La hormiga

¡Evita al hombre con la escoba, querida hormiga y carga el cuerpo de tu compañera, del regimiento número 43025, muerta por una gota de sudor que cayó a gran velocidad, de una altura aproximada de un metro con sesenta! Le daremos un funeral digno, entre nuestras tenazas y la regresaremos a la comunidad, alimentando nuestro cuerpo.

Carguemos hojas, ramitas y las patas de una araña, para hacernos una buena casita comunitaria y en la tierra, cavemos los túneles necesarios para todas nosotroas. ¿Pues cuántas somos? ¡Yo qué chingaos sabré de números! ¿Somos todas mujeres? No, más bien creo que todas somos machines pero el lenguaje no fue bueno con nosotros… somos como drag queens y la verdadera reina, es a la que respondemos.

La reinita, pues saca muchas como nosotros y hacemos todo por el bien de una comunidad. Somos una conciencia co-lec-ti-va. ¿A poco no está bien denso eso? Claro, eso no lo podrían entender ustedes, humanos: Se quieren ver como hormiguitas cuando andan deprimidos y constipados en sus ciudades de harta gente, pero nel, no se compara. Y eso es muy sencillo de explicar: Ustedes los humanos tienen algo hermoso; “Chinguémonos los unos a los otros”.

Nosotras no. Nosotras aunque no nos queremos, ni nos odiamos, trabajamos por un bien común sin anteponer un deseo personal de existencia.

Si rojas, somos carnivoras.
Si grandotas, somos guardianes.
Si con alas, somos leonas.
Si gigantes, somos mutantes.
Si negras, somos viles hormigas.

Y así, caminamos, de un lado a otro… no necesitamos admirar la grandeza del mundo que ustedes considerarían fascinante mirándolo desde nuestra perspectiva. No, Nope, Nein, Nyet, Nananai. Pero eso sí, nos cuidamos de las arañas y los escarabajos. Y las ratas y las ratotas que se hacen llamar osos con su lengua gigantesca. Algunas ni cuenta nos damos cuando llega el lengüetazo que extingue la vida de unas veinte-cuarenta de una mordida, si nos ponemos medio neurotiquitas-de-ses-pe-ra-di-tas por no saber quien chingaos movió las encimas que marcan nuestro camino, pero bueeeeh… lo recuperamos.

Después de todo, hay que seguir caminando, con seis patitas y dos antenas.

Lo que no saben, mis estimados, es de nuestra comunidad en Chernobyl. ¿Les conté de las mutantes? A huevo que si, si se los conté. Pero tardarán en descubrirnos… pronto, tomaremos el mundo.

¿Les dije que soy una hormiga guardiana mutante, del regimiento número 30450? ¿No verdad? En realidad no lo soy, pero tal vez… en mi siguiente vida…

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