El pintor vagabundo

De su vida desperdicidiada como payaso en el más allá, al menos, conservó el caminadito torpe y las ropas grises. Cuando llegó al mundo de los humanos, estas cambiaron de nuevo para ajustarse a algo más realista—: la camisa antes beige, era gris oscuro; el pantalón también se oscureció; las siete leguas se hicieron viejas, de tanto caminar (es mucho el camino que se debe recorrer del Limbo a nuestra realidad); el cabello se le hizo más corto y castaño oscuro, pero no menos artístico; y se le acentuaron los rasgos de un artista con las ojeras y el cuerpo enjuto de un hombre que camina y pinta por la vida su desgracia y su alegría.

No sabía en donde estaba, tenía algo de dinero en sus bolsillos y coincidentalmente (como siempre le sucede al pintor vagabundo), en vez de usarlo para comer se fue a la primera tienda donde vendían artículos de pintura. Se compró un lienzo y una paleta de colores. Le puso el ojo a un cabastro portatil, pero… se salía de su presupuesto.

Le preguntó a la viejecita su nombre, Doña Lucha le respondió ella. Aplicando un poco su encanto natural y sus artes verbales un poco dañadas por el oficio del pintor le dijo lo siguiente—: Usted, es como el oleo que yo siempre quise pintar, la soledad acompañada infundada por el claro-osucro de las pinturas maestras de Dios, es el hermoso paisaje de Macondo (¡Ay güey, me van a demandar!) a las cuatro de la tarde donde las olas rompen las grises piedras, en ese muelle caluroso de poca gente.

Pues Doña Lucha se encendió, se lo llevó a la bodeguita y como era budista agnóstica, pues se dijo: Más feliz el que tiene ahorita. ¡Y PUM SANG KATABLOWN! ¡Treinta años de espera y lujuria enlatada hicieron de la doña una fiera!.

Al finalizar, pues se llevó su cabastro, unas cuantas telas más, una mochilita para cargar todo, su art-master(tm) maletita y unas cuantas pinturitas de colores más monones. El arte de ser un pintor vagabundo, ¿verdá?

Le rugieron las tripas y se dijo lo pendejo que era por haber gastado el dinero. ¡Pero es que su arte! ¡Carajo, su arte! (huevos al que dija de su arte, a mi-arte…. entiendan el sufrimiento del pobre hombre) Caminó a un parquecito cercano que había por ahí y con los miembros entumidos que medio le reaccionaban por culpa de su estómago, acomodó sus instrumentos lo mejor que pudo.

Fue que miró en el parque a un niño, como se inspiró y pintó su primer cuadro que a continuación, les comparto a ustedes.

happy

Título: “El Feliz”.

La madre del niño se acercó y suspiró, profundamente conmovida por la sensibilidad del artista.

—¿Quién es usted? ¿Cuál es su nombre?

El pintor se acarició el bigote grandísimo que tenía y calló el rugir del estómago, que ciertamente, hablaba más fuerte que él.

—Mi nombre es… Pintoriccelli.

—¡Maestro! ¡Es exáctamente el rostro de mi hijo! ¡Su cara rozagante, cuadrada y amarilla! ¡La felicidad incluida! ¿Cómo puedo agradecerle? ¿En cuánto vende la pintura?

—Mi arte (sin albur), ¡no se vende! —dijo tajantemente el pintor, moviendo su mano impulsivamente al cielo, con la brocha aún despepitando amarillos.

—¡Maestro! —dijo la madre desesperada—, permítame comprarle su pintura. ¡Jamás veré a mi hijo, tan hermoso como lo ha pintado!.

Después de tanto rogar y regatear, vendió la pintura lo suficientemente bien para comer y cenar bien ese día. Hasta le sobró para rentarse un cuarto de hotel barato y comprarse un mezcal igual de bueno que la habitación. Durmió mal ese día, su imaginación de pintor no le dejaba dormir… y es que tenía en mente todas las tonalidades de azules que pronto se transformaban en verdes y de nuevo le espantaban los amarillos. Imágenes surreales, de brocha gorda, de pintor de casas, impresionistas y verdaderamente reales, le asaltaron los sueños. Las pesadillas de Van Gogh, los alucines de Dalí, los cubos de Picasso. No diremos nada de Rembrand, ni de Monet, porque los franceses medianamente le agradaban. ¡Pero qué tal DaVinci! ¡Y Leonardo! ¡Y El Greco! ¡Y Velázquez! Quisiera ser un muralista, pensó, tan bueno como Rivera y Siqueiros.

Como sonámbulo se levantó y pintó el siguiente cuadro, que de nuevo, tengo a bien de compartir con ustedes, de este excelente artista:

globito rojo globito rojo globito rojo

Título: “Los globos surreales que mi madre me compró cuando tenía 8 años”.

Salió a vender su cuadro y de nuevo, se lo compraron. Pero antes de desayunar, decidió pasear más para ver que otros paisajes de la vida diaria podría pintar. La cotidianeidad era lo máximo, quería plasmarla en sus lienzos con la más fidelidad posible, utilizar la máxima del artista: comunicar su mirada a través del arte. Y lo logró, a través de otra pinturas que de nuevo, siento un gran honor en poder presentárselas…

Rambo

Título: “Tepito, de día y de noche”

(Nota: nuestro artista es tan poca-madre, que sus pinturas parecían tener movimiento).

Un crítico de arte, llamado Román, no tardó en descubrirlo. Al mirar la pintura se sentó en la piedra a orillas del río y lloró. ¡Estaba ante un descubrimiento! ¡Ante el hombre que finalmente desafiaba las reglas establecidas de la pintura! Como era un crítico de arte muy chingón, igual de chingón que nuestro artista, le ofreció exposiciones para venderle en toda la república, y pronto, internacionalmente. Se convirtió en su agente, sin perder tiempo, y firmaron un contrato donde el crítico cobraba el 35% de todo lo que se vendiera. El pintor vagabundo, pues estuvo de acuerdo y estrecharon manos.

No se acomodaba a los departamentos que el hombre conseguía y por la costumbre, se dedicaba a vagabundear de hotel en hotel. Lienzos valiosos se perdían, aunque la mayoría se vendían. Sin embargo, el crítico quería venderlo todo y en todas partes lo ofrecía—: Es el artista que hemos esperado, el desafío total de las artes establecidas, es la nueva escuela: ¡La escuela amarillista!

Los periódicos intentaron entablar demanda por el mal e indigno uso de su nombre. Pero los callaron con unos cuantos pesos. En fin. (Nomás no le digan al cabrón que inventó los Simpsons, a ese si será difícil manejarlo)

Llevaban una relación moderada. Román y Pintoriccelli. Y es que no se los quería decir, pero el crítico de arte, era medio rarito pues… y no sólo se enamoró de las pinturas. Se enamoró de su libertad, de su desapego al material, de su arte tan atormentado y tan dichosamente, desdichado. Le miraba, suspiraba y la boquita se le hacía agua. ¡Lo que no haría por tener al artista entre sus brazos y exprimirle el…! (mejor me callo, porque el escritor no es gaycito, felicito, mariposón… okay, perdón, homosexual para no herir sensibilidades… pero me pueden decir cabroncito si eso les place).

Sin embargo, Pintoriccelli le regaló un retrato a su querido mecenas (un día que lo miró, mientras este se presentó a su departamento para invitarle a una de sus fiestecitas):

motociclista

Título: “Román. Antes de salir a una fiesta de locas pasiones”

Y Román la guardaría para siempre, en el closet, con sus ahogados llantos de incomprensión. Llantos que se agudizaron cuando Pintoriccelli se hizo tan famoso, que las modelos tocaban a la puerta del hotel donde se hallara y se desnudaban ahí mismo. ¡Pero es que él no se vendía a la carne! ¡Cómo se atrevían, mujeres infames! Y les cerraba la puerta a las narices, sin hacerle caso a sus súplicas y se bebía furioso su mezcalito, escuchando sus ruegos y maldiciones.

—¡Déjenme sólo! ¡No permitiré que mi arte se venda de otra manera más! —gritaba. Román se acostumbró a ese grito y se le hacía el corazoncito viento, pues tenía una oportunidad remota de tratar de sacarle lo contento a Pintoriccelli. Pero fue que perdió toda la esperanza, cuando Pintoriccelli, con los ojitos hechos corazón y los pies caminando sobre el aire, se presentó con el siguiente cuadro:

buenota

Título: “Buenota”

¡Y es qué era tan realista que de inmediato reconoció a la modelo! ¡Llorando se echó a los brazos de Pintoriccelli, sin este poder comprenderlo, y se despidió de él con un beso en la mejilla! Era la hija de un embajador con mucho dinero. Pronto Román ya no vendió una pintura más: la hija del embajador (Vanessa Van Wright) lo mandó a traer a su casa en las Lomas y ahí lo encerró. El pobre pintor, jamás volvió a vagabundear y pintaba, y pintaba, y pintaba las escenas más tristes que pudieran imaginar.

This is the End

Título: “La profecía”.

help!

Título: “Ayuda a este pobre desgraciado, encerrado sin posibilidad de libertad!”

ahorcado

Título: “El último escape del pintor desdichado”.

Estuvo a punto de ahorcarse. Vanessa le insistía que debieran casarse y todo el día, le miraba con ojos de borrega y le decía que debiera pintar algo más bonito. Como, no sé… pajaritos, la luna, las nubes, o a ella desnuda. Pero la mujer egoísta no entendía que le había cortado su libertad, y así también, le cortó su inspiración. Al pobre ya no se le paraba (bueno si, con un poquito de mimos y acababa bien firmes otra vez, pero no le digan a nadie), no por decisión propia, sino el stress tan duro que estaba viviendo. Sin embargo… fue su alma la que le dijo el camino. Si, ya lo sabía desde Doña Lucha… él sabía muy bien como escapársele a Vanessa Van Wright.

¡Y es que toda su vida quiso serlo! ¡Sería el experto en el sexo para cobrarle favores a las mujeres! (Pero no gigolo, qué palabra tan fea)

8 comentarios ↓

#1 dalusk el 01.26.04 a las 12:52 pm

jajajajajajaj:chido: molto jocoso Pintoricelli, que cuadros!!! Esta historia se me va a quedar todo el día pintada en risas. aplauso.

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#2 NOlo el 01.26.04 a las 2:30 pm

Jajajajajaja, esta bastante entrenedida la historia jejejejejeje…. :D :D, sobre todo buenisimo el cuadro de tepido jajajaa

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#3 NOlo el 01.26.04 a las 2:31 pm

*tepito :p perdon, ando medio drogado :p

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#4 Chivis el 01.26.04 a las 7:10 pm

Muy buena!!! :chido:

Gracias por visitarme y por tu comentario, que bueno que te agradó, me encantaron los cuadros del Pintoricelli… son geniales especialmente el de “Tepis” Saludos desde este fragante mar :sonrisota:

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#5 tucita el 01.27.04 a las 7:13 pm

Jajaja, me han encantado los cuadros. Todos tan surrealistas.

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#6 Sikanda el 01.31.04 a las 1:12 pm

Buenisimo TT, soy tu fan :grin:

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#7 isabel perez el 03.03.04 a las 5:02 pm

:aywey: te salio bien el pic!

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#8 Rachel el 06.05.08 a las 9:27 am

:) Muy interesante la historia, me atrapó hasta el final… y los cuadros del pintor…. marcan la historia Salu2

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