Hacía mucho que no me encontraba con Ian y con Bruno, salimos a tomar un café y mientras caminábamos, los escuché platicar. Yo nada más ofrecía cigarrillos y sonreía a uno o a otro. De Ian me acuerdo mucho, por extremista, porque para él, no hay otra opinión que la que él marca. De Bruno, recuerdo que tiene que discutirle todo a Ian, sea lo que sea, tiene que ser lo contrario de lo que él diga. ¿Yo qué papel juego en sus pláticas? No tengo la menor idea, aún pienso que soy un estilo de mediador en ellas. Más bien, el que lleva los cigarros que ellos se fuman y el que a veces aporta una modesta cantidad, para pagarles el café. Me gusta escucharlos hablar.
—Como iba diciendo —pinche Ian—, si anduviera con tu carnala…
—Hey, hey, ¿qué pedo? —pinche Bruno—, ¿con mi carnala? Estás pero bien pendejo…
—Déjalo andar con tu car-na-la —pinche Agustín—, el hombre aquí está tratando de hacer un punto hipotético.
—Andar es diferente de cojer —me dijo Ian en voz baja, yo le sonreí. Llegamos al Cafe-sito más cercano, pedimos y tomamos asiento, encendimos otro cigarro en lo que esperábamos el café—. A lo que iba es que hay dos personas ¿okay, estamos de acuerdo? Un hombre y una mujer. Tienen un relación, ¿me siguen la idea? Si, si me la siguen. Por ejemplo: yo Ian, con Vanessa carnala de Bruno. ¡Es por ejemplo, antes de qué me digas algo cabrón!
Me encogí de hombros cuando Bruno me volteó a mirar.
—Hay amor, se quieren, deciden ser novios y siguiendo la prima máxima —pinche Ian, usando palabras que no van, hace mucho dejé de discutirle eso, es más… he empezado a hacerlo también yo, la personalidad de Ian es muy fuerte—, de que el hombre está contento con sexo y la mujer está contenta con cariño, debe haber un justo balance entre ambos.
—A ver experto —dijo Bruno sarcástico—, ¿cuántas novias tuviste ayer?
—Veinticinco —contesto Ian indiferente—, ahora si me dejas continuar recabrón, lo que les quiero decir es que… yo no le puedo prometer a mi compañera cariño, mimos, apapachos y mierda y media, si, solo si, ella no me monta como un potro salvaje después.
Alcé ambas cejas y me recargué en mi asiento. Conté mentalmente… tres… dos… uno…
—¿No qué el amor cabrón? A ver, a ver… —recabrón Bruno—, antes que nada tenemos aquí entre nosotros a señor publicidad que sabe, que el amor es más que un producto de ello —alcé la mano, ya me acostumbré a hacerlo—, En dado caso de que existiese algo así de inexplicable y ciego como el amor, ¡entonces no puedes pensar en esas pendejadas de que te mimo y luego te cojo! O te cojo y luego te mimo, o me mimas y después te dejo cojerme.
—Es que eres muy inocente Bruno —dijo Ian, quien casi arrebató al chavo de los cafés el suyo, cuando ya estaba dejándolos en la mesa—, es lo que pasa con ustedes dos, son un par de inocentotes.
—A mi no me incluyas —dije, pinche Agustín, rapidamente—. ¿Qué carajos andan peleando siempre? ¿Así son siempre, incluso cuándo no estoy?
Bruno se carcajeó.
—Es que está peleando para que después me lo coja, según su ridícula teoría.
—No te burles Bruno —dijo Ian muy serio—, no te burles. Piénsalo bien. Ustedes dos tienen novia, así que deben darse una idea de lo que les digo: la miman, la quieren y así, solo así, tienen acceso a ella. Es una cosa de géneros, no es algo que se pueda evitar en nuestra especie. Debes tenerles cariño a las mujeres, para que tú te sientas deseado y te complazcan físicamente. ¿Qué hay después de eso? Pues si, mucho amor que es el que define en qué tantos grados darás ese intercambio. A eso se le llama amor.
—Mierda —dije—, ¿no tienen otros temas qué discutir?
Y siguieron, mientras me tomaba un mocca frío y prendía otro cigarrillo.
5 comentarios ↓
holaaa holaaaaaaaaaaa besos
caray : si los vasos vacíos de café, las mesas, las sillas de tantos establecimientos, si los sobrecitos vacíos de azucar inertes junto a los mezcladores hablaran.¿Cuantas cosas de ese tipo no habrán escuchado ?
Tal vez ellos -los vasos, las cucharas, los mezcladores,- sabrían más a cerca de ese intercambio de ternura y sexo a que algunos reducen ese extraño suceso llamado amor.
Pero lo que es de cierto, que esa platica tiene mucha verdad. Y los pajaros y las abejas tendran su propia version del amor. Pero esa platica tiene mucha realidad xDDD
ooooh si… oh si.. los dilemas del amor..
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