Entradas escritas en Febrero, 2004 ↓
Febrero 23, 2004 — Critica Social.
Escrito por Agustin Fest.
No los conozco, a ninguno. No he visitado su bitácora —debo ser honesto—, pero he visitado a sus amigos y conozco también, lo que es la justicia en la Ciudad de México (ambos fueron encarcelados por un par de retrovisores, que no robaron, pero hicieron a bien de ponérselos un par de policías para ganarse un varito extra según el gobierno). También pongo mi grano de arena, si puedo ayudar en algo, aunque sea en ancho de banda, estoy dispuesto. Esperemos marcar alguna diferencia.
“Carta a la Opinión Pública”:http://www.gbw.com.mx/pap/carta1.doc
“Carta a la Dirección de CONACULTA”:http://www.gbw.com.mx/pap/carta2.doc
:T:
Más en…
Blog de “Epigimenio León”:http://nicomenicus.blogspot.com/
Blog de “Gerardo Sifuentes”:http://punksdecloset.blogspot.com/
“Foro”:http://epiger.proboards29.com/ —> Ahí pueden saber más de lo que está sucediendo.
“Del Valle”:http://casierra.blogspot.com/
“Asakhira”:http://asakhira.blogspot.com/
“Humphrey Bloggart”:http://humphreybloggart.blogspot.com/
“Tiburon3”:http://tiburon3.net/
|
Febrero 23, 2004 — otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Se me olvidó avisar… también “Shamballa”:http://www.fulguris.org/shamballa cambió de dirección.
|
Febrero 23, 2004 — El 100 Vidas.
Escrito por Agustin Fest.
Suspiró y siguió barriendo, con el sol escondiéndose tras los edificios. Izquierda y derecha, barrer y mirar la calle, se decía. No podía darse lujos como batman, o como López Portillo. ¿Cómo se atreve a morirse ese cabrón sin pagar?
Al menos sufrió, pensó el barrendero de ropaje naranja y escupió en el piso. Continuó barriendo, había mucha calle en los horizones que se perdía y se perdía. Desde el cielo, le habían dicho, la Ciudad se veía perfectamente bien estructurada. Él sabía que no era cierto, por como se movía en ella… o tal vez era cierto: Era una ciudad perfectamente bien estructurada, por un ogete.
Suspiró y continuó barriendo. A su lado, su nuevo compañero (un viejito, muy chaparrito, de facciones alegres y ojos vencidos): Guadalupe Espártaco, empujaba los tambos y las escobas de ramas. Le miraba extrañado, como siempre a decidirse a decir algo pero no lo hacía. Fue ese día, mientras el barrendero barría, que Espártaco le sonrió y finalmente le preguntó—: ¿Cuántas llevas?
—Como tres o cuatro calles, chinga… ¿por qué preguntas, si me has venido acompañando?
—No me refiero a eso —dijo Espártaco riendo alegremente—, ¿cuántas vidas?
—Sólo una y la que me dio el Señor Jesús.
—Simón… —respondió alegre Espártaco—. Todavía no estás consciente, porque te quedan muchas por delante. Eres el quinto que veo en mis dosmil y tantos años de vida que tengo y eres el más inocente. Es que tú no lo has descubierto, no todavía.
El barrendero hizo una mueca.
—¿Qué chupaste Lupito? —dijo el barrendero con una doble intención.
Espártaco sonrió por el albúr. Siguieron barriendo en silencio, sin darse cuenta que un hombre les seguía, hasta el siguiente día… de nuevo la rutina, pero había algo distinto. Espártaco no estaba tan alegre, el barrendero le miraba más serio.
—¿Lo presientes?
—Ah pinche Lupe, ¿eres brujo de Catemáco o qué?
—La muerte —dijo Lupe y siguieron barriendo en silencio. El barrendero cada vez se sentía más incómodo, ¿acaso Guadalupe se drogaba con tiner? ¿Con cemento? ¿O qué chingaderas se metía? Suspiró y se encogió los hombros. Izquierda y derecha, hay mucha calle por delante y sólo una vida. ¿Qué no ves?
Guadalupe sonrió, adivinando sus pensamientos, y le tocó el hombro para detenerlo.
—Mira allá atrás.
El barrendero obedeció, un hombre de chamarra negra y jeans estaba recargado en el poste. El viento cesó y el tiempo ya no existía. Ahí estaba, lo inexorable, lo inevitable. Era la muerte.
—En tus últimas vidas, lo habrás de reconocer —le dijo Guadalupe—, por lo mientras yo me voy.
Guadalupe le dio una palmada en la cabeza al barrendero y después se alejó corriendo, gritando a toda voz—: ¡Corre! ¡Corre hijo de la chingada! ¡Qué no nos alcance nunca! —Se escuchó las carcajadas del hombre de chamarra negra y jeans, y el barrendero lo miró correr hacia la dirección donde Guadalupe corría. Los vientos se alzaban, la basura revoloteaba en la calle tranquila y confundido por todo lo dicho, sólo pudo pensar en que tendría que barrer más.
Barrer y mirar la calle…
¿Por qué barrer?, se dijo el barrendero, a final de cuentas… vida sólo había una y si eso que había visto era la muerte, ¿para qué desperdiciarla barriendo? Suspiró, se sentó en la banqueta y miró en el suelo a un grupo de hormigas. ¿Por qué, no mejor ser una hormiga?
|
Tags: barrer, el-cien-vidas, guadalupe-espártaco, homenaje, ilusión, magia
Febrero 23, 2004 — El 100 Vidas.
Escrito por Agustin Fest.
Su desayuno son dos cafés cada mañana y miró, desde su penthouse millonario —pinche departamentito de un cuartito en la Narvarte—, el cielo gris de la Ciudad de México, —a la cual llamaba cariñosamente—: “Ciudad Gótica”. En sus casas, seguramente había muchos meneadores de su tilín tilín con bélico furor mientras lo lavaban con el religioso cuidado de una virgen, así como secretarias, amas de casa, policías, juniorsitos y yuppies, entre otros especímenes.
La maldad del ser humano, pensó, inherente a la persona. En cualquier momento, uno o dos podrían enloquecer o cometer su primer crimen y él estaría dispuesto a detenerlos.
Salió apresurado, porque el destino así lo requería. Compró un gancho y lo amarró a una cuerda, con práctica y ya viajaba en el techo de los peceros con asombrosa facilidad. (¡Fíjese nomás! No hay presupuesto para el batimovil). Apresurado, viajó al centro de la Ciudad de México y la luz del sol, proyectó su sombra volatil hacia uno de los locales. “Tienda de disfraces”, decía—: Entró con decisión, saludó al maestro de los disfraces quien misteriosamente parecía esconder algo, como si ya se conocieran —pensó—, se encogió de hombros y pidió el disfraz de Batman que estaba en el escaparate. Pagó, salió y en un callejón se quitó su ropa para ponerse el ropaje indicado.
Digo… no era un pinche chamaco disfrazado de Batman pidiendo dulces en Haaa-lloooo-weeeennnn… no. Era Batman, el mismo que hemos leído, visto, conocido… ¡En cuánto se puso el disfraz le vinieron al cuerpo las enseñanzas de todas las artes marciales posibles! Su mente se hizo consciente de su capacidad disfrazatoria, se le hicieron unos músculos bien marcados y una voz oscura, muy sexy, como pa derretir a las chamaconas dijo—: Soy Batman.
Se acomodó la capa y saltó al Centro de la Ciudad de México, apretó su control remoto para que llegara el batimovil (¡Qué no! ¡Terco! ¡NO HAY PRESUPUESTO!) y como nunca llegó, se fue escalando los edificios para sorpresa de la gente que lo miraba en pleno Eje Central a las dos de la tarde. (Si seguimos así, nombraremos al Eje Central como la Av. Cienvidis). Venía diciendo, si, escalaba los edificios aventando su cuerda de 200 metros hasta arribota, así así y después, subía con sus piernas. De vez en vez, alguien se asomaba por la ventana y alzaba una ceja.
—¡Soy Batman! —decía … el batman pues.
—Mire cabrón ratamán —respondía la señora—, acabo de lavar las ventanas. Donde pongas tus botas cochinas hijoitupinchimadri, te la reparto todititita.
Batman suspiraba, ¡pero eso no le haría rendirse!. Después practicó balancearse con su cuerda de hartos metros, má o meno como el amistoso hombre araña, pero no igual. ¡Y volaba! ¡Yippy! ¡Su capa oscura revoloteando contra el viento y la sombra proyectándose en el suelo de la ciudad! Batman más chingón, jamás. Sus ojos detectaban de inmediato el crimen. Miró a lo lejos a la banda de villanos tamarindos que mordían a los automotores para desangrarles, se lanzó rápidamente y madreaba a todo el que estuviera ahí, no sólo a los tamarindos. Después los amarraba a un poste.
¿Pero saben cuál era el villano más peligroso para Batman?
Los conductores de camiones, ya sea de transporte o de carga, me cae. En esta ciudad, uno no se puede columpiar agusto en una cuerda sin temor a chocar contra uno de esos de frente. ¡Con el sudor en la frente y en el cansancio vibrándole el cuerpo detuvo a cada uno de ellos en toda la Ciudad Gótica de México. Los sacaba del camión ¡y orale! ¡a patadas cabrón, a ver si conduces como se debe! Después, decidido… miró que no sólo ellos eran el problema, también las señoras amas de casa que se maquillaban mientras conducían, los juniors o chavillos estrenando coche y metiéndole pata, y los taxistas… OHhhhh, piedad, nada se compara a los taxistas…
Batman, se convirtió en el policía de tránsito más eficaz existente. Tanto así, que la gente ya temía salir a la calle conduciendo un coche. Y es que ya a todos los agarraba por igual. A Batman le entró un delirio de po-der.
Encerrado en una cueva, que alguna vez perteneció a un ermitaño, meditaba y leía los diarios. “DF: Han dejado de circular aproximadamente medio millón de coches, el cielo misteriosamente se ve azul. Los astrónomos francamente apendejados”, “Volkswagen ha quebrado”, “¡Escazes de patines del diablo en la Merced!”. Hacía sus rondas nocturnas en la noche, y en el día. En la tarde no, porque se dedicaba a comer tacos.
Pues sólo una cosa podía detener a Batman, y no era Blue Demon.
Fue un día, mientras barría su cueva… derecha-izquierda, quitando el polvito, que tuvo noción de su siguiente vida. ¡Y después de la barrida que había hecho en la ciudad, cómo no!
Siempre quiso ser barrendero.
|
Febrero 23, 2004 — Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
…estaríamos meciéndonos con el viento. Tú, tus raíces marchitas y yo, mi cuerpo inerte… amarrado a ti por una cuerda cuyo nacimiento estaba predestinado. Si hubieramos muerto, Árbol de los Mil Nombres, estarías hecho piedra mirando siempre al cielo… observando una mariposa de magia oscura, tapando la luz del sol. Si hubieramos muerto, Señor Dor, pintarías una mueca lastimera, de resignación en el rostro y tus nalgas cagadas, como nunca quisiste, por el esfinter liberado del ahorcado. Si hubieramos muerto, niño… no habría mariposas, ni rayones con crayolas. No fumarías un cigarrillo, no beberías tequila. No mirarías al cielo, ni inventarías desarrollos de historias sin final y sin inicio.
Si hubieras muerto, no estarías viviendo cien vidas.
|
Febrero 21, 2004 — 1-2-3, Consumidor de Entretenimiento, Garabatos, Logs varios, divier-tt.
Escrito por Agustin Fest.
Primero que nada, gracias a DuVeth quien encontró esta maravillosa página

Siguey leyendo →
|
Febrero 20, 2004 — otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Gracias a “La cosa húmeda”:http://fbenedetti.blogalia.com me enteré de “radio.blog”:http://www.radioblogclub.com/?ref=http://www.mexsa.com/arboltsef/radio.blog/index.php… está poca madre. Si quieren escuchar el mío, está en el menúcito… en la parte de Ramas, abajito del Tagboard que no es chat.
Have fun!
(Quítenle el crossfader si quieren escuchar al changuito)
|