¡Estalló! ¡Ya no más dolor en esta vida, no más… no más… abandonó su hogar perfecto, su vocación bien aprendida, ¡nunca quiso ser un ama de casa. Salió corriendo de aquella casa y acabó en la acera. Pensó en lo mucho que deseaba ser una muñeca, no se dio cuenta que sus manos se hacían trapo, sus piernas se achicaban y le crecían las chapitas carmesí en los cachetes. El cabello se hicieron hebras de estambre, adelgazó de golpe y se perdieron los lloriqueos, en una sonrisa siempre estática.
En una muñeca de trapo se había convertido y ni cuenta se dio. Sólo sabía que el dolor había cesado. Los recuerdos, pronto se perdieron en el relleno de algodón que se había convertido su cerebro y trató de suspirar, ya no había corazón que le brincara al sufrir. No pensó en ponerse en pie, pues una muñeca tiene claro que siempre le cargan y eso es lo primero que aprendió.
Pero nadie le cargaba, yacía tirada en la acera, mirando al cielo y los brazos extendidos pidiendo un abrazo. La gente pasaba, le pisaba sin cuidado alguno o la empujaba con los pies. Una perra en celo la amenazó con sostenerla en su hocico, pero fue afortunada… tuvo que huir de una jauría de quince perros del barrio que la perseguían desde hace rato.
Se hizo el atardecer y las nubes se hicieron rosas, la sombra de la muñeca se proyectó debilmente en el piso. Si fuera humana, pensó, estaría bostezando —que aburrido era ser una muñeca sin dueña—, y quejándose, pero como le habían puesto hilo alrededor de los labios… no podía ni siquiera intentarlo.
¡Qué aburrido era ser una pinche muñeca!
Estaba anocheciendo, las estrellas débiles se veían apenas colgándose del cielo. Esto no está bien, pensaba la muñeca, esto no está bien. ¡Nada bien, joder! Fue así que la muñeca, fi-lo-so-fan-do, adquirió una conciencia de su existencia. ¿Qué era realidad? ¿Qué era mentira? ¿Quién dictaba como debían ser las cosas? La muñeca, pudo mover sus manos de trapo, de poco en poco… claro, al tener una noción de la existencia y lo frágil que es el termino realidad… lo primero que hizo, fue deshacerse de los hilos que cerraban su boca. ¿Se vengaría? ¿Haría el papel de una muñeca perversa, tomando un cuchillo para asesinar a los chiquitines y se convertiría en una parodia de Chucky?
No surgió voz, pero al menos podía gesticular. Después, practicó incorporarse y así, empezó a caminar por el vecindario.
Pues no estaba contenta con el rumbo de las cosas. ¡Se supone que una niña pasaría, y la cargaría y la querría mucho! Eso pensaba ella, eso pensaba yo, eso pensaban todos. Pues no sucedió y se le ocurrió que debía hacer, caminando, moviendo sus pies de tela uno delante del otro, buscó la primera estación de radio o televisión que pudiera ayudarle a sus propósitos. ¿Qué pensaba hacer la muñeca? ¿Denunciar que ya no jugaban con ella y la habían cambiado por internet y los video-juegos? Tal vez, es lo que pienso yo…
La gente miraba la muñeca caminar, y ninguno hizo ademán de detenerla, algunos pensaban que tenía buena tecnología, otros pensaban que era cosa de vudú y brujería, otros más, aunque estaban tentado a robársela para hacerse ricos al venderla a algún show de variedades supieron que no podrían detenerla porque caminaba con tal firmeza, tal decisión… que nadie se atrevía. Así caminaba la muñeca y creánme, la ternura de su gesto enojado es indescriptible. ¿Qué pasaba por la mente de la muñeca?
Fue a dar a Televisa San Angel, con pasos firmes entró al edificio e interrumpió el noticiero. Los camarógrafos, el staff, los productores, los ingenieros de audio, los editores online, los locutores, el equipo de noticias y el noticiero en sí, estaban sorprendidos, pues era una muñeca e intuyeron que era mejor dejarla ser. ¡Denuncia social! ¡Esto se pone bueno! El problema, mi querida muñequita, es que no tienes voz.
Fue así, que gesticuló en el monitor y es increíble, pero todo mundo le entendió. Porque los conocía a todos y de alguna manera, todos le conocían a ella.
La princesa de un ermitaño, le observó indiferente desde su loft.
El maestro de los disfrazes alzó una ceja, negó lentamente al escuchar el discurso y recordó cuando le dio su disfraz de torero.
Un nuevo sindicato de mujeres ninja, no miraban la tele en ese momento, pero estarían de acuerdo con las palabras gesticuladas.
Las cien jovencitas de un padrote, al verla exclamaron: “Awwww, ¡qué tierna! ¡Estamos de acuerdo!”
Una argentina sin nombre, seguía esperando a Raúl mirando el Mar de Plata y recordaba a la Tina Turca. Raúl, en cambio, miraba amodorrado la televisión en México.
Simón Dor nada más se retorció en su tumba.
Molly, seguía ganando regalías con la única película donde vendió a su gran actor… así que no le interesaba en lo más mínimo.
El hombre quien buscaba su venganza, vio la tele en ese momento y corrió a Televisa San Angel. ¡Debía apresurarse o lo perdería de nuevo!
Dios se tapó el rostro y negó lentamente… lo que estaba diciendo sería peor que tirar al pinche Japón enterito.
El pobre de Román seguía soñando con juntar los pelitos, con su bien amado pintor vagabundo. Así que estaba dispuesto a hacer caso a la muñeca.
Vanessa Van Wright seguía babeando la almohada y con los ojitos en blanco, por la noche lujuriosa con un sexo-experto. Pues lo extrañaba, así que era suceptible a prestar atención a lo que le decían en la tele.
¡Y qué decir de Doña Lucha, que había pasado a su etapa wicca gótica y organizaba orgías en su casa! Hizo una brevísima pausa, disculpándose con Abdón, Federico y Salomón (los cuales andaban, pues… tres hombres y una mujer en un cuarto, ejem, si claro… jugaban strip poker o hablaban civilizadamente, claro que si, simón), para entender el discurso de la muñeca.
…
Breve discurso de la muñeca, gesticulado (a huevo que todo lo escrito se puede gesticular):
“Estamos cansados de una vida sin rumbo y sin propósito, no es justo que nuestra vida pase frente a nuestros ojos y nosotros, no podamos quejarnos de ella. Como una muñeca y mirando al cielo, pude reflexionar: No hay justicia, ni divina, ni humana. ¡Así que he de tomar la justicia en mis propias manos y he de ser justo con todos ustedes! ¡Seré la muñeca justiciera! Y es que otra cosa no quise hacer en mi vida… siempre quise serlo… ¡Y estarán de acuerdo conmigo!
Siempre quise ser el escritor de un cien vidas”.
5 comentarios ↓
Las muñecas sinceras, hechas de trapo, el mundo las usa de trapedores pero ellas se han revelado. Bien por ellas!
Uy esto estuvo raro, el principio me recordó “Casa de muñecas”, nada que ver, niegame que esto te surgio algo asi como caminando por la calle o tomando un vaso de agua, jaja a menos te imagino asi creando, maquinando tu historia.
ja, cuando seas escritor(porque tus intentos no son en vano), será dificil catalogar tus obras, pasas de tal a tal y pasando por medios como esto..
Me pregunto en q t motivo, cha, q curiosa. Te quiero, agus.
Olvidé responderte tu comentario, no sé si hablemos por msn o si retomemos el tema te lo escribo acá porque si no lo escribo me consumo.
yo no creo que los niños son “los más duros con sus prejuicios” siento q de niños niños son mucho mas abiertos a todo lo bueno y malo, por ignorancia, por no haber experimentado quzias… pero asi..
y de un pto a otro empiezan a surgir, cuando y por quee!!
Yo tengo una muñeca vestida de azul en el fondo de mi clóset… subversiva, alternativa y neoliberalista.. lista para seguir a tu muñeca alborotadora, con pasamontañas incluido. Saludos
hii, me gusto mucho lo q decias sobre q la gente deja pasar su vida sin hacer nada, pero me molesto q hicieras parecer a los wicca una secta q lo q hace es tirar. ya q yo soy wicca me ofendio un poco.
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