No sé mucho de mi abuela. Lo poco que conozco, fue lo que ella me dijo y algunas cosas que he escuchado de personas que la conocieron (mi familia, otras señoras, etcétera), lamentablemente no me he dado a la tarea de investigar. Tal vez lo haga, cuando sea el momento. El día en que decida caminar para recuperar mis raíces (mi abuela, mi padre, mi apellido), una tarea inútil. Un viaje que suelen hacer muchos hombres para encontrar el origen de su existencia y así mismo, darle un sentido a la propia.
Su nombre completo era María Félix Rojas de Francés. Vivió en un pueblo cerca de Toluca. Lo que tengo claro es que su padre era un hombre que deseaba tener como primer hijo un varón y mi abuela salió como una sorpresita. Entonces le puso de segundo nombre Félix. No la metió a la primaria, porque pensaba que las mujeres no necesitaban estudiar. A los cuatro o cinco años de nacida, murió su madre de cáncer. Ella contaba que durante sueños, miró a su madre despedirse de ella el mismo día que murió. De eso no contaba más. De niña, Félix se dedicó a hacer lo que su madre: conseguía la cubeta de leche en el pueblo, perseguía animales para la comida, molía la harina para las tortillas, se encargaba de sus hermanas Celia y Martha. A ellas, si las metieron a la escuela y por lo mismo, mi abuela estaba siempre al tanto de que se presentaran todos los días y estuvieran listas para estudiar.






