases en Agosto.

Tal vez aquella lo dijo porque dejamos de vernos, o porque era algo que tenía que decirse. Me agarró por sorpresa, pero estuvo bien. Finalmente se ha resuelto una incógnita. Otorgándole eso, la hipótesis de lo que jamás sucedió, se que ella estará tranquila y yo, al escribir esto, también lo estaré.

En fin… haciendo cuentas, se acerca el cumpleaños de mi jefecita. Quien guste saludarla (y saludarla con ganas) por procrear tan bello especimen de la raza humana, como es un servidor, cumple el 23 de junio. Sin ella, yo no estaría escribiendo. Ya pensaré como localizarla, a ver si se comunica (mi jefa lentamente se ha convertido en un mito) para festejarle su cumpleaños como es debido el próximo del próximo fin de semana.

4:30 AM, a ver si la panza me deja dormir. Baygón.

2 comentarios ↓

#1 maur0 el 06.16.04 a las 7:00 pm

Dicen que las cosas pasan por algo no? Y respecto a su jefesita mandele Saludos de mi parte y que se la pasen bien =)

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#2 tirado el 01.23.08 a las 10:17 am

k penddejada de pagina no manches :666:

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