Mi querida Dom:
Escribo esta carta para decirte cuánto te quiero, como las anteriores también la buscarás al despertar y la verás en esta mesita cuando te levantes muy temprano, antes de entrenar con la espada. Yo como siempre, iré al bazar élfico y venderé nuestras artesanías. ¿Te has dado cuenta que todas nuestras cartas, las inicio así? Es que ya soy viejo y los viejos tenemos afán de contar viejas historias. Gracias a ello, también los elfos me dan un dinero. Eso no lo sabías, ¿verdad? Algún día te enseñaré a los verdaderos elfos, aquellos que protegen los bosques y aún están en contacto con la naturaleza. Estos son más bien citadinos, renegados que han buscado imitar nuestro mundo humano. Se roban mis viejos cuentos y al rato, miro a uno adoptar lo que yo digo como enseñanza, al rato verás a veinte y después cuarenta, aplicando la moda. Pareciera que somos todos iguales, sin importar razas.
Mi querida Dom, esta carta también es diferente porque en ella te digo que iniciaremos nuestro viaje. Finalmente iremos a la Torre de los Sueños y ya ahí, descubrirás que es lo que debes hacer. Proteger la Torre es una de esas cosas que no me escondieron, pero debo serte franco… no quisiera hacerlo, así sea si recibo el castigo por no respetar mi sueño. Si supieras cuanto he sacrificado para tenerte a ti, mi niña. Ha sido extraño envejecer y mirar que no creces, mirar como cantas y tu voz no muere, alzas la espada y miro la fuerza de una mujer… no de una niña. Es extraño y me confunde en ocasiones, aún así te quiero.
Llevándote a la Torre de los sueños, finalmente empezarás a envejecer. Prometí mi último sacrificio, ya te he contado, debo terminar mi vida para que la tuya empieze. Se trata de ciclos, así es la vida y es la muerte, los sueños y las pesadillas, cuando leas esta carta creerás comprenderlo pero no es así, mi niña, porque eso se comprende cuando lo vives. Cuando estás viejo y has visto a tantos muertos, como yo.
Quisiera no llevarte, mi querida Domenich… quisiera no llevarte porque aunque ya me esté muriendo, te he visto en un futuro: Te he visto en un vestido ceñido, con el viento manejando tu cabello como las notas musicales cuando cantas. Te he visto corriendo en el campo, con algún hombre que seguramente me caerá mal y que a pesar mío, harás tuyo. Te he visto, con tus ojos hermosos de poca edad en el rostro de una mujer y una arruga tras otra, pintándose en tu rostro.
Te mereces esa vida, mi querida Domenich… te mereces aquello que no puedo prometerte. y discúlpame, no se porque escribo esto, esta mañana no recibir ás carta. porque, te amo mi querid a Dom, te a,mo y esto no d e bió ser así.
Rasnick.
3 comentarios ↓
siempres es asi, uno no se tiene lo que se quiere, sino lo que se puede.
si —— besos
buenos dias …besos
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