Oh tell me where, your freedom lies

The Doors cantan y se enciende un cigarrillo. Se consume, extrañando los labios del verdugo. El café ya se encuentra distribuyendo la cafeína en el cuerpo, una taza entera buscando despertar los músculos adormecidos. ¿Y la mente? Bien, gracias, bien, volando, bien, estática. Se escucha un débil susurro: “No quiero pensar” y hay una voz, contundente, afirmativa e inevitable que dice: “Pero tienes que hacerlo”. Así se desata, poco a poco, el proceso mental. Aquel se pregunta quien es la voz y la voz, divertida, le observa pensar… lo ha logrado. Ha logrado matar la pasividad, pero no ayuda en mucho. Ahora él está sentado, prendiendo el enésimo cigarrillo, admirando el humo que vuela, que gracias, que estática y piensa: “¿Quién es? ¿Quién soy?”

Un comentario hasta el momento ↓

#1 dalusk el 02.17.04 a las 12:02 pm

…ah, el monólogo del observador y el observado, todo dentro de la misma cabeza, me suena familiar. La mente que mira pensarse es la misma que la que piensa? ( a mi que me esculquen..:lengua: )

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