—Papá, papá, ¿cuántas estrellas hay en el cielo?
—Hay tantas, como cuando miraba brillar tus ojos.
—Papá, papá, ¿cuántos dedos tengo en pies y manos?
—Muchos hijita, muchos… ¡es que eres un pulpo grande y feo!
—Jajajajaja, ¡no soy un pulpo grande y feo papito! ¡Qué malo eres conmigo!
S I L E N C I O
—¿Papá, existen los fantasmas?
—No hija, no existen.
—Entonces, ¿cómo haces para hablar conmigo en las noches?
T.F. Hadied.
El Libro de los Infantes Muertos.
—Daddy, daddy, how many stars are up there, in the sky?
—Just so many, as many as when I saw your eyes shine.
—Daddy, daddy, how much fingers and toes do I have?
—Ohhh, you have so much of them… like a big, ugly octopus!
—Hahahahaha, lier! I ain’t no big, ugly octopus! you’re mean!
S I L E N C E.
—Do you believe in ghosts, daddy?
—I don’t.
—So, why do you speak to me every night?
T.F. Hadied.
The Book of the Dead Children.
Un antropólogo aventurero se perdió en el lugar misterioso que había encontrado, durante su importante aventura. Le habían indicado por donde encontrar la salida, sin embargo, como se le borraron todos sus recuerdos erró el camino en una vuelta mal dirigida y acabó en el inframundo. Caminaba y caminaba. De repente estaba en el más allá, donde se encuentra el Limbo de los Niños. Su cuerpo cambió, como siempre, y curiosamente también las ropas, puesto era un lugar metafísico.
Sus beiges, cafés y caquis, se hicieron de todos colores. Como si le hubieran estampado el arcoiris. Le creció el cabello en un afro que pronto se tornó naranja, y la nariz se le hizo, naturalmente, roja y gigantesca. Sus pies se hicieron gigantes, para acomodarse a los zapatos y el caminadito, se volvió torpe. Agarró ritmo, doblando ligeramente las rodillas y hacía ruidos con silbatos en sus zapatos. De veras se estaba divirtiendo.
¿Qué otra cosa podía ser, más que un payaso?
No sabía dónde estaba, pero le gustaba. Era un parque gris de niños fantasmas, cuyas formas eran humo y los juegos, estaban hechos de vacío. Se escuchaban risas y llantos, ¡era un lugar para la locura! Fue así que el payaso en el más allá, alzó sus brazos y cantó un tío vivo hasta reventar los tímpanos de los vivos. Pero él no sabía, que no estaba en un lugar para los de sangre caliente… tan sólo miraba sombras de almas infantiles y sabía que ahí podría practicar su oficio.
Los niños no se le acercaron, pues desconfiaban de aquel que estaba vivo. Éste trató de llamarles la atención, tomando el aire con sus manos y haciendo malabares de bolas invisibles. Hizo dos o tres piruetas en el viento y cayó en el cielo para aterrizar en el suelo. ¡Qué lugar tan raro! También aprendió que podía hablar con su propio eco y que ahí no se miraban las estrellas, pero el reflejo de estas en el mar muerto.
Los niños, sin embargo le ignoraban. Pero es que el payaso jamás se rendiría, trataría al menos de arrancarles una carcajada. Les contó un chiste a los niños fantasmas y descubrió que en el viento de humo y niebla, se armaban las figuras que él imaginaba. Observó admirado sus chistes animados. Así también contó historias de amor y de incertidumbre, con el tono de voz adecuado. Los niños, en algún momento prestaron atención al payaso solitario.
Él se sentó y miró en las ventanas del más allá, las historias que contaba. Se estaba haciendo gris, igual de gris que los niños. Y los niños se acercaron, se sentaron alrededor de él y le acariciaron la cabeza, estaba triste el payaso. Lloraba contando la historia del pollo que jamás pudo enamorarse de un elefante, y contó una fábula muy bonita, del caracol quien siempre protegió a su girasol. No había nada más bello que el payaso y los niños muertos a su alrededor, sentado con los pies gigantes haciendo sombras y su nariz roja mirando arriba, pidiendo ante Dios la redención de su amo.
Cien vidas se contaron.
Al terminar, alzó sus manos y como pinceles y acuarelas, se quitó los colores de su traje para pintar el más allá de los niños muertos. Regaló sus zapatos para llenarlo de sonidos y su nariz, para llenarlo de juegos verdaderos. Los niños observaron asombrados, sorprendidos y algunos, limpiándose los moquitos. Le dieron todos y cada uno, un beso y un abrazo. Le robaban el maquillaje del rostro y éste, triste pues había regalado toda su alegría, miraba con ojos brillantes como se alejaban y adquirían el color del mundo que les había regalado. Ahora si jugaban y reían, y brincaban y se aventaban agua, y hacían carreritas y mataban lagartijas a pedradas.
Era la primera vida que deseaba no dejar, pero lo había sacrificado todo en ella que ya no podía recuperarla. Se alzó de pie y caminó al mundo de los humanos—: no estaba lejos. Poco a poco, se le olvidó el más allá como se olvida un sueño y se transformó en lo que siempre quiso ser, con sus colores grises y sus pies siempre caminando.
Es que el sueño de toda su vida, fue ser un pintor vagabundo.
El niño observó a su madre, antes de terminar su oración.
—¿Debo tenerle miedo a la muerte, madre?
La madre le sonrió a su niño y le acarició el cabello.
—No corazón, porque en el más allá… existe un payaso que te divertirá, y te contará chistes todo el día y te regalará un algodón de azúcar. Después se montará contigo en un elefante y los dos admirarán la puesta de sol, de esas que ya no se ven en nuestros días.
El niño durmió muy bien esa noche. Ya no le tenía miedo a la muerte y tampoco, desde entonces, a los payasos.
The child glared at his mother, when he finished praying.
—Should I be afraid of dying, mom?
The mother smiled at her son and brushed his hair.
—No sweetie, because in heaven… there is a clown, and both will have so much fun together, he will tell you jokes and amazing stories, he will give you candy and soda, like the clown we met at the circus last week. Then, you’ll both ride an elephant and quietly watch the sun go down. It will be the most wonderful setting you’ll ever see.
The child slept tight that night. He was not afraid of death and clowns, anymore.







6 comentarios ↓
Un post largo largo largo… me lo queod en temporales pa leerlo luego completo.
[Reply]
[Reply]
besitos
[Reply]
Bello! :payaso:
[Reply]
El post más bello que he leído en mucho tiempo.
[Reply]
ES BUENISIMO TODA LA TERNURA QUE TRANSMITE UN PAYASO LO
[Reply]
Deja un comentario