Entradas escritas en Mayo, 2004 ↓
Mayo 17, 2004 — Asceta.
Escrito por Agustin Fest.
Esa frase la escuché el fin de semana y desencadenó una serie de pensamientos cuando logró quedarse por ahí grabada. Es de esas introspecciones, esas voces que no puedes dejar atrás, que se repiten cíclicamente —y redundántemente— hasta que resuelvas el “memory leak” o “resetees el sistema”.
Y ya no lo verían mal —pensé—… ya no lo verían mal. ¿A mi alguna vez me ha importado como me ven otros? ¿Cómo verán otros aquello o esto? ¿Qué dirán de mi o de ella, o de nosotros? ¿Qué tan prisionero soy de lo que ustedes o alguien más, me diga?
La respuesta es que si. Aunque me niego rotúndamente a aceptarlo, continuo siendo un prisionero a la opinión externa. Y lo curioso, es que hay un engaño después… una especie de sutileza que me dice: “Al fin y al cabo, te sometes porque así lo quieres”. Es una consciencia que tengo prendida las veinticuatro horas del día: Qué tanto me someto a lo que dice/pide/desea alguien más y después, ¿por qué me someto? ¿qué sucederá si así lo decido o no? ¿En qué me afecta?
Desde niño, aprendí observando que toda relación, toda comunicación o todo proceso, involucra la fuerza de dos voluntades. Puede ser que en un caso, haya más voluntades presentes o voluntades colectivas. Quienes triunfarán, serán las mas fuertes. Dualidades, puede ser. En el caso del “qué dirán”, es la opinión externa contra un sólo individuo. Y esta es una lucha que se da todos los días, contra ti o contra mi. Hay algo que tenemos todos nosotros, hay algo de lo que somos prisioneros: nuestra ropa, nuestro cabello, nuestra manera de poner la mayonesa en el pan, los trabajos que debemos elegir y la marca que tenemos que comprar. Sea una de las anteriores, sea una totalmente distinta, o sean varias otras menos junto con otras cuantas más… Habrá una de la que seas prisionero y habrá otra de la que seas libre.
De alguna manera u otra, regresé aturdido de Puebla. Pensé la frase durante la noche —cuando rezaba y pedía a mi abuela que me dijera una que otra cosita—, y parte del día de hoy. Después de pensarla, curiosamente, me sentí libre. He pensado en ello desde hace unas dos semanas, y lo pensé más cuando tenía que ver a mi mamá. Cuando niño, me decía que no quería ser un prisionero y si lo hacía, si decidía yo cuartarme la libertad, sería porque así lo quería. Porque era el camino de mis verdaderos deseos quien pedía esa cadena.
Y hoy que regresé a México, en el camino me daba cuenta que era libre. Que me había quitado las cadenas que tenía en mi niñez o que se habían esfumado misteriosamente, y al mismo tiempo, me di cuenta como adquiría nuevas cadenas. Como reforzaba a estas cadenas, engrosándolas con oro y magia, y Fenrir, me está viendo con lástima aquí a ladito. A la mejor es porque se vive agusto así, encadenándose una y otra vez. Es como nos han enseñado a vivir. Es como nos engañamos cuando soñamos. Nos gusta ponernos cadenas cuando somos libres, o al menos, nos gusta darles ese nombre… porque así nos sentimos vivos.
:T:
Cuando era yo un chamaco, hace uuuuuuuuuuuu…… años y años, porque ustedes no saben, yo me hice viejo porque quise… me prometí ser un buen hombre. Prometí que escucharía a muchas otras personas y ayudaría a todo aquel que dijera era mi amigo. Prometí que escucharía todos los secretos del mundo para nunca develarlos. Y prometí jugar con agua, cuando fuera grande y aprendiera a nadar como todo un profesional. Cuando era niño, Simón y yo, soñábamos ser como un Fénix y que unas alas invisibles se alzaran de nuestra espalda. Una proyección de luz, alcanzar el paraíso prometido, renacer cada vez que mueras.
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Mayo 14, 2004 — Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest.
Si, la mirada de ustedes.
Me preocupa, luego ya no sé que quieren leer. Jajajajajaja.
Influencia, influencia.
Gracias, estimado auditorio.
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Mayo 13, 2004 — Niño viejo.
Escrito por Agustin Fest.
Cuando me mudé a la pequeña habitación de esta oficina, supe en el primer momento que los libros serían los más difíciles. Me conseguí unas bolsas gigantescas, que las marchantas utilizan para comprar kilos y kilos de verduras y carnes, como se utilizan en la Central de Abastos o en la Meche. Metí todos mis libros, los libros que tengo pendientes por leer y aquellos que leí ya hace mucho. Ambas bolsas fueron cargadas en la cajuela de la Changoleona.
En mi pequeña doceava mudanza, me acordé de la primera mudanza en mi vida.
Fue la más grande, recuerdo a mis tíos llenando cajas de libros, amarrándolas bien con cuerda, cerrándolas con tape y marcando con plumón la numeración de las cajas. Eran libros que le pertenecían al abuelo y de alguna manera, se quedaron con nosotros. En ese entonces ninguno pensaba dejarlos, por muchos que fueran. Me acuerdo del ambiente de aquella mudanza, parecía ser una tranquila porque había refrescos y sandwiches, risas, chistes y un cansancio satisfactorio. Empacamos todo en un total de tres días.
En esa mudanza, acabamos en la Narvarte. ¿O la Narvarte fue después? No puedo recordar, me siento viejo olvidando esos detalles. Estoy seguro que seré un abuelo desagradable para mis nietos contando viejas anécdotas, pero me divertiré muchísimo. Dejando eso de lado. Algo que es seguro, es que el hombre repite patrones. Esta calle que se llama Palenque no me es tan ajena, ya conocía la Narvarte desde antes. Vivía en esta misma calle, hace unos diez u once años. Caminando media hora a pasos tranquilos, puedo encontrar uno de mis viejos hogares.
Los libros ya están descansando. Ya puse la ropa en un closet pequeño y he preparado los anaqueles para mis libros. Ver los títulos de algunos de ellos, me traen agradables recuerdos. Ya saben, todo lo que recuerdan los especímenes que devoran libros… las largas noches en vela, la emoción de descubrir que pasa después, las cenizas del cigarrillo manchando levemente el papel.
Muchos de aquellos libros están por motivos académicos: los clásicos por ejemplo. Plauto, Platón, Esquilo, etcétera. He prometido leermelos con cariño desde que leí una cita o una entrevista de Monterroso. Monterroso decía que los clásicos habían sido su salvación, que ellos fueron quienes le enseñaron a escribir y entender a sus contemporaneos. Él no hubiera escrito igual si hubiera leído a sus contemporaneos primero. Algo así decía la cita.
Otros tantos libros, son libros de geometría analítica, física, matemáticas, cálculo. No sé porque los conservo. Deben ser reminiscencias de mi lado ingeniero. A veces me digo que los conservo por Borges. Y también me digo que los conservo por Claudia (la primera, de quien nunca he hablado). Claudia decía que había que hacer ejercicios mentales para mantener despierta la memoria. Si hiciera caso de ello, probablemente no tendría esos episodios donde trato de recordar. Pero me es más divertido así, inventar un poco los recuerdos. Si… mis nietos me van a odiar.
Mis libros de Marquez, Bennedetti, Cortázar, Vargas Llosa, el único de Rulfo. Literatura latinoamericana. La mayoría los leí en la etapa donde escribí Padre Taxi. Se puede notar la influencia. En si, quiero mucho a aquellos libros. Fueron mi re-introducción a la literatura. Me recordaron que desde niño, ya buscaba el qué hacen, y cómo lo hacen. Aún sigo persiguiéndo ese conocimiento y está en constante ejercicio con lo poco que escribo.
Y luego, literatura un poco más heterogenea, entre clásica y postmodernista: Ende, Dostoievsky, Grass, Proust. No los he leído todos, de hecho, ahora que los desempacaba y acomodaba, encontraba separadores en todas partes. Separadores de todo tipo: servilletas, comprados, plumas sin tinta, colas de ratón, hechos a mano (Issel fue quien los hizo). Mi preferido es un hule espuma azul bastante grueso, que sepa Dios donde lo haya conseguido, para separar “Los Miserables”, de Victor Hugo.
También, por supuesto, están los libros para descansar un poco: algunos de Stephen King, los de Ciencia Ficción y Fantasía (entre ellos Starship Troopers de Robert Heinlen). Aquellos libros negados, exiliados por profesores y académicos de letras. Aquellos que me enseñaron a leer.
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Mayo 13, 2004 — otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Estoy orgulloso de mi pinino que ya no creció más porque lo abandoné descaradamente. Creo sigue el patrón en el “artículo”:http://www.bitacoras.com/orbitacora/archives/000794.php del señor “Casciari”:http://orsai.bitacoras.com/. Podría muy bien repetir el experimento con otra temática, en otra bitácora (en blogger, en blogia, en typepad… no lo sé), sin avisar. Ahora que conozco el modelo, sería interesante adaptarlo a algo que puedo escribir mejor.
Les descubro esta porque ya no me interesa continuarla. Habría que notar que estos weblogs de ficción, (como bien dice el artículo, que apelan a la regla de que puede ser posible) requieren constancia y habilidad para no descubrirse de una manera sencilla. No abrí “Si mi madre tuviera un blog”:http://www.blogia.com/simimadre en mexsa porque hubieran descubierto el autor rapidamente y no lo hubieran considerado como alguien existente. Habría permanecido la duda. Debo confesar que si tomé el weblog de “La mujer gorda”:http://mujergorda.bitacoras.com/ como un ejemplo a seguir (la influencia llueve a chorros). Traté de adaptar los recursos de Casciari a las reglas mexicanas de lenguaje.
Tuve otros descubrimientos interesantes… con “Si mi madre”, el único método de publicidad fue a través de comentarios en otras bitácoras. Fueron muy pocos en verdad. Casi ni me di a la tarea de publicitarla. Obtuvo buenos resultados: fue muy cómico observar que de repente, gente en mi lista de contactos me hablaba de “Si mi madre”. También noté que autores de otras bitácoras, que seguramente no les llama la atención esta, linkearon a “Si mi madre” tan pronto lo descubrieron.
Fue divertido, prometo volverlo a hacer… por lo pronto, dejaremos a Salomón Dominguez y a su jefecita, definitivamente, descansar en paz.
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Mayo 12, 2004 — Casting.
Escrito por Agustin Fest.
Casting de Shampú, tres personajes, presupuestos altos.
Mujer de 25-35 - 10,000 dólares.
Hombre de 25-35 - 6,000 dólares.
Señor de 45-55 - 4,000 dólares.
Este casting se está haciendo en tres países. México, Argentina y Brasil.
En México, ya son dos semanas de casting. Dieciseis casets mini-DV, aproximadamente son 300-350 personas en total. Alrededor de 100 personas para cada personaje.
…
No les gusta ninguno.
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Mayo 12, 2004 — Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
Cuando camino y mi mente flota al futuro o a universos paralelos, pienso qué demonios haré a pesar de todo. Muchas de las veces, me veo viviendo en una ciudad distinta a esta: no me gusta el Distrito Federal. Tan lleno de gente, de coches, de ruido. Y al imaginarme así, también me veo extrañándolo. Extrañando los taxistas groseros, que nunca respetan el silencio de tipos como yo. Extrañando las largas colas para todos los transportes colectivos existente. Extrañando a los jóvenes y viejos borrachos, en las colonias cerradas, amenazándose y cayéndose a golpes. Extrañando esta calle, donde pasan por lo menos tres ambulancias al día y alrededor de esta colonia, tan sólo hay siete lavanderías. He optado por nombrarla así: “La colonia de las lavanderas”.
Cuando me imagino —lo que hago cuando camino y sueño— en el amor, por supuesto que pienso en Sol. Me gusta pensar que vamos a lograrlo, que estoy destinado a ella, que de alguna manera así será en cinco o diez o quince años. Pero también imagino, que tal vez no sea así. ¿Qué pasaría si…? ¿Vale la pena pensarlo? Me es inevitable. No son gusanos, ni son temores, ni es algo obsesivo rondando por mi mente. Tan sólo imagino si no fuera y me imagino actuando acorde. En todas las vertientes de ese futuro alterno —donde ella no está— que podría traspasarse a este universo, sé que ella estaría ahí. Siempre. De alguna manera u otra. Aún habiendo una mujer nueva, Sol estaría ahí. Tardaría en sanarla, eso es seguro.
De vez en vez, aún me imagino trabajando en casting. Ya sea montando mi propia castinera o trabajando en otra rama dentro de la publicidad. He aprendido mucho aquí, he afinado mis habilidades comunicativas y he contaminado un poco mis ideas creativas. Todo es un constante crecimiento en este trabajo, me ha asombrado la comparación de hace tres años al hoy. Sé que algún día este trabajo dejará de ser redituable en ese aspecto (y al utilizar redituable, hablo de crecimiento personal… el dinero que hago aquí, a veces me hace pensar que de veras trabajo por “arte”). Puede ser que un día trabaje en letras, lo que en verdad me gusta. No me imagino aún en ese rubro, eso me lo estoy guardando como una sorpresa. Siempre y cuando me permitan poner una palabra tras otra, seré feliz.
En el dinero, no me imagino como un millonario. El dinero en exceso pervierte, no me quiero ver expuesto a ello. No quiero exponer a nadie cercano a mi, no me gustarían hijos mimados en exceso y nietos peleando por una herencia. Aunque sería divertido verlos mientras paseo en una nube, comiendo palomitas sabor azul celeste. Antes pensaba en ganar mucho dinero y hacer felices a los que me rodearan facilitándoles la vida: ser un tipo Jim Carrey, que regala millones de dólares a sus amigos. Debo admitir que me gustaría, sin embargo, ganar bien para tener cositas pequeñitas, como una cámara DVD, una buena cámara digital, pagar mi propio dominio, ooohhh… y consolas de video juegos: no se diga. Tener una máquina poderosa, un doble procesador no caería mal. El geek en mi sangre, le echaré la culpa a los tres tíos que tengo: dos ingenierios en sistemas y el otro, ingeniero en cibernética.
No me imagino teniendo un coche. Jamás. Podría ser que tuviera uno automático (no standard, no manual, neh), de esos que se aprenden a manejar en macrochinga… y eso sólo si viviera en una ciudad tranquila, donde todo está lejos de todo y el tráfico es un monstruo en latencia. No como aquí, que ya es uno bien crecidito. E imagino que este weblog, aunque no sea redituable económicamente, me es valioso por el caudal de ideas, de gente distinta que me presenta. Amigos nuevos, que visitaré cuando cumpla el sueño de viajar para verlos a todos y cada uno de ellos. Para conocer las manos que escriben las otras letras.
A veces me imagino empacando mis cosas y … baygón verde. Adiós. Caminando, siempre caminando. Esta sería la despedida, diría en silencio, recordando rostros, buscando un amanecer entre las nubes grises. Y que jamás se sepa de mi, y el final de todas las historias inconclusas solo aquí (golpecito en la sien), aquí nada más. Que sea maldito mi nombre. Recuérdenlo para mi epitafio si alguna vez encuentran mi cuerpo.
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Mayo 9, 2004 — Las Diosas Lunares.
Escrito por Agustin Fest.
Nació en la ciudad de Trino y fue el mismo día en que dejaron de existir todos los sueños y las pesadillas. Con eso le identificaban. Sin embargo, si hubieran prestado más atención quienes rodeaban el parto —un parto difícil, que se hizo en medio de la zona comercial donde los restaurantes de jugolares, de punkadillas y las tabernas estaban abarrotadas de enanos y gnomos ebrios, platicando de futuros negocios de construcción y cadenas mágicas—, hubieran sabido que nació en el preciso instante que un joven gigante soñaba por primera vez. De haberlo sabido, habrían comprendido… o tal vez no, su supuesta locura, su maldición segura.
Spudnik Pollodux, cuando nació, miró todos los sueños y las pesadillas del mundo. El mismo halo azul que después atravesó a la esposa de los trillizos Wunden, famosos por todo el mundo, y haría casa en ella. El enano nació llorando, no fue necesario que le dieran la nalgada para despejarle los pulmones. Y su día surgió en medio de luces, de antorchas, de enanos ebrios que lo señalaban como un milagro que no se veía todos los días, de un día cubierto por negras nubes que pocos observaron porque se les robaba la capacidad de soñar y de temer.
Sin embargo, Spudnik Pollodux recordaría absolutamente todo. Recordaría que soñó y sería el impulsor de su vida, durante treinta años.
:T:
Trino era una ciudad grande, construida por enanos y gnomos prófugos de las montañas. En principio, fue el sueño de un enano llamado Khallagan (el quinceavo Khallagan, linaje directo del mundo antiguo, cuando se era Lagrim y cuando se era Hurton), quien proponía un borrón y cuenta nueva para los defraudadores, los asesinos, los violentos. Sin embargo, Khallagan fue tragado por su propio sueño: dificilmente, casi nunca, el sueño de uno será el sueño de todos. Eventualmente lo manejaron y se volvió tan corrupto como todos, muy a su pesar, convencido de que nunca se cambia lo que se es por dentro. En Trino la ley era ojo por ojo, diente por diente. Si alguien moría, no se hacían preguntas. Estaba permitido buscarse a un asesino por venganza o morir en el intento.
Trino era la ciudad paraíso para los enanos y gnomos hedonistas, eventualmente se fueron uniendo a ella humanos y elfos de artes paganas. A través de los años se hizo una ciudad multirracial donde se garantizaba diversión y una pelea entre enanos en cada esquina.
Cuando se perdieron los sueños y las pesadillas, la violencia se hizo más grande en Trino. Sin embargo, era una violencia rutinaria, la violencia de los locos que temen perder sus ganas de vivir.
:T:
Se preguntaran por qué el nacimiento de Spudnik Pollodux fue tan tranquilo y tan notable. La madre de Spudnik, era nada más y nada menos, que Greta Granbarba. Una enana de doscientos cincuenta y dos años de edad, con una sonrisa dulce y manos suaves. Vestía estrafalariamente, con grandes vestidos y sombreros morados, rosas y lilas. Todo el tiempo llevaba una sombrilla colgando de su antebrazo y en su costado, un abanico.
No se sabía por seguro si su apariencia era una pantalla o una excentricidad. Era una señora que había hecho fortuna a través de varias casas de prostitución y bares. Ella tenía en sus filas a todo tipo de chicas, de diversas razas y colores para complacer a su clientela, hasta la más exigente. Como tenía chicas, poseía para ella un ejército personal de los más versados y leales guerreros, quienes le debían el alma a través de favores y conexiones que tenía. Se decía que ella misma había pedido, en persona y con los pies descalzos, la protección al más grande mago oscuro, casi semidios, Khan gor Math. Eso se decía porque la señora Granbarba tenía muchos enemigos y los intentos por asesinarla, aumentaban con cada año.
Pero nunca habían logrado alcanzarla.
Educó a su hijo en las mejores escuelas, le trajo a las mejores chicas para que aprendiera de primera mano como se debía de tratar a una mujer —porque la señora Greta insistía que la caballerosidad era importante— y por supuesto, sus mercenarios más letales entrenaron a Spudnik Pollodux en como hacer venenos y las flechas más certeras para matar a los magos antes que susurraran una palabra. Spudnik desde niño lo aprendió todo sin dificultad, ya que tenía una memoria prodigiosa, mucho mejor que la del enano promedio. Esto se debía a que desde el primer día había visto los sueños y las pesadillas. En su interior yacía dormido el conocimiento de todo el mundo, solo había que despertarlo.
Cuando niño, tallaba grandes cruces de madera y después, de grande, las utilizaba como armas. Había quien decía que era la misma cruz todo el tiempo, solo añadía o cambiaba los patrones, conforme se sintiera Spudnik en el momento. Se asombraban del niño, ya que las cruz era distinta cada día. Como si el niño pudiera soñar. Él sabía muy bien que no podía soñar como los demás, sencillamente podía recordar todos los sueños que había visto y no quería resignarse a que ello se perdiera.
Entre los sueños que recordaba con agrado, era el de un payaso. Por eso, cuando sus manos pudieron, pidió a las prostitutas de su madre un poco de maquillaje. Se iba al espejo cada mañana y se maquillaba a como su habilidad le permitiera. El primer día fue totalmente un rostro blanco y unos labios rojos y opacos. A medida que fue creciendo se dedicaba a afeitarse para no afectar su maquillaje. Y después, aprendió a maquillar una lágrima en el ojo derecho y un diamante en el izquierdo. A los treinta ya se pintaba una gran sonrisa carmín (aunque nunca sonreía) y salía a la calle, a pasear, seguido de varios guardaespaldas que le cuidaban. Aunque, entiendan bien, Spudnik era tan letal como todos ellos juntos. Pero nunca hubo necesidad de que este alzara su gran cruz de madera, siempre en la espalda, para luchar.
:T:
El día que Spudnik Pollodux cumplió treinta y tres rotaciones lunares, fue con su madre quien tomaba té tranquilamente, en una gran sala de una de sus tantas casas.
—Madre, es hora de que vaya al pueblo de los sueños. A Garalla.
—¿Qué hay allá que no tengas aquí? —preguntó su mamá sonriente, despreocupada.
—No lo sé —contestó Pollodux, acariciándose la mejilla muy serio, sentía que en la Torre de los Sueños, a un lado de Garalla, residía el misterio de su origen. El halo de luz que vio por primera vez. Su mamá creía que siempre sonreía por el maquillaje, pero ahora notó la seriedad de su hijo.
—Muy bien… —dijo Greta Granbarba, quien se levantó de su asiento y se acercó a él. Besó ambas mejillas—. Irás, pero iré yo detrás de ti, nos veremos una o dos semanas después que llegues… tengo unos negocios con el gobernador Wunden. ¿Quieres escolta?
—No, esto debo hacerlo solo.
—¿Quieres llevarte una de mis mujeres?
—¿Mamá?
—Está bien, está bien —dijo Greta Granbarba, quien sentía estaba cumpliendo un capricho—. Recuerda ser un caballero con las damas y a ver si te dejas crecer esa barba, que no me gusta mi enano pelado. Habla con Vort Wunden, al saber que eres mi hijo te ofrecerá todas las comodidades.
Spudnik se acarició el cabello avergonzado.
—¿Cuándo te vas?
—Ahora mismo.
Greta Granbarba alzó las cejas, pero no olvidó la sonrisa—. Bien… ¿tienes todo lo que necesitas? ¿seguro qué…?
—Si.
—Anda pues. Supongo que no puedo detenerte, yo prepararé todo para mi viaje ya, en este instante. Nos encontraremos en Garalla, Spud…
—…nik —completó en voz baja el enano payaso. Se miraron su madre y él unos segundos más, se dieron un abrazo y después el partió, hacia allá, a la Torre de los Sueños…
Greta Granbarba lo miró partir, sacó un pañuelo para decirle adiós y sonrió ampliamente, una lágrima bajaba de su mejilla. Cuando miró que su hijo estaba lejos, caminando con su cruz en la espalda, esperó un poco más. Suspirando regresó a la sala de la casa. Alzó el mantel de la mesa y descubrió el cuerpo de un humano, lleno de puñaladas en el pecho.
—¡Jüngen! —gritó la sonriente Greta—. ¡Deshazte del cuerpo y prepara un viaje de dos semanas! ¡Nos vamos a Garalla! Que emoción…
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Mayo 9, 2004 — otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Instrucciones:
-Abres tu blog,
-vas a la sección de “postear”,
-empiezas a escribir “Hoy es ________ (en la línea el nombre del día)…toca post pendejo”,
-escribes estas instrucciones,
-y dices de donde lo viste.
Lo vi en La choza chueca
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Mayo 7, 2004 — Consumidor de Entretenimiento.
Escrito por Agustin Fest.
Despierto y recuerdo la película, (You remember Sammy Jankins?). Um. ¿Cómo lo haría yo, de ser Guy Pearce en Memento? Me gustó ese personaje, no puedo negarlo.
Despierto, sin playera, usando solamente pants, estoy en un cuarto con una cama y un catre, hay ropa que puede ser mía. Dos hombres en la puerta, uno me llama T-T, el otro trae una especie de medidor—: Adelante, les digo. Salgo, baño sin espejo. ¿Cómo era tener un espejo en el baño? Prendo el calentador, me desnudo y me baño. Agua caliente, sonrío, me doy mi tiempo. Hacía mucho que no me daba el tiempo para darme un baño. Termino, agarro mi ropa, amarro la toalla alrededor de mi cintura y me meto a la habitación. Me visto, con la ropa considero es mía.
Eso no es sencillo, ser Guy Pearce en Memento. Creo que la escena que más me gustó de esa película es una anterior de cuando busca desesperadamente la pluma para anotar el dato de Natalie (da la excusa para que sea viable esta otra). Cuando está en la habitación, trata de retener en la mente que está en peligro y coje una botella de Whisky como arma. En un segundo, SNAP, problema de memoria inmediata. Se ve así mismo en el cuarto, acerca la botella: “Botella en mi mano derecha. Bien, no estoy ebrio”.
Gracias a Nosoysuperwoman por el “Hombre de Letras”, jejejeje.
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Mayo 6, 2004 — Amigos.
Escrito por Agustin Fest.
Tengo un sobrino en una ciudad tranquila y pequeña, que es Saltillo. En Coahuila. Se llama Dante y por azares del destino, no se apellidó Fest. Su mamá es una mamá soltera, quien estudia química y trabaja mucho para asegurarle un buen crecimiento. Hace un tiempo, un año y medio o dos, nos escribíamos emails detallando lo que había pasado en nuestros días y la posibilidad de conocernos, de sencilla amistad que se hizo una noche cuando los dos buscábamos a alguien quien platicar, llegamos a pensar en tener una relación.
Mujeres de letras, recuerdo que pensé, siempre me he llevado mejor con ellas. No sé si es porque no les veo el culo de inicio y así pienso en cojer, o no sé si es porque así retraso la espera, el misterio que significa desenvolver a una persona. A una mujer en específico.
Mi desayuno son dos cigarrillos y después, un café al mediodía.
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Mayo 5, 2004 — otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Debo admitir que cada que lo “hace”:http://sims2me.com/…
lo hace con estilo.
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Mayo 4, 2004 — Consumidor de Entretenimiento.
Escrito por Agustin Fest.
Me he propuesto a ver Cowboy Bebop una vez más, de inicio a fin. Es la primera serie de anime japonés que tomo en serio. Es un trabajo bien hecho (me atrevería a decir que artístico, pero no lo creo) donde no siguen las reglas básicas del Anime (ya saben, exceso de humor pendejo, canciones de voces agudas que le rompen a uno el tímpano, situaciones que te hacen creíbles en el primer episodio pero después se vuelven exhorbitantes y exageradas).
Es una conjunción de cosas: se aprovechan del “Pulp”, de lo dark que puede ser el anime, el desarrollo psicológico de personajes dinámicos y es asombroso como se vuelven aún más complejos conforme avanza la serie. Es la primera vez que una serie me afecta tanto, personalmente. Y lo hizo de una manera suave, casi sin darme cuenta.
Para empezar, la música que varía desde el rock pesado hasta el blues. La música es tan variada y tan rica. Quienes han escuchado el soundtrack de Bebop sabrán que sale de lo tradicional y son canciones que suenan a viejo, especialmente compuestas para la serie. Yoko Kanno para mi fue una revelación, como en su tiempo fue Nobuo Uematsu con los soundtracks de Final Fantasy.
La historia se desarrolla en el futuro, no se sabe que tan en el futuro, tan sólo podemos deducirlo por las naves espaciales y los métodos de transporte. La humanidad ya ha colonizado otros planetas, entre ellos Marte (que es donde viven los ricos). Los personajes principales son dos caza recompensas que viajan abordo de un crucero espacial llamado Bebop. La otra palabra del nombre de la serie (Cowboy) viene porque así se les llama a los que cazadores de gente. Resulta que en el futuro hay tantos criminales, hackers y demás, que la policía no puede con todos ellos, así que sueltan en un programa de televisión quienes son los criminales más recientes para que los Cowboys les cazen.
Jet Black es el comandante del Bebop, quien recoge toda la información y se encarga del mantenimiento de la nave. Spike Spiegel es quien hace el trabajo sucio y persigue a los criminales.
En el primer episodio (Asteroid Blues), sabemos que el personaje principal es Spike porque lo vemos fumando un cigarrillo, bajo la lluvia, con un ramo de rosas, mientras espera a alguien. Yoko Kanno participa con la música: “El tema de Julia”, es lo primero que se te queda grabado en la mente embonada a la visión de ese personaje solitario, esperando a alguien que jamás llega. Después te presentan varias escenas del pasado que tan sólo duran segundos, Spike ametrallando gente, con la boca sangrando, medio sonriente.
Te quedas con la impresión de saber, ¿quién es él? ¿Por qué un personaje tan violento y después, el ramo de rosas y la espera bajo la lluvia?
Recuerdo que la primera vez que miré la serie, no presté atención a ese detalle que es uno de los más importante: el que te permitirá comprender a Spike conforme avance. Ya que esta serie se compone de detalles, pequeños recuerdos que se acoplan al episodio, la observación es tan detallada que si no perderías una pista. Este episodio es el resorte que te empuja a conocer a Spiegel.
En el episodio, Jet y Spike buscan a un mafioso que se escapó con una droga que agudiza los sentidos. El tipo se lo mete a través del ojo y ni un grupo de cuatro hombres, armado hasta los dientes, puede matarlo. Se mueve rapidísimo y se violenta al extremo con unas cuantas gotas de droga. La calidad de la animación se puede ver con los cambios entre el mundo “real” y el mundo que ve el criminal (Asimov) cuando utiliza la droga. Los detalles como el ventilador o los segundos antes de que alcanza a alguien que le disparaba, son increíbles.
Hay una pelea mano a mano, entre Asimov y Spike, donde puedes observar el cariño que le tenían a la serie, la fe en el proyecto entero. Utilizando el método tradicional donde todo se dibuja a mano, detallan uno a uno, los pasos de Spike (quien utiliza un arte marcial complejo y muy, muy rápido). Hay una parte donde corre a una mesa y salta, para golpear a Asimov con ambos pies.
Como todo episodio en Cowboy Bebop, algo que descubrí después de mirarla con atención la primera vez. La historia principal, la del criminal en turno, es la historia para asombrar al espectador. Sin embargo, la historia secundaria es la más emotiva, quien habrá de explicar o dar detalles del personaje a quien esté dedicado el episodio. Por ejemplo, la mujer quien acompaña a Asimov y la plática con el indio, darán una pieza del rompecabezas que significa Cowboy Bebop.
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