Su desayuno son dos cafés cada mañana y cuando se los termina observa sus manos tan grandes… sus manos fuertes, que han dejado escapar tantas cosas. Y dice que no se arrepiente, pero en el estómago siente el vacío: Si, al menos su cuerpo lo hace, si se arrepiente y mucho. La necedad es suficiente.
Su desayuno son dos cafés cada mañana y al bebérselos, observa sin ganas de observar. Se entrenó desde niño, de haber sabido… tal vez hubiera preferido no hacerlo. Tal vez hubiera querido andar a la deriva y evitarse vivir tantas cosas. No hubiera destacado, ni hubiera dado oportunidad de que le dijeran mediocre.
Su desayuno son dos cafés cada mañana y observa el agua hervirse, las burbujas y el oxígeno liberado. Que sólo quede hidrógeno para el malestar estomacal. No importa que el agua se consuma, la vida no es tan importante. Después de todo, no se arrepiente. Nunca lo ha hecho.
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