Entradas escritas en Febrero, 2004 ↓

Bloglines

Definitivamente, soy fan de “Bloglines”:http://www.bloglines.com. Más ahora que la mayoría que los bloggers de blogspot ya sindican con Atom.

Puedes ver mi “perfil público”:http://www.bloglines.com/public/arboltsef.

O bien, puedes visitar la página donde tengo mi “blogroll de bloglines”:http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/bloglines.php

Si eres de blogspot, para sindicar con atom tan sólo tienes que reconstruir todo el sitio. Te lo agrega de manera automática.

Como nota aparte, “Ruru”:http://www.tiaruru.com/weblog/ me regaló dos dibujitos!!

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Disfruten el inicio de semana, :wink:

Apatía

Tal vez, lo que más me preocupa de mi generación —y las futuras— es la facilidad a la que nos entregamos a la apatía. Es muy fácil decir en estos días que me da flojera esto o lo otro, es muy fácil desplazarlo para mañana. ¿Qué carencia hay? ¿Qué es lo que falta en estos días, para obligar a un nuevo impulso, al desarrollo de algo nuevo? ¿Estoy hablando al aire? Muchos de los grandes escritores, tuvieron que vivir una guerra o épocas como la revolución industrial. Hubo un acontecimiento en su época que de alguna manera, modificó su estilo, les dio una temática. Eran hombres que podían captar facilmente, las preocupaciones de su tiempo

En cambio, ¿cuáles son nuestras preocupaciones? ¿La globalización? ¿Las consecuencias de la guerra en Iraq? ¿La deshumanización al entregar nuestra energía vital a un ordenador día tras día? Si, esas suenan factibles. Vivimos una saturación de información (como diría un buen amigo mío). Él sostiene que antes se vivía un oscurantismo del conocimiento, ahora es al revés, vivimos una saturación del mismo. Los chavitos nada más necesitan prender la máquina, buscar en Google y voilá, ya tenemos la tarea del día de mañana. Tan sólo adornamos un poquito con nuestras propias palabras o hacemos un collage de párrafos para tener un trabajo mediocre. Y no necesitamos más, resolvemos las tareas inmediatas en dos segundos.

Ya no existe un “¿por qué?” Ya no hay un momento de imaginar o de cuestionarse. Estamos educando a las generaciones para erradicar eso totalmente, en aras de la practicidad y la efectividad. ¿Es válido el sacrificio? ¿Eso era lo que querían nuestros padres para nosotros? Si nos vamos desde el romanticismo, donde Swift escribe un ensayo satírico donde propone que tengamos a los indigentes como ganado para erradicar el hambre… hasta nuestros días, donde el que tiene hambre es porque no tiene acceso a la información saturada. Hay una diferencia. A cada generación, los padres de los padres se preocupaban por una mejor calidad de vida y a su vez, se dio un paternalismo para proteger al hijo. Un cambio de enfoque drástico: ya no morirás a los treinta años según la tasa, hoy en día puedes vivir hasta ochenta.

Lo cual no es absolutamente malo. Después de todo, tenemos más vida. ¿Vida, para vivir qué? Nos hemos quitado una disposición esencial a sobrevivir a ambientes extremos… ya no hay aventura, ni camino a oscuras, ya no hay necesidad de tomar riesgos. Tenemos acceso a la información, podemos leer lo que necesitemos en el momento, cualquier duda puede ser respondida, la información recogida y analizada para ajustarse a nuestro criterio. Ya no hay necesidad de un aprendizaje, puesto hay alguien que lo ha desglosado antes. Ya no hay una capacidad de síntesis, puesto alguien lo hizo antes que tú. Ya no puedes soñar la solución, porque encuentras, así de sencillo, diez mil personas que lo soñaron o hasta pusieron en práctica.

Se está muriendo la curiosidad y poco a poco, sólo queda un pedazo de nosotros al que podemos llamar humanidad. Los sentimientos, el alma, la psique, como desees llamarlo. Eso también nos lo están quitando, en cierto modo… es más práctico abrir el MSN para hablar con alguien, que irle a ver. Es más práctico el e-mail que una carta, y por lo mismo, eficaz e inmediato. Es impersonal, es frío, pero por eso, nos venden el programa con el que podemos adornar con sonido, imágenes y saturar de belleza nuestro escrito. Adelante, hagámoslo personal en este mundo impersonal.

La única aventura que queda, el descubrimiento de si mismo como ser humano… poco a poco también será desplazado. Entre más nos leamos, veremos como nuestra forma de pensar es similar. Es una individualidad ya estructurada para dar un resultado. Una medición de las actitudes y del pensamiento, somos producto de nuestra propia raza y así nos veremos consumidos. La apatía, es la aceptación o la ignorancia de estos puntos. Y también es el conocimiento.

Para matar la apatía, necesitamos hacer caso a nuestra ignorancia y conseguir el conocimiento, sufriendo un poco. Un sencillo impulso para descubrir una nueva aventura.

En el sueño de mi casa

Mi casa sueña, ni en rojo ni amarillo, pero si en sanscrito y miro las paredes derrumbarse en un vacío de luz tragándose así mismo vuelvamente esexpecta. ¿Qué fue lo que dije? Regrewindemos el rollatte. Dihablé de mi choasa, asueña en ramarijo, pero si en sansameo y obsemiro los murades derrumbirse en un clarío tragomiéndose canibalita. ¿Qé fulo qé hadiblé? Cuestasa somnia, ni redarillo, ni narainjunón, mássi eninglamá y watcheluko diwalles desemtrujarse ina espirinfinito luminal vuelasexpectamente.

El escritor de cien vidas

No se volvió a saber más de la muñeca con el espíritu subversivo, escribió el escritor del cien vidas. Parpadeó un instante, revisó su oración final y cerró el cuaderno. Se recargó en su asiento y suspiró, ¿qué más faltaba por revisar? ¿Debía escribir más acerca de Doña Lucha? ¿Cómo podría resolver el enigma que significaba el cien vidas?

Contó las vidas que llevaba y no se le hacían suficientes, ¿serían cien vidas las necesarias para encontrar el camino de sus sueños? ¿Para expresar todo lo que ha deseado hacer/deshacer? ¿Era suficiente ese proceso creador, tan vulgarmente escrito y casi tan automático? Se sonrió, eso no importaba. Al menos se estaba divirtiendo… pero no podía definir el origen de lo que estaba escribiendo, se preguntaba a menudo de dónde había nacido ese impulso. Trataba de hurgar en su pasado, sin embargo, no lo tenía.

¿Cómo puede escribir un hombre sin pasado? Día a día, tal vez. Soñando con el mañana, puede ser. Pero… ¿cómo puedes definir, si no has tenido un pasado para comparar el presente y preparar el futuro? ¿Es cierto que los tres tiempos, pueden unirse en uno sólo, como una esfera poderosa donde se tiene la capacidad de ser … Dios?

Tantas preguntas, se dijo. Las anotó cada una en su cuaderno en un bloque aparte llamado: “Reflixintro”, como un proceso creativo necesario o como algo que le impulsaba a seguir escribiendo. Se puso de pie, revisó sus lecturas, anotó lo que le gustaba de cada una y se prometió investigar por qué. Se miró al espejo, era moreno y de cabello rapado, con una cicatriz en la ceja. Se la acarició, le gustaba y era una nota aparte que siempre podía poner en sus personajes para generar un símbolo en el subconsciente del autor.

Se creía muy listo… muy muy listo. Se sonrió nuevamente, algo soberbio, y fue a prepararse un café. En el camino, recogió los ceniceros de su padre y tiró la ceniza a la basura. Despreciaba el cigarrillo. Su padre, un jugador de ajedrez que se tomaba el oficio demasiado en serio, decía que el cigarrillo era malo para adoptar concentración en el juego. Y era cierto, porque no lo había mirado fumar mientras jugaba, pero fumaba demasiado en la casa… y había notado que el olor del cigarrillo le impedía seguir con su escrito experimental.

El cien vidas, se dijo meditabundo. Cada equis cantidad de tiempo, se sentaba a meditar al respecto y pensaba que vidas serían las siguientes, pensaba en un orden importante o lógico. Con una línea bastaba para saber el salto a la siguiente vida, cuidadosamente preparada en su mente para producir algo totalmente distinto al inicio. Es más, había pensado escribir un “Escritor de cien vidas”, y lo había contemplado como algo cómico —una perfecta burla así mismo—. Ya vería como lo escribiría. Mejor se dedicaba a observar y hacía anotaciones en su cuaderno, cada vez que podía, para detectar o desarrollar la vida siguiente.

Había aprendido a tenerle cariño, después de todo, aunque no respetara ninguna regla o ningún esquema que trataba de imponerle a su propio personaje. Parecía que había nacido para ello, para escribirlo a cómo él dijera, para obedecerle y crearle un mundo, dónde él pudiese existir, desde absurdo hasta cotidiano, desde fantástico hasta contundente.

La vida es así, momento tras momento. El cien vidas se componía a través de momentos y enseñanzas, pero había algo más. Había un origen escondido, un origen secreto… un origen de una palabra, una sóla palabra, que habría de descubrir como un arquéologo en una excavación profunda, o tal vez como un super-héroe. ¿Qué vida quería para la siguiente? ¿O más bien, qué vida quería él? El hombre moreno y rapado, se acarició el rostro, suspiró y se sirvió su café, el cual ya casi había olvidado por culpa de sus disertaciones. Se sentó frente a la computadora y se conectó a internet.

En su asiento, revisó algo llamado blogs. ¿Qué eran? ¿Qué función desempeñaban? Todo eso lo anotaba en su cuadernito y hacía disertaciones. Se le hacía un fenómeno muy interesante, evolutivo totalmente. Se atrevió a decir que estaba vivo, como Von Humboldt se atrevió a decir del lenguaje en sus escritos carente de técnica o desarrollo científico. Podía ser posible, pensó, atreverse a decir ello.

Siguió navegando en internet y una idea le saltó a la mente, una idea que desplazó al cien vidas totalmente. ¿Por qué no se convertía en bloggero? A él también le gustaba escribir, expresar sus ideas, podría —inclusive— convertirse en un ejercicio interesante de escritura diaria. ¡Claro que lo iba a hacer! ¡Por qué se había tardado tanto en decidirse?

Olvidó al cien vidas, nunca quiso escribirlo… las vidas escritas eran suficientes. En su siguiente vida, mejor sería bloggero.

Encuentros

Hoy en el pecero, mientras regresaba a casa… alguien que se sentó junto a mi, me dijo—: Disculpe, ¿es usted el señor Árbol?

Me sonreí, eso de señor Árbol me gustó más que señor Fest. Le observé, traté de identificarlo mientras respondía un: “Así es”. (¿Es modelo, actor? ¿Lo conozco del CUM? ¿de la Universidad? ¿Quién es?)

—Mi nombre es Fernando Galvez. Tiene usted un bonito blog.

Me reí un poco apenado, no esperaba que eso llegara a suceder algún día. Quería preguntarle cosas, pero él tenía que bajarse en ese momento.

Es curioso, ¿no creen?

(Señor Galvez, si lee esto… gracias a usted. Se me olvidó dar las gracias y se me olvida la educación cuando me agarran desprevenido, fi-lo-so-fan-do y oliendo a alcohol del día anterior. Sin embargo, mucho gusto).

Árbol de Fuego

Árbol de los Mil Nombres, andará hasta encontrar el único y verdadero. Árbol de los Mil Nombres, marchito aún en primavera y sonrisa de podrida corteza. Árbol de los Mil Nombres, los cuervos picoteándote las ramas y remembrando el templo construido por Constantino IV.

¿Cuándo fue qué encontraste a tu hermano, el Árbol de Fuego?

:T:

El Árbol de Fuego nació en invierno, con la inevitabilidad del signo mutable. Son los únicos árboles con la capacidad de sostener un nido de Fénix y son su única salvación, si las aves en llamas están lejos del desierto. Los Árboles de Fuego presumen fuego azul en sus ramas de hierro. Son oscuros y de temperamento violento. Como el Árbol de los Mil Nombres, caminan en los desiertos polares, en los desiertos de arena o en las estepas de África. No les gusta el contacto con otros árboles, ni de su misma especie, porque son susceptibles a quemar a sus hermanos o enfrascarse en duras batallas durante siglos con uno de su especie.

Los pocos taladores que conocen de su existencia y han dominado su arte de tal manera que pueden matar a uno de ellos, hacen los muebles más resistentes y los libros más reveladores de la existencia humana. Sin embargo, los productos se consumen después de un tiempo, como una llama que se apaga se derrumban en sí mismos. Hay ingredientes, procedimientos, químicos y alquimia para hacerlos duraderos, pero el conocimiento está perdido y restan pocos (como “Guadalupe Espártaco”:http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/archivos/cuentacuentos/002366.php en nuestra realidad, y “Sart Drosmon”:http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/archivos/intentoserescritor/002573.php en el mítico Fafjel) que pueden hacerlo.

El que ha leído un libro de un Árbol de Fuego, no olvida jamás sus letras y adquiere de inmediato el conocimiento escrito en él. Aunque corre el riesgo de volverse loco. Lo que es cierto, es que morirá joven, consume un año de vida por diez minutos de sus letras. Ejemplos: Gunthar Weiger, Marisol Campos Loyola y Graham Durain. Cada uno con sus respectivos documentos en instituciones mentales en Alemania (1801), México (1837) y Estados Unidos (1923), respectivamente. Ninguno sobrevivió para ver sus treinta años.

Lo mismo pasa con los taladores, quienes son los únicos con la capacidad de escribir en su corteza. Eventualmente mueren. Aún con el riesgo, sin embargo, la belleza del oficio es una adicción y por eso no lo dejan facilmente. Un talador, sólo resiste la mitad o un tercio del trabajo de un Árbol de Fuego. Hubo uno del que se tiene poco registro, un Artesano se hacía llamar, que pudo trabajar tres de ellos.

El origen del Árbol de Fuego es también un misterio. Un predicador loco, Roberto Colmenares, Frayle de la Órden de los Franciscanos… anotó en un diario que era probable que eran semillas que provenían del mismo sol o de las estrellas. Otro, Al-Hasheera, musulmán, escribió que los Árboles de Fuego eran resultados de un grupo de adoradores al diablo.

Sin embargo, nada es seguro. Existen más historias del origen de los árboles de fuego, pero son tan confusas como la de Fray Roberto o extremistas como la de Al-Hasheera.

:T:

Ahora te reto a ti a escribir una historia o varias de un Árbol de Fuego, sea este un personaje secundario, un recuerdo, un paisaje, el personaje principal o un mito de otra índole. Puedes jugar con él desde el origen, o tan sólo mencionarlo en una línea. ¿Quién se atreve?

¿Qué pasa conmigo?

Supongo que me debo la respuesta, ¿qué pasa conmigo ultimamente? ¿qué me tritura el alma el día de hoy, o más bien, lo qué ha venido pasando “hace”:http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/archivos/fractalchaos/002483.php “meses”:http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/archivos/familia/002563.php…? ¿Por qué me dedico a escribir un “100 vidas”:http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/archivos/catel100vidas.php y he hablado menos de mi? Supongo que estoy cansado, estaba cansado o estaré cansado… la palabra cansancio me gusta, me la merezco, porque Alguien no me ha jugado limpio desde hace mucho tiempo.

El problema es que no me rindo. Tan sencillo como eso. Debo tener algún concepto retorcido del orgullo (egocentrista) porque me gusta arrastrar a la gente y demostrarles, que no son los únicos cansados y aparte, sonrío triunfal.

Si, eso se hace con egoísmo, con orgullo… Auden ya lo había dicho por ahí en uno de sus ensayos, me parece que es el ensayo dedicado al pecado capital de Furia. No estoy seguro.

No. Pensándolo bien, no me enorgullece. Lo único que quiero hacer es descansar y disfrutar más mi vida. Disfrutar a los pocos amigos que tengo, disfrutar mi trabajo, disfrutar a “Sol”:http://3demonios.com lo más que pueda, lo más que se permita. Vivir como si me fuera a morir mañana y recojer desesperadamente cada minuto. En cierta forma, tengo una sobredósis de Eros y quiero más.

“Armando”:http://woms.blogspot.com me dijo en un comentario que “el dolor no es necesario, tal vez inevitable pero no necesario”. No estoy de acuerdo, el dolor es necesario para que el gozo sea más intenso. No me refiero a aplicarlo uno a propósito, como un enfermo, para ver como el otro se retuerce y darle la llave para curarle. Así de mamón no… pero si disfrutar el dolor tanto como el gozo, para saber que tanto es uno dependiente del otro. Todo va, en un círculo, en la rueda de la fortuna, en el ouroburo.

“Después de todo vivirás ambos, aprende a distinguirlos y conoce sus distintos grados. Conoce lo que verdaderamente te hace sufrir, conoce los límites… mírate al espejo y aprende quien eres”. Eso me digo todos los días y me la creo, después de todo un gran hombre me dijo—: Para estar en las grandes ligas, por lo menos, tienes que creertela. (Lo repito mucho y lo hago con la finalidad de que no se me olvide).

O si no, aplico un poco de pi-si-co-lo-gí-a inversa a Dios, para que me colme de bienestad y hacerme el sufrido, mientras hago chillona de cocodrilo y río de lado.

Estoy escuchando a Pink Floyd en este momento, “Wearing the Inside Out”. No soy fanático de hueso colorado, pero cada que alguien dice Pink Floyd inmediatamente pido que lo pongan. Lo escucho cuando quiero despejarme, cuando quiero separarme de mi y verme desde otra perspectiva, pruebo los ácidos músicales propuestos.

Hoy, verdaderamente me siento tranquilo. Hay una oferta de trabajo viable para mi madre y la propuesta de un negocio que parece real, por primera vez le creo cuando me habla (ahora había desconfianza en su tono de voz, no me escondió ninguna verdad… la conozco demasiado. Así se que las cosas están bien, ¡figúrense!). Ya puedo descansar, al menos un tiempo. La mudanza es inevitable: El casero nos dijo que el departamento será puesto a la venta en Abril. No me gusta la idea, aunque me gustaría vivir solo, me preocupa que mi señora madre esté bien.

El cuartito de la oficina, creo que ya lo perdí. Tendré que buscar otro lugar.

Lo de Collin, el haber dicho que mi examen estaba lleno de puras idioteces me hizo dudar de mi afinidad con la literatura. Me hizo sentir que nada de lo que había hecho servía. Le dije a Sol que era la primera vez que me hacían sentir así y después recordé: Eso no era cierto, se sentía igual o tal vez peor.

La primera vez que lo sentí fue cuando perdí el concurso de Primera Novela: “Alfaguara-UNAM” con “Padre Taxi”:http://www.mexsa.com/arboltsef/cibernauta/mpe/padretaxi.zip. He revisado la novela lo suficiente para poder desacreditarla por mi mismo. Comprendí que no era merecedora del premio.

Pero con Collin, la reacción fue muy distinta… me obligué a leer más, a leer más, a leer más. Neurosis: cinco poemas aprendidos en dos días (Larkin, Auden y ¿qué más?), ya casi tengo “The Wasteland”:http://www.bartleby.com/201/1.html, con sus cuatro secciones, en la punta de la lengua. Entre eso y los fragmentos de Finnegan’s Wake de James Joyce (Gracias Cortázar en un día después de tu día, por haberme presentado a este señor que se inventó cuatro palabras de cien letras). Mi mente estudiantil se separó de mis otras mentes y he hecho un bonito estofado de mi mismo.

Ayer me enteré que Collin me puso ocho y sólo estaba jugando con mi mente. La lista de calificaciones está llena de “No Presentó”, el cual pone en vez de “No Aprobó”. Había dos dieces, cuatro nueves, y mi ocho seguido de otros tantos más. Al menos, no estoy tan jodido.

Estoy satisfecho con el resultado… pero voy por más, no volveré a dudar. No otra vez. No me gustó que me hiciera dudar y no le daré oportunidad de que vuelva a hacerlo.

Se termina High Hopes de Pink Floyd, yo apago las luces y me iré a dormir.